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sábado, 10 de octubre de 2026

Entierro del Señor de Orgaz de José García Hidalgo, otra representación del entierro en el siglo XVII

Entierro del Señor de Orgaz por José García Hidalgo - 1674

La representación del entierro del Señor de Orgaz, erróneamente llamada tantas veces del Conde de Orgaz, es poco común al tratarse de un tema legendario, exclusivamente toledano y vinculado a los Condes de Orgaz. Por este motivo solo se conocen una decena de cuadros con esta representación.[1]

Lo que se ha tenido menos en cuenta es que también es un tema agustino, al tener a San Agustín como uno de los personajes protagonistas de la escena. Por este motivo algunos conventos agustinos de Toledo, Madrid e incluso de Ecuador y Perú,[2] completaron series de la vida del Santo fundador con esta escena.

Hoy podemos aportar el descubrimiento de un nuevo cuadro con este tema que recientemente ha aparecido en el mercado del arte,[3] y que ya forma parte de una colección particular toledana. Se suma esta nueva identificación a una decena de obras que ya conocíamos: encabezadas por la obra maestra del Greco para Santo Tomé en Toledo, donde está enterrado su protagonista don Gonzalo Ruiz de Toledo, de 1587; la versión del cuadro de su padre que pintó Jorge Manuel Theotocópuli, para la casa profesa de la Compañía de Jesús de Toledo y que desde 1901 está en el Museo del Prado; el boceto preparatorio de Miguel Jacinto Meléndez, conservado en el Museo Casa Natal de Jovellanos de Gijón; la versión definitiva de éste que pintó sobre el boceto de Meléndez, su discípulo Andrés de la Calleja conservado hoy en el Museo del Prado; el conservado en iglesia de San Julián de Santa Olalla que perteneció a los condes de Orgaz; otro cuadro anónimo de la colección de los Condes de Orgaz y que actualmente conservan en su casa de Ávila; otro pequeño cuadro anónimo del Museo de Santa Cruz de Toledo; y por último dos versiones de este tema en conventos agustinos de Hispanoamérica, el convento de San Agustín en Quito (Ecuador) y el Convento de San Agustín de la Visitación de Nuestra Señora de las Mercedes de Cuzco (Perú).

Entierro del Señor de Orgaz con su marco

Titulado en el catálogo como "Exequias de un caballero", es sin duda una versión desconocida hasta hoy del Entierro del Señor de Orgaz. Se trata de un óleo sobre lienzo de 24,5 x 33 cm. con un antiguo número de colección «58» en el ángulo inferior izquierdo. La obra es un pequeño boceto en forma de luneto cuyo estilo se corresponde plenamente con el de José García Hidalgo, a quien se atribuye la obra. Su remate en forma de medio punto indica que el lienzo definitivo, no sabemos si se llegó a realizar, pudo ser concebido para una decoración claustral.

José García Hidalgo (Villena, Alicante, 1645 - Madrid, 28 de julio de 1717)[4] fue un pintor, grabador y tratadista de pintura del barroco español. Muy activo durante el reinado de Carlos II y los primeros años del siglo XVIII, desarrolló una gran actividad en las ciudades de Valencia y Madrid.

 Autor del importante tratado de arte Principios para estudiar el nobilisimo y real arte de la pintura de 1693.[5]

Portadas del Tratado de pintura de José García Hidalgo

De su abundante obra pictórica, diecisiete de sus lienzos se conservan en el Museo del Prado. Destaca en su producción series para conventos agustinos y carmelitas, especialmente veinticuatro óleos dispersos de la historia de San Agustín que pintó en 1674 para el claustro de San Felipe el Real de Madrid.

En esta serie se encuadra nuestra pintura, de factura muy abocetada. De formato apaisado y rematado en arco, concebida probablemente como boceto para una pintura de mayor tamaño para una luneta.

En primer plano aparece el sepulcro abierto y, sobre él, el cuerpo de don Gonzalo Ruiz de Toledo, que está siendo depositado por San Agustín y San Esteban, tal como relata la tradición del milagro. El primero sostiene al difunto por la cabeza y el segundo por los pies. A la izquierda, de espaldas al espectador, aparece uno de los sacerdotes que ofician las exequias, mientras que al fondo se dispone un cortejo de nobles que asiste al entierro portando velas.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Greco y Santa Olalla: El Maestro, su hijo, sus discípulos y sus vínculos con Santa Olalla, residencia de los Condes de Orgaz. (Ediciones Andante. Santa Olalla, 2014). Pág. 46. Ampliado en el Blog Eulaliense: https://eulaliense.blogspot.com/2024/03/el-otro-entierro-del-senor-de-orgaz-la.html

[2] GOMEZ FERNANDEZ-CABRERA, Jesús: La Villa de Orgaz, textos e imágenes, (Ayuntamiento de Orgaz. Orgaz, 2017). Pág. 339. Se puede ampliar información en la web de este mismo autor: www.villadeorgaz.es

[3] Ansorena: Catalogo de la Subasta 458, (Madrid, 29 y 30 de septiembre de 2026). Pág. 158. Lote: 641.

[4] Urrea Fernández, Jesús: El pintor José García Hidalgo, Archivo Español de Arte, XLVIII, n.º 190. (Madrid, 1975). Págs. 97-117.

[5] García Hidalgo, José: Principios para estudiar el nobilisimo y real arte de la pintura [1693], (Instituto de España. Madrid, 1965).


Conversión de San Agustín por José Garcia Hidalgo
Museo del Prado - Madrid

Reina María Luisa de Orleans por José García Hidalgo
Museo del Prado - Madrid

Ordenación de San Agustín por Jose García Hidalgo
Museo del Prado - Madrid

San Agustín ante el emperador Honorio
por José Garcia Hidalgo
Museo del Prado - Madrid

San Agustín discutiendo con el maniqueo Fortunato
por José García Hidalgo
Museo del Prado - Madrid

domingo, 4 de octubre de 2026

Falso grabado de Ntra. Sra. de la Piedad

Falso grabado coloreado de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla
por Rafael Alcoba

La enorme devoción que Santa Olalla profesa a su patrona, la Virgen de la Piedad, ha hecho que sean muchas las representaciones que de ella se conservan y se siguen elaborando. Si contamos con un primer grabado antiguo de 1741,[1] en 2026 se ha elaborado otro nuevo que vamos a describir en el siguiente artículo.

Con la técnica del falso grabado coloreado el artista sevillano Rafael Alcoba Vasco ha concebido esta nueva estampa con una estética historicista. Al modo de los "Verdaderos retratos" del siglo XVIII. Pintado con bolígrafo, lápiz, grafito duro y oleo. Representa a la Virgen de la Piedad en su trono, entre cortinajes barrocos y dos jarrones con flores, en la parte baja una cartela para incluir un texto.

Esta representación se publicó y reprodujo por primera vez como portada de los libros de las fiestas de mayo de 2026 editado por el Ayuntamiento de Santa Olalla.[2] En la contraportada, acompañaba al grabado de la Virgen un querubín sosteniendo el escudo de Santa Olalla, pintado a modo de falso grabado coloreado también por Rafael Alcoba.



[1] Biblioteca Nacional de España: Nuestra Señora de la Piedad [Material gráfico] Autor Juan Bernabé Palomino, 1741. Descripción física: estampa; grabado calcográfico 282 x 162 milímetros. Signatura: INVENT/29975.

[2] Libro de las Fiestas Ntra. Sra. de la Piedad 2026. (Ayuntamiento de Santa Olalla. Santa Olalla, 2026).

Querubín con el escudo de Santa Olalla
por Rafael Alcoba

sábado, 11 de julio de 2026

Portada 2026 del Cristo de la Caridad, acuarela de José Manuel Salamanca

         La portada de la Revista del Cristo de la Caridad 2026 ha sorprendido por su calidad artística. Se trata de una acuarela pintada por José Manuel Salamanca Escobedo, médico, pintor y hermano del Cristo de la Caridad.[1]

Esta acuarela res una interpretación artística y devocional del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla, concebida como una imagen de carácter votivo en la que se combinan elementos religiosos, heráldicos y paisajísticos propios de la tradición barroca, el propio autor la ha titulado: “Cristo de la Caridad con ángeles custodios”.

La composición está organizada en torno a un gran marco fingido de estilo barroco, ricamente dorado y decorado con roleos, querubines y elementos vegetales. En la cartela superior puede leerse la inscripción en latín: «Sanctissimus Christus Caritatis - Sancta Eulaliam», que identifica a la advocación y a la localidad. Además, en la parte baja podemos leer: «Anno Domini MMXXVI – JM Salamanca»

En el centro de la obra domina la figura del Cristo crucificado, con su característico faldellín rojo. En la Cruz y la peana también reproduce sus espejos y su característica policromía verde y dorada.

Tras la cruz se abre un cielo de nubes grises que enmarca dos símbolos cósmicos tradicionales: un sol y una luna antropomorfos, entre nubes. Ambos evocan el relato evangélico de la Crucifixión y son un motivo frecuente en la iconografía cristiana desde la Edad Media.

En segundo plano aparece la iglesia de San Julián de Santa Olalla, reconocible por su torre y su amplia fachada.

Más que una reproducción literal, la obra constituye una interpretación iconográfica que combina fidelidad al Cristo de la Caridad con una recreación idealizada de su contexto histórico y espiritual. El resultado recuerda a las antiguas estampas devocionales y a los pequeños retablos pintados, actualizados mediante una técnica delicada y luminosa. Esta obra conmemorativa une patrimonio, fe e identidad local en una única composición, que una vez publicada se suma ya al patrimonio artístico y bibliográfico de Santa Olalla.

La imagen central del Cristo también se utilizó para decorar un abanico de cartón que se repartió durante el encendido de los Barreñones de Fuego 2026, acompañado de otros dibujos obra de Rafael Alcoba y con el Romance de Barreñones compuesto por Josué López Muñoz en el reverso. 



[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026).

Abanico de cartón del Cristo de la Caridad de Santa Olalla
Romance de Barreñones impreso en el abanico de cartón

domingo, 28 de diciembre de 2025

Copia de la Inmaculada de Tristán en Yepes

El pasado 8 de diciembre de 2025, festividad de la Inmaculada Concepción, la parroquia de San Benito Abad de Yepes inauguró y bendijo una copia de la Inmaculada de Luis Tristán (Toledo, h. 1585-1624), que se conserva en la parroquia de San Julián de Santa Olalla.

Yepes, y de manera muy especial su parroquia, es conocida por el importante conjunto de obras de Luis Tristán que alberga, destacando su retablo mayor, realizado íntegramente por este reconocido pintor toledano.

Tras la exposición de 2024 dedicada a las pinturas de Tristán en el IV centenario de su muerte, celebrada en esta localidad y en la que estuvo presente la Inmaculada de Santa Olalla, un año después la parroquia ha querido encargar una copia de dicha obra. Esta ha sido colocada en un lugar de gran relevancia: en el interior de la capilla de su patrón, el Cristo de la Vera Cruz, espacio donde además se custodia la Santa Reliquia, lo que convierte este emplazamiento en uno de los más destacados del templo.

Esta copia es un nuevo símbolo de unión entre ambas poblaciones, dos “Pueblos Tristán”, que quedan ahora todavía más unidos por una de sus obras.

domingo, 16 de noviembre de 2025

Mi participación en 'Enclave Cofrade' sobre el Catafalco de la Torre de Esteban Hambrán


Comparto este vídeo de un programa en el que he participado: en Canal Diocesano de Toledo, presentado por Mara Corral. Un episodio dedicado al catafalco de la Torre de Esteban Hambrán, un monumento funerario único expuesto durante el mes de noviembre en la iglesia de Santa María Magdalena. Este catafalco, propiedad de la cofradía de las Ánimas Benditas, tiene un origen documentado desde 1579, con la versión actual fechada en 1753. 

Mi aportación en el programa es una entrevista en la que aporto los datos biográficos que actualmente tenemos de Luis Cosón, autor de este catafalco de la Torre.

Mi participación desde el minuto 19:35.

Capturas de la grabación

jueves, 13 de noviembre de 2025

Luis Cosón, breves apuntes biográficos de un pintor flamenco en el área entre Toledo y Talavera

 

Detalle de un personaje del Catafalco
de la Torre de Esteban Hambrán
Luis Cosón - 1753

Poco se conoce sobre la figura del pintor Luis Cosón, cuya vida y obra han sido parcialmente reconstruidas gracias a las investigaciones del historiador y académico Jesús Gómez Jara,[1] fallecido en agosto de 2025. A partir de sus trabajos, y de los aportes que hemos hecho otros muchos investigadores locales, ha sido posible elaborar una breve biografía del artista, así como documentar con mayor amplitud el ámbito geográfico en el que desarrolló su actividad.

Ninguna de las obras conservadas atribuidas a Luis Cosón se encuentra firmada, por lo que su autoría se ha establecido a partir de documentos parroquiales —como los libros de fábrica—, contratos notariales, y análisis estilísticos comparativos.

La primera obra documentada de Cosón data de 1736 en Santa Olalla, la cúpula de la Capilla del Cristo de la Caridad,[2] localidad a la que regresó en 1746 para elaborar otras tres obras; su obra muchas veces pintura mural, decorativa y de gran tamaño va a ser de un claro estilo barroco-rococó.

En todas las referencias aparece mencionado como “maestro pintor y dorador de Cebolla”, aunque en esta villa no se ha encontrado su nombre en ninguna fuente documental.

Su actividad se ha localizado en diversas poblaciones toledanas, la mayoría cercanas a la villa donde habitaba; encontramos obra suya en Cebolla, Santa Olalla (1736), Almorox, Carriches, Domingo Pérez (1746), Erustes, La Mata, Méntrida, Torre de Esteban Hambran (1753) y La Puebla de Montalbán (1757).

Asimismo, en 1747, un contrato conservado en la parroquia de Gavilanes (Ávila) menciona a Luis Cosón, “de nación flamenca”,[3] encargado de realizar un retablo, lo que ofrece una valiosa pista sobre su posible origen o ascendencia. Ya Gómez Jara, sospechaba que fuera francés, y se llamase “Louis Cousín”, que su nombre hubiera sido castellanizado, cosa que sigue resultando probable como flamenco francófono.

En años posteriores aparece otro artista del mismo apellido, Antonio Cosón, que podría ser hijo del maestro. En 1778 trabaja en un altar en Cebolla, figurando ya como vecino de La Pueblanueva, y en 1780 realiza un plano de heredades en el entorno de Talavera.

El apellido Cosón, muy poco frecuente, vuelve a encontrarse en las mismas décadas finales del siglo XVIII en Carriches, asociado a personas procedentes del despoblado de Mañosa, en el término de Cebolla.



[1] GÓMEZ JARA, Jesús: El ciclo de la Navidad en las pinturas murales de la ermita de Ntra. Sra. de la Antigua y San Illán de Cebolla (Toledo). (Diputación de Toledo. Toledo, 2008).

[2] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 217.  

[3] El primer apunte a esta importante aportación lo hizo el investigador Roberto Félix García.

Plano de heredades en el entorno de Talavera
Antonio Cosón - 1780

sábado, 24 de mayo de 2025

Sea la luz; y fue la luz - Una pintura nueva para el retablo de «los San Julianes»

 

      Siempre hemos conocido el retablo mayor de la iglesia de San Julián, conocido popularmente como el retablo de los “San Julianes”,[1] incompleto, faltándole la pintura central del banco del retablo.

En sus orígenes este espacio lo ocupaba una sencilla pintura de temática eucarística. Se trataba de una tabla pintada al óleo en la que encontrábamos un sol flanqueado por dos árboles y otra vegetación. Esta tabla decorativa hay que fecharla en el momento de la construcción del retablo por Juan Gómez Lobo en 1676.[2]

        Conocemos esta pieza gracias a una fotografía de 1936 de la Biblioteca Nacional, realizada tras los destrozos de la Guerra Civil.[3]

Desgraciadamente esta pintura no se ha conservado y su falta fue cubierta por un tapizado de damasco rojo que servía de fondo al templete o manifestador eucarístico.

Poco antes de la Semana Santa de 2025 esta carencia fue subsanada con una nueva pintura. Un óleo sobre lienzo realizado por el pintor, afincado en Santa Olalla, José Sánchez Castro, cuyas obras son de reconocido prestigio en el ámbito nacional, es una importante obra el siglo XXI que se pretende incorporar a un retablo antiguo como aportación de las generaciones actuales al arte sacro y al patrimonio de la iglesia de San Julián de Santa Olalla.

La obra representa un paisaje agreste en el que, en un cielo entre tinieblas, se abre paso la luz. Escena que hace referencia al libro del Génesis y a la creación del mundo, «Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz» (Génesis 1.3). Pero que también es apropiada para servir de fondo a la imagen de un crucificado como es el caso en el retablo de Santa Olalla.

 


[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retablo Mayor de los San Julianes de Santa Olalla. Dentro del libro colectivo Retablos en la comarca de Torrijos. (Instituto de Estudios Comarcales Señoríos de Entre-Ríos. Torrijos, 2013). Pág. 79-86.

[2] Archivo Diocesano de Toledo: Pleito con el cura sobre el pago del construido retablo de la iglesia parroquial de San Julián. Reparación de templos - Caja 53 – Expte. 2.

[3] Biblioteca Nacional de España: Iglesias e imágenes religiosas destruidas (Toledo) [Material gráfico] (España Delegación del Estado para Prensa y Propaganda. Fondo fotográfico de la Guerra Civil Española. 1936-1939). Signatura: 796272455.

viernes, 4 de abril de 2025

Retrato de dos hermanos de la Colección de los Condes de Orgaz

Retrato de dos hermanos disfrazados
Colección de los Condes de Orgaz

En la exposición “El archivo del Conde de Orgaz - Una ventana a la historia” que recientemente ha acogido la Biblioteca Nacional, los fondos documentales se completaban con una selección de cuadros de los Colección de los Condes de Orgaz.

Entre todos destacaba por lo singular de su temática un retrato de dos hermanos disfrazados, uno de caballero y su hermano pequeño de franciscano, evocando las dos grandes vocaciones de la nobleza española en la España de los Austrias. 

Se trata de un cuadro de la Escuela madrileña, del primer tercio del siglo XVII. El modelo seguido por el artista es el del conocido cuadro de Sánchez Coello retratando a las hijas de Felipe II, que se conserva en el Museo del Prado. En el dorso lleva una inscripción: «DEL PANTOJA», como una pretendida atribución al pintor Juan Pantoja de la Cruz.

El niño de la izquierda viste cortesano con una chaqueta ricamente adornada con bordados dorados, puños con encaje y un cuello de lechuguilla, característico de la nobleza del siglo XVII. Su postura es elegante, con una mano sosteniendo un sombrero y la otra extendida hacia su hermano.

El niño de la derecha viste un hábito franciscano con un cordón anudado en la cintura, representa el ideal de vida religiosa. 

La escena se desarrolla en un espacio interior con un paisaje apenas visible a la derecha, un fondo sobrio y con escasa iluminación lo que resalta los rostros y las vestimentas. 

El cuadro tiene un fuerte simbolismo sobre el destino de los dos hermanos, mostrando el contraste entre la vida militar y cortesana y la vida religiosa, vocaciones comunes en las familias nobles de la época.

Santa Teresa de Jesús en su estudio
Colección de los Condes de Orgaz



viernes, 7 de febrero de 2025

La Inmaculada de Tristán del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Inmaculada de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

Tras haber estudiado la magnífica Inmaculada de Luis Tristán de la Iglesia de San Julián de Santa Olalla,[1] fechada en torno a 1621, y su versión algo más pequeña perteneciente a una colección particular,[2] quiero en este nuevo artículo estudiar la Inmaculada de Tristán que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Pese a sus evidentes diferencias, la versión sevillana, es la más similar en medidas y composición al lienzo de Santa Olalla.

La obra que queremos estudiar habitualmente se encuentra en los almacenes del museo sevillano, pero con motivo del cuarto centenario de la muerte de Luis Tristán la obra ha sido restaurada y expuesta en 2025 junto a otras cuatro obras del pintor toledano procedentes de sus propias colecciones. Se trata de los tondos de San Luis obispo de Tolosa, San Antonio de Padua, San Bernardino de Siena y San Diego de Alcalá, originarios del convento sevillano de San Buenaventura.[3]

El pintor Luis Tristán (Toledo, 1585 - Ídem, 1624), fue el discípulo más destacado de El Greco, Domenico Theotocopouli (Candía, 1541 – Toledo, 1614), y mantuvo una larga amistad con su hijo Jorge Manuel Theotocopouli (Toledo, 1578 - Ídem, 1631), cuyo retrato firmado por el maestro cretense es una de las joyas del Bellas Artes de Sevilla. Tras morir su maestro se convirtió en el pintor más afamado de su ciudad.

Detalle de la Inmaculda de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

Tristán visitó Sevilla según se desprende de sus anotaciones en un ejemplar del libro de las 'Vidas' de Vasari, (Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos; en italiano: Le vite de' più eccellenti pittori, scultori e architettori), que fue de su propiedad tras haber pertenecido al Greco. Esta posible estancia facilitaría la llegada de sus obras en la capital hispalense, donde se conservan algunas de ellas, como La Trinidad, firmada en 1624, en la catedral. Los cuatro lienzos circulares -tondos- ya mencionados procedentes del convento de san Buenaventura. Discípulo suyo fue el pintor de bodegones Pedro de Camprobín (Almagro, 1605 - Sevilla, 1674) conocido miembro de la escuela sevillana.

La expresividad de sus figuras, su pincelada decidida y el vivo colorido al que recurre nos recuerdan a la obra de su maestro. En su estilo también influyen las novedades de Italia, donde triunfaba el naturalismo tenebrista, conocido por el artista durante su estancia en aquel país. La presencia de obras y pintores italianos que, al inicio del siglo XVII, llegaron a España contribuyeron a reforzar este rasgo.

La Inmaculada Concepción está considerada una de sus representaciones marianas más relevantes. La Inmaculada de Tristán del Museo de Bellas Artes de Sevilla tiene una procedencia desconocida y sabemos que ingresó en el Museo en 1960 gracias al legado testamentario de Juan de la Cámara Urzáiz.

Inmaculada de Tristán
Antes de su restauración
© Museo de Bellas Artes de Sevilla

El proceso de restauración de la Inmaculada ha permitido recuperar el vibrante colorido original de la pintura, en gran parte oscurecida por la oxidación de los barnices superficiales. La limpieza ha dejado de nuevo al descubierto la cuidada luz dorada que envuelve a la Virgen, en la que el vistoso color carmín de la túnica resalta especialmente. Durante el estudio técnico-científico de la obra, mediante rayos X y análisis estratigráficos de pigmentos, han aparecido interesantes evidencias de la presencia de figuras orantes en la parte inferior derecha de la composición cubiertas en la actualidad por un repinte antiguo de un templete y vegetación que imita el paisaje del lado opuesto.[4]

La Virgen aparece de pie, en actitud orante, con la mirada hacia el cielo, coronada por estrellas, con el pelo suelto y ondulado sobre sus hombros, se apoya sobre una media luna. Su postura anatómica, que aparece resuelta en vertical con suaves ondulaciones en su perfil, debido a la sinuosidad del manto que la envuelve. En su túnica roja y manto azul, aparecen pliegues entre los cuales el artista ha dispuesto espacios en sombras que, contrapuestos a otros plenos de luz, señalan un intenso movimiento expresivo en su disposición corporal.

Detalle del rostro de la Inmaculda de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

La imagen de la Virgen aparece rodeada de nubes que se abren de forma ovalada, dejando tras de la Inmaculada una luz dorada y celestial. Entre las nubes ángeles y multitud de querubines, todos dirigen su mirada a María en señal de adoración, los dos más grandes representados de media figura vestidos de verde, tienen sus alas desplegadas y sus manos en posición orante.

Detalle de un ángel de la Inmaculda de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

A sus pies un paisaje en el que se colocan con cierta verosimilitud numerosos atributos de las letanías. Estos elementos simbólicos son: la puerta, la palmera, el árbol, el ciprés, la torre, la ciudad, la fuente, la serpiente (no es un símbolo de las letanías, sino de la victoria sobre el pecado), las rosas, las azucenas, el pozo, el espejo, el barco, el monte, y el templo.

Estos elementos se concentran en el lado izquierdo del cuadro, ya que según hemos dicho la reciente restauración ha permitido descubrir que el lado derecho estaba ocupado las figuras de dos donantes, en posición orante, cubiertas en la actualidad por un repinte antiguo de un templete circular de estilo clasicista y vegetación que imita el paisaje del lado opuesto.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 185.

[4] https://www.museosdeandalucia.es/web/museodebellasartesdesevilla/actualidad/-/asset_publisher/PRW5QMnQDhn2/content/luis-tristan-iv-aniversario-de-su-fallecimiento?redirect=%2Fweb%2Fmuseodebellasartesdesevilla%2Factualidad%2F-%2Fasset_publisher%2FJqNthC3fN5AD%2Fcontent%2Fluis-tristan-iv-aniversario-de-su-fallecimiento%3Fredirect%3D%252Fweb%252Fmuseodebellasartesdesevilla%26inheritRedirect%3Dtrue&inheritRedirect=true

San Antonio de Padua - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

San Bernardino de Siena - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

San Diego de Alcalá - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

San Luis de Tolosa - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón