martes, 25 de octubre de 2022

Una santaolallera primera Condesa de Villaumbrosa, Mariana de Mendoza y Barroso

 

Los Condes de Orgaz se esforzaron por casar “bien” a sus hijos con otros miembros de la incipiente nobleza española. Entre estos personajes ilustres de Santa Olalla, famosos por su matrimonio, destaca la figura de Mariana de Mendoza (Santa Olalla, 1596 – Toledo, 1631).

Mariana de Mendoza y Barroso, nació en Santa Olalla y fue bautizada en la iglesia de San Julián el 13 de agosto de 1596.[1] Era hija del malogrado Esteban de Mendoza y Mendoza (gentilhombre de la cámara del rey Felipe III e hijo primogénito de los Condes de Orgaz a quienes no pudo heredar dado su temprano fallecimiento) y de María Ribera de Figueroa y Barroso, hija de Pedro Barroso de Ribera y Figueroa, primer marqués de Malpica.

Por lo tanto entre sus parientes nobles más cercanos, su abuelo y su hermano ocuparon el título de Conde de Orgaz y por línea materna fue nieta del marques de Malpica. Además su tía Mariana de Guzmán estaba casada con Pedro Laso de la Vega, Conde de los Arcos, de quien también era sobrino su futuro marido.

Se casó con Pedro Niño de Ribera Conchillos y Guevara Silva y Fajardo, caballero de la Orden de Alcántara y señor de Villaumbrosa, primer conde de Villaumbrosa por concesión de Felipe IV el 29 de julio de 1625. La localidad de Villaumbrosa es actualmente un despoblado.

La condesa murió con 35 años en Toledo el 18 de julio de 1631, el concejo de Santa Olalla envió una carta de condolencia.[2] Pocos años más tarde moriría su marido en 1639.

Tuvo cuatro hijos: Juan Conchillos Niño, Garci Niño Conchillos de Ribera (1617-1644) II conde de Villaumbrosa, Rodrigo Conchillos Niño y Mariana Conchillos Niño, monja dominica en el convento de Madre de Dios de Toledo.


[1] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro 1º de bautismos de la Parroquia de San Julián, 1/APSO; (de 1550 a 1599).

[2] Archivo Histórico Municipal Santa Olalla: Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de Santa Olalla

(1626-1697). AMSO/1.

Portada de un libro dedicado al Conde de Villaumbrosa


domingo, 23 de octubre de 2022

El Castillo de Maqueda, desde la distancia


Desde esta vista en el campo, el conjunto del pueblo de Maqueda queda cubierto en su totalidad por la imponente figura de su castillo.
El Castillo de Maqueda, levantado sobre las bases de la precedente fortaleza árabe, nunca fue terminado de construir en su interior. En el siglo XV fue reconstruido y ampliado por don Gutierre de Cárdenas. Isabel la Católica se alojó en alguna ocasión en este Castillo de Maqueda, acompañada por su amiga Beatriz de Bobadilla, hija del alcaide del castillo.









 

martes, 11 de octubre de 2022

Un alfarero en Santa Olalla: Gregorio Sánchez Rodríguez


Tenemos documentada la presencia de un alfarero en Santa Olalla, que durante los trece años de producción que tuvo en nuestro pueblo surtió de cacharros de barro para uso doméstico a la mayoría de las casas santaolalleras, muchas de las piezas antiguas que todavía se conservan, ya como reliquia, fueron salidas de su alfar y horno. Se trata de Gregorio Sánchez Rodríguez (Talavera de la Reina, 24 de diciembre de 1897).[1]

Desde muy joven comienza a trabajar en los alfares talaveranos de  “El Carmen” en la época de Emilio Niveiro y Gil de Rozas, y posteriormente en la fábrica “Juan Ruiz de Luna” en el tiempo de la sociedad de Ruiz de Luna con Guijo y Cía.

Muy pronto dominó el oficio y en Calera y Chozas estuvo ayudando a un alfarero que enfermó. Trabajo como alfarero en La Iglesuela y Los Navalmorales. En Alcaudete de la Jara, siendo todavía soltero, se establece por su cuenta.

Se casó con Rufina Corrales Gracia nacida, como él, en Talavera de la Reina en 1900. Tuvieron a su primera hija. En 1923 llegó a Santa Olalla, donde se estableció en una vivienda de la calle Alcolea, y allí tendría ocho hijos más.

En los diversos anuarios de industriales aparece alternativamente como cacharrero y como alfarero.

Su alfar estaba situado en el barrio de las Charcas, la tierra la cogía del camino Carriches, quitaban la de tierra de labor y bajaban después unos 50 centímetros. Usaban la misma tierra para los cacharros de agua y para los de fuego. La tierra la dejaba secar en una era y deshacían los terrones con un porrillo; hacían la mezcla con agua en un pilón, se batía con una pala de madera y se pasaba a dos pilas donde se dejaba solar. El barro solado lo pasaban al obrador donde se pisaba y recogía en un rincón, tapándolo con arpilleras.

El horno era abierto y algo enterrado, en la misma línea de todos los de la provincia. En la rueda trabajaba solo él, pero en el resto de tareas contó con la ayuda de su cuñado Alfonso Gil. Algunas vasijas se vidriaban, cociéndolas dos veces, la segunda después de aplicado el esmalte.

Elaboró cantaros de tres capacidades, también traía cantaros de la Puebla de Montalbán para vender, botijos, huchas, comederos, bebederos, nidos para las palomas o zambombas. Y vidriados solían hacer los pucheros, cazuelas, ollas y orzas.

Cántaro de Santa Olalla
Catalogado por Juan Manuel Pradillo
y que pertenecio a su colección

Vendían a los santaolalleros y también a otros cacharreros que distribuían su producción por pueblos como Torrijos, Noves o Escalonilla.

Fue músico por afición y tocó en la banda de Santa Olalla.

En julio de 1936 cuando las tropas de Franco avanzaban por la carretera de Extremadura hacia Santa Olalla, Gregorio y su familia se refugian en Madrid. Terminada la guerra no regresarían a Santa Olalla y se estableció en Los Navalucillos. Uno de sus hijos Gregorio Sánchez Corrales (1929) se mantuvo en el negocio de cacharrero-alfarero, así como dos de sus nietos José Luis Sánchez Corrales (1954) y Justino Sánchez López (1956).[2]



[1] PRADILLO MORENO DE LA SANTA, Juan Manuel: Alfareros toledanos, (Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Toledo, 1997).

[2] OCAÑA RODRÍGUEZ, Estrella; RAMÍREZ MARTÍN, Rosario, RODRÍGUEZ GUERRA, María del Carmen; y VILLEGAS ZAPARDIEL, Damián: Alfarería Popular de la Provincia de Toledo – Colección del Museo de Santa Cruz, (Asociación Amigos del Museo de Cerámica Ruiz de Luna. Talavera de la Reina, 2005). Pág. 9.

Cántaro de Santa Olalla
Imágen tomada del libro de Juan Manuel Pradillo


lunes, 10 de octubre de 2022

Las visitas guiadas a la iglesia de San Pedro suscitan el interés de los santaolalleros


Grupos previamente inscritos, hasta en cinco turnos, han podido disfrutar el fin de semana del 7 al 9 de octubre de 2022, de las visitas guiadas a la Iglesia de San Pedro. Vecinos y amigos de otros puntos de la provincia han conocido a fondo la historia de nuestra iglesia, completando con esta iglesia la visita que hicieron el año pasado a la iglesia de San Julián.

Se ha hecho especial hincapié en sus obras artísticas, los personajes históricos que en ella influyeron y sus más curiosas anécdotas. La visita duraba algo menos de una hora y los visitantes se fueron contentos y con la sensación de haber repasado o conocido algo más de nuestra historia.

Además, las visitas tenían un fin solidario, gracias al cual se han recaudado 430 € que se entregarán a don Eloy para los gastos de la parroquia.

Josué López, como concejal de cultura y patrimonio y también como académico correspondiente de la RABACHT, ha sido el guía en estas estudiadas visitas, al final de las visitas reconocía que “desde que el año pasado tuve la suerte de poder guiar las visitas a San Julián, tenía pendiente poder hacerlo también en la iglesia de San Pedro. Ya lo he podido hacer y me siento tan satisfecho como el año pasado. Ha supuesto mucho esfuerzo y tiempo personal, pero siempre merece la pena difundir lo nuestro”.






viernes, 7 de octubre de 2022

Los tronos de la Virgen del Sagrario y de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla

Grabado de la Virgen de la Piedad - Año 1741
Edición de Litografía Escolar - Toledo - Siglo XIX

            Las imágenes devocionales de muchas de las patronas de nuestros pueblos y ciudades se convierten en verdaderos iconos fácilmente identificables por algunos de sus elementos característicos. Entre estos elementos icónicos destacan los tronos y arcos de gloria que confieren a cada imagen su propia identidad, formando parte inseparable de su silueta.[1]

El impresionante trono de la Virgen del Sagrario de Toledo, elaborado por Virgilio Fanelli, debió deslumbrar desde su presentación en 1674.[2] Cambió la forma habitual de muchos de los arcos de orfebrería habituales en las Vírgenes de la ciudad de Toledo y de la provincia. Una de las primeras copias o versiones de este nuevo trono fue la que se hizo para Santa Olalla, para su patrona la Virgen de la Piedad.

Al mismo tiempo que se tramitaba la constitución oficial de la Hermandad-Esclavitud de Ntra. Sra. de la Piedad que sería aprobada en 1675 por el Cardenal Pascual Aragón[3], se decide elaborar un trono que engrandeciera la pequeña talla de piedra policromada de la Virgen. El trono fue elaborado por el ensamblador toledano Lupercio de Falces en 1674, fue costeado junto con el retablo por el Conde de Orgaz y señor de Santa Olalla, este trono estando colocado en su retablo se convertía en una especie de baldaquino ahuecado en el camarín de la capilla.[4]

Protocolo del retablo para la Virgen de la Piedad
con la firma de Lupercio de Falces
Archivo Histórico Provincial de Toledo

            Transcribimos el protocolo con el que se dan por terminados los pagos de este trabajo: “En la ciudad de Toledo a veintisiete días del mes de julio de mil seiscientos ochenta años. Ante mí, el escribano público, intervino y compareció Lupercio de Falces, maestro ensamblador y vecino de esta dicha ciudad, y confesó haber recibido del señor Conde de Orgaz cuatro mil doscientos reales de vellón por los mismos en que se ajustó y concertó un retablo que el otorgante se obligó de hacer y fabricar para Nuestra Señora de las Angustias que se celebra en la parroquia de San Pedro de la villa de Santa Olalla, cuyo retablo el otorgante ha puesto y asentado por cuya causa se le han pagado dichos 4.200 reales en que se concertó dicho retablo de que se dio por contento y pagado a su voluntad y porque su entrega no parece de presente aunque ha sido cierta y verdadera renuncio a las leyes de la entrega, prueba de la paga, aceptación de la non numerata pecunia y más del caso como en ella se contiene, y otorgo carta de pago en favor del dicho señor Conde de Orgaz, con la solemnidad necesaria. Y lo firmo al cual doy fe y reconozco, siendo testigos Jerónimo Díaz Jordán, Joseph Gómez y Francisco García, vecinos en Toledo.”[5]

El arco de plata que lo completa se sufragó con donativos de los vecinos a instancias de don Francisco Tenorio, caballero de la Orden de Santiago. Aparece ya en el inventario del 4 de abril de 1677, junto a una diadema de plata blanca con estrellas y rayos, los mismos elementos que se repiten en el arco.[6]

La Virgen de la Piedad se nos presenta sobre un trono de talla dorado. La imagen queda colocada sobre una peana con relieves vegetales y flanqueada por dos haces de columnas compuestos por tres columnas salomónicas, de capitel corintio, cada uno de ellos. En la parte superior un arco de gloria de plata repleto de campanillas que alegran el camino en el día de la procesión. Sobre las columnas hay dos angelitos de singular belleza. Es más que evidente la inspiración de este trono y arco en el de la Virgen del Sagrario de Toledo, especialmente hasta su reforma de finales del siglo XVIII cuando las columnas salomónicas fueron sustituidas por otras corintias.

Esta modificación se puede ver en numerosas pinturas y estampas que se elaboraron para dar difusión a la imagen y en la “Traza para el trono de la Virgen del Sagrario de la catedral de Toledo” que se conserva entre los fondos del Museo del Prado y que debió servir como modelo traspasado como base de las pinturas de las que hablábamos, el papel cuadriculado muestra picados propios de esos traspasos.

Traza del trono de la Virgen del Sagrario
Museo del Prado

Otros datos que conocemos sobre el trono de Santa Olalla son que en 1693 Tomas Martín añade plata al trono, que en ese mismo año es trasladado al taller de Joseph Garrido pintor de Toledo. Y en 1779 se vuelve a restaurar el trono.

            Y terminamos hablando de Lupercio de Falces, el ensamblador y tallista barroco que nos ha traído hasta aquí, sabemos según notas del historiador Jesús Gómez Jara, que hace, en unión con José Ricel, un Tabernáculo para la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista (Toledo) en 1673. Talla en blanco el Retablo del altar de Ntra. Sra. del Socorro, en la Iglesia de Santa Justa y Rufina en 1690. Y por último, ya como vecino de Talavera de la Reina, conocemos que realiza el ensamblado y asentado del retablo mayor de la iglesia parroquial de Parrillas (Toledo) en 1697.[7]



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Los tronos de las Vírgenes del Sagrario y de la Piedad de Santa Olalla. Revista Cuatro Calles, nº 18. (Editorial Ledoria. Toledo, tercer trimestre de 2021). Págs. 89-92.

[2] GARCÍA ZAPATA, Ignacio José: Alhajas, Ropas y el trono de la Virgen del Sagrario, obra del platero italiano Virgilio Fanelli. Toletana: cuestiones de teología e historia, Nº. 29. (Instituto Superior de Estudios Teológicos San Ildefonso. Toledo, 2013). Págs. 273-307.

[3] Archivo Diocesano de Toledo: Ordenanzas de la Esclavitud de Ntra. Sra. de la Piedad, año 1675. Sección Cofradías y Hermandades. Legajo TO-48. Expediente 23.

[4] DÍAZ FERNÁNDEZ, Antonio José: Origen y presencia de la columna salomónica en el retablo

barroco toledano, Toletum 49. (Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Toledo, 2004). Págs. 143-190.

[5] Archivo Histórico Provincial de Toledo (AHPT): Protocolo 330, escribano Diego Fernández Ramila. Fol. 670.

[6] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 1º de la Esclavitud de Ntra. Sra. de la Piedad. APSO/85/SP.

[7] GÓMEZ JARA, Jesús y GÓMEZ GÓMEZ, José María: La Exención de Parrillas y otros datos históricos hasta el siglo XVIII. (Diputación de Toledo. Toledo, 1992). Págs. 120-121. Datos tomados del Archivo Parroquial de Parrillas, Libro, 1º de Fábrica, fol. 177v.