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miércoles, 12 de agosto de 2026

Crónica negra santaolallera en 1915 - Un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla

 

Una noticia publicada hace 111 años recoge el dramático suicidio de un joven de 21 años en Santa Olalla en el paraje de los Prados Baldíos

El periódico Diario Toledano, en su edición del jueves 24 de junio de 1915,[1] recogía un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla apenas un día antes. La noticia, remitida por un corresponsal del periódico, relataba el suicidio de un joven santaolallero de 21 años llamado Marceliano Sánchez Requena.

El suceso tuvo lugar en el paraje conocido como Prado Valdío, situado, según la crónica, a unos tres kilómetros del pueblo. El joven habría construido allí un pequeño chozo con mies de cebada y, tras introducirse en él, le prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a avanzar, se disparó con una antigua escopeta de pistón.

La noticia señala que el cadáver quedó completamente carbonizado y que, posteriormente, los médicos procedieron a practicarle la autopsia. La propia crónica describe el enorme impacto que el suceso provocó entre los vecinos de Santa Olalla, hasta el punto de que numerosos curiosos se desplazaron hasta el lugar para conocer lo ocurrido.

El periódico apuntaba además a un posible conflicto sentimental como uno de los motivos que habrían influido en la decisión del joven. Según el corresponsal, Marceliano había realizado determinados requerimientos amorosos a una joven de la localidad que los habría rechazado. Sin embargo, la noticia señalaba como causa principal otra circunstancia íntima relacionada con su salud y con el temor a que esta pudiera ser descubierta durante el reconocimiento médico previo a su incorporación al Ejército, prevista para el día siguiente; según los rumores que recoge el corresponsal el joven era impotente.

Como ocurre con muchas noticias de la prensa de aquella época, buena parte de la información procede de testimonios y rumores recogidos en el propio pueblo, por lo que algunos de los extremos relatados deben tomarse con cautela. La prensa de comienzos del siglo XX abordaba además este tipo de tragedias con un lenguaje y unos criterios muy diferentes a los actuales.

El caso resulta especialmente llamativo porque permite asomarnos, más de un siglo después, a un episodio de la vida cotidiana y social de Santa Olalla en 1915, cuando la localidad contaba con una población muy inferior a la actual y las noticias de un suceso de estas características se extendían rápidamente entre los vecinos.

Transcribimos la noticia de forma íntegra:

El suceso de Santa Olalla. Detalles interesantes. (De nuestro corresponsal)

Antes de suicidarse, hace un chozo de mies, se mete en él y lo incendia.—El cadáver, carbonizado.—El suicida era impotente.

Santa Olalla, 23.— Amplío y completo la referencia que telegrafié esta mañana del suicidio del joven de veintiún años Marceliano Sánchez Requena.

Han concurrido en el suceso circunstancias verdaderamente terribles, que acaban de conocerse. Ocurrió el suicidio en el sitio denominado «Prado Valdío», distante unos tres kilómetros de este pueblo.

Marceliano murió, en efecto, de un tiro de escopeta de pistón, que se disparó en la sien derecha; pero antes de producirse el disparo, hizo una especie de chozo con la mies de cebada que había por aquellos lugares, y después de meterse en él, lo prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a tomar incremento, Marceliano se llevó la boca del cañón de la escopeta a la sien derecha, y disparó el arma, quedando muerto en el acto. La choza quedó en breves momentos reducida a cenizas, y el cadáver del suicida, completamente carbonizado. La escopeta quedó también inutilizada por completo.

En lugar próximo se ha encontrado la caja de cerillas que usó Marceliano para quemar la choza. Parece exacto lo que en mi telegrama apuntaba acerca del disgusto que mostraba el desgraciado joven por haber desdeñado sus requerimientos amorosos una bella chica de esta localidad. Pero asegura que el móvil principal del suicidio ha sido el padecer Marceliano de impotencia.

Al siguiente día del suceso tenía que haber marchado del pueblo para incorporarse al Ejército, y temiendo, sin duda, que al reconocerle los médicos fuese descubierta su desgracia; resolvió evitarlo adoptando tan terrible resolución.

Al conocerse en el pueblo estos detalles, que han cundido en seguida de boca en boca, la dolorosa impresión causada en los primeros momentos ha aumentado considerablemente. Muchos curiosos han salido para «Prado Valdío» al objeto de ver el lugar del suceso. Otras personas han intentado ver el cadáver en el depósito judicial; pero las autoridades no han consentido la entrada sino de aquellos que en dicho lugar tenían que cumplir alguna obligación.

A la hora en que termino esta información, los médicos están practicando la autopsia del cadáver. Es horrible el aspecto que éste ofrece. Las ropas están quemadas enteramente, y la carne se halla muy renegrida, viéndose en la cabeza un enorme cuajarón de sangre.



[1] Diario Toledano: Suceso en Santa Olalla – Detalles interesantes. (Toledo. Jueves, 24 de junio de 1915).

sábado, 1 de agosto de 2026

Vitrina Cero - Albarcas


Albarcas

La colección etnográfica del Ayuntamiento Santa Olalla conserva unas albarcas o abarcas artesanales que se usaban comúnmente entre los hombres del campo en Santa Olalla y su comarca a principios del siglo XX. Están elaboradas con cuero y con suela de goma o caucho que es un recorte de neumático, tiene hebilla metálica.

Número de inventario: SO/62

Datación: Principios del Siglo XX

Contexto histórico: Edad Contemporánea

Materia: Cuero y goma

Técnica: artesanal

Origen: Donación Teresa Benayas Pérez

Bibliografía: Josué López Muñoz

viernes, 10 de julio de 2026

Julia Gálvez, una cupletista santaolallera que triunfó en los escenarios españoles en la primera década del siglo XX

 

Julia Gálvez con mantón de Manila - Año 1910
(Fotografía coloreada digitalmente)

A comienzos del siglo XX, cuando el cuplé vivía su época dorada y las artistas de variedades llenaban teatros y cafés-concierto, una joven nacida en Santa Olalla consiguió abrirse camino en algunos de los escenarios más prestigiosos del país. Se llamaba Julia Gálvez y fue una cancionetista de reconocido éxito, especializada en un repertorio en el que convivían los cuplés con otros géneros populares y flamencos como el garrotín y las marianas, prestigio que quedó reflejado en la prensa de la época.

Desaparecido Casino de Gálvez
Plaza de Santa Olalla

            Julia Gálvez Molina, nació en Santa Olalla en 1890. Quizá sus primeros pasos en la canción los dio en el casino que su familia regentaba en la Plaza de Santa Olalla, y desde este lugar de paso junto a la carretera nacional, con menos de veinte años a los principales escenarios españoles.

Portada de "La Actualidad"
Barcelona 1910

El 15 de marzo de 1910 ocupó la portada de la revista gráfica barcelonesa “La Actualidad”, donde aparecía anunciada como «la genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas, que actúa con gran éxito en el Salón de Proyecciones».[1] Que una artista figurase en la portada de una publicación ilustrada era un reconocimiento reservado a intérpretes que gozaban de una notable popularidad.

Publicidad de un espectáculo de Julia Gálvez

El 2 de junio de 1910 debuta en el Cine Escudero de Cádiz, donde la publicidad la presenta como «reina de las granadinas y de las marianas».

Un artículo sobre el Teatro Vico del Puerto de Santa María la describe así: «La cupletista y cantadora Julia Gálvez, anunciada como la reina de las marianas, que al modo de la época se presentaba en el escenario con pañolones de Manila, con capote y montera de torero o, como en la foto adjunta, de traje de corto campero».

Cinco años más tarde, el periódico El Eco Toledano, en su edición del 16 de octubre de 1915, le dedicaba un artículo bajo el título «Artistas toledanos».[2] En él se recordaban los importantes éxitos alcanzados por la artista: «La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España…».

Estas palabras confirman que Julia Gálvez había actuado en algunos de los teatros más conocidos de Madrid, como el Apolo, considerado uno de los grandes templos del género lírico y de variedades, además de realizar giras por numerosas ciudades españolas.

Sin embargo, el mismo artículo revelaba también el difícil momento personal que atravesaba. Desde hacía algunos meses permanecía en Santa Olalla, su localidad natal, aquejada de una enfermedad respiratoria que había obligado a interrumpir su carrera artística. El periodista describía con tono apesadumbrado cómo una afección en el pecho, inicialmente leve, había ido debilitando poco a poco su salud, transformando a aquella artista «tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario» en una mujer «triste y decaída».

El artículo concluía con un deseo que refleja el cariño que despertaba entre sus paisanos: «De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.»

Sepultura de Julia Gálvez
Cementerio de Santa Olalla (Toledo)

Aquella afección pulmonar terminó siendo una tuberculosis, que acabó con su vida un año después, a los 26 años de edad. El 1 de agosto de 1916 fallecía en Santa Olalla, su pueblo natal, donde fue enterrada en el cementerio parroquial, aunque cuando en 1924 se inaugura el cementerio municipal sus restos son trasladados a una nueva sepultura de un singular estilo modernista.

Estuvo casada con el director de orquesta de la compañía para la que trabajaba.

Aunque hoy su nombre ha quedado prácticamente olvidado, estas referencias periodísticas permiten recuperar la figura de una artista que llegó a alcanzar notoriedad en el panorama del espectáculo español de principios del siglo XX. Julia Gálvez forma parte de aquella generación de cupletistas y cancionetistas que llevaron su arte por los teatros de España y contribuyeron al enorme éxito de los espectáculos de variedades en la llamada Belle Époque.

Transcribimos el artículo integro:

ARTISTAS TOLEDANOS - JULIA GÁLVEZ

La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España, se encuentra desde hace algunos meses en Santa Olalla, su pueblo natal, enferma y melancólica...

Una afección al pecho, leve en un principio, de cuidado después, ha ido minando poco a poco su organismo, y la popular artista, tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario, se halla triste y decaída en su lugarejo.

De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.



[1] La Actualidad: La genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas que actúa con gran éxito en el salón de proyecciones. (Barcelona, 15 de marzo de 1910).

[2] El Eco Toledano: Artistas Toledanos – Julia Gálvez. (Toledo. Sábado, 16 de octubre de 1915).

La cupletista Julia Gálvez

sábado, 27 de junio de 2026

El primer aeroplano que vieron los santaolalleros - Asombro ante un acontecimiento extraordinario en 1915


Imagen de un aeroplano en 1915, en algún lugar de Castilla

El 9 de marzo de 1915 quedó grabado en la memoria de los habitantes de Santa Olalla de los inicios del siglo XX. En una época en la que la aviación apenas daba sus primeros pasos y los aeroplanos eran una rareza incluso en las grandes ciudades, los vecinos de esta localidad presenciaron por primera vez el paso de una aeronave sobre su cielo.

Al día siguiente, el miércoles 10 de marzo de 1915, el periódico El Eco Toledano recogía la noticia en su sección «Desde Santa Olalla», dejando un valioso testimonio de cómo vivieron los santaolalleros aquel momento histórico.

La crónica refleja con enorme naturalidad el desconcierto y la fascinación que produjo aquel aparato volante. El ruido del motor alertó a los vecinos, que salieron apresuradamente de sus casas para descubrir un «enorme pajarraco» cruzando el cielo a considerable altura. Poco a poco comprendieron que estaban contemplando un invento del que seguramente solo habían oído hablar.

El corresponsal señala que el aeroplano parecía ir tripulado por dos oficiales de Infantería y que atravesó el pueblo siguiendo una trayectoria de norte a sur. Mientras estuvo relativamente cerca pudieron distinguirse sus ocupantes, aunque al alejarse fue ganando altura hasta confundirse con las nubes.

La impresión causada fue enorme. El cronista destaca que durante toda la jornada no se habló de otra cosa y que el acontecimiento dio pie a innumerables comentarios y conjeturas entre los vecinos. Aquella breve aparición supuso el primer contacto directo de muchos santaolalleros con la aviación, apenas doce años después del histórico vuelo de los hermanos Wright y cuando los aeroplanos seguían siendo una auténtica novedad en España.

Más de un siglo después, esta pequeña noticia periodística constituye un curioso documento para conocer cómo la llegada de la aviación transformó el imaginario colectivo de los pueblos españoles. Lo que hoy resulta cotidiano fue entonces un espectáculo insólito que despertó sorpresa, curiosidad y admiración.

Transcribimos íntegramente el artículo publicado en El Eco Toledano, el miércoles, 10 de marzo de 1915.[1]

 

DESDE SANTA OLALLA - Paso de un aeroplano

(De nuestros corresponsales)

Santa Olalla, 9. — Ayer pasó por este pueblo un aeroplano que al parecer venía tripulado por dos oficiales de Infantería.

Al ruido del motor, creyendo que era una cosa extraña, los vecinos salieron de sus casas precipitadamente, descubriendo en seguida al enorme pajarraco que volaba a bastante altura.

La gente al principio no se hizo cargo de lo que era aquello hasta que más tarde se fue dando cuenta.

Resultó un espectáculo bonito y de el que se habló durante todo el día, pues nunca vio el pueblo un aparato de tal clase.

Vino por el Norte y siguió la ruta del Sur, ignorándose de dónde venía ni hacia dónde se encaminaba.

Cuando pasó por el pueblo podía distinguirse perfectamente los que le tripulaban, pero a medida que se iba alejando fue elevándose de tal manera que parecía confundirse con las nubes.

El pueblo está intrigado y sobre el aeroplano de referencia hace un sinnúmero de juicios.

Este episodio puede considerarse, con la documentación actualmente conocida, la primera referencia periodística al paso de un aeroplano sobre Santa Olalla y, muy probablemente, la primera ocasión en que la mayoría de sus habitantes contempló uno con sus propios ojos, convirtiéndose en una pequeña pero significativa página de la historia local.



[1] El Eco Toledano: Paso de un aeroplano. (Toledo. Miércoles, 10 de marzo de 1915).

martes, 19 de mayo de 2026

Feria de Ganado en Santa Olalla en 1912

 

El diario “El Eco Toledano” en su edición del 4 de septiembre de 1912, nos deja constancia de una feria de ganado en Santa Olalla de la que no teníamos noticia hasta la fecha[1]. Transcribimos el artículo integro:

EN LA PROVINCIA - FERIAS Y FIESTAS

Santa Olalla, 3 Septiembre.— La feria de ganados ha terminado en esta villa con la misma animación que comenzó y que tengo comunicado á los lectores de nuestro valiente diario.

En nada se ha notado que era hoy el último día de mercado; el ganado ha permanecido en el teso en número considerable, y las transacciones se han sucedido hasta hora bien avanzada de la tarde.

Sólo ligeros incidentes entre el elemento gitano han sido los que han entretenido la atención de la Guardia civil de servicio en el ferial, pero, afortunadamente, ninguno ha revestido importancia.

La estadística de ganados asistentes arroja en sus guarismos cifras superiores en las distintas especies á las de años anteriores.

Todo esto me hace confirmar cuanto os tengo dicho, respecto de que la feria de ganados de esta villa resulta ya una de las más importantes de la comarca.— Corresponsal.



[1] El Eco Toledano: Ferias y Fiestas. Toledo, 4 de septiembre de 1912.

Mulas engalanadas en Santa Olalla - 7-5-1928
David López Cocina y familia

miércoles, 1 de abril de 2026

Vitrina Cero - Medida de media fanega

Media fanega (Medida)

La Colección etnográfica de Santa Olalla conserva una media fanega, un recipiente tradicional de medida de grano usado históricamente en la agricultura. La media fanega equivale aproximadamente a 28 litros. Elaborado en madera con refuerzos metálicos, forma alargada con punta y asas para facilitar llenar y vaciar el grano. Aparecen varias inscripciones «J. PAZ» en referencia a su propietario; «1921» en referencia al año de elaboración; y la marca «O atravesado por un clavo» posible marca del carpintero que la hizo y que se ha encontrado en otros objetos similares de Santa Olalla.

Número de inventario: SO/61

Datación: 1921

Contexto histórico: Edad Contemporánea

Materia: Madera y hierro

Técnica: artesanal

Origen: Donación Teresa Benayas Pérez

Bibliografía: Josué López Muñoz

 

martes, 24 de febrero de 2026

Noticia de unas Maniobras en Santa Olalla en 1906

 

El rey Alfonso XIII supervisando unas maniobras en 1906

El diario ABC, del lunes 29 de octubre de 1906, recoge una curiosa noticia de unas intensas maniobras militares que se llevaron a cabo en la zona de Santa Olalla.[1]

Transcribimos integra la noticia de aquellas jornadas de entrenamientos de nuestras fuerzas armadas a principios del siglo XX.

 

MANIOBRAS MILITARES

716 PALABRAS POR TELÉGRAFO

DE NUESTRO CORRESPONSAL ESPECIAL

Comienza el avance.

Santa Olalla, 28, 2 m. (Recibido con retraso.) Ha dado principio el movimiento de avance de la tropa, con arreglo al plan de operaciones previamente convenido. Según dicho plan, ayer suponíase que el bando Oeste tenía noticias de que algunas fuerzas enemigas dirigíanse a Talavera. Para cerciorarse y obrar sobre seguro, el jefe de la división dispuso que las tropas a sus órdenes vadeasen el río Alberche, practicando reconocimiento ofensivo en la zona comprendida entre los ríos Alberche y Guadarrama, avanzando con precauciones, y dejando custodiados los puentes que existen sobre el Alberche, frente a Talavera y pasos inmediatos, con instrucciones de inutilizarlos en caso necesario.

Al amanecer de hoy, supónese que el jefe del bando Oeste tuvo noticia de que algunas parejas de Caballería, que se ven a gran distancia, sean exploradoras del bando enemigo de fuerzas destacadas de Madrid, con objeto de hostilizar y dificultar la marcha de la división Oeste. El general dispone que se practique urgentemente un minucioso reconocimiento en el terreno ocupado por las tropas a sus órdenes, tomando posiciones que permitan dificultar el avance del bando enemigo, teniendo presente la retirada de aquéllas y continuar la misión que se le ha confiado de flanquear la marcha del ejército o unirse a él, si las circunstancias lo hicieran necesario.

Las fuerzas de la división Oeste avanzaron por la carretera general y río Alberche con dirección a Escalona y Santa Olalla. La vanguardia, constituida por el regimiento de Asturias, llegó a Hormigos a las siete y media de la tarde, después de una penosísima marcha de 40 kilómetros por terreno quebrado, durante la cual tuvieron que vadear un arroyo con agua hasta media pierna.

El plan de operaciones.

El plan de operaciones es el siguiente: La Caballería, que forma parte de la división Oeste, hizo una brillante marcha exploradora, llegando hasta Almorox y Escalona, donde hoy pernocta, Torre de Esteban Hambrán y Santa Cruz de Retamar. A la una de la tarde estaba la Caballería en Escalona. Su servicio de exploración ha merecido unánimes elogios.

En Almorox descubrió la Caballería enemiga en exploración, la que, al verse descubierta, huyó, dejando algunos húsares prisioneros de los lanceros del general Aznar.

El vecindario de Santa Olalla obsequió espléndidamente a los alojados, repitiéndose las atenciones que se tributaron a los Lanceros del Príncipe cuando pernoctaron en este pueblo.

Hoy, domingo, pasando por Quismondo, irá de Hormigos la columna de flanqueo al mando del coronel Moltó. La marcha de la división Aznar, total y parcialmente, ha sido una de las más brillantes que se han realizado desde hace mucho tiempo. Tal es la opinión de los técnicos.—César Martínez.

La noche.

Santa Olalla, 28, 3 m. (Recibido con retraso.) En los salones del Ayuntamiento se celebró anoche un baile en honor de la oficialidad del cuartel general y de la brigada de San Martín.

El pueblo en masa ha agasajado con inusitada esplendidez a las tropas, y la banda municipal amenizó la fiesta ejecutando lo más selecto de su repertorio.—Liban.

Misa de campaña.

Santa Olalla, 28, 7 m. En las afueras del pueblo se ha celebrado misa de campaña, a la que ha concurrido todo el vecindario. Ofició el capellán del regimiento de Wad Ras, asistido por el párroco del pueblo, D. Mariano Run y D. Julián Arroyo, coadjutor.[2] Terminado el acto religioso, desfilaron las tropas ante el jefe de la brigada, emprendiendo la marcha hacia Santa Cruz de Retamar.—Liban.

Situación de la tropa.

Santa Olalla, 28, 8 m. La división Oeste pernoctará en Santa Cruz de Retamar; el regimiento de Asturias en Quismondo destacará una compañía á Escalona. La Caballería se concentrará en Torre de Esteban Hambrán.—César Martínez.

Salida del cuartel general.

Santa Olalla, 28, 9 m. A las siete de la mañana salió el cuartel general en dirección á Santa Cruz de Retamar. El general Aznar se muestra sumamente agradecido por las infinitas atenciones de que han sido objeto las tropas á sus órdenes.—Liban.



[1] ABC, lunes 29 de octubre de 1906, Pág. 97; edición 1ª.

[2] Se refiere al párroco de Santa Olalla don Mariano Ruiz García y el coadjutor don Julián Arroyo Torralba.

lunes, 9 de febrero de 2026

Una jarrita que aporta nuevos datos sobre la cerámica de Talavera a principios del siglo XX

 

La exposición «La Sociedad Cerámica Henche–Montemayor (1925-1927)» permanece abierta desde el pasado mes de diciembre en el Museo Ruiz de Luna de Talavera. Durante estos meses, y hasta su clausura prevista en marzo, la muestra está generando un notable interés entre los visitantes.

Recientemente, uno de ellos ha contactado con la Asociación de Amigos del Museo. Fue atendido por uno de los promotores de la exposición, el coleccionista y académico de la RABACHT Josué López Muñoz, quien ha cedido cinco piezas de su colección para la muestra. Este visitante dio a conocer una pequeña jarra que ha venido a modificar algunos de los datos que hasta ahora se consideraban ciertos sobre estos ceramistas talaveranos de hace un siglo.

La jarra resulta especialmente interesante por presentar dos firmas. En la base aparece el escudete de un monte con la palabra «Mayor», generalmente atribuido a Julián Montemayor, aunque algunos especialistas apuntan que podría corresponder a su hermano Francisco Montemayor. Por otra parte, en el interior del cuello, en un lugar claramente visible, se puede leer la inscripción: «F. A. Henche – Talavera – 7-XII-1918», en referencia al médico y ceramista Francisco Andrés Henche.

Hasta ahora se consideraba que Henche comenzó a elaborar cerámica a finales de 1919 o en torno a 1920. Sin embargo, esta pieza aporta una fecha anterior, lo que indica que el doctor ya realizaba sus primeras incursiones y experimentaciones en el arte cerámico al menos en 1918.

Por otro lado, la Sociedad Henche–Montemayor se estableció oficialmente en 1925, momento a partir del cual sus piezas se marcaron con una firma conjunta. La aparición de esta doble autoría en una obra fechada en 1918 fija el vínculo entre ambos ceramistas siete años antes de la constitución formal de la sociedad, lo que sugiere la existencia previa de relaciones comerciales y artísticas.

Este hallazgo pone de manifiesto cómo una exposición cultural puede aportar nuevos datos que permiten seguir profundizando en el conocimiento de la cerámica talaverana de comienzos del siglo XX.




Josué López Muñoz con la jarrita en sus manos

La Tribuna de Toledo - 9 de febrero de 2026

Tribuna de Talavera - 11 de febrero de 2026

sábado, 20 de diciembre de 2025

Imágenes de la Exposición «LA SOCIEDAD CERÁMICA HENCHE - J. MONTEMAYOR (1925-1927)»


Comparto algunas imágenes de la exposición «La Sociedad Cerámica Henche – J. Montemayor (1925-1927)», actualmente instalada en el Museo Ruiz de Luna de Talavera de la Reina, hasta febrero de 2026.

La muestra reúne piezas firmadas por los ceramistas Julián Montemayor Carreño (1872-1947) y el doctor Francisco Andrés Henche (1885-1951), correspondientes al periodo en el que ambos mantuvieron una sociedad artística y profesional, entre 1925 y 1927.

La exposición se completa con varios paneles explicativos que contextualizan la producción cerámica de este breve pero significativo episodio, y se acompaña de un folleto-catálogo que ofrece una amplia información sobre la sociedad, sus antecedentes y su disolución, así como las biografías de ambos ceramistas y las fichas catalográficas de las piezas expuestas.

Esta muestra permite redescubrir una etapa poco conocida del panorama cerámico talaverano del primer tercio del siglo XX, marcada por la convivencia entre tradición, iniciativa empresarial y competencia artística.