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| Retrato de Alonso de Orozco |
San Alonso de Orozco (Oropesa (Toledo),
17.X.1500 – Madrid, 19.IX.1591) fue un famoso agustino (OSA), escritor
espiritual, predicador real y fundador de conventos.
En 1566 cuando el santaolallero Cristóbal
de Fonseca profesaba en Toledo,[1] San
Alonso de Orozco estaba desarrollando precisamente su actividad fundadora en
Talavera, donde estableció el convento de San Agustín el Viejo ese mismo año de
1566 y años después en 1573 el Convento de San Ildefonso de las Madres
Agustinas. Es decir Fonseca entró en la Orden de San Agustín en un momento en
que Orozco era ya una de sus grandes figuras espirituales.
Fonseca pertenece, por tanto, a la generación
siguiente de la tradición agustiniana española. Pero ambos forman parte de una
misma tradición intelectual y espiritual agustiniana, especialmente importante
en Castilla durante el Siglo de Oro. La historiografía agustiniana ha estudiado
precisamente la continuidad de la corriente en torno al tema del “Amor de Dios”
en la que ambos autores se
inscriben.
Al morir en 1591 Alonso de Orozco gozaba de
fama de gran santidad, era conocido como “el Santo de San Felipe”, convento en
el que murió y pasó buena parte de su vida. Su muerte produjo una gran conmoción,
la documentación vaticana señala que después de su fallecimiento la ciudad de
Madrid acudió masivamente a venerarlo, hasta el punto de que se llegaron a
producir situaciones de gran aglomeración para conseguir reliquias u objetos
relacionados con él.
La Orden de San Agustín impulsó el proceso y
la causa diocesana se incoó en 1619, es decir, 28 años después de su muerte,
llegando a incluir la declaración de 401 testigos.
Entre ellos había personas de muy distinta
condición social, pero también personajes de relieve intelectual y
eclesiástico. Declararon en el proceso escritores como Francisco de Quevedo y
Lope de Vega, así como importantes nobles.
El Padre Fonseca fue uno de los agustinos testigos
en el proceso de beatificación. En su declaración ante el tribunal el día 9 del
mes de octubre de 1619 dice que es conventual de San Felipe el Real, había sido
anteriormente su prior, que “tiene 65 años,
poco más o menos” y que “conoció al
bendito Padre Alonso de Orozco por espacio de diez meses, poco más o menos”.[2] Respondió
únicamente a los artículos 8, 11, 15, 20, 21, 34 y 35 pero no aportó ningún
detalle de relieve, fuera de que, habiendo entrado una vez a ver su celda el
dominico fray Lorenzo Suárez de Figueroa y Córdoba, obispo de Sigüenza, salió
asombrado de la aspereza de su cama “y
por ser el dicho obispo muy devoto, mostró un linaje de envidia y de ternura en
los ojos de haberle visto”, añadiendo que suponía que había conseguido
verla un poco por la fuerza, “pues el
bendito Padre Orozco a nadie la dejaba ver”.[3]
En 1603, Cristóbal de Fonseca estuvo presente
en la traslación de los restos de Alonso de Orozco. Dieciséis años después, en
1619, cuando fue llamado a declarar en el proceso de beatificación, pudo
aportar su testimonio personal sobre el estado en que había encontrado el
cuerpo. Añade que presenció la exhumación de sus restos y puede testificar que,
“después de tocarle el pecho y los brazos
le halló tan entero como si estuviera vivo”.
En 1603 se trasladaron los restos de Orozco
desde la antigua ubicación a la nueva iglesia del Colegio de Doña María de
Aragón, y médicos de la Corte examinaron el cuerpo, declarando que se
encontraba incorrupto. Fueron testigos de ello los padres Hernando de Rojas,
rector del colegio, Agustín de la Mota, prior de San Felipe, Juan de Arenas,
prior en 1619 del convento de Valladolid, Cristóbal de Fonseca, Agustín
Fernández, “y otros Padres graves”.
Finalmente del padre Diego Ramírez se escribe
que era predicador y conventual de San Felipe y de 58 años de edad. Que hizo
declaración favorable sobre los padres Cristóbal de Fonseca, Diego Gutiérrez,
Bartolomé de Legarda, Juan Quijano, Luis de los Ríos, Andrés de Urosa, Juan de
los Santos, Alonso de Soto, Matías de Ontiveros y Juan de Medina. A algunos de
ellos los conocía de cuarenta años a esta parte, a otros menos hasta ocho, pero
de todos tenía un alto concepto por sus cualidades religiosas.
El proceso de beatificación se prolongó durante más de dos
siglos y San Alonso fue finalmente beatificado por el papa León XIII el 15 de
enero de 1882, y canonizado por Juan Pablo II el 19 de mayo de 2002.
[1] LÓPEZ
MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su
biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2.
CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto
de 2020).
[2] ALONSO VAÑES, Carlos: Agustinos en el proceso de beatificación del
Beato Alonso de Orozco. Estudio agustiniano: Revista del Estudio Teológico
Agustiniano de Valladolid, Vol. 26, Fasc. 2-3. (Valladolid, 1991). Págs.
355-386
[3] Proceso original para la Beatificación de San
Alonso de Orozco. (Madrid, 1619). Declaración de Fonseca en las páginas de 796
a 800.
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| Grabado del todavía Beato Alonso de Orozco |
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| La Virgen inspira a San Alonso en su estudio: «escribe, escribe» |
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| San Alonso de Orozco con Santo Tomás de Villanueva |




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