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| El Tío Caracas (en el centro) con su cuadrilla |
El Tío Caracas fue uno de los grandes toreros
cómicos del siglo XX. En una época en la que esa especialidad humorística del
toreo estaba muy en boga, y los nombres de Llapisera, Charlot, El Bombero
Torero, La Paleta Manuela, El Chino Torero, Don Canuto... y tantos otros
conquistaron una enorme fama, Felipe Sanz Peña adquirió un gran prestigio en su
profesión. Su hermano, Julio Sanz, fue novillero. Fue tío político del matador
de toros Gregorio Sánchez y de su hermano el torero cómico Julio Lozano Sánchez
“El Tío Roque”.
Felipe Sanz Peña, conocido popularmente como
“El Tío Caracas”, nació en Santa Olalla el 15 de noviembre de 1900.[1]
Siendo practicante un niño se trasladó a Talavera de la Reina, donde ejerció
como limpiabotas en la plaza del Reloj, pero su fama llegó por el espectáculo
cómico taurino que montó.
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| Felipe Sanz Peña "El Tío Caracas" |
El apodo se lo pusieron de joven porque cuando
se despedía siempre repetía la misma coletilla: «Me voy a Caracas, a ver que pasa…».
El día que murió Joselito el Gallo en
Talavera, el 16 de mayo de 1920, fue el espontáneo que se tiró a la plaza en un
toro de Sánchez Mejías. Contaba que Ignacio Sánchez Mejías lo cogió de un brazo
con fuerza, lo llevó al callejón y le dijo: «Muchacho,
no seas loco, que ya tenemos bastante con lo que está pasando ahí dentro».[2] Agonizaba Joselito en la enfermería de la
Caprichosa.
Tras comenzar como novillero (como la mayoría
de los toreros cómicos), pero no tuvo suerte en el toreo serio, toreó por
última vez vestido de luces en Talavera de la Reina el 9 de abril de 1950.
Muy pronto, en 1931, comenzó a acompañar a la
banda cómico-taurina-musical Los Talaveranos, que dirigía Félix Medina Ruiz. Al
principio, incluso toreó festejos mixtos, en los que también toreaban toreros
serios vestidos de luces. Toreo incluso en la plaza de Las Ventas, de Madrid.
Con algunos de sus compañeros en aquellos
primeros formo la cuadrilla de “Los Lagarteranos”, aquellos primeros compañeros
fueron: Antonio Moreno “La Tía Antonia”, un camarero del Bar Nueva España que
en el espectáculo se vestía de mujer y hacía de pareja del “Tío Caracas”; don
Armando y Anselmito que en ocasiones imitaban a los famosos comicos “Cantinflas”
y “Charlot”; y finalmente “El Niño Pollito”.[3] Personajes
que hacían las delicias de los chavales que asistían a la plaza de toros “La
Caprichosa” y a las plazas de los pueblos durante sus fiestas.
Salía vestido de paleto, con pantalón de
pana, chaleco, boina, alpargatas y un garrote en la mano. En muchas ocasiones saltaba
a la plaza desde el tendido, los espectadores pensaban que era un espontáneo y
hubo veces que intervino la Guardia Civil creyendo que era así.
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| El Tío Caracas "El Paleto" |
A continuación, El Tío Caracas se colocó en
el espectáculo Galas de Arte, que dirigía Isidro Ortuño Jumillano, trabajando
entre otros con Ángel Villaverde “La Paleta Manuela”. Ambos cómicos pasaron
después al espectáculo Toros y Claveles, de Ricardo Villaverde “el Gran Kiki”,
formando una pareja que adquirió gran fama. En los años siguientes viajó con el
espectáculo Alegrías de España, donde coincidió, entre otros, con Julián Melero
“El Toronto”, un cómico que años después adquirió mucha fama con su propio
espectáculo, en el que incluía una trouppe de “monos-toreros”.
A lo largo de su trayectoria llegó a matar
más de mil quinientas reses. Cinco cicatrices por cornadas en el rostro y nueve
en el cuerpo.
Toreó por última vez en Talavera de la Reina
el 9 de mayo de 1979. Se retiró de los toros en Madrigal de la Vera (Cáceres)
el 23 de septiembre de 1981, con ochenta años. Felipe Sanz falleció en Talavera
de la Reina el 9 de mayo de 1985. La ciudad de Talavera, en recuerdo de los
muchos años que allí vivió, le puso su nombre a una calle.
Del Tío Caracas se cuenta una anécdota:
estando un día de 1956 en un café donde se suscitó una discusión sobre toros,
ya que un sevillano hacía grandes elogios de un torero andaluz. El Tío Caracas
se levantó y dijo al sevillano: «Lo que
ese torero hace, también lo hago yo» y se fue. El sevillano le despreció
sin saber quién era y, cuando alguien le dijo que se trataba de un torero-cómico,
el sevillano contestó: «En el mundo sólo
hay dos grandes de ese toreo-cómico: el Bombero Torero y ese otro al que dicen
el Tío Caracas».
En Talavera corría el bulo de que el Tío
Caracas, era millonario y que tenía varias casas en Madrid, lejos de la
realidad de un hombre que de joven ejerció de limpiabotas y trabajo en el
espectáculo hasta sus últimos años.
Lejos del clasicismo serio de los grandes
maestros del toreo, Caracas conquistaba al público con su ingenio, su arte
desenfadado y su capacidad para sacar una carcajada incluso en mitad del ruedo.
Armado con trastos de broma, sombreros estrafalarios y mucha picaresca, formaba
parte de aquellas cuadrillas de toreros cómicos que recorrían pueblos durante
las fiestas patronales, parodiando las faenas taurinas y conectando con grandes
y chicos.
Aunque no cortó orejas, Felipe cortó muchas penas, llevando alegría con su humor directo y castizo, y dejando huella en cada albero que pisaba. El Tío Caracas es recordado como un símbolo del espíritu popular, de esos personajes que con poco hacían mucho: una sonrisa en tiempos duros.
[2] MONTERRUBIO, Ángel: Felipe Sanz Peña, el Tío Caracas. (La
Tribuna de Toledo. Miércoles 14 de octubre de 2026).
[3] Folleto
publicitario de la Cuadrilla Cómica-Taurina Los Lagarteranos, de Felipe Sanz
Caracas. (Imprenta Ramiro Gómez. Talavera de la Reina, 1954).
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| Folleto publicitario del espectaculo del Tío Caracas - 1954 |
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| Recorte de un Cartel de la Plaza de Toros de Zaragoza Año 1944 - Don José, el Hombre de Goma y el Tío Caracas |

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