Virgen de la Piedad: en estas novenas en las que el pueblo de Santa Olalla se encomienda a ti, como cada primavera, el alcalde y los concejales de Santa Olalla, nos acercamos hasta tu altar, para pedirte que guíes nuestro gobierno.
Hemos convertido en tradición traerte
como ofrenda el libro de las fiestas, resumen de todos los actos programados en
tu honor. Actos que se preparan y se viven con cariño, alegría y devoción, como
siempre ha hecho esta villa de Santa Olalla desde que llegase aquí tu milagrosa
imagen, en el ya lejano siglo XVII.
Desde entonces así lo hemos sentido
todas las generaciones de santaolalleros, y ha quedado constancia de ello en numerosas
referencias a ti en nuestro Archivo Municipal.
El primer documento en el que aparece
tu nombre es de 1636, hace 390 años, y es solo el inicio de una gran devoción
que llevaría años más tarde en 1675 a la fundación de tu Esclavitud. En su
inicio con tan solo 72 hermanos, como aquellos 72 discípulos que Jesús mando de
dos en dos delante de él, según nos cuenta el Evangelio de Lucas. Todavía hoy
72 velas te preceden en la procesión, en recuerdo de aquellos primeros
hermanos.
Otro curioso acta de pleno, del lunes
4 de mayo de 1868, deja constancia de la decisión municipal de que la fiesta
tuviera un día más, se trataba de la primera celebración de la Virgen Chica, el
acta exige que se celebre con similar importancia al día grande.
Ya en nuestra historia más reciente, fuiste
nombrada Alcaldesa Perpetua en 1985, en 1986 Coronada Canónicamente y el año
pasado, 2025, esta Corporación Municipal, tuvo el honor de concederte la Medalla
de la Villa de Santa Olalla, que recibiste de manos del alcalde el día de tu
fiesta.
Esta misma tarde, por primera vez, el
Ayuntamiento ha lanzado una canción de las fiestas, y tu nombre está presente
en las estrofas más bonitas:
Se va
despidiendo abril,
huele a
fiesta en el aire,
las calles
se visten de luz,
ya nadie
quiere marcharse.
En mayo,
Santa Olalla despierta,
la alegría
en las calles,
la noche
siempre abierta.
Por la
Virgen de la Piedad,
cantamos sin
parar,
devoción que
nos une,
imposible de
olvidar.
flores en el
altar,
la mirada
hacia tu imagen
que nos
vuelve a juntar.


