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| Cristóbal de Fonseca por Dionisio Santiago y Palomares, c. 1780 Biblioteca de Castilla-La Mancha |
El padre y maestro agustino, fray Cristóbal de Fonseca (Santa
Olalla, 1550 – Madrid, 1621) fue un predicador famoso en su tiempo y es uno de
los más importantes escritores místicos españoles del Siglo de Oro. Su obra
pertenece al periodo más brillante de la mística dentro del que se encuadran,
entre otros: fray Luis de Granada, fray Juan de los Ángeles, santo Tomás de
Villanueva, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y los también agustinos
fray Luis de León, fray Pedro Malón de Chaide y san Alonso de Orozco.[1]
Desarrolló, aunque en menor medida, la literatura profana; amigo
de Lope de Vega y especialmente vinculado a su entorno, tal vez de ahí su
enemistad con Miguel de Cervantes. Sus obras profanas las escribió bajo varios
seudónimos, atribuyéndosele también, con algunas dudas más que razonables, ser
quien se esconde tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, autor del
Quiote apócrifo.
Cristóbal de Fonseca y Álvarez nació en la villa de Santa Olalla
(Toledo) en 1550. Hijo de Diego de Fonseca y de Isabel Álvarez ambos naturales
de Santa Olalla. No se conserva su partida de bautismo original dado que el
primer libro de bautismos que se conserva de las parroquias de Santa Olalla se
inicia a mediados de 1550, año de su nacimiento.[2]
Su padre ejercía el oficio de contador, vinculado a los intereses que los
Condes de Orgaz tenían en Santa Olalla como señores de la villa.
| Acta de Profesión de Cristóbal de Fonseca - 1566 Archivo Provincia Agustiniana de Castilla |
Con dieciséis años ingresó en la orden de San Agustín, profesando
en el convento de calzados de Toledo el 8 de febrero de 1566. Profesó en manos
del R. P. fray Luis Álvarez, subprior del convento en esa fecha, en nombre del
Rmo. P. Maestro General. Firman la profesión: fray Luis Álvarez, subprior y
receptor de la profesión, fray Bernardino de Figueroa y el neoprofeso. Se
conserva el acta de su profesión,[3]
que transcribimos y que contiene algunas notas biográficas en los márgenes.
“JHS - Yo hermano Cristóbal de
Fonseca, hijo de Diego de Fonseca e Isabel Álvarez, su legítima mujer, de la
Villa de Santa Olalla de la Diócesis Toledana, hago profesión y prometo
obediencia a Dios Omnipotente y a la Gloriosa Virgen María y al Beato Nuestro
Padre San Agustín, y también y por completo a ti, Reverendo Padre Hermano Luis
Álvarez, Subprior titular de su convento toledano y Vice-Prior General de los
Hermanos Eremitas del Santo Padre San Agustín y sus sucesores, vivir sin bienes
y en castidad hasta mi muerte, bajo cuya confianza unánime lo firmé en el día
octavo del mes de febrero en el año del Señor 1566.”[4]
Pese a la escasez de datos de sus primeros años y de su formación,
sabemos que estudió filosofía en el convento de Toledo y teología en Salamanca.
Sus primeros años de fraile, como hemos dicho, los pasó en el convento de
Toledo, el padre Gregorio de Santiago Vela dice que según los libros del
convento de Toledo había un retrato del padre Fonseca en la portería del
convento “por haberle honrado con sus escritos”.[5]
En su inscripción en el Libro Primero de Profesiones del Convento de Toledo al
margen de su profesión se puso esta nota: “Fue
insigne predicador y escritor famoso y rector provincial de esta provincia y
definidor muchas veces”.

Convento de San Felipe el Real de Madrid
Fue prior del convento de su orden en Segovia desde 1591. En 1596
era maestro de la provincia de Castilla, en 1607 acude con los cargos de
definidor y rector provincial de Castilla al capítulo provincial celebrado ese
año.[6]
El cargo de Rector Provincial lo habría ejercido en 1607 hasta la celebración
del Capítulo de la Provincia en el mes de junio del mismo año, por muerte del
Provincial fray Hernando de Orozco, fallecido el 3 de febrero. En este mismo
Capítulo de 1607 fue nombrado prior de San Felipe el Real de Madrid; en 1609 es
elegido definidor; siendo reelegido en 1615; y como definidor mayor presidio el
9 de noviembre de 1616 el Capitulo Intermedio que se celebra en San Felipe el
Real[7]
y también el capítulo celebrado en 1618.
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| Plano de Madrid 1622 Marcado el desaparecido Convento de San Felipe el Real |
Fue el Padre Fonseca uno de los testigos en el proceso para la
beatificación de San Alonso de Orozco. En su declaración ante el tribunal el
día 9 del mes de octubre de 1619 dice que es conventual del Convento de San
Felipe el Real, que “tiene 65 años, poco
más o menos” y que “conoció al
bendito Padre Alonso de Orozco por espacio de diez meses, poco más o menos”.
Añade, después, que presenció la exhumación de sus restos ese mismo año y puede
testificar que, “después de tocarle el
pecho y los brazos le halló tan entero como si estuviera vivo”
Fray Cristóbal de Fonseca murió en el convento de su orden, San
Felipe el Real, en Madrid, el 9 de noviembre 1621, con setenta y un años de
edad. Por las notas del libro de profesiones sabemos que predico sus honras
fúnebres el maestro fray Diego López de Andrada.[8]
A lo largo de su vida se convirtió en un reconocido escritor
espiritualista y teólogo, un autor místico de inspiración platónica. Fue un
gran predicador y alcanzó mucho renombre con sus sermones. Sabemos que predicó
en Salamanca, Madrid, Alcalá de Henares, Toledo, Sevilla, Córdoba, Zaragoza,
Burgos y Segovia. El 20 de octubre de 1616 el arzobispo Bernardo de Sandoval y
Rojas inaugura la Capilla de la Virgen del Sagrario de la catedral de Toledo, a
la ceremonia asistieron Felipe III, el Príncipe, su mujer, los Infantes y los
grandes del reino. Cristóbal de Fonseca se encargó del segundo de los ocho
sermones, justo después del arzobispo y seguido de los mejores predicadores de
Toledo, entre otros fray Félix Hortensio de Paravicino y Jerónimo de Florencia.
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| Descripción de la Capilla de Ntra. Sra. del Sagrario en la Santa Iglesia Catedral de Toledo - 1617 El segundo de los sermones que recoge es el de Cristóbal de Fonseca |
Fue un gran defensor del dogma de la Inmaculada Concepción de la
Virgen, Fonseca afirma que Dios preservó a la Madre de las consecuencias del
pecado y del pecado mismo, como lo afirma la Sagrada Escritura y San Agustín.
Fonseca dice que: “María es rosa sin espinas,
sin pecado”; “Entre los hijos de Adán, sola mi Madre es Rosa purísima”;
“Convenía al cielo cuya Reina y Señora era María, que no tuviese la mancha del
pecado, que no es razón dar a los ángeles, Reina que lo haya tenido, pues ni la
Virgen fuera conveniente Reina de los ángeles, si no los venciera en todo
linaje de pureza y santidad”.[9]
[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La
Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020)
473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).
[2] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 1º de bautismos de la Parroquia de San
Julián. APSO/1 (de 1550 a 1599).
[3] Archivo Provincia Agustiniana de Castilla
(APAC): Libro 85. Libro I de
Profesiones de Toledo, 1495-1566. Fol. 136r.
[4] Agradezco la
colaboración de Sara González Castrejón para la correcta traducción de esta
acta en latín.
[5] SANTIAGO VELA,
Gregorio de: Ensayo de una Biblioteca
Iberoamericana de la Orden de San Agustín, vol. II. (El Escorial, 1915).
Pág. 621.
[6] HERRERA, Tomas
de.: Historia del convento de San
Agustín de Salamanca, (Imp.
Gregorio Rodríguez. Madrid, 1652). Pág. 200, 2ª Col.
[7] Archivo
Provincia Agustiniana de Castilla (APAC): Actas, Carp. 1. Subc. O. Introducción.
[8] VIÑAS, Teófilo
(OSA): Breves notas de Cristóbal de
Fonseca. www.agustinosmadrid.com
[9] FONSECA,
Cristóbal: Primera parte de la Vida
de Cristo Señor Nuestro, (Imp. Jaime Cendrad. Barcelona, 1598). Capítulo
IV.















