Cuentan que la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de Carmena se asienta sobre el emplazamiento de un antiguo castillo. Su fabrica esbelta de estilo renacentista, del siglo XVI, se yergue sobre el caserío.
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lunes, 24 de mayo de 2021
jueves, 26 de marzo de 2020
Mazzantini, ferroviario en Santa Olalla, matador de toros y político
Luis Mazzantini y Eguia nació en Elgóibar (Guipúzcoa) el 10
de Octubre de 1856. Su padre Giuseppe Mazzantini Varsgucci era natural de Pistoia
(Italia), llego a España como ingeniero empleado en la construcción de la línea
del ferrocarril de San Sebastián a Bilbao, en el País Vasco conoció a la madre
de Luis con la que se casó. Siendo muy niño la familia se traslada a Italia, de
donde regresa con catorce años agregado a la servidumbre que acompaña la corte
de Amadeo de Saboya en 1.870.
Antes de 1880 ocupa el puesto de jefe de estación
ferroviaria en Santa Olalla (Toledo), en la Estación Santa Olalla-Carmena, y
Mazzantini empezó a frecuentar capeas y festejos populares en Santa Olalla y en
los pueblos de la comarca de Torrijos donde suscito gran interés.[1]
Muchas de estas capeas eran organizadas por los empleados de ferrocarriles, su
afición le llevo a abandonar su trabajo en numerosas ocasiones algo que fue
reprendido por la empresa ferroviaria.[2]
Mazzantini fue un hombre inteligente, de espíritu
emprendedor y ambicioso. Estudió en Livorno, Milán y Roma; se gradúa de
bachiller en artes; y se especializa en telegrafía para trabajar en la compañía
de Ferrocarriles. Se une a una compañía de teatro itinerante pero entiende que
no puede sobrevivir como actor y a edad tardía, sin ser antes banderillero,
decide ser torero. Su formación cultural, inusual en los toreros de la época,
le hizo ganarse el apodo de señorito loco.[3]
Al principio no era tomado en serio como torero, era
lidiador mediocre aunque irreprochable en su manera de matar los toros. Como tantos
otros de la época comienza actuando en mojigangas. Estuvo tres años de
novillero, debutó en Madrid con asistencia de la familia real y tomó la
Alternativa en la Maestranza de Sevilla, el 13 de abril de 1884, de la mano de
Salvador Sánchez “Frascuelo”. El mismo año confirma la alternativa en Madrid,
el día 29 de Mayo, Rafael Molina “Lagartijo” es el padrino, fue una buena tarde
y salió a hombros de la plaza. Coincidió con el periodo de dominio absoluto del
Rafael Guerra, “Guerrita” y también alternó con los míticos Lagartijo y
Frascuelo, que se encontraban en la recta final de sus carreras. Fue muy popular
en su época, vestía muy elegante, frecuentaba la ópera y las tertulias
literarias y se codeaba con la alta sociedad y los artistas.[4]
El 16 de junio de 1901 actuó en la corrida de la
Beneficencia en Madrid, brindado el toro al rey Alfonso XIII siendo este el
primer toro que el monarca vio lidiar en su vida.
En mayo de 1904, como capricho, regresó a Santa Olalla donde
se había iniciado su afición y toreó de nuevo pero esta vez rico y famoso.
En la temporada de 1905 se retira de los ruedos
definitivamente. Hacia entonces estas declaraciones: “Marcho a América para despedirme de los aficionados de Méjico y
cumplir un contrato en Guatemala, es casi un viaje de turismo, me acompaña mi
esposa. La temporada próxima termina mi carrera profesional en los ruedos de
toda España. Me retiro”.
El día 19 de Febrero de 1905 Luis Mazzantini torea en la
ciudad de Guatemala, su mujer le espera en Méjico por tratarse de un viaje relámpago
de un día. En el hotel dónde se aloja recibe un teletipo con la noticia del fallecimiento
de la esposa. Sumido en una terrible angustia vuelve a la capital mejicana.
Ante el cadáver, se corta la coleta, la estira y con ella hace una pulsera de
cabello que ciñe a una de las muñecas de la difunta. Nunca volvió a torear, le sacaron
una coplilla que decía:
Usted tiene lo primero
que necesita un torero,
corazón; siguiendo asiní’;
no va usted a ser Mazzantini,
va a ser “don Luis primero”.
Desde su retirada de los ruedos se dedicó a la política, los
toros fueron su recuerdo escondido y su esposa la eterna obsesión. Mazzantini,
de tendencia monárquica, fue nombrado concejal en Madrid en 1906 y
sucesivamente Diputado Provincial de Madrid, Gobernador Civil de Guadalajara y
Ávila y Comisario Jefe de Policía de Madrid hasta 1923 fecha en que llegó al
poder el General Primo de Rivera.[5]
Falleció en Madrid el 23 de Abril de 1926 a los 69 años de
edad, por un infarto al corazón.
A Mazzantini se le recuerda por su singular personalidad
dentro y fuera de las plazas y técnicamente como un gran estoqueador. También
debe ser recordado por haber logrado imponer el sorteo de los toros, ya que
hasta entonces el principal matador (siempre Guerrita), con el beneplácito del ganadero,
escogía las reses que deseaba torear, lo que perjudicaba a los demás matadores.
También logró mejoras en los honorarios de los diestros. Mató algo más de 2700
toros y llegó a ganar seis mil pesetas por corrida en la última década del
siglo XIX.[6]
http://portaltaurino.net/matadores/mazzantini.htm
[4] Lyon, William: Mazzantini, el señorito loco, (El País. 1 de junio de 1994,
Madrid). https://elpais.com/diario/1994/06/01/madrid/770469854_850215.html
[5] Fernández Casado, Antonio: Luis Mazzantini: Ferroviario, estoqueador,
concejal, gobernador civil y comisario de policía, (2014). https://www.taurologia.com/luis-mazzantini-ferroviario-estoqueador-concejal-gobernador-civil-comisario--3082.htm
[6] SÁNCHEZ VIGIL, Juan Miguel y DURÁN
BLÁZQUEZ, Manuel: Luis Mazzantini: El
señorito loco, (Librería Gaztambide. Madrid, 1993).
domingo, 2 de diciembre de 2018
Primeros Poderes Señoriales en Santa Olalla, pugnas de poder en la Santa Olalla reconquistada
Como decíamos en un artículo anterior Santa Olalla fue
reconquistada por Alfonso VI en 1083.[1]
Se iniciaba entonces un proceso de repoblación que progresivamente fue afianzándose
y termino por constituir el Señorío y Tierra de Santa Olalla.
Los primeros años tras la reconquista debieron ser difíciles,
ya que incluso en el año 1118 no aparece ninguna autoridad en nuestro pueblo.
En Santa Olalla se enfrentaron los intereses de magnates y
caballeros castellanos; del clero: obispados, cabildos catedralicios,
monasterios y conventos; y de las órdenes militares. Pero Santa Olalla no fue
un señorío ni eclesiástico, ni militar, sino un señorío civil nobiliario.
En 1124 Alfonso VII otorga a Santa Olalla el Fuero de Toledo,
esta Carta Puebla otorgaba una serie de privilegios a la población que
facilitaron la repoblación y hacían más atractiva la posesión de estas tierras.[2]
Años más tarde, en 1151 se concede a Santa Olalla y a Maqueda
el privilegio de la cuartilla.
En noviembre de 1139 el propio rey donó a dos vecinos de
Santa Olalla, Miguel Cortide y Andrés Fajeje, un molino destruido en el arroyo
de Maqueda, con la condición de repararlo, además de los linares situados en
sus proximidades. El monarca se reservó la mitad de los frutos de estas
propiedades.
En 1152, Alfonso VII acude a ciertos "hombres buenos" de Santa Olalla, Maqueda, Talavera y
Toledo para que le ayudaran a delimitar los términos del castillo de Bolobras,
con ocasión de donarlo a la catedral de Toledo. Estos hombres buenos eran sin
duda caballeros del concejo de Santa Olalla, cuya posición y prestigio social
les permitía intervenir en cuestiones jurisdiccionales, acompañando al
mismísimo rey.
Su nieto el rey Alfonso VIII también estuvo en Santa Olalla
el 29 de octubre de 1196, y desde aquí expide un documento, por el que
restituye a la iglesia y obispado de Segovia, la villa de Navares, vendida por
el anterior obispo a Sepúlveda, sin el consentimiento previo del cabildo.
· Intereses de
magnates y caballeros:
Es probable que en un principio la tenencia de Santa
Olalla estuviera relacionada con la de Maqueda, ya que en 1139 ambas
jurisdicciones recaían en la persona de Melendro Bofín. Hasta que en 1146 la
tenencia de Maqueda aparece individualizada en manos de Fernando Ibáñez.
· Intereses
eclesiásticos:
En 1095, Alfonso VI otorga una heredad radicada aquí
al monasterio toledano de San Servando.
En 1138 el arzobispo de Toledo don Raimundo da a su
cabildo las tercias de las alcabalas de varios lugares entre ellas la de Santa
Olalla.
· Intereses de las órdenes
militares:
La Orden de Santiago se interesa por Santa Olalla y
adquiere diversas propiedades en nuestra jurisdicción. Por ejemplo, el 31 de
enero de 1176, Alfonso VIII le dona una viña que tenía en Santa Olalla, en el
camino de Toledo. En 1180 crea una encomienda de la Orden con cabeza en Santa
Olalla y Maqueda al frente de la cual se encontraba el comendador Pelayo
Peláez.
Algo parecido haría la Orden de Calatrava que, para
el control de sus propiedades en el término de Santa Olalla, establece en 1201
una encomienda en Carmena, bajo el nombre de Balía de Carmena. De hecho, en
1210, tres moradores de Carmena llamados Diego Yenego, María Zivera y Diego
Cebrián aparecen como confirmantes de su donación a esta orden militar. Tal vez
esta encomienda calatrava se situó en un pequeño castillo sobre cuyas ruinas se
levantó en el siglo XVI la actual iglesia parroquial de Carmena.
Toda esta algarabía y pugnas de poder cesarían en el año 1205 cuando el rey Alfonso VIII cede la villa de Santa Olalla y su tierra, con todos los derechos a ella adscritos, a don Pedro Fernández de Castro.
[2] Archivo Municipal de Santa
Olalla: Privilegio Real de Concesión del Fuero de Toledo a la Villa de Santa
Olalla. SO/106/1
sábado, 9 de junio de 2018
La Estación de Tren Santa Olalla - Carmena
Desde mediados del siglo XIX se produce una paulatina industrialización de España y pese a que nuestra zona permanece como una región agraria algunos de estos avances van llegando muy lentamente.
Los pocos avances que se produjeron se dejaron notar en las comunicaciones. En el caso del correo, se recibía a diario desde 1850 en la estafeta de Santa Olalla, traído por una diligencia que pasaba hacia Talavera.
En cuanto al ferrocarril, que es además uno de los símbolos más claros de la industrialización, se construyó, al amparo de la nueva ley de 1855, la línea Madrid-Lisboa. También llamado el Ferrocarril del Tajo y que discurría desde Madrid a Valencia de Alcántara (en la frontera con Portugal) y desde allí a Lisboa. Esta línea pasaría en nuestra comarca por Torrijos y Talavera de la Reina. Fue diseñada por el ingeniero Pedro Nolasco Mans, natural de Alcaudete.
Sobre esta vía se construyeron en 1876 otras estaciones como Santa Olalla-Carmena, Erustes, Illán de Vacas o Montearagón. Costó más de ochenta y ocho millones de reales y tenía su salida en la Estación de las Delicias de Madrid, construida en 1880.
La estación Santa Olalla-Carmena se encuentra situada entre los dos términos municipales. En Santa Olalla siempre se ha considerado que el trazado de la línea podría haber estado más cercano al núcleo urbano de nuestro pueblo, pero la oposición de los influyentes propietarios santaolalleros evitó que así fuera, se opusieron a que la vía pasara por el medio de sus tierras, alegando el peligro de incendio que esto suponía, de ser cierto lo que se cuenta esta posición fue una muy mala decisión para el avance de nuestro pueblo.
En la actualidad no se conserva la estación y solo permanecen algunas instalaciones como un hangar, un apeadero y un depósito de agua. Entre las muchas anécdotas que se podrían contar de la estación recordaremos que fue uno de sus primeros jefes de estación, Luis Mazzantini quien poco después llegó a ser un famoso torero.
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