martes, 18 de agosto de 2026

Una nueva publicación en la Revista Cultural Adovea 61 - 2025

Ya tengo entre mis manos el nuevo número de la Revista Cultural Adovea, editada por la Asociación Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Un año más, tengo la satisfacción de participar en esta publicación, a la que he sido invitado nuevamente por su presidente, Sebastián Arrogante.

En este número público un nuevo artículo de carácter histórico: «El tren por Carriches – 150 años de la Línea Madrid-Lisboa», que podéis encontrar en las páginas 26 y 27.

La revista se edita en papel y se distribuye por Carriches, pero también podemos disfrutar de su edición digital a través del siguiente enlace.

[Enlace a Revista Adovea 2026]

La Revista es una magnífica iniciativa para conocer, conservar y divulgar el patrimonio y la historia del municipio de Carriches.


domingo, 16 de agosto de 2026

El Tren por Carriches - 150 años de la Línea Madrid - Lisboa

 

La línea de ferrocarril atraviesa de este a oeste el término municipal de Carriches, discurriendo al sur del núcleo urbano.[1]

El 15 de julio de 1876, hace ahora 150 años, partió el primer tren de viajeros entre Madrid y Talavera de la Reina. El transporte de mercancías no comenzaría hasta el mes de septiembre, cuando la línea quedó plenamente operativa.

La construcción de esta infraestructura fue posible gracias a la Ley General de Ferrocarriles de 1855, que impulsó la creación de la línea Madrid-Lisboa, conocida también como Ferrocarril del Tajo. Su trazado unía Madrid con Valencia de Alcántara, en la frontera portuguesa, para continuar desde allí hasta Lisboa. En su recorrido por la provincia de Toledo atravesaba, entre otras localidades, Torrijos y Talavera de la Reina. El proyecto fue diseñado por el ingeniero Pedro Nolasco Mans, natural de Alcaudete.

El tramo que discurre por el término de Carriches quedaba situado entre las estaciones de Santa Olalla-Carmena y Erustes. La primera de ellas cuenta, además, con una curiosa página de la historia, pues en ella residió y ejerció como jefe de estación Luis Mazzantini (Elgóibar, 1856-Madrid, 1926), quien años después alcanzaría gran fama como torero. Tras retirarse de los ruedos inició una destacada carrera política y administrativa, llegando a ser diputado, concejal del Ayuntamiento de Madrid y gobernador civil. Su trayectoria recuerda el conocido dicho popular que, con fina ironía, respondía a la pregunta de cómo se pasaba del toreo a la política: «Muy fácil: “endegenerando”».

Como suele ocurrir con los grandes avances, la llegada del ferrocarril despertó sentimientos encontrados entre los vecinos de Carriches y de toda la comarca. Por un lado, fue recibido con entusiasmo al representar el progreso y facilitar unas comunicaciones hasta entonces impensables. Por otro, también generó recelos entre quienes vivían del transporte por diligencia, veían amenazados sus mercados tradicionales por la competencia de Madrid o temían que las chispas desprendidas por las locomotoras provocaran incendios en las cosechas.

Con el paso de los años, aquellos temores quedaron eclipsados por la enorme trascendencia que tuvo el ferrocarril para el desarrollo económico y social de la comarca. Durante décadas constituyó la principal vía de comunicación con Madrid y Extremadura, facilitando el transporte de viajeros, mercancías e ideas, mucho antes de que el automóvil transformara la movilidad del mundo rural.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Tren por Carriches. Revista Cultural Adovea, nº 61. (Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Carriches, agosto de 2026). Pág. 26.



miércoles, 12 de agosto de 2026

Crónica negra santaolallera en 1915 - Un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla

 

Una noticia publicada hace 111 años recoge el dramático suicidio de un joven de 21 años en Santa Olalla en el paraje de los Prados Baldíos

El periódico Diario Toledano, en su edición del jueves 24 de junio de 1915,[1] recogía un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla apenas un día antes. La noticia, remitida por un corresponsal del periódico, relataba el suicidio de un joven santaolallero de 21 años llamado Marceliano Sánchez Requena.

El suceso tuvo lugar en el paraje conocido como Prado Valdío, situado, según la crónica, a unos tres kilómetros del pueblo. El joven habría construido allí un pequeño chozo con mies de cebada y, tras introducirse en él, le prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a avanzar, se disparó con una antigua escopeta de pistón.

La noticia señala que el cadáver quedó completamente carbonizado y que, posteriormente, los médicos procedieron a practicarle la autopsia. La propia crónica describe el enorme impacto que el suceso provocó entre los vecinos de Santa Olalla, hasta el punto de que numerosos curiosos se desplazaron hasta el lugar para conocer lo ocurrido.

El periódico apuntaba además a un posible conflicto sentimental como uno de los motivos que habrían influido en la decisión del joven. Según el corresponsal, Marceliano había realizado determinados requerimientos amorosos a una joven de la localidad que los habría rechazado. Sin embargo, la noticia señalaba como causa principal otra circunstancia íntima relacionada con su salud y con el temor a que esta pudiera ser descubierta durante el reconocimiento médico previo a su incorporación al Ejército, prevista para el día siguiente; según los rumores que recoge el corresponsal el joven era impotente.

Como ocurre con muchas noticias de la prensa de aquella época, buena parte de la información procede de testimonios y rumores recogidos en el propio pueblo, por lo que algunos de los extremos relatados deben tomarse con cautela. La prensa de comienzos del siglo XX abordaba además este tipo de tragedias con un lenguaje y unos criterios muy diferentes a los actuales.

El caso resulta especialmente llamativo porque permite asomarnos, más de un siglo después, a un episodio de la vida cotidiana y social de Santa Olalla en 1915, cuando la localidad contaba con una población muy inferior a la actual y las noticias de un suceso de estas características se extendían rápidamente entre los vecinos.

Transcribimos la noticia de forma íntegra:

El suceso de Santa Olalla. Detalles interesantes. (De nuestro corresponsal)

Antes de suicidarse, hace un chozo de mies, se mete en él y lo incendia.—El cadáver, carbonizado.—El suicida era impotente.

Santa Olalla, 23.— Amplío y completo la referencia que telegrafié esta mañana del suicidio del joven de veintiún años Marceliano Sánchez Requena.

Han concurrido en el suceso circunstancias verdaderamente terribles, que acaban de conocerse. Ocurrió el suicidio en el sitio denominado «Prado Valdío», distante unos tres kilómetros de este pueblo.

Marceliano murió, en efecto, de un tiro de escopeta de pistón, que se disparó en la sien derecha; pero antes de producirse el disparo, hizo una especie de chozo con la mies de cebada que había por aquellos lugares, y después de meterse en él, lo prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a tomar incremento, Marceliano se llevó la boca del cañón de la escopeta a la sien derecha, y disparó el arma, quedando muerto en el acto. La choza quedó en breves momentos reducida a cenizas, y el cadáver del suicida, completamente carbonizado. La escopeta quedó también inutilizada por completo.

En lugar próximo se ha encontrado la caja de cerillas que usó Marceliano para quemar la choza. Parece exacto lo que en mi telegrama apuntaba acerca del disgusto que mostraba el desgraciado joven por haber desdeñado sus requerimientos amorosos una bella chica de esta localidad. Pero asegura que el móvil principal del suicidio ha sido el padecer Marceliano de impotencia.

Al siguiente día del suceso tenía que haber marchado del pueblo para incorporarse al Ejército, y temiendo, sin duda, que al reconocerle los médicos fuese descubierta su desgracia; resolvió evitarlo adoptando tan terrible resolución.

Al conocerse en el pueblo estos detalles, que han cundido en seguida de boca en boca, la dolorosa impresión causada en los primeros momentos ha aumentado considerablemente. Muchos curiosos han salido para «Prado Valdío» al objeto de ver el lugar del suceso. Otras personas han intentado ver el cadáver en el depósito judicial; pero las autoridades no han consentido la entrada sino de aquellos que en dicho lugar tenían que cumplir alguna obligación.

A la hora en que termino esta información, los médicos están practicando la autopsia del cadáver. Es horrible el aspecto que éste ofrece. Las ropas están quemadas enteramente, y la carne se halla muy renegrida, viéndose en la cabeza un enorme cuajarón de sangre.



[1] Diario Toledano: Suceso en Santa Olalla – Detalles interesantes. (Toledo. Jueves, 24 de junio de 1915).

sábado, 1 de agosto de 2026

Vitrina Cero - Albarcas


Albarcas

La colección etnográfica del Ayuntamiento Santa Olalla conserva unas albarcas o abarcas artesanales que se usaban comúnmente entre los hombres del campo en Santa Olalla y su comarca a principios del siglo XX. Están elaboradas con cuero y con suela de goma o caucho que es un recorte de neumático, tiene hebilla metálica.

Número de inventario: SO/62

Datación: Principios del Siglo XX

Contexto histórico: Edad Contemporánea

Materia: Cuero y goma

Técnica: artesanal

Origen: Donación Teresa Benayas Pérez

Bibliografía: Josué López Muñoz