domingo, 16 de agosto de 2026

El Tren por Carriches - 150 años de la Línea Madrid - Lisboa

 

La línea de ferrocarril atraviesa de este a oeste el término municipal de Carriches, discurriendo al sur del núcleo urbano.[1]

El 15 de julio de 1876, hace ahora 150 años, partió el primer tren de viajeros entre Madrid y Talavera de la Reina. El transporte de mercancías no comenzaría hasta el mes de septiembre, cuando la línea quedó plenamente operativa.

La construcción de esta infraestructura fue posible gracias a la Ley General de Ferrocarriles de 1855, que impulsó la creación de la línea Madrid-Lisboa, conocida también como Ferrocarril del Tajo. Su trazado unía Madrid con Valencia de Alcántara, en la frontera portuguesa, para continuar desde allí hasta Lisboa. En su recorrido por la provincia de Toledo atravesaba, entre otras localidades, Torrijos y Talavera de la Reina. El proyecto fue diseñado por el ingeniero Pedro Nolasco Mans, natural de Alcaudete.

El tramo que discurre por el término de Carriches quedaba situado entre las estaciones de Santa Olalla-Carmena y Erustes. La primera de ellas cuenta, además, con una curiosa página de la historia, pues en ella residió y ejerció como jefe de estación Luis Mazzantini (Elgóibar, 1856-Madrid, 1926), quien años después alcanzaría gran fama como torero. Tras retirarse de los ruedos inició una destacada carrera política y administrativa, llegando a ser diputado, concejal del Ayuntamiento de Madrid y gobernador civil. Su trayectoria recuerda el conocido dicho popular que, con fina ironía, respondía a la pregunta de cómo se pasaba del toreo a la política: «Muy fácil: “endegenerando”».

Como suele ocurrir con los grandes avances, la llegada del ferrocarril despertó sentimientos encontrados entre los vecinos de Carriches y de toda la comarca. Por un lado, fue recibido con entusiasmo al representar el progreso y facilitar unas comunicaciones hasta entonces impensables. Por otro, también generó recelos entre quienes vivían del transporte por diligencia, veían amenazados sus mercados tradicionales por la competencia de Madrid o temían que las chispas desprendidas por las locomotoras provocaran incendios en las cosechas.

Con el paso de los años, aquellos temores quedaron eclipsados por la enorme trascendencia que tuvo el ferrocarril para el desarrollo económico y social de la comarca. Durante décadas constituyó la principal vía de comunicación con Madrid y Extremadura, facilitando el transporte de viajeros, mercancías e ideas, mucho antes de que el automóvil transformara la movilidad del mundo rural.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Tren por Carriches. Revista Cultural Adovea, nº 61. (Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Carriches, agosto de 2026). Pág. 26.



miércoles, 12 de agosto de 2026

Crónica negra santaolallera en 1915 - Un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla

 

Una noticia publicada hace 111 años recoge el dramático suicidio de un joven de 21 años en Santa Olalla en el paraje de los Prados Baldíos

El periódico Diario Toledano, en su edición del jueves 24 de junio de 1915,[1] recogía un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla apenas un día antes. La noticia, remitida por un corresponsal del periódico, relataba el suicidio de un joven santaolallero de 21 años llamado Marceliano Sánchez Requena.

El suceso tuvo lugar en el paraje conocido como Prado Valdío, situado, según la crónica, a unos tres kilómetros del pueblo. El joven habría construido allí un pequeño chozo con mies de cebada y, tras introducirse en él, le prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a avanzar, se disparó con una antigua escopeta de pistón.

La noticia señala que el cadáver quedó completamente carbonizado y que, posteriormente, los médicos procedieron a practicarle la autopsia. La propia crónica describe el enorme impacto que el suceso provocó entre los vecinos de Santa Olalla, hasta el punto de que numerosos curiosos se desplazaron hasta el lugar para conocer lo ocurrido.

El periódico apuntaba además a un posible conflicto sentimental como uno de los motivos que habrían influido en la decisión del joven. Según el corresponsal, Marceliano había realizado determinados requerimientos amorosos a una joven de la localidad que los habría rechazado. Sin embargo, la noticia señalaba como causa principal otra circunstancia íntima relacionada con su salud y con el temor a que esta pudiera ser descubierta durante el reconocimiento médico previo a su incorporación al Ejército, prevista para el día siguiente; según los rumores que recoge el corresponsal el joven era impotente.

Como ocurre con muchas noticias de la prensa de aquella época, buena parte de la información procede de testimonios y rumores recogidos en el propio pueblo, por lo que algunos de los extremos relatados deben tomarse con cautela. La prensa de comienzos del siglo XX abordaba además este tipo de tragedias con un lenguaje y unos criterios muy diferentes a los actuales.

El caso resulta especialmente llamativo porque permite asomarnos, más de un siglo después, a un episodio de la vida cotidiana y social de Santa Olalla en 1915, cuando la localidad contaba con una población muy inferior a la actual y las noticias de un suceso de estas características se extendían rápidamente entre los vecinos.

Transcribimos la noticia de forma íntegra:

El suceso de Santa Olalla. Detalles interesantes. (De nuestro corresponsal)

Antes de suicidarse, hace un chozo de mies, se mete en él y lo incendia.—El cadáver, carbonizado.—El suicida era impotente.

Santa Olalla, 23.— Amplío y completo la referencia que telegrafié esta mañana del suicidio del joven de veintiún años Marceliano Sánchez Requena.

Han concurrido en el suceso circunstancias verdaderamente terribles, que acaban de conocerse. Ocurrió el suicidio en el sitio denominado «Prado Valdío», distante unos tres kilómetros de este pueblo.

Marceliano murió, en efecto, de un tiro de escopeta de pistón, que se disparó en la sien derecha; pero antes de producirse el disparo, hizo una especie de chozo con la mies de cebada que había por aquellos lugares, y después de meterse en él, lo prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a tomar incremento, Marceliano se llevó la boca del cañón de la escopeta a la sien derecha, y disparó el arma, quedando muerto en el acto. La choza quedó en breves momentos reducida a cenizas, y el cadáver del suicida, completamente carbonizado. La escopeta quedó también inutilizada por completo.

En lugar próximo se ha encontrado la caja de cerillas que usó Marceliano para quemar la choza. Parece exacto lo que en mi telegrama apuntaba acerca del disgusto que mostraba el desgraciado joven por haber desdeñado sus requerimientos amorosos una bella chica de esta localidad. Pero asegura que el móvil principal del suicidio ha sido el padecer Marceliano de impotencia.

Al siguiente día del suceso tenía que haber marchado del pueblo para incorporarse al Ejército, y temiendo, sin duda, que al reconocerle los médicos fuese descubierta su desgracia; resolvió evitarlo adoptando tan terrible resolución.

Al conocerse en el pueblo estos detalles, que han cundido en seguida de boca en boca, la dolorosa impresión causada en los primeros momentos ha aumentado considerablemente. Muchos curiosos han salido para «Prado Valdío» al objeto de ver el lugar del suceso. Otras personas han intentado ver el cadáver en el depósito judicial; pero las autoridades no han consentido la entrada sino de aquellos que en dicho lugar tenían que cumplir alguna obligación.

A la hora en que termino esta información, los médicos están practicando la autopsia del cadáver. Es horrible el aspecto que éste ofrece. Las ropas están quemadas enteramente, y la carne se halla muy renegrida, viéndose en la cabeza un enorme cuajarón de sangre.



[1] Diario Toledano: Suceso en Santa Olalla – Detalles interesantes. (Toledo. Jueves, 24 de junio de 1915).

sábado, 1 de agosto de 2026

Vitrina Cero - Albarcas


Albarcas

La colección etnográfica del Ayuntamiento Santa Olalla conserva unas albarcas o abarcas artesanales que se usaban comúnmente entre los hombres del campo en Santa Olalla y su comarca a principios del siglo XX. Están elaboradas con cuero y con suela de goma o caucho que es un recorte de neumático, tiene hebilla metálica.

Número de inventario: SO/62

Datación: Principios del Siglo XX

Contexto histórico: Edad Contemporánea

Materia: Cuero y goma

Técnica: artesanal

Origen: Donación Teresa Benayas Pérez

Bibliografía: Josué López Muñoz

jueves, 16 de julio de 2026

Escapularios de la Virgen del Carmen de Santa Olalla

 

A lo largo de este año se ha ejecutado una minuciosa restauración del juego de escapularios de la Virgen del Carmen de Santa Olalla, escapulario grande de la Virgen y escapulario del Niño, piezas bordadas a mano en el siglo XIX.[1]

La restauración y traspaso del bordado a una seda antigua la ha llevado a cabo Andrés Rodríguez Novillo, modisto y experto en restauración de textiles antiguos.

Se ha renovado el grabado sobre tela de lienzo, de la imagen central, eligiendo para ello una estampa antigua de la misma época.

La restauración ha sido costeada por una familia de Santa Olalla devota del Cristo de la Caridad y de la Virgen del Carmen, que han preferido permanecer en el anonimato.



[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026). Pág. 15.

Restauración del escapulario en 2026

Estado del escapulario antes de su restauración

Grabado antiguo de la Virgen del Carmen

sábado, 11 de julio de 2026

Portada 2026 del Cristo de la Caridad, acuarela de José Manuel Salamanca

         La portada de la Revista del Cristo de la Caridad 2026 ha sorprendido por su calidad artística. Se trata de una acuarela pintada por José Manuel Salamanca Escobedo, médico, pintor y hermano del Cristo de la Caridad.[1]

Esta acuarela res una interpretación artística y devocional del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla, concebida como una imagen de carácter votivo en la que se combinan elementos religiosos, heráldicos y paisajísticos propios de la tradición barroca, el propio autor la ha titulado: “Cristo de la Caridad con ángeles custodios”.

La composición está organizada en torno a un gran marco fingido de estilo barroco, ricamente dorado y decorado con roleos, querubines y elementos vegetales. En la cartela superior puede leerse la inscripción en latín: «Sanctissimus Christus Caritatis - Sancta Eulaliam», que identifica a la advocación y a la localidad. Además, en la parte baja podemos leer: «Anno Domini MMXXVI – JM Salamanca»

En el centro de la obra domina la figura del Cristo crucificado, con su característico faldellín rojo. En la Cruz y la peana también reproduce sus espejos y su característica policromía verde y dorada.

Tras la cruz se abre un cielo de nubes grises que enmarca dos símbolos cósmicos tradicionales: un sol y una luna antropomorfos, entre nubes. Ambos evocan el relato evangélico de la Crucifixión y son un motivo frecuente en la iconografía cristiana desde la Edad Media.

En segundo plano aparece la iglesia de San Julián de Santa Olalla, reconocible por su torre y su amplia fachada.

Más que una reproducción literal, la obra constituye una interpretación iconográfica que combina fidelidad al Cristo de la Caridad con una recreación idealizada de su contexto histórico y espiritual. El resultado recuerda a las antiguas estampas devocionales y a los pequeños retablos pintados, actualizados mediante una técnica delicada y luminosa. Esta obra conmemorativa une patrimonio, fe e identidad local en una única composición, que una vez publicada se suma ya al patrimonio artístico y bibliográfico de Santa Olalla.

La imagen central del Cristo también se utilizó para decorar un abanico de cartón que se repartió durante el encendido de los Barreñones de Fuego 2026, acompañado de otros dibujos obra de Rafael Alcoba y con el Romance de Barreñones compuesto por Josué López Muñoz en el reverso. 



[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026).

Abanico de cartón del Cristo de la Caridad de Santa Olalla
Romance de Barreñones impreso en el abanico de cartón

viernes, 10 de julio de 2026

Julia Gálvez, una cupletista santaolallera que triunfó en los escenarios españoles en la primera década del siglo XX

 

Julia Gálvez con mantón de Manila - Año 1910
(Fotografía coloreada digitalmente)

A comienzos del siglo XX, cuando el cuplé vivía su época dorada y las artistas de variedades llenaban teatros y cafés-concierto, una joven nacida en Santa Olalla consiguió abrirse camino en algunos de los escenarios más prestigiosos del país. Se llamaba Julia Gálvez y fue una cancionetista de reconocido éxito, especializada en un repertorio en el que convivían los cuplés con otros géneros populares y flamencos como el garrotín y las marianas, prestigio que quedó reflejado en la prensa de la época.

Desaparecido Casino de Gálvez
Plaza de Santa Olalla

            Julia Gálvez Molina, nació en Santa Olalla en 1890. Quizá sus primeros pasos en la canción los dio en el casino que su familia regentaba en la Plaza de Santa Olalla, y desde este lugar de paso junto a la carretera nacional, con menos de veinte años a los principales escenarios españoles.

Portada de "La Actualidad"
Barcelona 1910

El 15 de marzo de 1910 ocupó la portada de la revista gráfica barcelonesa “La Actualidad”, donde aparecía anunciada como «la genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas, que actúa con gran éxito en el Salón de Proyecciones».[1] Que una artista figurase en la portada de una publicación ilustrada era un reconocimiento reservado a intérpretes que gozaban de una notable popularidad.

Publicidad de un espectáculo de Julia Gálvez

El 2 de junio de 1910 debuta en el Cine Escudero de Cádiz, donde la publicidad la presenta como «reina de las granadinas y de las marianas».

Un artículo sobre el Teatro Vico del Puerto de Santa María la describe así: «La cupletista y cantadora Julia Gálvez, anunciada como la reina de las marianas, que al modo de la época se presentaba en el escenario con pañolones de Manila, con capote y montera de torero o, como en la foto adjunta, de traje de corto campero».

Cinco años más tarde, el periódico El Eco Toledano, en su edición del 16 de octubre de 1915, le dedicaba un artículo bajo el título «Artistas toledanos».[2] En él se recordaban los importantes éxitos alcanzados por la artista: «La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España…».

Estas palabras confirman que Julia Gálvez había actuado en algunos de los teatros más conocidos de Madrid, como el Apolo, considerado uno de los grandes templos del género lírico y de variedades, además de realizar giras por numerosas ciudades españolas.

Sin embargo, el mismo artículo revelaba también el difícil momento personal que atravesaba. Desde hacía algunos meses permanecía en Santa Olalla, su localidad natal, aquejada de una enfermedad respiratoria que había obligado a interrumpir su carrera artística. El periodista describía con tono apesadumbrado cómo una afección en el pecho, inicialmente leve, había ido debilitando poco a poco su salud, transformando a aquella artista «tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario» en una mujer «triste y decaída».

El artículo concluía con un deseo que refleja el cariño que despertaba entre sus paisanos: «De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.»

Sepultura de Julia Gálvez
Cementerio de Santa Olalla (Toledo)

Aquella afección pulmonar terminó siendo una tuberculosis, que acabó con su vida un año después, a los 26 años de edad. El 1 de agosto de 1916 fallecía en Santa Olalla, su pueblo natal, donde fue enterrada en el cementerio parroquial, aunque cuando en 1924 se inaugura el cementerio municipal sus restos son trasladados a una nueva sepultura de un singular estilo modernista.

Estuvo casada con el director de orquesta de la compañía para la que trabajaba.

Aunque hoy su nombre ha quedado prácticamente olvidado, estas referencias periodísticas permiten recuperar la figura de una artista que llegó a alcanzar notoriedad en el panorama del espectáculo español de principios del siglo XX. Julia Gálvez forma parte de aquella generación de cupletistas y cancionetistas que llevaron su arte por los teatros de España y contribuyeron al enorme éxito de los espectáculos de variedades en la llamada Belle Époque.

Transcribimos el artículo integro:

ARTISTAS TOLEDANOS - JULIA GÁLVEZ

La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España, se encuentra desde hace algunos meses en Santa Olalla, su pueblo natal, enferma y melancólica...

Una afección al pecho, leve en un principio, de cuidado después, ha ido minando poco a poco su organismo, y la popular artista, tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario, se halla triste y decaída en su lugarejo.

De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.



[1] La Actualidad: La genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas que actúa con gran éxito en el salón de proyecciones. (Barcelona, 15 de marzo de 1910).

[2] El Eco Toledano: Artistas Toledanos – Julia Gálvez. (Toledo. Sábado, 16 de octubre de 1915).

La cupletista Julia Gálvez

martes, 7 de julio de 2026

Etapas de una fiesta histórica (Las Fiestas del Cristo de la Caridad de Santa Olalla)

Triunfo de la Santa Cruz en la Batalla de las Navas de Tolosa
Catedral de Toledo - 1788

Las fiestas que Santa Olalla celebra cada 16 de julio en honor del Cristo de la Caridad son sin lugar a dudas las más antiguas de cuantas se siguen celebrando en nuestra comarca. Más de ochocientos años ha pervivido su celebración que ha ido evolucionando en cada época.[1]

Estatua orante de Diego Lope de Haro
Catedral de Toledo - Finales del siglo XV

1212 - El Origen Medieval de la Fiesta

El origen de la fiesta está claramente fijado en el 16 de julio de 1212 cuando don Diego Lope de Haro, vinculado por su hermana Mencía al Señorío de Santa Olalla, participa heroicamente en la victoria de las Navas de Tolosa, probablemente la victoria más trascendental de la Reconquista.

Desde esa fecha se establece que sea fiesta solemne, con el título de fiesta del Triunfo de la Cruz, en los pueblos del Arzobispado de Toledo, pero con mayor intensidad se establece la celebración en los pueblos del Señorío de Santa Olalla: La Mata, Domingo Pérez, Otero, Carriches, Erustes y Santa Olalla, junto a otros núcleos hoy desaparecidos.

El Crito de la Caridad en un galeón por el Atlántico
Detalle de un grabado de Bruno Halcón

Siglo XVI – La Santa Caridad y un Cristo Novohispano

En el siglo XVI se funda en Santa Olalla la Cofradía de la Santa Caridad que tenía entre sus obligaciones dar cristiana sepultura a aquellos pobres solemnidad que no pudieran pagarla. Esta cofradía recibió como donación por parte de alguno de los muchos santaolalleros emigrados al nuevo continente, la imagen de un Crucificado de gran tamaño, un Cristo elaborado con una técnica colonial, con caña de maíz y llegado desde Nueva España, el actual Miochacán en México.

El fraile canario Matías de Escobar dijo de estas imágenes: “Las imágenes vestían la traza española con el ropaje indiano, […] se paga tanto el Señor de ver consagradas aquellas cañas en imágenes suyas que quiere obrar por ellas las mayores maravillas”.

La peste o la muerte con un reloj de arena
Detalle de un grabado de Bruno Halcón

1598 – La Peste y el Voto al Cristo

A finales del siglo XVI la peste bubónica hizo estragos entre la población de Santa Olalla, se calcula que llegaron a fallecer hasta seiscientas personas. Cuenta la leyenda que en aquel momento de oscuridad, los santaolalleros hicieron voto solemne encomendándose al Cristo de la Santa Caridad. Al sanar la población, las antiguas fiestas del Triunfo de la Cruz se transformaron en las fiestas del Cristo de la Caridad, manteniendo su fecha del 16 de julio.

Desde entonces, el Cristo se convirtió en el protector de la salud de los santaolalleros, que se encomendaban a él bajo el lema “In te nostra salus”. Su fama y milagros llegaron incluso hasta la Puebla de Montalbán, donde también comenzaron a celebrar su fiesta.

Este voto solemne se ha renovado al finalizar otras epidemias que azotaron a nuestro pueblo, como el cólera morbo de 1885, o más recientemente en 2020 en medio de la pandemia de Coronavirus.

Santa Faz, en la cúpula de la Capilla del Cristo de la Caridad
Luis Cosón - 1726

Siglo XVII – El Arte al servicio de la Cofradía

Todo lo acontecido provocó que la devoción al Cristo de la Caridad creciera enormemente y su imagen fuera protegida por ilustres personajes, como los Condes de Orgaz o el escritor Cristóbal de Fonseca.

En esta época se levanta su nueva capilla; en 1625 se coloca en ella su retablo obra del escultor Toribio González; en 1694 se encarga para el Cristo la cruz rococó con espejos que tiene actualmente; en 1701 se añaden las andas en el mismo estilo; y como culmen de esta época, en 1726 se decora la cúpula de la capilla con unas valiosas pinturas al temple, obra del pintor de origen flamenco Luis Cosón.

Barreñones de fuego en 2025
Foto de Jesús del Castillo (Objetivo Tradición)

Siglo XVIII – Las tradiciones enriquecen la fiesta

La fiesta del Cristo de la Caridad en aquella época era la fiesta principal de Santa Olalla y para engrandecerla se suman a ella una serie de actos que en sus orígenes provenían del Concejo de la villa o de otras Cofradías pero que solo por esta celebración han llegado hasta nuestros días.

Desde 1722 encontramos referencias documentales del alumbrado de la plaza para esta fiesta con los Barreñones y tenemos también una descripción del artefacto de los Barreñones: “la iluminación se hace a base de candilejas, faroles de todos los colores, hachas de viento y otras luces. Cinco pirámides con una ziguiñuela la hacían dar vueltas sin parar, en la que había ocho barreñones encendidos con las mismas materias, que así mismo daban mucha luz”.

Otra de las tradiciones que se sumaron al Cristo fue la Soldadesca de Animas que ejecutaba en esta fiesta diversos bailes grotescos como la danza de paloteo o el baile de la bandera que se documenta por primera vez vinculado al Cristo en 1720. Los bailes populares de jotas formaban parte elemental de la fiesta, como también lo eran los toros, en 1626 el alcalde de Santa Olalla decía “que se corran dos o tres toros para fiesta de la Cruz”, y pocos años después “que se corran y maten dos toros con capea, buscándolos donde los haya”, con los años los toros pasarían a vincularse a las fiestas de la Virgen de la Piedad cuando estas comenzaron a ser las fiestas mayores.

Baile de las Cintas en 2025
Foto de Juan Oeo

Dos de los danzantes del Baile de la Bandera en 2025
Foto Juan Oeo

La actualidad – El resurgir de la fiesta

Actualmente, cuando avanzamos por el segundo cuarto del siglo XXI, los santaolalleros conocedores del valor inmaterial de esta fiesta nos hemos sentido en la obligación de conservarla, engrandecerla y difundirla. Conocedores del legado recibido el Ayuntamiento y la Hermandad han logrado en pocos años volver a convertir esta fiesta en una referencia para Santa Olalla y su comarca, referencia en los actos lúdicos y festivos y también en las singulares tradiciones que la componen.

Se han potenciado las tradiciones más peculiares como los barreñones y el baile de la bandera, se ha recuperado el baile del “palo y las cintas”, se han sacado partituras y grabado las melodías de estos bailes, compuesto y grabado la Jota Santaolallera, el Romance de Barreñones y las Coplillas de las Antiguas Tierras.

Cada año un intercambio nos acerca a un pueblo toledano donde también bailan la bandera, cada uno a su “modo”. Un mercadillo local, rutas de historia local para los niños, un campeonato de juego de la Rana y otros juegos populares en las Olimpiadas Rurales que ya van por su tercera edición.

Todo lo dicho supone valor en el presente y la mejor herencia que debemos cuidar para que la puedan recibir los futuros santaolalleros.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Etapas de una fiesta histórica, las Fiestas del Cristo de la Caridad de Santa Olalla. Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026). Pág. 21.



miércoles, 1 de julio de 2026

Vitrina Cero - Columnilla visigoda

Columnilla visigoda

Fragmento de una pequeña columna (columnilla) tallada en caliza. De fuste cilíndrico, presenta collarino liso desde donde arrancaría un capitel.

Número de inventario: SO/33

Datación: Siglos V-VI

Contexto histórico: Etapa visigoda

Materia: Piedra caliza

Técnica: Tallado y pulido

Origen: Colección González-Castrejón

Bibliografía: Josué López Muñoz y Francisco Javier de Fuentes Fernández http://ceres.mcu

sábado, 27 de junio de 2026

El primer aeroplano que vieron los santaolalleros - Asombro ante un acontecimiento extraordinario en 1915


Imagen de un aeroplano en 1915, en algún lugar de Castilla

El 9 de marzo de 1915 quedó grabado en la memoria de los habitantes de Santa Olalla de los inicios del siglo XX. En una época en la que la aviación apenas daba sus primeros pasos y los aeroplanos eran una rareza incluso en las grandes ciudades, los vecinos de esta localidad presenciaron por primera vez el paso de una aeronave sobre su cielo.

Al día siguiente, el miércoles 10 de marzo de 1915, el periódico El Eco Toledano recogía la noticia en su sección «Desde Santa Olalla», dejando un valioso testimonio de cómo vivieron los santaolalleros aquel momento histórico.

La crónica refleja con enorme naturalidad el desconcierto y la fascinación que produjo aquel aparato volante. El ruido del motor alertó a los vecinos, que salieron apresuradamente de sus casas para descubrir un «enorme pajarraco» cruzando el cielo a considerable altura. Poco a poco comprendieron que estaban contemplando un invento del que seguramente solo habían oído hablar.

El corresponsal señala que el aeroplano parecía ir tripulado por dos oficiales de Infantería y que atravesó el pueblo siguiendo una trayectoria de norte a sur. Mientras estuvo relativamente cerca pudieron distinguirse sus ocupantes, aunque al alejarse fue ganando altura hasta confundirse con las nubes.

La impresión causada fue enorme. El cronista destaca que durante toda la jornada no se habló de otra cosa y que el acontecimiento dio pie a innumerables comentarios y conjeturas entre los vecinos. Aquella breve aparición supuso el primer contacto directo de muchos santaolalleros con la aviación, apenas doce años después del histórico vuelo de los hermanos Wright y cuando los aeroplanos seguían siendo una auténtica novedad en España.

Más de un siglo después, esta pequeña noticia periodística constituye un curioso documento para conocer cómo la llegada de la aviación transformó el imaginario colectivo de los pueblos españoles. Lo que hoy resulta cotidiano fue entonces un espectáculo insólito que despertó sorpresa, curiosidad y admiración.

Transcribimos íntegramente el artículo publicado en El Eco Toledano, el miércoles, 10 de marzo de 1915.[1]

 

DESDE SANTA OLALLA - Paso de un aeroplano

(De nuestros corresponsales)

Santa Olalla, 9. — Ayer pasó por este pueblo un aeroplano que al parecer venía tripulado por dos oficiales de Infantería.

Al ruido del motor, creyendo que era una cosa extraña, los vecinos salieron de sus casas precipitadamente, descubriendo en seguida al enorme pajarraco que volaba a bastante altura.

La gente al principio no se hizo cargo de lo que era aquello hasta que más tarde se fue dando cuenta.

Resultó un espectáculo bonito y de el que se habló durante todo el día, pues nunca vio el pueblo un aparato de tal clase.

Vino por el Norte y siguió la ruta del Sur, ignorándose de dónde venía ni hacia dónde se encaminaba.

Cuando pasó por el pueblo podía distinguirse perfectamente los que le tripulaban, pero a medida que se iba alejando fue elevándose de tal manera que parecía confundirse con las nubes.

El pueblo está intrigado y sobre el aeroplano de referencia hace un sinnúmero de juicios.

Este episodio puede considerarse, con la documentación actualmente conocida, la primera referencia periodística al paso de un aeroplano sobre Santa Olalla y, muy probablemente, la primera ocasión en que la mayoría de sus habitantes contempló uno con sus propios ojos, convirtiéndose en una pequeña pero significativa página de la historia local.



[1] El Eco Toledano: Paso de un aeroplano. (Toledo. Miércoles, 10 de marzo de 1915).