domingo, 22 de diciembre de 2019

El Aguinaldo: A esta puerta hemos llegado

Con estas coplillas que tradicionalmente se han cantado para pedir el aguinaldo en las Navidades de Santa Olalla y su comarca, quiero desearos a todos una muy,


Feliz Navidad y un venturoso año 2020


A esta puerta hemos llegado cuatrocientos en cuadrilla,
si queréis que nos sentemos, sacad cuatrocientas sillas.

Saca una para mi y otra para mi compañero,
y los que vengan detrás que se sienten en el suelo.
Una de las tradiciones más navideñas era la de salir a cantar a las calles y a pedir el aguinaldo puerta por puerta. Recordamos aquellas estrofas que se cantaban en Santa Olalla y todos los pueblos de su entorno para pedir el aguinaldo.

Adoración de los Reyes
Retablo del Resucitado
Parroquia de Domingo Pérez
Pablo de Cisneros, 1596
- A esta puerta hemos llegado
con licencia de cantar,
diga usted buena señora
si se puede comenzar.
¿Se puede comenzar?

- Si.

- ¿Por quien?

- Por ...

- Una copla yo he de echar
por encima de un ...
para rogar por la salud
del señorito ...

- Señorito ... no se enfade usted
que es una coplilla que la canto a usted,
castañas piñones todo lo queremos
y chatito de vino también lo cogemos.


- Es usted muy bueno y muy agradable,
no tiene usted cara de ser miserable.

Si no abrían o no daban nada se decía:

- Estas puertas son de hierro,
los cerrojos de madera
y a los que estén en la cocina
que les entre cagalera.

martes, 10 de diciembre de 2019

Introducción a la V Jornada de Historia y Patrimonio de Santa Olalla y su Tierra

El pasado 7 de diciembre tuve la suerte de introducir la conferencia histórica que impartía dentro de la V Jornada de Historia y Patrimonio de Santa Olalla don Jesús Gómez Jara, correspondiente de la RABACHT, una interesantísima conferencia sobre la obra del pintor flamenco Luis Cosón, tuvimos la oportunidad de seguir aprendiendo acerca de nuestra historia local y comarcal. Comparto en este blog eulaliense el texto de mi introducción.

Josué López Muñoz junto a una pintura de Luis Cosón
Muy buenas tardes a todos, y muchas gracias por su asistencia. Llegamos a la Quinta Jornada de Historia y Patrimonio de Santa Olalla y su Tierra, dicen que no hay quinto malo; y este año nos trae hasta aquí un tema nuevo, sobre nuestro patrimonio que no habíamos tratado hasta hoy. 

Comenzamos esta jornada, que como las anteriores, nos sirven para divulgar más la cultura, nuestra propia historia y para valorar el legado recibido por nuestros antepasados.
Hace once años, en 2008, ABC publicaba un artículo que decía “Descubren la fecha y la autoría de los frescos de Santa Olalla” y continuaba diciendo: “Los aficionados a la historia local de Santa Olalla, Josué López y Teresa Escobedo dentro de los trabajos que están realizando en el Archivo Parroquial de Santa Olalla han tenido la oportunidad de sacar a la luz datos inéditos de la historiografía local”.

Lo primero que encontramos en los libros de fábrica de la Cofradía de la Santa Caridad fue un mandato de 1726 que decía “Que se pinte de Jordán la capilla del Cristo”, creo que en ese momento nos pusimos especialmente nerviosos: de Jordán, de Lucas Jordán, ese gran pintor muralista napolitano tan prolífico en nuestro país. Tuvimos que avanzar un poco para poner de nuevo los pies en la tierra y topar de lleno con el pintor que efectivamente había pintado nuestra cúpula, se trataba de Luis Cosón, maestro pintor vecino de Cebolla. Poco más adelante comprobábamos que también teníamos datos de su segundo trabajo en Santa Olalla y para la misma cofradía, dos estandartes pintados por ambas caras, por lo que se le pagaron cuatro pinturas. Aquí tenemos uno de ellos que representa a Santa Eulalia, la mártir que da nombre a nuestro pueblo.

Lo siguiente era conocer más sobre este pintor, y prácticamente en aquel momento el único que le había investigado era don Jesús Gómez Jara, que había documentado los frescos del camarín de la Virgen de la Antigua en la ermita de San Illán en el pueblo de residencia de nuestro pintor, en Cebolla.

Poco a poco fueron apareciendo más obras de Luis Cosón, una de las más llamativas era el Catafalco de la Torre de Esteban Hambrán, pero dado que Cosón fue especialmente prolífico en los pueblos de la antigua Tierra de Santa Olalla fuimos conociendo obra suya en pueblos con los que yo tengo una especial vinculación, La Mata, Erustes, Carriches y su bonita cúpula de la Virgen del Prado en Domingo Pérez. 

Pero no quiero adelantar nada más, quiero ceder la palabra a nuestro ponente, don Jesús Gómez Jara, licenciado en historia del arte; Académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, compañero; y en su trayectoria profesional ha sido coordinador general del programa de escuelas taller de la Excelentísima Diputación de Toledo.

Hace relativamente poco Jesús Gómez Jara participaba en el programa cultural de Canal Diocesano de Televisión “Huellas de nuestro tiempo”, precisamente dando a conocer la figura del pintor Luis Cosón.

Aprendamos hoy un poco más sobre Luis Cosón, sobre el que algunos llamamos “cariñosamente” el pintor de los ojos saltones, ese pintor de nuestra comarca al que nos interesa conocer; nos interesa poner en valor pues somos depositarios, los santaolalleros, de una de sus obras maestras.
Muchas Gracias.

lunes, 9 de diciembre de 2019

Una columna del Antiguo Hospital, único resto conservado del Hospital de San Antón


Como la mayoría conocen, en el solar que hoy ocupa la Casa de Cultura de Santa Olalla anteriormente se levantó el Hospital de San Antón y del Corpus Christi. Una institución de beneficencia que tuvo sus orígenes en el siglo XIII bajo el protectorado de la Orden de Calatrava.
 En el año 1205 se ceden al gran maestre de la Orden de Calatrava, don Martín Martínez (1199-1207), propiedades en Santa Olalla, Salamanquilla, Adovea, Carmena, La Mata, Donecha y Ronda, para con todas ellas dotar el hospital recién fundado en nuestra villa que era gestionado por la citada Orden militar y religiosa de Calatrava. Además, para contribuir a esta obra benéfica, el 6 de junio de 1205 don Pedro Fernández de Castro, señor de Santa Olalla, su mujer doña Jimena Gómez y sus hijos don Álvar y doña Elo Pérez de Castro, entregan a esa Orden militar unas casas que tenían en nuestro pueblo y unas heredades que, según las escrituras, fueron antes de doña Justa.
Tras la marcha de la Orden de Calatrava de la administración del hospital, Alvar Pérez de Guzmán, señor de la villa, creó el 17 de enero de 1409 la Cofradía de San Antonio Abad para que se encargaran de la dirección y administración del hospital y de todos sus bienes.[1]
El hospital se puso entonces bajo el protectorado de los Condes de Orgaz y Señores de Santa Olalla que fueron renovado sus estatutos en sucesivas ocasiones: el 13 enero de 1503 por Esteban Pérez de Guzmán Carrillo de Acuña; el 2 de noviembre de 1529 por Alvar Pérez de Guzmán Suarez de Mendoza; o el 18 de enero en 1564 por Juan Hurtado de Mendoza y Guzmán y Leonor de Figueroa. Esta Cofradía de San Antón quedó en el siglo XVI refundida a la Cofradía del Santísimo Sacramento, por lo que pasó a tener una doble denominación que también recibió el Hospital.
Nada queda hoy de aquel viejo edificio derribado en 1962, solo el fuste de una sencilla columna de granito, una de las cinco que tuvo su patio porticado, en lo que los planos que se conservan de 1881 marcan como “cobertizo”.[2] La columna mide 196 centímetros de alto y 35 centímetros de diámetro.
Al inicio de las obras de la Casa de Cultura, proyectadas en 1999 e inauguradas en 2007, esta columna se encontraba en el solar y operarios municipales la trasladaron a otras dependencias municipales.
En diciembre de 2019 la Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla la recupero esta columna y la expuso en el hall de la Casa de Cultura junto a una placa informativa en la que aparece información histórica del hospital de transeúntes y un plano antiguo en el que se puede ver la columna junto a sus otras cuatro hermanas en su ubicación original.[3]
En 1789 Fray Alejo de Ciudad Real, guardián del Convento franciscano de San Juan Bautista de Santa Olalla nos da esta descripción del Hospital:[4] “En esta misma villa entrando por la puerta de Talavera que esta al poniente, a mano derecha como subimos para la plaza a distancia de la dicha puerta, como de unos treinta pasos, está el hospital obra muy buena y de bastante capacidad, tiene su capilla muy bien adornada y con puerta a la calle. Hay en él ocho camas para enfermos de este pueblo naturales, a los que se les administra todo lo necesario durante su enfermedad a expensas de las rentas de esta obra pía. Lo más singular que hay en su fundación es la dotación de una cama, con las mismas asistencias que las anteriores pero destinada para estudiantes pobres que pasando a la Universidad de Salamanca, enfermen. Pagan las rentas de este hospital a los párrocos que son sus capellanes, una congrua[5] sustentación, por la asistencia a los enfermos. Y de las mismas rentas se paga médico, cirujano y botica.”



[1] Ordenanzas de la Cofradía de San Antón Abad y del Santísimo Sacramento de la Parroquia de Santa Olalla (Toledo, 1564).
[2] Instituto Geográfico Nacional: Planos topográficos del General Ibáñez Ibero, Termino municipal de Santa Olalla. (30 de abril de 1881). Ref. 451916 y 451918.
[3] ABC: Una sencilla columna de granito donde descansa un valioso pasado. (ABC Edición Toledo. Toledo, 9 de diciembre de 2019).
[4] Biblioteca Nacional de España: Descripción de Santa Olalla (Toledo) y alrededores hecha por Fray Alejo de Ciudad Real. (Santa Olalla, 1789). MSS/7306 (H.357-361) 1000903135.
[5] Congrua: Adecuado o conveniente. Renta mínima de un oficio eclesiástico o civil o de una capellanía para poder sostener dignamente a su titular.






domingo, 1 de diciembre de 2019

La Dolorosa, una pintura devocional de la Parroquia de Santa Olalla


La Parroquia de Santa Olalla conserva entre sus pinturas, actualmente situada bajo el coro de la iglesia de San Pedro, un pequeño lienzo en el que aparece representada la Virgen Dolorosa. Este cuadro por su estilo y tamaño se puede catalogar como una pintura devocional, seguramente un encargo de carácter doméstico que con el paso de los años ha terminado donado a la iglesia.
En este pequeño óleo sobre lienzo barroco aparece pintada de busto Nuestra Señora de los Dolores, algunas veces denominada como Virgen de las Angustias, en una representación muchas veces copiada y versionada por multitud de pintores.
El busto de la Virgen esta levemente girado hacia la derecha, surge desde el fondo neutro gracias a la iluminación dirigida al rostro, que entra por el lateral, hacia el que se inclina la figura. Se entrevé un vestido rosado y sobre su cabeza un manto azul oscuro que deja ver parcialmente una toca blanca. El rostro de María muestra una expresión apenada pero serena, sin crispaciones exageradas y con los ojos hinchados por el llanto y todavía llenos de lágrimas. En el centro de su pecho cruza las dos manos y sobre el manto, clavadas en su pecho, aparecen las siete dagas, como Virgen de los siete dolores en referencia a la profecía de Simeón en la Presentación de Jesús en el Templo. Conserva un marco de época de madera dorada.
Esta pintura tenemos que fecharla en el siglo XVII, puede que se corresponda con una Virgen de las Angustias que ya aparece documentada en el inventario de la iglesia de San Julián elaborado por el visitador Pedro Gracián el 5 de octubre de 1696.[1] En contraposición a esta posibilidad, pero acorde con el carácter devocional del cuadro, encontrábamos hasta su última limpieza una inscripción sobre la pintura que decía: "Sra. Braulia Marugan dejo este cuadro a la iglesia de San Pedro año 1943".



[1] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro 2º de fábrica de la Parroquia de San Julián, 14/APSO; (de 1662 a 1730).

sábado, 30 de noviembre de 2019

Santa Olalla en el viaje de Gaspar Barreiros, viaje de un portugués desde Lisboa a Milán


Portada de la Chorographia
El infante Enrique de Portugal envió a Gaspar Barreiros (Viseu, 1515 – Ídem, 1574) como embajador para que rindiera honores ante el Papa Pablo III. Este viaje diplomático motivó uno de los libros de viajes sobre España más curiosos del siglo XVI. El relato, titulado «Chorographia de alguns lugares que stam em hum caminho que fez Gaspar Barreiros ó anno 1546 começado na cidade de Badajoz em Castella, te á de Milam em Italia», discurre entre Badajoz y Milán y fue publicado en Coimbra en 1561, cuando el autor ya era canónigo de Évora.[1] Existe traducción al castellano de la Corografía en la obra de García Mercadal, Viajes de extranjeros por España y Portugal.[2]
A continuación transcribimos y traducimos la descripción que hace a su paso por nuestra villa:
De Burugel al Bravo hay una legua. Bravo es lugar de treinta vecinos, es del Marques de Villena.
Del Bravo a Santa Olalla hay legua y media. Santa Olalla es una villa cercada de muros de tapias, del conde de Orgaz, de cuatrocientos vecinos poco más o menos, fui pasando sin mediar en esta villa.
De Santa Olalla a Maqueda hay una legua pequeña. Maqueda está asentada al lado de un otero, de la cual no se decir cosa alguna porque no entre dentro.



[1] BARREIROS, Gaspar: Chorographia de alguns lugares questam em hum caminho, que fez e anno de 1546. Comecando na cidade de Badajoz em Castella, te a de Milam em Italia, con algunas outras obras. (Imprenta Joan Aluarez. Coimbra, 1561).
[2] GARCÍA MERCADAL, José: Viajes de extranjeros por España y Portugal desde los tiempos más remotos hasta comienzos del siglo XX. (Junta de Castilla y León. Valladolid, 1999).

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Las Puertas del Cielo, una obra del pintor local Fabriciano Gómez


Bajo el bonito coro de la iglesia de San Pedro Apóstol de Santa Olalla llama la atención el cuadro de gran tamaño "Las llaves de San Pedro" que es obra del pintor local Fabriciano Gómez, y está fechado en 1943.
En el cuadro, de colorido estilo naif, vemos a San Pedro Apóstol, que por otra parte es el titular de la parroquia, abriendo con sus llaves las puertas del cielo; le acompaña de la mano una joven que porta un ramo de flores en una mano y en la otra una devota cruz. Un cielo azul cian y un entorno muy nuboso transmiten una sensación de entorno celestial.
El óleo sobre lienzo está firmado y fechado en 1943 abajo a la izquierda, y añade el número 7º. Está enmarcado con un marco más antiguo reutilizado. Y en la parte trasera del lienzo encontramos una inscripción que nos recuerda los motivos que llevaron al autor a pintar y donar este cuadro a su parroquia, Fabriciano Gómez junto a su mujer Jacinta Blanco Sánchez, tuvieron seis hijos que murieron todos siendo casi niños, el último de ellos en 1942, un año antes de pintar este cuadro.
Fabriciano Gómez Muñoz nació en Santa Olalla el 22 de agosto de 1875, hijo de Cipriano Gómez y Mª Antonia Muñoz. Sastre de profesión tuvo su vivienda y sastrería en la calle Jardines, actual Gregorio Sánchez. Falleció en Santa Olalla el 22 de febrero de 1951. Desarrollo su faceta artística como pintor aficionado y autodidacta, aunque muy prolífico, durante la primera mitad del siglo XX, muchas de sus pinturas recogen con su peculiar estilo ingenuo rincones y escenas del pueblo de Santa Olalla y de su comarca por lo que son un importante testimonio artístico de su época.
La Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla organizó en el Ayuntamiento el día 1 de mayo de 2002 una exposición monográfica con muchas de sus obras que se encuentran fundamentalmente fundamentalmente en manos de su familia y en la que también participó esta obra de la iglesia de San Pedro.[1]
Algunas de sus obras sobre Santa Olalla son "Calle Jardines", "La iglesia de San Julián", “Torre y ábsides de San Pedro”, "El callejón de las Angustias", y “La Fuente Grande de San Pedro”.



[1] Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla: Revista Barbacana nº 2, (Santa Olalla, marzo de 2003).

sábado, 16 de noviembre de 2019

El Cerrado, Privilegio de Feria en Santa Olalla

Desde época medieval en Santa Olalla tenía gran importancia el sector mercantil y especialmente el mercadeo de la ganadería. No podemos olvidar que por Santa Olalla transcurría el cordel de merinas que unía la Cañada Real Segoviana con la Carretera Real y por lo tanto con el río Alberche, y que existía un descansadero del ganado junto al cordel en el actual Parque Municipal “El Cordel”. Todos estos motivos favorecieron la concesión por privilegio real de una feria-mercado que se celebraba todos los lunes y que era conocido como “El Cerrado”, tal vez por celebrarse dentro del recinto murado de Santa Olalla.
En las relaciones histórico-geográficas que se hacen en 1576 por orden de Felipe II, se menciona este mercado diciendo: “Al quincuagésimo quinto se responde que esta villa es pasajera e por ella pasan de la Vera y Portugal y Extremadura a Toledo y a Madrid y tiene seis aldeas pequeñas anexas. También en esta villa se hace un mercado, el lunes de cada semana, solía ser bueno y muy nombrado y ya no lo es y no es franco”.[1]
Ya nos indican las relaciones la decadencia del mercado que llevó a su desaparición, de hecho en 1751 no se mencionada nada sobre él en la pregunta relativa a ferias y mercados que se hace en el interrogatorio del Catastro de Ensenada.



[1] VIÑAS MEY, Carmelo y PAZ, Ramón: Relaciones Histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España, hechas por iniciativa de Felipe II. Reino de Toledo. (Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1951). Págs. de 421 a 427.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Las Ánimas, el cuadro de las Ánimas del purgatorio de Santa Olalla


Muchas veces hemos oído la expresión “esto parece un cuadro de ánimas” cuando nos encontramos con una situación lamentable, llena de dolor y sufrimiento. Ya que era habitual que este tipo de cuadros estuviera en las iglesias, son representaciones del Juicio Final en las que aparece representado el infierno, el cielo y las almas o ánimas que se encuentran en una situación u otra.
Eran cuadros muy populares debido a los numerosos cultos que se dedicaban a las ánimas benditas o del purgatorio, y la proliferación en casi todas las parroquias de las Cofradías de Ánimas, como era el caso de Santa Olalla.
En la iglesia de San Julián de Santa Olalla contamos con uno de estos cuadros. Realmente se trata de un altar, ya que el cuadro de gran tamaño se encuentra enmarcado con relieves de madera dorada profusamente labrados en talla barroca. La pintura que describimos es del siglo XVII, un óleo sobre lienzo de la escuela toledana, pintado en torno a 1669 fecha de la fundación de su cofradía. Su estado actual de conservación es realmente muy malo, teniendo incluso grandes rajas que han sido cosidas de manera rudimentaria.

En la parte baja encontramos el infierno representado con llamas y fuego, y en él un numeroso grupo de condenados desnudos que claman por su salvación. En la parte superior encontramos la gloria en las esquinas tres cabezas de angelotes y en el centro la Santísima Trinidad, el Padre, que sostiene un orbe, el hijo que sostiene la Cruz y muestra las llagas de la pasión y en centro la paloma blanca que representa al Espíritu Santo. Justo debajo de ellos a un lado la Virgen del Carmen, con habito carmelita y escapulario como especial abogada de las ánimas del purgatorio y al otro lado San José que sostiene la vara florida y presenta a un bienaventurado que se había encomendado a él.
En el centro el arcángel San Miguel con la espada en alto y el escudo con lema “Quis ut Deus” (Quién como Dios), luchado contra el demonio que aparece como una figura negra, con alas monstruosas y rabo.
También encontramos a San Francisco de Asís que saca del purgatorio a un niño y otras figuras que parecen ascender a los cielos.
Es curioso conocer que este altar de Ánimas era el único que tenía concedidas indulgencias por parte del Arzobispado de Toledo, como así atestigua este documento de 1755: “Certifico yo don Juan Guerrero y Luna cura ecónomo de iglesia parroquial de San Julián de esta villa de Santa Olalla que en dicha iglesia parroquial no hay más altar de indulgencias que el de las Ánimas del Purgatorio sito en la citada iglesia con este título, cuyo privilegio esta para acabar en este presente mes de mayo según estoy informado, y para que conste doy la presente a petición de don Manuel de Castro, presbítero y mayordomo de dichas Ánimas, y me parece ser conveniente que se mantenga el privilegio en el lunes de cada semana a causa de estar ordenado por la Cofradía de las Benditas Ánimas, se celebre en el citado día de lunes una misa cantada con sus responsos. Y lo firmo en la expresada villa de Santa Olalla, en 22 de mayo de 1755. Don Juan Guerrero y Luna”. En el margen de este documento se puede leer: “Se dio paso al breve el 28 de mayo 1755”.[1]
En cuanto a la Cofradía de Ánimas responsable del culto en este altar, conservamos sus ordenanzas aprobadas el 6 de septiembre de 1669 por don Pascual Aragón, cardenal-arzobispo de Toledo.[2] Las Ordenanzas de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio de la villa de Santa Olalla fueron presentadas por los licenciados Francisco Vázquez de Contreras y Antonio Díaz, curas de las iglesias parroquiales de San Pedro y San Julián y otros vecinos de la villa, siendo señor de la villa el Conde don José de Mendoza y Gómez de Sandoval.
El Archivo Parroquial conserva uno de sus libros de actas que comprende desde 1736 a 1780[3]. Y un estatuto correspondiente a una refundación de la Cofradía el 15 de diciembre de 1844, en el que además se hace mención a una renovación anterior de 1818.[4]
De ambas ordenanzas de 1669 y de 1844 se conserva copia en el Archivo Diocesano de Toledo.[5]
Esta cofradía realizaba continuos cultos en memoria de las Ánimas, con especial profusión en el día 1 de noviembre y en todo ese mes. El dinero para sufragar todas esas misas y cultos lo obtenía de su continua petición entre los vecinos de limosnas para las ánimas. También tenemos constancia a través de los distintos documentos antes citados que formaba parte de ella una soldadesca que bailaba especialmente en época de carnaval diversos bailes como la danza de paloteo y el baile de la bandera, siempre orientados a recoger limosnas para sus fines piadosos. Con la decadencia de esta Cofradía el baile de la bandera comenzó a realizarse también para las fiestas del Cristo de la Caridad, quedándose finalmente de manera exclusiva en ellas donde se ha conservado.



[1] ARCHIVO DIOCESANO DE TOLEDO: Sección Cofradías y Hermandades. Legajo TO-67. Expediente 11.
[2] ARCHIVO MUNICIPAL DE SANTA OLALLA: Ordenanzas de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio (6 de septiembre de 1669). AMSO/106/21.
[3] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro de la Cofradía de Ánimas (1736-1780) APSO/68
[4] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Estatuto de la Cofradía de Ánimas del Purgatorio (1844) APSO/35/SJ
[5] ARCHIVO DIOCESANO DE TOLEDO: Sección Cofradías y Hermandades. Legajo TO-48. Expediente 25.

Ordenanzas de la Cofradía de Ánimas de 1669

Carta de indulgencias del Altar de Ánimas de 1755

domingo, 27 de octubre de 2019

Vinco Cominario, Santa Olalla en época musulmana

Tazón islámico con decoración "cordón de eternidad"
La etapa visigoda se interrumpe con la entrada en la península de los musulmanes, el pueblo de Santa Eulalia pasa a llamarse Vinco Cominario según el primer historiador provincial Pedro de Alcocer[1]. Nuestro pueblo pasa a formar parte de Al-Andalus, primero de la provincia de Al-Musata (emirato o califato de Córdoba) y después de Talaytula (taifa independiente de Toledo).
Los cristianos que quedaron en el pueblo, mozárabes, pasaron a depender de las parroquias toledanas, al desaparecer la iglesia de Santa Eulalia, cuyo solar probablemente utilizaron los musulmanes como mezquita.
Finalmente es reconquistada después de dos siglos y medio de dominio musulmán por los cristianos en 1083.
Algunos restos cerámicos encontrados en 2006[2] son el único recuerdo material de aquella época, están fechados en torno a los siglos X-XI.



[1] ALCOCER, Pedro de: Historia o descripción de la Imperial Ciudad de Toledo: con todas las cosas acontecidas en ella desde su principio y fundación; donde se tocan y refieren muchas antigüedades y cosas notables de la Historia General de España. (Imprenta de Juan Ferrer. Toledo, 1554).
[2] ROJAS RODRÍGUEZ-MALO, Juan Manuel y GARCÍA VACAS, Luis: Informe de intervención arqueológica en prolongación de calle San Juan de Santa Olalla (Toledo), (Toledo, septiembre de 2006).


Colección de restos cerámicos islámicos procedentes de Santa Olalla
Museo de Santa Cruz - Toledo

domingo, 20 de octubre de 2019

Santa Eulalia, Santa Olalla en época romana y visigoda

En el siglo II antes de Cristo encontramos a los romanos en nuestro pueblo, que formó parte de la provincia romana llamada Carthaginensis, en la frontera con la Lusitania.
Sobre la cañada ganadera de origen celta, montaron los romanos la calzada que unía Emérita Augusta con Caesaróbriga y Toletum (Mérida con Talavera y Toledo). Al estar Santa Olalla junto a esta calzada, tuvo una función específica que cumplir dentro del entramado romano, se convirtió en lugar de descanso de las legiones y de viajeros, presidio para los penados por la justicia e importante zona de explotación agrícola y ganadera.
Existe consenso entre la mayoría de los historiadores, para afirmar que es en la etapa romano-cristiana cuando el pueblo recibe por primera vez el nombre de Santa Eulalia. La situación de nuestro pueblo permitió que no tardara en llegar la fama y devoción a esta mártir que desde el bajo imperio romano fue patrona de Mérida.
Santa Eulalia de Mérida (Emérita Augusta, 292 - Emerita Augusta, 10 de diciembre de 304) fue una santa cristiana, virgen y mártir, que padeció el martirio a los trece años en la ciudad de Mérida, mandada martirizar por el gobernador de Lusitania, Calpurriano, durante las persecuciones a los primeros cristianos del emperador Diocleciano. La noticia de la vida y martirio de la santa emeritense se expandió rápidamente por el Imperio Romano, convirtiendo a la ciudad en uno de las metas más importantes de peregrinación de Europa occidental durante la alta Edad Media. De hecho, y hasta la proclamación de Santiago Apóstol, Eulalia fue invocada como protectora de las tropas cristianas en la Reconquista y patrona de las Españas.
Los datos acerca de la vida y muerte de Santa Eulalia los encontramos en un himno que en honor de ella escribe el poeta Prudencio en el siglo IV; así como del relato de su pasión recogido en el Pasionario Hispánico.[1]
En el himno del poeta Prudencio se cuenta lo siguiente: Cuando Eulalia cumplió los doce años apareció el decreto del emperador Diocleciano prohibiendo a los cristianos dar culto a Jesucristo, y mandándoles que debían adorar a los falsos ídolos de los paganos. La niña sintió un gran disgusto por estas leyes tan injustas y se propuso protestar entre los delegados del gobierno.
Viendo su madre que la jovencita podía correr algún peligro de muerte si se atrevía a protestar contra la persecución de los gobernantes, se la llevó a vivir al campo, pero ella regreso a la ciudad de Mérida.
Eulalia se presentó ante el gobernador Daciano y le protestó valientemente diciéndole que esas leyes que mandaban adorar ídolos y prohibían al verdadero Dios eran totalmente injustas y no podían ser obedecidas por los cristianos.
Daciano intentó al principio ofrecer regalos y hacer promesas de ayudas a la niña para que cambiara de opinión, pero al ver que ella seguía fuertemente convencida de sus ideas cristianas, le mostró todos los instrumentos de tortura con los cuales le podían hacer padecer horriblemente si no obedecía a la ley del emperador que mandaba adorar ídolos y prohibía adorar a Jesucristo. Y le dijo: "De todos estos sufrimientos te vas a librar si le ofreces este pan a los dioses, y les quemas este poquito de incienso en los altares de ellos". La jovencita lanzó lejos el pan, echó por el suelo el incienso y le dijo valientemente: "Al sólo Dios del cielo adoro; a El únicamente le ofreceré sacrificios y le quemaré incienso. Y a nadie más".
Entonces el juez pagano mandó que la destrozaran golpeándola con varillas de hierro y que sobre sus heridas colocaran antorchas encendidas. La hermosa cabellera de Eulalia se incendió y la jovencita murió quemada y ahogada por el humo.
Dice el poeta Prudencio que al morir la santa, la gente vio una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo, y que los verdugos salieron huyendo, llenos de pavor y de remordimiento por haber matado a una criatura inocente. La nieve cubrió el cadáver y el suelo de los alrededores, hasta que varios días después llegaron unos cristianos y le dieron honrosa sepultura al cuerpo de la joven mártir. Allí en el sitio de su sepultura se levantó un templo de honor de Santa Eulalia, y dice el poeta que él mismo vio que a ese templo llegaban muchos peregrinos a orar ante los restos de tan valiente joven y a conseguir por medio de ella muy notables favores de Dios.[2]
Etimológicamente, Eulalia significa en griego (Ευλαλια): 'la que habla bien' - eu = 'bien', lalein = 'hablar' (verbo) o lalia = 'habla' (sustantivo).

Santa Eulalia de Mérida
Iglesia de San Pedro Apóstol - Santa Olalla
Sería por tanto en el siglo IV, cuando surge oficialmente el hagiotopónimo de Santa Eulalia, en alusión a nuestro pueblo.
En el siglo V entran los pueblos bárbaros y se consolida el Reino Visigodo. Pocos datos tenemos de su relación con nuestro pueblo, únicamente sabemos que en esta etapa se mantuvo el nombre dado por los romanos, Santa Eulalia, en honor de la famosa mártir emeritense.
Es posible que se construyera en esta época la primera iglesia de nuestro pueblo, y que se dedicó, como no podía ser de otra forma, a Santa Eulalia que en ese momento se convierte en patrona del pueblo. No debió ser un templo muy grande, pero cumplió una importante función en la cristianización de nuestros antepasados. Fue destruida posteriormente por los musulmanes.
            El resto arqueológico de esta época más destacado es una sepultura con restos humanos encontrada en 1995 en el paraje de Alcantarilla según el arqueólogo que la estudió, Zacarías López-Barrajón Barrios, data de los siglos V o VI d. C.



[1] RIESCO CHUECA, Pilar: Pasionario hispánico, (Universidad de Sevilla. Sevilla, 1995).

domingo, 13 de octubre de 2019

Los orígenes de Santa Olalla, de la Prehistoria al Imperio Romano


Muy pocos datos y muchas conjeturas es lo que podemos ofrecer sobre esta primera etapa de la historia de Santa Olalla. La única conclusión clara es que sus primeros moradores fueron celtas y carpetanos.
Al menos, desde el Paleolítico, el entorno de Santa Olalla fue frecuentado por tribus nómadas, cazadores y recolectores. Algunos pequeños hallazgos arqueológicos en el término municipal así lo demuestran, han aparecido, siempre de forma casual, algunas herramientas y armas de edades líticas.
Posteriormente las tribus nómadas comienzan a asentarse, nuestro pueblo aparece entonces como aldea céltica formada fundamentalmente por pastores trashumantes. Eligieron los celtas esta zona porque estaba situada junto a una de sus más importantes cañadas, la aldea tenía sus chozas y servía de descansadero en la conducción del ganado desde el frío del norte peninsular, al clima templado de la actual Extremadura. Nuestro pueblo les ofrecía su cañada, buenos pastos y agua para el ganado. Con estos datos no se puede dudar afirmación de Fernando Jiménez de Gregorio que en varias ocasiones ha dicho: "Si me preguntase la causa primera de la fundación de Santa Olalla, diría sin vacilar EL CAMINO".[1]
Los celtas fueron, sin duda alguna, los primeros pobladores estables de Santa Olalla.
Hace más de dos mil quinientos años, entorno al siglo V antes de Cristo se instalan en la zona los carpetanos. Este pueblo de origen íbero, fundadores de Ebora (la actual Talavera de la Reina), ocuparon la antigua aldea céltica y vivieron en ella hasta la llegada de los romanos.
            En el siglo II antes de Cristo entran los romanos lo que supuso para la zona mayores avances pero al mismo tiempo un gran coste social, acabando con gran parte de la población indígena y sometiendo al resto a la esclavitud y al pago de importantes tributos.


[1] JIMÉNEZ DE GREGORIO, Fernando: En torno a la geografía e historia de Santa Olalla, (Cofradía Internacional de Investigadores de Toledo. Toledo, 1992). Pág. 127.