La línea de ferrocarril atraviesa de este a
oeste el término municipal de Carriches, discurriendo al sur del núcleo urbano.[1]
El 15 de julio de 1876, hace ahora 150 años,
partió el primer tren de viajeros entre Madrid y Talavera de la Reina. El
transporte de mercancías no comenzaría hasta el mes de septiembre, cuando la línea
quedó plenamente operativa.
La construcción de esta infraestructura fue
posible gracias a la Ley General de Ferrocarriles de 1855, que impulsó la
creación de la línea Madrid-Lisboa, conocida también como Ferrocarril del Tajo.
Su trazado unía Madrid con Valencia de Alcántara, en la frontera portuguesa,
para continuar desde allí hasta Lisboa. En su recorrido por la provincia de
Toledo atravesaba, entre otras localidades, Torrijos y Talavera de la Reina. El
proyecto fue diseñado por el ingeniero Pedro Nolasco Mans, natural de
Alcaudete.
El tramo que discurre por el término de
Carriches quedaba situado entre las estaciones de Santa Olalla-Carmena y
Erustes. La primera de ellas cuenta, además, con una curiosa página de la
historia, pues en ella residió y ejerció como jefe de estación Luis Mazzantini
(Elgóibar, 1856-Madrid, 1926), quien años después alcanzaría gran fama como
torero. Tras retirarse de los ruedos inició una destacada carrera política y
administrativa, llegando a ser diputado, concejal del Ayuntamiento de Madrid y
gobernador civil. Su trayectoria recuerda el conocido dicho popular que, con
fina ironía, respondía a la pregunta de cómo se pasaba del toreo a la política:
«Muy fácil: “endegenerando”».
Como suele ocurrir con los grandes avances,
la llegada del ferrocarril despertó sentimientos encontrados entre los vecinos
de Carriches y de toda la comarca. Por un lado, fue recibido con entusiasmo al
representar el progreso y facilitar unas comunicaciones hasta entonces
impensables. Por otro, también generó recelos entre quienes vivían del
transporte por diligencia, veían amenazados sus mercados tradicionales por la
competencia de Madrid o temían que las chispas desprendidas por las locomotoras
provocaran incendios en las cosechas.
Con el paso de los años, aquellos temores
quedaron eclipsados por la enorme trascendencia que tuvo el ferrocarril para el
desarrollo económico y social de la comarca. Durante décadas constituyó la
principal vía de comunicación con Madrid y Extremadura, facilitando el
transporte de viajeros, mercancías e ideas, mucho antes de que el automóvil
transformara la movilidad del mundo rural.
[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Tren por Carriches. Revista Cultural
Adovea, nº 61. (Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Carriches, agosto de
2026). Pág. 26.



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