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jueves, 16 de julio de 2026

Escapularios de la Virgen del Carmen de Santa Olalla

 

A lo largo de este año se ha ejecutado una minuciosa restauración del juego de escapularios de la Virgen del Carmen de Santa Olalla, escapulario grande de la Virgen y escapulario del Niño, piezas bordadas a mano en el siglo XIX.[1]

La restauración y traspaso del bordado a una seda antigua la ha llevado a cabo Andrés Rodríguez Novillo, modisto y experto en restauración de textiles antiguos.

Se ha renovado el grabado sobre tela de lienzo, de la imagen central, eligiendo para ello una estampa antigua de la misma época.

La restauración ha sido costeada por una familia de Santa Olalla devota del Cristo de la Caridad y de la Virgen del Carmen, que han preferido permanecer en el anonimato.



[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026). Pág. 15.

Restauración del escapulario en 2026

Estado del escapulario antes de su restauración

Grabado antiguo de la Virgen del Carmen

sábado, 11 de julio de 2026

Portada 2026 del Cristo de la Caridad, acuarela de José Manuel Salamanca

         La portada de la Revista del Cristo de la Caridad 2026 ha sorprendido por su calidad artística. Se trata de una acuarela pintada por José Manuel Salamanca Escobedo, médico, pintor y hermano del Cristo de la Caridad.[1]

Esta acuarela res una interpretación artística y devocional del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla, concebida como una imagen de carácter votivo en la que se combinan elementos religiosos, heráldicos y paisajísticos propios de la tradición barroca, el propio autor la ha titulado: “Cristo de la Caridad con ángeles custodios”.

La composición está organizada en torno a un gran marco fingido de estilo barroco, ricamente dorado y decorado con roleos, querubines y elementos vegetales. En la cartela superior puede leerse la inscripción en latín: «Sanctissimus Christus Caritatis - Sancta Eulaliam», que identifica a la advocación y a la localidad. Además, en la parte baja podemos leer: «Anno Domini MMXXVI – JM Salamanca»

En el centro de la obra domina la figura del Cristo crucificado, con su característico faldellín rojo. En la Cruz y la peana también reproduce sus espejos y su característica policromía verde y dorada.

Tras la cruz se abre un cielo de nubes grises que enmarca dos símbolos cósmicos tradicionales: un sol y una luna antropomorfos, entre nubes. Ambos evocan el relato evangélico de la Crucifixión y son un motivo frecuente en la iconografía cristiana desde la Edad Media.

En segundo plano aparece la iglesia de San Julián de Santa Olalla, reconocible por su torre y su amplia fachada.

Más que una reproducción literal, la obra constituye una interpretación iconográfica que combina fidelidad al Cristo de la Caridad con una recreación idealizada de su contexto histórico y espiritual. El resultado recuerda a las antiguas estampas devocionales y a los pequeños retablos pintados, actualizados mediante una técnica delicada y luminosa. Esta obra conmemorativa une patrimonio, fe e identidad local en una única composición, que una vez publicada se suma ya al patrimonio artístico y bibliográfico de Santa Olalla.

La imagen central del Cristo también se utilizó para decorar un abanico de cartón que se repartió durante el encendido de los Barreñones de Fuego 2026, acompañado de otros dibujos obra de Rafael Alcoba y con el Romance de Barreñones compuesto por Josué López Muñoz en el reverso. 



[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026).

Abanico de cartón del Cristo de la Caridad de Santa Olalla
Romance de Barreñones impreso en el abanico de cartón

martes, 7 de julio de 2026

Etapas de una fiesta histórica (Las Fiestas del Cristo de la Caridad de Santa Olalla)

Triunfo de la Santa Cruz en la Batalla de las Navas de Tolosa
Catedral de Toledo - 1788

Las fiestas que Santa Olalla celebra cada 16 de julio en honor del Cristo de la Caridad son sin lugar a dudas las más antiguas de cuantas se siguen celebrando en nuestra comarca. Más de ochocientos años ha pervivido su celebración que ha ido evolucionando en cada época.[1]

Estatua orante de Diego Lope de Haro
Catedral de Toledo - Finales del siglo XV

1212 - El Origen Medieval de la Fiesta

El origen de la fiesta está claramente fijado en el 16 de julio de 1212 cuando don Diego Lope de Haro, vinculado por su hermana Mencía al Señorío de Santa Olalla, participa heroicamente en la victoria de las Navas de Tolosa, probablemente la victoria más trascendental de la Reconquista.

Desde esa fecha se establece que sea fiesta solemne, con el título de fiesta del Triunfo de la Cruz, en los pueblos del Arzobispado de Toledo, pero con mayor intensidad se establece la celebración en los pueblos del Señorío de Santa Olalla: La Mata, Domingo Pérez, Otero, Carriches, Erustes y Santa Olalla, junto a otros núcleos hoy desaparecidos.

El Crito de la Caridad en un galeón por el Atlántico
Detalle de un grabado de Bruno Halcón

Siglo XVI – La Santa Caridad y un Cristo Novohispano

En el siglo XVI se funda en Santa Olalla la Cofradía de la Santa Caridad que tenía entre sus obligaciones dar cristiana sepultura a aquellos pobres solemnidad que no pudieran pagarla. Esta cofradía recibió como donación por parte de alguno de los muchos santaolalleros emigrados al nuevo continente, la imagen de un Crucificado de gran tamaño, un Cristo elaborado con una técnica colonial, con caña de maíz y llegado desde Nueva España, el actual Miochacán en México.

El fraile canario Matías de Escobar dijo de estas imágenes: “Las imágenes vestían la traza española con el ropaje indiano, […] se paga tanto el Señor de ver consagradas aquellas cañas en imágenes suyas que quiere obrar por ellas las mayores maravillas”.

La peste o la muerte con un reloj de arena
Detalle de un grabado de Bruno Halcón

1598 – La Peste y el Voto al Cristo

A finales del siglo XVI la peste bubónica hizo estragos entre la población de Santa Olalla, se calcula que llegaron a fallecer hasta seiscientas personas. Cuenta la leyenda que en aquel momento de oscuridad, los santaolalleros hicieron voto solemne encomendándose al Cristo de la Santa Caridad. Al sanar la población, las antiguas fiestas del Triunfo de la Cruz se transformaron en las fiestas del Cristo de la Caridad, manteniendo su fecha del 16 de julio.

Desde entonces, el Cristo se convirtió en el protector de la salud de los santaolalleros, que se encomendaban a él bajo el lema “In te nostra salus”. Su fama y milagros llegaron incluso hasta la Puebla de Montalbán, donde también comenzaron a celebrar su fiesta.

Este voto solemne se ha renovado al finalizar otras epidemias que azotaron a nuestro pueblo, como el cólera morbo de 1885, o más recientemente en 2020 en medio de la pandemia de Coronavirus.

Santa Faz, en la cúpula de la Capilla del Cristo de la Caridad
Luis Cosón - 1726

Siglo XVII – El Arte al servicio de la Cofradía

Todo lo acontecido provocó que la devoción al Cristo de la Caridad creciera enormemente y su imagen fuera protegida por ilustres personajes, como los Condes de Orgaz o el escritor Cristóbal de Fonseca.

En esta época se levanta su nueva capilla; en 1625 se coloca en ella su retablo obra del escultor Toribio González; en 1694 se encarga para el Cristo la cruz rococó con espejos que tiene actualmente; en 1701 se añaden las andas en el mismo estilo; y como culmen de esta época, en 1726 se decora la cúpula de la capilla con unas valiosas pinturas al temple, obra del pintor de origen flamenco Luis Cosón.

Barreñones de fuego en 2025
Foto de Jesús del Castillo (Objetivo Tradición)

Siglo XVIII – Las tradiciones enriquecen la fiesta

La fiesta del Cristo de la Caridad en aquella época era la fiesta principal de Santa Olalla y para engrandecerla se suman a ella una serie de actos que en sus orígenes provenían del Concejo de la villa o de otras Cofradías pero que solo por esta celebración han llegado hasta nuestros días.

Desde 1722 encontramos referencias documentales del alumbrado de la plaza para esta fiesta con los Barreñones y tenemos también una descripción del artefacto de los Barreñones: “la iluminación se hace a base de candilejas, faroles de todos los colores, hachas de viento y otras luces. Cinco pirámides con una ziguiñuela la hacían dar vueltas sin parar, en la que había ocho barreñones encendidos con las mismas materias, que así mismo daban mucha luz”.

Otra de las tradiciones que se sumaron al Cristo fue la Soldadesca de Animas que ejecutaba en esta fiesta diversos bailes grotescos como la danza de paloteo o el baile de la bandera que se documenta por primera vez vinculado al Cristo en 1720. Los bailes populares de jotas formaban parte elemental de la fiesta, como también lo eran los toros, en 1626 el alcalde de Santa Olalla decía “que se corran dos o tres toros para fiesta de la Cruz”, y pocos años después “que se corran y maten dos toros con capea, buscándolos donde los haya”, con los años los toros pasarían a vincularse a las fiestas de la Virgen de la Piedad cuando estas comenzaron a ser las fiestas mayores.

Baile de las Cintas en 2025
Foto de Juan Oeo

Dos de los danzantes del Baile de la Bandera en 2025
Foto Juan Oeo

La actualidad – El resurgir de la fiesta

Actualmente, cuando avanzamos por el segundo cuarto del siglo XXI, los santaolalleros conocedores del valor inmaterial de esta fiesta nos hemos sentido en la obligación de conservarla, engrandecerla y difundirla. Conocedores del legado recibido el Ayuntamiento y la Hermandad han logrado en pocos años volver a convertir esta fiesta en una referencia para Santa Olalla y su comarca, referencia en los actos lúdicos y festivos y también en las singulares tradiciones que la componen.

Se han potenciado las tradiciones más peculiares como los barreñones y el baile de la bandera, se ha recuperado el baile del “palo y las cintas”, se han sacado partituras y grabado las melodías de estos bailes, compuesto y grabado la Jota Santaolallera, el Romance de Barreñones y las Coplillas de las Antiguas Tierras.

Cada año un intercambio nos acerca a un pueblo toledano donde también bailan la bandera, cada uno a su “modo”. Un mercadillo local, rutas de historia local para los niños, un campeonato de juego de la Rana y otros juegos populares en las Olimpiadas Rurales que ya van por su tercera edición.

Todo lo dicho supone valor en el presente y la mejor herencia que debemos cuidar para que la puedan recibir los futuros santaolalleros.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Etapas de una fiesta histórica, las Fiestas del Cristo de la Caridad de Santa Olalla. Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026). Pág. 21.



domingo, 10 de agosto de 2025

Clichés de las estampas de Santa Olalla, una colección de 5 placas de mediados del siglo XX


Colección de cliches de las estampas de Santa Olalla

En este artículo os quiero presentar una colección de cinco placas fotográficas de vidrio, también conocidas como clichés de cristal, que probablemente pertenecieron a algún laboratorio fotográfico o imprenta. Estas piezas eran utilizadas para la impresión de estampas, en este caso todas ellas dedicadas a devociones del pueblo de Santa Olalla (Toledo).

Las placas fotográficas de vidrio fueron una técnica muy utilizada desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Funcionaban como negativos: una capa de emulsión fotosensible (normalmente gelatina con sales de plata) se aplicaba sobre un soporte de vidrio. Al exponerla en una cámara, la imagen quedaba registrada en negativo y, posteriormente, ese negativo se empleaba para realizar copias en papel.

Nuestra colección reúne tres de las principales devociones de Santa Olalla. Todas las imágenes fueron tomadas a mediados del siglo XX y llevan incorporado el texto con el titular de la estampa.

En primer lugar, encontramos tres versiones de la Patrona de Santa Olalla, la Virgen de la Piedad: dos idénticas pero de distinto tamaño y una tercera, fechada en 1965, que muestra un rudo fotomontaje de la Virgen con la nueva corona que se estrenaría ese mismo año. Esta estampa se editó en mayo de 1965 con motivo del Centenario de la Novena y del acto de entrega de dicha corona. Según hemos podido comprobar en una de las estampas conservadas, fue impresa en la Imprenta Moderna de Torrijos.

En segundo lugar, está representado el Patrón de Santa Olalla, el Santísimo Cristo de la Caridad.

Y por último, la colección incluye la venerada imagen de San Blas.

Aportamos fotografías individuales de los clichés y su versión positivada para conocer su aspecto final. Todas estas estampas tuvieron una amplísima difusión en su momento en Santa Olalla.










domingo, 6 de julio de 2025

Grabado del Cristo de la Caridad

Verdadero retrato del milagroso
Cristo de la Caridad
de la villa de Santa Olalla

Del mismo modo que la Virgen de la Piedad de Santa Olalla cuenta con su propio grabado, nada menos que desde 1741,[1] el Cristo de la Caridad cuenta también, por un encargo moderno de 2024, con una representación devocional de ese mismo estilo.

Con la técnica del falso grabado, el artista sevillano Bruno Halcón, ha representado en 2024 al Cristo de la Caridad de Santa Olalla, siguiendo todos los cánones y modelos de estas singulares representaciones, muchas veces llamadas “Verdaderos Retratos” por las primeras palabras que se repiten como ‘fórmula’ y de manera habitual en el encabezado de las leyendas de estas estampas.

La escena está enmarcada por un cortinaje barroco que da solemnidad y teatralidad a la imagen central: Cristo crucificado en su advocación del Cristo de la Caridad de Santa Olalla (Toledo). Las cortinas, de tela brocada, se abren a los lados. En la parte superior un dosel en cuyo centro encontramos una cartela flanqueada por roleos en la que está dibujado el escudo de Santa Olalla.

El Cristo de la Caridad entre el sol y la luna

El Cristo de la Caridad aparece representado a la manera tradicional, con su peana y su cruz rococó de espejos, con potencias y vestido con un faldón bordado.

Sobre el Cristo, entre nubes, aparecen el sol y la luna, símbolos de la Pasión y de la dualidad de la naturaleza de Cristo, humana y divina.  

Tras el Cristo, una representación idealizada de la villa de Santa Olalla que queda cubierta por los rayos que salen del costado del Cristo, con la leyenda «In te nostra salus».

La representación de la muerte y
el pecado se aleja de Santa Olalla

A la izquierda, a los pies de la cruz y delante de la población, una figura alegórica de la muerte; un esqueleto, cubierto por un sudario, que sostiene sobre su cabeza un reloj de arena. La muerte se retira, vencida por el poder del Crucificado, simbolizando la victoria sobre la peste que azotó la villa en 1598.

Galeón con el Cristo de la Caridad
representando su legada desde México

A la derecha, el mar sobre el que navega un navío en el que aparece triunfante la imagen del Cristo de la Caridad, recordando su origen novohispano y su llegada desde el continente americano a Santa Olalla.

La cartela inferior nos aclara la historia y simbolismos representados en esta estampa. Dice así: «VERDADERO RETRATO DEL MILAGROSO CRISTO DE LA CARIDAD - Que se venera en su Capilla propia de la Iglesia de San Julián de la Villa de Santa Olalla, traído de Nueva España y Protector de esta Noble y Leal Villa a la que libró de la peste en el Año de Gracia de 1598, siendo por ello nombrado su Insigne Patrón». Finalmente, está firmado en letra muy pequeña «Bruno Halcón 2024».

Esta representación se publicó y reprodujo por primera vez en los programas de cultos[2] de la Hermandad del Cristo de la Caridad de 2025 y en la Revista del Cristo de ese mismo año.[3]



[1] Biblioteca Nacional de España: Nuestra Señora de la Piedad [Material gráfico] Autor Juan Bernabé Palomino, 1741. Descripción física: estampa; grabado calcográfico 282 x 162 milímetros. Signatura: INVENT/29975.

[2] Programa de Cultos religiosos de las Fiestas del Cristo de la Caridad 2025. (Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2025).

[3] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2025).

jueves, 3 de julio de 2025

El origen medieval de las Fiestas del 16 de julio en Santa Olalla

Resulta sorprendente saber que el origen de las fiestas que Santa Olalla celebra el 16 de julio de cada año hay que buscarlo hace más de 800 años, en plena Edad Media, en aquellos tiempos de ataques almohades y reconquista castellana.

En el año 1195, las ofensivas almohades a las tierras castellanas eran continuas y desencadenaron en la batalla de Alarcos. El rey Alfonso VIII entró en batalla sin esperar los refuerzos prometidos por el resto de reinos cristianos peninsulares, estuvo a punto de fallecer y tuvo que retirarse a Toledo, por lo que quedó al mando don Diego López de Haro, vinculado a la casa señorial de Santa Olalla. La derrota fue tan desastrosa como inevitable, pero algunos acusaron a don Diego de permitirla por ciertos recelos hacia el rey.

Tras la derrota de Alarcos, la frontera castellano-andalusí pasó de Sierra Morena a los Montes de Toledo, quedando expuestas al ataque musulmán estas tierras toledanas. Así sucedió en el verano de 1196, cuando el célebre caudillo almohade Muhammád ben-Yacúb fue desde Andalucía a Toledo tomando diversos lugares a su paso. Intentó tomar Santa Olalla, combatió en Maqueda y llegó a las inmediaciones de Toledo, sin obtener ningún resultado. La crónica cristiana decía "Priso el rey de Marruecos a Montánchez, e Santa Cruz, e Trugiello, e Placencia, e vinieron por Talavera, e cortaron el Olivar, e Olmos, Santa Olalla, e Escalona e lidiaron Maqueda, e no la prisieron, e vinieron cercar Toledo, e cortaron las viñas, e los árboles, e duraron y X días en el mes de junio".[1]

“Miramamolín entró por tierra de cristianos destruyendo pueblos y cautivando gentes. Ganó a Montánchez, Santa Cruz, Trujillo, Plasencia y Escalona con todos los lugares que topaba sin dejar cosa con vida. Combatió vigorosamente a Talavera, a Santa Olalla, a Maqueda y por fin a Toledo misma pero no pudo rendirla por la valerosa defensa de sus moradores. Con todo regresó a las Andalucías cargado de riquezas, ganados y cautivos”.[2]

 Al año siguiente, los musulmanes repitieron las acciones bélicas, pero el resultado fue el mismo, firmándose además en ese año 1197 unas treguas de paz.

Al tenerse noticia de la preparación de una nueva ofensiva almohade, Alfonso VIII, después de haber fraguado diferentes alianzas con la mayoría de los reinos cristianos peninsulares, con la mediación del Papa, y tras finalizar las distintas treguas mantenidas con los musulmanes, decide preparar un gran encuentro con las tropas almohades, que venían dirigidas por el propio califa Mamad An-Nasir, el llamado Miramamolín por los cristianos (versión fonética de “Príncipe o Comendador de los Creyentes”, en árabe). El rey buscaba desde hacía tiempo este encuentro para desquitarse de la grave derrota de Alarcos.

El lunes 16 de julio de 1212, en la aldea de las Navas de Tolosa, perteneciente a La Carolina (Jaén), tuvo lugar una batalla trascendental entre los ejércitos cristiano (coalición de los reyes castellano, aragonés y navarro, con la ayuda de fuerzas cristianas ultrapirenaicas) y musulmán, que supuso una decisiva victoria de los cristianos frente a los almohades que dominaban Al-Ándalus. La batalla es conocida como batalla de las Navas de Tolosa o de Puerto Muradal, llamada en la historiografía árabe Batalla de Al-Uqab (معركة العقاب), y conocida simplemente como “La Batalla” en las crónicas de la época.

El ejército cristiano se dividió en tres: Alfonso VIII de Castilla salió hacia Alarcos y Salvatierra; Pedro II de Aragón se quedó en Calatrava esperando a Sancho VII de Navarra; y otro grupo fue capitaneado por don Diego López de Haro. Todos se dirigían hacia Puerto Muradal (Despeñaperros), en cuya cima estaba el ejército de Miramamolín. Allí se produjo la actuación heroica de don Diego junto con dos de sus nietos, que subieron hasta el llano de la Losa y, desde allí, a una planicie llamada Las Navas de Tolosa, guiados por un pastor de la zona.

Don Diego Lope de Haro con el pastor de las Navas

Al ver el giro que tomaba la contienda, Al-Nasir ordenó tocar retirada y huyó precipitadamente hacia Jaén. Se dice que fue tal el desastre que el rey almohade tuvo que utilizar un burro para poder escapar de la muerte.

Entre la leyenda se cuenta que aquel 16 de julio, en pleno fragor de la batalla, Domingo Pascual, canónigo de la Catedral de Toledo, tomó la cruz del arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada, abriéndose camino entre los escuadrones enemigos sin ser alcanzado por las saetas que lanzaban los musulmanes. Este relato del paseo triunfal de la Cruz fue recogido por el propio arzobispo y en la carta que Alfonso VIII envió al Papa para darle cuenta del triunfo cristiano. Domingo Pascual llegó a ser posteriormente arzobispo de Toledo durante un breve periodo en 1262.

Como consecuencia de esta batalla, el poder musulmán en la península ibérica comenzó su declive definitivo y la Reconquista tomó un nuevo impulso, que produjo en los siguientes cuarenta años un avance significativo de los llamados reinos cristianos.

Para conmemorar esta decisiva batalla se instituyó una fiesta en este día para toda la extensa diócesis de Toledo, conocida como fiesta del Triunfo de la Cruz. Entre los lugares en los que comenzó a celebrarse con mayor solemnidad estaba Santa Olalla.

Las fiestas dedicadas a la Cruz en el antiguo calendario litúrgico eran tres: “La Cruz de Mayo”, el 3 de mayo, conmemorando el hallazgo por Santa Elena de la Cruz en la que murió Cristo; la “Exaltación de la Cruz”, el 14 de septiembre, conmemorando la recuperación de la Cruz, arrebatada por los persas; y el “Triunfo de la Cruz”, el 16 de julio.

Como hemos dicho, con la victoria de las Navas de Tolosa quedó instituida la fiesta del “Triunfo de la Cruz”, una fiesta propia de la diócesis de Toledo, que durante siglos sobrevivió a los distintos sínodos diocesanos —en muchos de los cuales se redujo el número de fiestas— y que el 30 de diciembre de 1573 el papa Gregorio XIII mandó celebrar en todos los Reinos de España y en el Nuevo Mundo.

Especialmente en Santa Olalla y su tierra se inició esta celebración del “Triunfo de la Cruz” con gran fuerza. Como hemos dicho, en la batalla se habían destacado miembros importantes de la casa señorial de la villa, especialmente don Diego López de Haro (?-1214), capitán general de aquella victoria. Él era familiar, seguramente hermano, de doña Mencía Lope de Haro, señora de Santa Olalla al estar casada con Alvar Pérez de Castro.

La solemnidad del Triunfo de la Cruz se siguió celebrando en Santa Olalla sin novedades hasta la última década del siglo XVI, pues en 1598 se transforma por voto del pueblo en la Fiesta del Cristo de la Caridad. La celebración de esta primitiva fiesta queda reflejada en las relaciones topográficas de Felipe II realizadas para Santa Olalla el 8 de febrero de 1576: “Al quincuagésimo segundo se responde que se guardan tres fiestas de voto y costumbre en esta villa y son el Triunpho de la Cruz y es a diez y seis de julio y celebrase por aquella victoria que se hubo del puerto Muradal, porque don Diego López de Haro, capitán de aquella victoria, fue de la casa de los señores desta villa, y dende aquella victoria se hace este día una fiesta muy solemne y es nombrada en toda esta tierra, la otra fiesta es de Santa Brígida, por las calamidades de las viñas y heredades, y la otra es de Santa Olalla, porque es advocación de esta villa”.[3]

Todos los pueblos y aldeas del señorío de Santa Olalla celebraron esta fiesta con solemnidad, aunque paulatinamente la fueron perdiendo. En el momento en que se toman las famosas Relaciones de Felipe II, en torno a 1576, mantenían la celebración Domingo Pérez, Erustes, Mesegar y su aldea vecina de El Membrillar. Mesegar, por estas fechas, ya no pertenecía al señorío de Santa Olalla y había pasado a ser del señorío de Montalbán, pero su aldea vecina de El Membrillar sí permanecía en el señorío de Santa Olalla, celebrando ambos núcleos la fiesta del 16 de julio.

Curiosa es su aportación a las relaciones: “Guardase el día del Triunfo de la Cruz de la batalla, que cae a diez y seis de julio, este voto es muy antiguo, y no alcanzamos por qué fue”.[4]



[1] BERGANZA, Francisco de: Antigüedades de España propugnadas en las noticias de sus reyes, Volumen 2. (Imp. Francisco del Hierro. Madrid, 1721). Pág. 572.

[2] ORTIZ Y SANZ, José: Historia general de España, Volumen 3. Tercera edición. (Imprenta de don Alejandro Gómez Fuentenebro. Madrid, 1846). Pág. 316.

[3] VIÑAS MEY, Carmelo y PAZ, Ramón: Relaciones Histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España, hechas por iniciativa de Felipe II. Reino de Toledo. (Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1951). Págs. de 425.

[4] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Dieciséis de Julio: Orígenes, historia, leyenda, tradición y devoción del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla, en el Octavo Centenario de la Fiesta del 16 de julio (1212–1598–2012). (Ediciones Andante. Santa Olalla, 2012). Pág. 8.



Publicación en la Revista del Cristo de la Caridad 2025