sábado, 12 de septiembre de 2026
Un plano llamativo de Santa Olalla
martes, 1 de septiembre de 2026
Vitrina Cero - Trébedes de sartén
Trébedes de
sartén
Trébede de sartén de
hierro forjado, de carácter tradicional y fabricación artesanal. Dispone de un
aro circular de hierro, destinado a recibir y sostener la sartén. El aro se
apoya sobre tres patas, una de ellas se alarga y tiene una horquilla móvil para
apoyar el mango de la sartén.
Número de inventario: SO/64
Datación: Siglo XIX
Contexto histórico: Edad Contemporánea
Materia: Hierro forjado
Técnica: Artesanal
Origen: Donación Teresa Benayas Pérez
Bibliografía: Josué López Muñoz
martes, 18 de agosto de 2026
Una nueva publicación en la Revista Cultural Adovea 61 - 2025
Ya tengo entre mis manos el nuevo número de la Revista Cultural Adovea, editada por la Asociación Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Un año más, tengo la satisfacción de participar en esta publicación, a la que he sido invitado nuevamente por su presidente, Sebastián Arrogante.
En este número público un nuevo artículo de carácter histórico: «El tren por Carriches – 150 años de la Línea Madrid-Lisboa», que podéis encontrar en las páginas 26 y 27.
La revista se edita en papel y se distribuye por Carriches, pero también podemos disfrutar de su edición digital a través del siguiente enlace.
[Enlace a Revista Adovea 2026]
La Revista es una magnífica iniciativa para conocer, conservar y divulgar el patrimonio y la historia del municipio de Carriches.
domingo, 16 de agosto de 2026
El Tren por Carriches - 150 años de la Línea Madrid - Lisboa
La línea de ferrocarril atraviesa de este a
oeste el término municipal de Carriches, discurriendo al sur del núcleo urbano.[1]
El 15 de julio de 1876, hace ahora 150 años,
partió el primer tren de viajeros entre Madrid y Talavera de la Reina. El
transporte de mercancías no comenzaría hasta el mes de septiembre, cuando la línea
quedó plenamente operativa.
La construcción de esta infraestructura fue
posible gracias a la Ley General de Ferrocarriles de 1855, que impulsó la
creación de la línea Madrid-Lisboa, conocida también como Ferrocarril del Tajo.
Su trazado unía Madrid con Valencia de Alcántara, en la frontera portuguesa,
para continuar desde allí hasta Lisboa. En su recorrido por la provincia de
Toledo atravesaba, entre otras localidades, Torrijos y Talavera de la Reina. El
proyecto fue diseñado por el ingeniero Pedro Nolasco Mans, natural de
Alcaudete.
El tramo que discurre por el término de
Carriches quedaba situado entre las estaciones de Santa Olalla-Carmena y
Erustes. La primera de ellas cuenta, además, con una curiosa página de la
historia, pues en ella residió y ejerció como jefe de estación Luis Mazzantini
(Elgóibar, 1856-Madrid, 1926), quien años después alcanzaría gran fama como
torero. Tras retirarse de los ruedos inició una destacada carrera política y
administrativa, llegando a ser diputado, concejal del Ayuntamiento de Madrid y
gobernador civil. Su trayectoria recuerda el conocido dicho popular que, con
fina ironía, respondía a la pregunta de cómo se pasaba del toreo a la política:
«Muy fácil: “endegenerando”».
Como suele ocurrir con los grandes avances,
la llegada del ferrocarril despertó sentimientos encontrados entre los vecinos
de Carriches y de toda la comarca. Por un lado, fue recibido con entusiasmo al
representar el progreso y facilitar unas comunicaciones hasta entonces
impensables. Por otro, también generó recelos entre quienes vivían del
transporte por diligencia, veían amenazados sus mercados tradicionales por la
competencia de Madrid o temían que las chispas desprendidas por las locomotoras
provocaran incendios en las cosechas.
Con el paso de los años, aquellos temores
quedaron eclipsados por la enorme trascendencia que tuvo el ferrocarril para el
desarrollo económico y social de la comarca. Durante décadas constituyó la
principal vía de comunicación con Madrid y Extremadura, facilitando el
transporte de viajeros, mercancías e ideas, mucho antes de que el automóvil
transformara la movilidad del mundo rural.
[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Tren por Carriches. Revista Cultural
Adovea, nº 61. (Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Carriches, agosto de
2026). Pág. 26.
miércoles, 12 de agosto de 2026
Crónica negra santaolallera en 1915 - Un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla
Una noticia publicada hace 111 años recoge el
dramático suicidio de un joven de 21 años en Santa Olalla en el paraje de los
Prados Baldíos
El periódico Diario Toledano, en su edición
del jueves 24 de junio de 1915,[1]
recogía un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla apenas un día antes. La
noticia, remitida por un corresponsal del periódico, relataba el suicidio de un
joven santaolallero de 21 años llamado Marceliano Sánchez Requena.
El suceso tuvo lugar en el paraje conocido
como Prado Valdío, situado, según la crónica, a unos tres kilómetros del
pueblo. El joven habría construido allí un pequeño chozo con mies de cebada y,
tras introducirse en él, le prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a
avanzar, se disparó con una antigua escopeta de pistón.
La noticia señala que el cadáver quedó
completamente carbonizado y que, posteriormente, los médicos procedieron a
practicarle la autopsia. La propia crónica describe el enorme impacto que el
suceso provocó entre los vecinos de Santa Olalla, hasta el punto de que
numerosos curiosos se desplazaron hasta el lugar para conocer lo ocurrido.
El periódico apuntaba además a un posible
conflicto sentimental como uno de los motivos que habrían influido en la
decisión del joven. Según el corresponsal, Marceliano había realizado
determinados requerimientos amorosos a una joven de la localidad que los habría
rechazado. Sin embargo, la noticia señalaba como causa principal otra
circunstancia íntima relacionada con su salud y con el temor a que esta pudiera
ser descubierta durante el reconocimiento médico previo a su incorporación al
Ejército, prevista para el día siguiente; según los rumores que recoge el
corresponsal el joven era impotente.
Como ocurre con muchas noticias de la prensa
de aquella época, buena parte de la información procede de testimonios y
rumores recogidos en el propio pueblo, por lo que algunos de los extremos
relatados deben tomarse con cautela. La prensa de comienzos del siglo XX
abordaba además este tipo de tragedias con un lenguaje y unos criterios muy
diferentes a los actuales.
El caso resulta especialmente llamativo
porque permite asomarnos, más de un siglo después, a un episodio de la vida
cotidiana y social de Santa Olalla en 1915, cuando la localidad contaba con una
población muy inferior a la actual y las noticias de un suceso de estas
características se extendían rápidamente entre los vecinos.
Transcribimos la noticia de forma íntegra:
El suceso de Santa Olalla. Detalles interesantes. (De nuestro corresponsal)
Antes de
suicidarse, hace un chozo de mies, se mete en él y lo incendia.—El cadáver,
carbonizado.—El suicida era impotente.
Santa
Olalla, 23.— Amplío y completo la referencia que telegrafié esta mañana del suicidio
del joven de veintiún años Marceliano Sánchez Requena.
Han
concurrido en el suceso circunstancias verdaderamente terribles, que acaban de
conocerse. Ocurrió el suicidio en el sitio denominado «Prado Valdío», distante
unos tres kilómetros de este pueblo.
Marceliano
murió, en efecto, de un tiro de escopeta de pistón, que se disparó en la sien
derecha; pero antes de producirse el disparo, hizo una especie de chozo con la
mies de cebada que había por aquellos lugares, y después de meterse en él, lo
prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a tomar incremento, Marceliano se
llevó la boca del cañón de la escopeta a la sien derecha, y disparó el arma,
quedando muerto en el acto. La choza quedó en breves momentos reducida a
cenizas, y el cadáver del suicida, completamente carbonizado. La escopeta quedó
también inutilizada por completo.
En lugar
próximo se ha encontrado la caja de cerillas que usó Marceliano para quemar la
choza. Parece exacto lo que en mi telegrama apuntaba acerca del disgusto que
mostraba el desgraciado joven por haber desdeñado sus requerimientos amorosos
una bella chica de esta localidad. Pero asegura que el móvil principal del
suicidio ha sido el padecer Marceliano de impotencia.
Al siguiente
día del suceso tenía que haber marchado del pueblo para incorporarse al
Ejército, y temiendo, sin duda, que al reconocerle los médicos fuese
descubierta su desgracia; resolvió evitarlo adoptando tan terrible resolución.
Al conocerse
en el pueblo estos detalles, que han cundido en seguida de boca en boca, la
dolorosa impresión causada en los primeros momentos ha aumentado
considerablemente. Muchos curiosos han salido para «Prado Valdío» al objeto de
ver el lugar del suceso. Otras personas han intentado ver el cadáver en el
depósito judicial; pero las autoridades no han consentido la entrada sino de
aquellos que en dicho lugar tenían que cumplir alguna obligación.
A la hora en
que termino esta información, los médicos están practicando la autopsia del
cadáver. Es horrible el aspecto que éste ofrece. Las ropas están quemadas
enteramente, y la carne se halla muy renegrida, viéndose en la cabeza un enorme
cuajarón de sangre.
[1] Diario Toledano: Suceso en
Santa Olalla – Detalles interesantes. (Toledo. Jueves, 24 de junio de 1915).
sábado, 1 de agosto de 2026
Vitrina Cero - Albarcas
Albarcas
La colección etnográfica del Ayuntamiento Santa Olalla
conserva unas albarcas o abarcas artesanales que se usaban comúnmente entre los
hombres del campo en Santa Olalla y su comarca a principios del siglo XX. Están
elaboradas con cuero y con suela de goma o caucho que es un recorte de neumático,
tiene hebilla metálica.
Número de inventario: SO/62
Datación: Principios del Siglo XX
Contexto histórico: Edad Contemporánea
Materia: Cuero y goma
Técnica: artesanal
Origen: Donación Teresa Benayas Pérez
Bibliografía: Josué López Muñoz
jueves, 16 de julio de 2026
Escapularios de la Virgen del Carmen de Santa Olalla
A lo largo de este año se ha ejecutado una
minuciosa restauración del juego de escapularios de la Virgen del Carmen de
Santa Olalla, escapulario grande de la Virgen y escapulario del Niño, piezas
bordadas a mano en el siglo XIX.[1]
La restauración y traspaso del bordado a una
seda antigua la ha llevado a cabo Andrés Rodríguez Novillo, modisto y experto
en restauración de textiles antiguos.
Se ha renovado el grabado sobre tela de
lienzo, de la imagen central, eligiendo para ello una estampa antigua de la
misma época.
[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del
Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la
Caridad. Santa Olalla, julio de 2026). Pág. 15.
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| Restauración del escapulario en 2026 |
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| Estado del escapulario antes de su restauración |
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| Grabado antiguo de la Virgen del Carmen |
sábado, 11 de julio de 2026
Portada 2026 del Cristo de la Caridad, acuarela de José Manuel Salamanca
La portada
de la Revista del Cristo de la Caridad 2026 ha sorprendido por su calidad artística.
Se trata de una acuarela pintada por José Manuel Salamanca Escobedo, médico,
pintor y hermano del Cristo de la Caridad.[1]
Esta acuarela res una interpretación
artística y devocional del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla,
concebida como una imagen de carácter votivo en la que se combinan elementos
religiosos, heráldicos y paisajísticos propios de la tradición barroca, el
propio autor la ha titulado: “Cristo de
la Caridad con ángeles custodios”.
La composición está organizada en torno a un
gran marco fingido de estilo barroco, ricamente dorado y decorado con roleos,
querubines y elementos vegetales. En la cartela superior puede leerse la
inscripción en latín: «Sanctissimus
Christus Caritatis - Sancta Eulaliam», que identifica a la advocación y a
la localidad. Además, en
la parte baja podemos leer: «Anno Domini MMXXVI – JM Salamanca»
En el centro de la obra domina la figura del
Cristo crucificado, con su característico faldellín rojo. En la Cruz y la peana
también reproduce sus espejos y su característica policromía verde y dorada.
Tras la cruz se abre un cielo de nubes grises
que enmarca dos símbolos cósmicos tradicionales: un sol y una luna antropomorfos,
entre nubes. Ambos evocan el relato evangélico de la Crucifixión y son un
motivo frecuente en la iconografía cristiana desde la Edad Media.
En segundo plano aparece la iglesia de San
Julián de Santa Olalla, reconocible por su torre y su amplia fachada.
Más que una reproducción literal, la obra
constituye una interpretación iconográfica que combina fidelidad al Cristo de la
Caridad con una recreación idealizada de su contexto histórico y espiritual. El
resultado recuerda a las antiguas estampas devocionales y a los pequeños
retablos pintados, actualizados mediante una técnica delicada y luminosa. Esta obra
conmemorativa une patrimonio, fe e identidad local en una única composición,
que una vez publicada se suma ya al patrimonio artístico y bibliográfico de Santa
Olalla.
La imagen central del Cristo también se utilizó para decorar un abanico de cartón que se repartió durante el encendido de los Barreñones de Fuego 2026, acompañado de otros dibujos obra de Rafael Alcoba y con el Romance de Barreñones compuesto por Josué López Muñoz en el reverso.
[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa
Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa
Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de
2026).
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| Abanico de cartón del Cristo de la Caridad de Santa Olalla |
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| Romance de Barreñones impreso en el abanico de cartón |
viernes, 10 de julio de 2026
Julia Gálvez, una cupletista santaolallera que triunfó en los escenarios españoles en la primera década del siglo XX
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| Julia Gálvez con mantón de Manila - Año 1910 (Fotografía coloreada digitalmente) |
A comienzos del siglo XX, cuando el cuplé
vivía su época dorada y las artistas de variedades llenaban teatros y
cafés-concierto, una joven nacida en Santa Olalla consiguió abrirse camino en
algunos de los escenarios más prestigiosos del país. Se llamaba Julia Gálvez y
fue una cancionetista de reconocido éxito, especializada en un repertorio en el
que convivían los cuplés con otros géneros populares y flamencos como el
garrotín y las marianas, prestigio que quedó reflejado en la prensa de la
época.
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| Desaparecido Casino de Gálvez Plaza de Santa Olalla |
Julia Gálvez Molina, nació en Santa Olalla en 1890. Quizá sus primeros pasos en la canción los dio en el casino que su familia regentaba en la Plaza de Santa Olalla, y desde este lugar de paso junto a la carretera nacional, con menos de veinte años a los principales escenarios españoles.
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| Portada de "La Actualidad" Barcelona 1910 |
El 15 de marzo de 1910 ocupó la portada de la revista gráfica barcelonesa “La Actualidad”, donde aparecía anunciada como «la genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas, que actúa con gran éxito en el Salón de Proyecciones».[1] Que una artista figurase en la portada de una publicación ilustrada era un reconocimiento reservado a intérpretes que gozaban de una notable popularidad.
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| Publicidad de un espectáculo de Julia Gálvez |
El 2 de junio de 1910 debuta en el Cine
Escudero de Cádiz, donde la publicidad la presenta como «reina de las granadinas y de las marianas».
Un artículo sobre el Teatro Vico del Puerto
de Santa María la describe así: «La
cupletista y cantadora Julia Gálvez, anunciada como la reina de las marianas,
que al modo de la época se presentaba en el escenario con pañolones de Manila,
con capote y montera de torero o, como en la foto adjunta, de traje de corto
campero».
Cinco años más tarde, el periódico El Eco
Toledano, en su edición del 16 de octubre de 1915, le dedicaba un artículo bajo
el título «Artistas toledanos».[2] En él
se recordaban los importantes éxitos alcanzados por la artista: «La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha
logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios
como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de
España…».
Estas palabras confirman que Julia Gálvez
había actuado en algunos de los teatros más conocidos de Madrid, como el Apolo,
considerado uno de los grandes templos del género lírico y de variedades,
además de realizar giras por numerosas ciudades españolas.
Sin embargo, el mismo artículo revelaba
también el difícil momento personal que atravesaba. Desde hacía algunos meses
permanecía en Santa Olalla, su localidad natal, aquejada de una enfermedad
respiratoria que había obligado a interrumpir su carrera artística. El
periodista describía con tono apesadumbrado cómo una afección en el pecho,
inicialmente leve, había ido debilitando poco a poco su salud, transformando a
aquella artista «tan pizpireta y tan
bulliciosa de ordinario» en una mujer «triste
y decaída».
El artículo concluía con un deseo que refleja
el cariño que despertaba entre sus paisanos: «De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la
escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.»

Sepultura de Julia Gálvez
Cementerio de Santa Olalla (Toledo)
Aquella afección pulmonar terminó siendo una
tuberculosis, que acabó con su vida un año después, a los 26 años de edad. El 1
de agosto de 1916 fallecía en Santa Olalla, su pueblo natal, donde fue
enterrada en el cementerio parroquial, aunque cuando en 1924 se inaugura el
cementerio municipal sus restos son trasladados a una nueva sepultura de un
singular estilo modernista.
Estuvo casada con el director de orquesta de
la compañía para la que trabajaba.
Aunque hoy su nombre ha quedado prácticamente
olvidado, estas referencias periodísticas permiten recuperar la figura de una
artista que llegó a alcanzar notoriedad en el panorama del espectáculo español
de principios del siglo XX. Julia Gálvez forma parte de aquella generación de
cupletistas y cancionetistas que llevaron su arte por los teatros de España y
contribuyeron al enorme éxito de los espectáculos de variedades en la llamada
Belle Époque.
Transcribimos el artículo integro:
ARTISTAS
TOLEDANOS - JULIA GÁLVEZ
La bella
cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid,
luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en
casi todas las grandes poblaciones de España, se encuentra desde hace algunos
meses en Santa Olalla, su pueblo natal, enferma y melancólica...
Una afección
al pecho, leve en un principio, de cuidado después, ha ido minando poco a poco
su organismo, y la popular artista, tan pizpireta y tan bulliciosa de
ordinario, se halla triste y decaída en su lugarejo.
De todas
veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia
Gálvez, alegre y linda como siempre.
martes, 7 de julio de 2026
Etapas de una fiesta histórica (Las Fiestas del Cristo de la Caridad de Santa Olalla)
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| Triunfo de la Santa Cruz en la Batalla de las Navas de Tolosa Catedral de Toledo - 1788 |
Las fiestas que Santa Olalla celebra cada 16 de julio en honor del Cristo de la Caridad son sin lugar a dudas las más antiguas de cuantas se siguen celebrando en nuestra comarca. Más de ochocientos años ha pervivido su celebración que ha ido evolucionando en cada época.[1]
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| Estatua orante de Diego Lope de Haro Catedral de Toledo - Finales del siglo XV |
1212 - El Origen Medieval de la Fiesta
El origen de la
fiesta está claramente fijado en el 16 de julio de 1212 cuando don Diego Lope
de Haro, vinculado por su hermana Mencía al Señorío de Santa Olalla, participa
heroicamente en la victoria de las Navas de Tolosa, probablemente la victoria
más trascendental de la Reconquista.
Desde esa fecha se establece que sea fiesta solemne, con el título de fiesta del Triunfo de la Cruz, en los pueblos del Arzobispado de Toledo, pero con mayor intensidad se establece la celebración en los pueblos del Señorío de Santa Olalla: La Mata, Domingo Pérez, Otero, Carriches, Erustes y Santa Olalla, junto a otros núcleos hoy desaparecidos.
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| El Crito de la Caridad en un galeón por el Atlántico Detalle de un grabado de Bruno Halcón |
En el siglo XVI
se funda en Santa Olalla la Cofradía de la Santa Caridad que tenía entre sus
obligaciones dar cristiana sepultura a aquellos pobres solemnidad que no
pudieran pagarla. Esta cofradía recibió como donación por parte de alguno de
los muchos santaolalleros emigrados al nuevo continente, la imagen de un
Crucificado de gran tamaño, un Cristo elaborado con una técnica colonial, con
caña de maíz y llegado desde Nueva España, el actual Miochacán en México.
El fraile canario Matías de Escobar dijo de estas imágenes: “Las imágenes vestían la traza española con el ropaje indiano, […] se paga tanto el Señor de ver consagradas aquellas cañas en imágenes suyas que quiere obrar por ellas las mayores maravillas”.
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| La peste o la muerte con un reloj de arena Detalle de un grabado de Bruno Halcón |
1598 – La Peste y el Voto al Cristo
A finales del
siglo XVI la peste bubónica hizo estragos entre la población de Santa Olalla,
se calcula que llegaron a fallecer hasta seiscientas personas. Cuenta la
leyenda que en aquel momento de oscuridad, los santaolalleros hicieron voto
solemne encomendándose al Cristo de la Santa Caridad. Al sanar la población,
las antiguas fiestas del Triunfo de la Cruz se transformaron en las fiestas del
Cristo de la Caridad, manteniendo su fecha del 16 de julio.
Desde entonces,
el Cristo se convirtió en el protector de la salud de los santaolalleros, que
se encomendaban a él bajo el lema “In te
nostra salus”. Su fama y milagros llegaron incluso hasta la Puebla de
Montalbán, donde también comenzaron a celebrar su fiesta.
Este voto solemne se ha renovado al finalizar otras epidemias que azotaron a nuestro pueblo, como el cólera morbo de 1885, o más recientemente en 2020 en medio de la pandemia de Coronavirus.
| Santa Faz, en la cúpula de la Capilla del Cristo de la Caridad Luis Cosón - 1726 |
Siglo XVII – El Arte al servicio de la Cofradía
Todo lo
acontecido provocó que la devoción al Cristo de la Caridad creciera enormemente
y su imagen fuera protegida por ilustres personajes, como los Condes de Orgaz o
el escritor Cristóbal de Fonseca.
En esta época se levanta su nueva capilla; en 1625 se coloca en ella su retablo obra del escultor Toribio González; en 1694 se encarga para el Cristo la cruz rococó con espejos que tiene actualmente; en 1701 se añaden las andas en el mismo estilo; y como culmen de esta época, en 1726 se decora la cúpula de la capilla con unas valiosas pinturas al temple, obra del pintor de origen flamenco Luis Cosón.
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| Barreñones de fuego en 2025 Foto de Jesús del Castillo (Objetivo Tradición) |
Siglo XVIII – Las tradiciones enriquecen la
fiesta
La fiesta del
Cristo de la Caridad en aquella época era la fiesta principal de Santa Olalla y
para engrandecerla se suman a ella una serie de actos que en sus orígenes
provenían del Concejo de la villa o de otras Cofradías pero que solo por esta
celebración han llegado hasta nuestros días.
Desde 1722
encontramos referencias documentales del alumbrado de la plaza para esta fiesta
con los Barreñones y tenemos también una descripción del artefacto de los
Barreñones: “la iluminación se hace a
base de candilejas, faroles de todos los colores, hachas de viento y otras
luces. Cinco pirámides con una ziguiñuela la hacían dar vueltas sin parar, en
la que había ocho barreñones encendidos con las mismas materias, que así mismo
daban mucha luz”.
Otra de las tradiciones que se sumaron al Cristo fue la Soldadesca de Animas que ejecutaba en esta fiesta diversos bailes grotescos como la danza de paloteo o el baile de la bandera que se documenta por primera vez vinculado al Cristo en 1720. Los bailes populares de jotas formaban parte elemental de la fiesta, como también lo eran los toros, en 1626 el alcalde de Santa Olalla decía “que se corran dos o tres toros para fiesta de la Cruz”, y pocos años después “que se corran y maten dos toros con capea, buscándolos donde los haya”, con los años los toros pasarían a vincularse a las fiestas de la Virgen de la Piedad cuando estas comenzaron a ser las fiestas mayores.
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| Baile de las Cintas en 2025 Foto de Juan Oeo |
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| Dos de los danzantes del Baile de la Bandera en 2025 Foto Juan Oeo |
La actualidad – El resurgir de la fiesta
Actualmente,
cuando avanzamos por el segundo cuarto del siglo XXI, los santaolalleros
conocedores del valor inmaterial de esta fiesta nos hemos sentido en la
obligación de conservarla, engrandecerla y difundirla. Conocedores del legado
recibido el Ayuntamiento y la Hermandad han logrado en pocos años volver a
convertir esta fiesta en una referencia para Santa Olalla y su comarca,
referencia en los actos lúdicos y festivos y también en las singulares
tradiciones que la componen.
Se han
potenciado las tradiciones más peculiares como los barreñones y el baile de la
bandera, se ha recuperado el baile del “palo y las cintas”, se han sacado
partituras y grabado las melodías de estos bailes, compuesto y grabado la Jota
Santaolallera, el Romance de Barreñones y las Coplillas de las Antiguas
Tierras.
Cada año un
intercambio nos acerca a un pueblo toledano donde también bailan la bandera,
cada uno a su “modo”. Un mercadillo local, rutas de historia local para los
niños, un campeonato de juego de la Rana y otros juegos populares en las
Olimpiadas Rurales que ya van por su tercera edición.
Todo lo dicho supone
valor en el presente y la mejor herencia que debemos cuidar para que la puedan
recibir los futuros santaolalleros.
[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Etapas de una fiesta histórica, las Fiestas
del Cristo de la Caridad de Santa Olalla. Revista de las Fiestas de Verano
de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa
Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de
2026). Pág. 21.
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