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domingo, 28 de diciembre de 2025

Copia de la Inmaculada de Tristán en Yepes

El pasado 8 de diciembre de 2025, festividad de la Inmaculada Concepción, la parroquia de San Benito Abad de Yepes inauguró y bendijo una copia de la Inmaculada de Luis Tristán (Toledo, h. 1585-1624), que se conserva en la parroquia de San Julián de Santa Olalla.

Yepes, y de manera muy especial su parroquia, es conocida por el importante conjunto de obras de Luis Tristán que alberga, destacando su retablo mayor, realizado íntegramente por este reconocido pintor toledano.

Tras la exposición de 2024 dedicada a las pinturas de Tristán en el IV centenario de su muerte, celebrada en esta localidad y en la que estuvo presente la Inmaculada de Santa Olalla, un año después la parroquia ha querido encargar una copia de dicha obra. Esta ha sido colocada en un lugar de gran relevancia: en el interior de la capilla de su patrón, el Cristo de la Vera Cruz, espacio donde además se custodia la Santa Reliquia, lo que convierte este emplazamiento en uno de los más destacados del templo.

Esta copia es un nuevo símbolo de unión entre ambas poblaciones, dos “Pueblos Tristán”, que quedan ahora todavía más unidos por una de sus obras.

viernes, 7 de febrero de 2025

La Inmaculada de Tristán del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Inmaculada de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

Tras haber estudiado la magnífica Inmaculada de Luis Tristán de la Iglesia de San Julián de Santa Olalla,[1] fechada en torno a 1621, y su versión algo más pequeña perteneciente a una colección particular,[2] quiero en este nuevo artículo estudiar la Inmaculada de Tristán que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Pese a sus evidentes diferencias, la versión sevillana, es la más similar en medidas y composición al lienzo de Santa Olalla.

La obra que queremos estudiar habitualmente se encuentra en los almacenes del museo sevillano, pero con motivo del cuarto centenario de la muerte de Luis Tristán la obra ha sido restaurada y expuesta en 2025 junto a otras cuatro obras del pintor toledano procedentes de sus propias colecciones. Se trata de los tondos de San Luis obispo de Tolosa, San Antonio de Padua, San Bernardino de Siena y San Diego de Alcalá, originarios del convento sevillano de San Buenaventura.[3]

El pintor Luis Tristán (Toledo, 1585 - Ídem, 1624), fue el discípulo más destacado de El Greco, Domenico Theotocopouli (Candía, 1541 – Toledo, 1614), y mantuvo una larga amistad con su hijo Jorge Manuel Theotocopouli (Toledo, 1578 - Ídem, 1631), cuyo retrato firmado por el maestro cretense es una de las joyas del Bellas Artes de Sevilla. Tras morir su maestro se convirtió en el pintor más afamado de su ciudad.

Detalle de la Inmaculda de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

Tristán visitó Sevilla según se desprende de sus anotaciones en un ejemplar del libro de las 'Vidas' de Vasari, (Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos; en italiano: Le vite de' più eccellenti pittori, scultori e architettori), que fue de su propiedad tras haber pertenecido al Greco. Esta posible estancia facilitaría la llegada de sus obras en la capital hispalense, donde se conservan algunas de ellas, como La Trinidad, firmada en 1624, en la catedral. Los cuatro lienzos circulares -tondos- ya mencionados procedentes del convento de san Buenaventura. Discípulo suyo fue el pintor de bodegones Pedro de Camprobín (Almagro, 1605 - Sevilla, 1674) conocido miembro de la escuela sevillana.

La expresividad de sus figuras, su pincelada decidida y el vivo colorido al que recurre nos recuerdan a la obra de su maestro. En su estilo también influyen las novedades de Italia, donde triunfaba el naturalismo tenebrista, conocido por el artista durante su estancia en aquel país. La presencia de obras y pintores italianos que, al inicio del siglo XVII, llegaron a España contribuyeron a reforzar este rasgo.

La Inmaculada Concepción está considerada una de sus representaciones marianas más relevantes. La Inmaculada de Tristán del Museo de Bellas Artes de Sevilla tiene una procedencia desconocida y sabemos que ingresó en el Museo en 1960 gracias al legado testamentario de Juan de la Cámara Urzáiz.

Inmaculada de Tristán
Antes de su restauración
© Museo de Bellas Artes de Sevilla

El proceso de restauración de la Inmaculada ha permitido recuperar el vibrante colorido original de la pintura, en gran parte oscurecida por la oxidación de los barnices superficiales. La limpieza ha dejado de nuevo al descubierto la cuidada luz dorada que envuelve a la Virgen, en la que el vistoso color carmín de la túnica resalta especialmente. Durante el estudio técnico-científico de la obra, mediante rayos X y análisis estratigráficos de pigmentos, han aparecido interesantes evidencias de la presencia de figuras orantes en la parte inferior derecha de la composición cubiertas en la actualidad por un repinte antiguo de un templete y vegetación que imita el paisaje del lado opuesto.[4]

La Virgen aparece de pie, en actitud orante, con la mirada hacia el cielo, coronada por estrellas, con el pelo suelto y ondulado sobre sus hombros, se apoya sobre una media luna. Su postura anatómica, que aparece resuelta en vertical con suaves ondulaciones en su perfil, debido a la sinuosidad del manto que la envuelve. En su túnica roja y manto azul, aparecen pliegues entre los cuales el artista ha dispuesto espacios en sombras que, contrapuestos a otros plenos de luz, señalan un intenso movimiento expresivo en su disposición corporal.

Detalle del rostro de la Inmaculda de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

La imagen de la Virgen aparece rodeada de nubes que se abren de forma ovalada, dejando tras de la Inmaculada una luz dorada y celestial. Entre las nubes ángeles y multitud de querubines, todos dirigen su mirada a María en señal de adoración, los dos más grandes representados de media figura vestidos de verde, tienen sus alas desplegadas y sus manos en posición orante.

Detalle de un ángel de la Inmaculda de Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

A sus pies un paisaje en el que se colocan con cierta verosimilitud numerosos atributos de las letanías. Estos elementos simbólicos son: la puerta, la palmera, el árbol, el ciprés, la torre, la ciudad, la fuente, la serpiente (no es un símbolo de las letanías, sino de la victoria sobre el pecado), las rosas, las azucenas, el pozo, el espejo, el barco, el monte, y el templo.

Estos elementos se concentran en el lado izquierdo del cuadro, ya que según hemos dicho la reciente restauración ha permitido descubrir que el lado derecho estaba ocupado las figuras de dos donantes, en posición orante, cubiertas en la actualidad por un repinte antiguo de un templete circular de estilo clasicista y vegetación que imita el paisaje del lado opuesto.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 185.

[4] https://www.museosdeandalucia.es/web/museodebellasartesdesevilla/actualidad/-/asset_publisher/PRW5QMnQDhn2/content/luis-tristan-iv-aniversario-de-su-fallecimiento?redirect=%2Fweb%2Fmuseodebellasartesdesevilla%2Factualidad%2F-%2Fasset_publisher%2FJqNthC3fN5AD%2Fcontent%2Fluis-tristan-iv-aniversario-de-su-fallecimiento%3Fredirect%3D%252Fweb%252Fmuseodebellasartesdesevilla%26inheritRedirect%3Dtrue&inheritRedirect=true

San Antonio de Padua - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

San Bernardino de Siena - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

San Diego de Alcalá - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

San Luis de Tolosa - Luis Tristán
© Museo de Bellas Artes de Sevilla. Fotografía: Pepe Morón

miércoles, 5 de febrero de 2025

Voto de Santa Olalla a la Inmaculada - Un recorte de prensa firmado por Ángel Ballesteros


            Recupero este recorte de prensa del Diario Ya, de la década de 1970 en el que el profesor y académico don Ángel Ballesteros recoge a modo de efeméride el voto que Santa Olalla hizo a la Inmaculada Concepción en 1621.

«2 de febrero de 1621: Santa Olalla pronuncia el voto de la Inmaculada Concepción. - Los sermones del padre Aliaga en Andalucía, sermones en los que defendía que la Virgen no era inmaculada, causaron una reacción en toda España a favor de la Inmaculada Concepción. El 2 de febrero, en Santa Olalla, "don Esteban Hurtado de Mendoza y Guzmán y doña Catalina de Rivera y Mendoza, condes de Orgaz, junto con el clero, justicias y regimiento y vecinos de Santa Olalla pronuncian el voto de la inmaculada Concepción en la iglesia de San Julián de la Villa". Hasta que en 1854 se proclama esta idea como dogma, hubo grupos a favor y otros en contra. Los dominicos no lo aceptaban y Ramón Llull fue uno de sus grandes defensores. Desde 1218 esta festividad se celebraba en la catedral de Barcelona. Los Reyes Católicos también defendieron y procuraron que se celebrara la festividad de la Concepción.»

Ángel Ballesteros

domingo, 24 de noviembre de 2024

La Inmaculada de Tristán de Santa Olalla

Inmaculada de Tristán
Iglesia de San Julián de Santa Olalla
Foto: David Blázquez

El lienzo de la Inmaculada Concepción conocido, en tiempos, con el sobrenombre de "Tota Pulchra Est"[1] es sin duda la obra de caballete más importante de cuantas se conservan en la iglesia de San Julián de Santa Olalla.[2]

Esta Inmaculada es obra de Luis Tristán (Toledo, 1585 - Ídem, 1624), uno de los discípulos oficiales de El Greco, considerado por muchos como el principal discípulo del pintor toledano por encima incluso de su propio hijo, Jorge Manuel Theotocópuli. El influjo de El Greco se manifiesta en determinados aspectos estilísticos e iconográficos de su obra, que se sitúa en la fase de transición entre el manierismo final y el barroco.

Posible autorretrato de Luis Tristan
Museo del Greco - Toledo

El estudioso de la obra del Greco y sus discípulos, Manuel Bartolomé Cossío dijo de Luis Tristán: "ha pasado este pintor, y todavía pasa en la opinión vulgar, por una especie de segundo Greco, y hasta, muchas veces, superior a éste mismo. Discípulo predilecto suyo, ejecutor, por recomendación del maestro, de aquellos encargos importantes, que éste no quería o no podía llevar a cabo”.[3]

Nuestra obra hay que fecharla en el primer cuarto del siglo XVII, muy posiblemente en torno al año 1621.[4] El primer documento en el que aparece es mucho más tardío, ya que no encontramos referencia alguna a esta pintura hasta un inventario de 1696.[5] Se trata de un inventario elaborado el 5 de octubre de 1696 durante la estancia en la parroquia de San Julián del visitador Pedro Gracián.

Coincide su ejecución con el voto que Santa Olalla hizo a la Inmaculada Concepción y que se firmó en la iglesia de San Julián el 2 de febrero de 1621.[6] Este voto se realizó en presencia de los Condes de Orgaz don Esteban Hurtado de Mendoza y Guzmán y doña Catalina de Rivera y Mendoza, juntó con el clero, justicias, regimiento y vecinos de Santa Olalla. También estuvo presente el tío del conde, don Francisco Hurtado de Mendoza y Ribera, en esos momentos Obispo de Pamplona.

Posible autorretrato de Luis Tristán
Museo del Prado - Madrid

Su ubicación original dentro de la iglesia de San Julián fue el pilar frente al pulpito, en ese lugar se encontraba en 1696 según el inventario y allí estuvo hasta 1995 momento en que se reorganizaron las pinturas de esta iglesia. Actualmente está en el bajo coro tras la pila bautismal.

Está elaborado en óleo sobre lienzo, mide 167 por 111 cm. y posé un marco barroco de época, de madera negra con apliques de relieves vegetales tallados y dorados.

La Virgen aparece de pie, en actitud orante, con la mirada hacia el cielo, coronada por estrellas, con el pelo suelto y ondulado sobre sus hombros, se apoya sobre una media luna. Su postura anatómica, que aparece resuelta en vertical con suaves ondulaciones en su perfil, debido a la sinuosidad del manto que la envuelve. En su túnica roja y manto azul, aparecen pliegues entre los cuales el artista ha dispuesto espacios en sombras que, contrapuestos a otros plenos de luz, señalan un intenso movimiento expresivo en su disposición corporal.

La imagen de la Virgen aparece rodeada de nubes que se abren de forma ovalada, dejando tras de la Inmaculada una luz dorada y celestial. Entre las nubes ángeles y multitud de querubines, todos dirigen su mirada a María en señal de adoración, los dos más grandes representados de media figura vestidos de rojo y verde, tienen sus alas desplegadas y sus manos en posición orante.

A sus pies un paisaje en el que se colocan con cierta verosimilitud numerosos atributos de las letanías. Estos elementos simbólicos son: la puerta, la escalera, la palmera, el árbol, el ciprés, el sol, la torre, la ciudad, el vellocino, el jardín, la fuente, la serpiente (no es un símbolo de las letanías, sino de la victoria sobre el pecado), el lirio, las rosas, las azucenas, el pozo, el espejo, la zarza en llamas, el barco (en forma de galera), la casa, el monte, el cedro y el templo.



 Ya en 1939 después de la Guerra Civil es catalogada como obra de Luis Tristán, pero su atribución definitiva fue confirmada en 1993 por Fernando Collar de Cáceres (profesor de la Universidad Autónoma de Madrid)[7] y en 2001 por Alfonso Emilio Pérez Sánchez (Ex director del Museo del Prado; Miembro de la Real Academia de la Historia; y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando)[8].

En palabras de Fernando Collar de Cáceres: “En la iglesia de San Julián de la localidad toledana de Santa Olalla se conserva un notable lienzo de la Inmaculada, dotado de marco barroco y afectado de graves desgarros y burdas reintegraciones, que debe atribuirse sin reservas a Luis Tristán, a cuyo modelo del Museo de Bellas Artes de Sevilla responde por entero, con variaciones que en nada alteran el planteamiento general de la composición, y cuya particular factura y sentido del color exhibe en igual grado”.[9]

Existen otras versiones de Luis Tristán de nuestra obra, la más destacada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, las medidas de nuestro lienzo coinciden con las del lienzo sevillano, a nuestra obra se la considera posterior a la versión de Sevilla, a la que aventaja en el paisaje situado a los pies de la Virgen y en la colocación sobre él del enorme conjunto de elementos simbólicos que se representan. Una tercera pintura de la misma composición fue localizada hace tiempo en una colección de Cataluña y fue subastada en Madrid por la Casa de Subastas Ansorena el 28 de febrero de 2019[10], esta versión es más reducida y simplificada, el artista ha suprimido los ángeles que aparecen adorando a María, los símbolos marianos y ha simplificado el paisaje. Otras dos obras más se han localizado con este tema, aunque en este caso se trata de dos obras de taller: una para la iglesia de Santo Tomé de Toledo, de pequeño tamaño; y otra para el convento de carmelita de San José, también de la capital regional.

La calidad del paisaje de nuestro cuadro, superior a las demás representaciones, ha hecho pensar a algunos estudiosos en la posible participación en él de Manuel de Acebedo, pintor de origen portugués, experto paisajista y cuñado de Tristán al estar casado con la hermana menor de este Úrsula Tristán.

Tras su certificación como obra de Tristán, el lienzo fue restaurado entre 1994 y 1997 por el Instituto del Patrimonio Cultural de España[11] por las restauradoras María del Carmen Casas Ramos y Rocío Salas Almela. En 2005 participó en Toledo en la exposición “La Mujer vestida de Sol” organizada por el Arzobispado de Toledo y donde se reunieron numerosas piezas sobre la Inmaculada de las parroquias de la archidiócesis. En 2016 estuvo prestada al Museo del Greco que la expuso durante varios meses como su pieza invitada. Hecho que tuvo gran repercusión en la prensa provincial[12] así como la conferencia “El Greco, Tristán y la villa de Santa Olalla” que tuve la oportunidad de dar en el museo para despedir el préstamo de la pieza[13]. Coincidiendo con la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Luis Tristán esta obra participó, en noviembre de 2024, en la exposición «Luis Tristán, excelente pintor de historias» en la localidad de Yepes (Toledo), exposición comisariada por Luis Alberto Pérez Velarde, conservador del Museo Sorolla de Madrid y anterior conservador del Museo del Greco de Toledo, organizada por el Ayuntamiento de Yepes y la Diputación Provincial de Toledo.

Inmaculada de Tristán
Antes de su restauración en 1997

No quiero despedir este capítulo sobre Tristán sin contar una anécdota del año 1613, que me ha llamado especialmente la atención pese a que cae dentro del campo de la leyenda. Esta anécdota sobre Tristán y El Greco nos la cuenta el pintor y tratadista de pintura Antonio Palomino:

“Estando en casa de su maestro se le ofreció a éste pintar un cuadro de la cena de Cristo Señor Nuestro para el refectorio del Convento de la Sisla, extramuros de la ciudad de Toledo, y los religiosos querían que fuese allí a pintarlo; y no pudiendo darles ese gusto, por hallarse ya muy anciano e impedido, les dijo que allí tenía un muchacho de toda su satisfacción que lo desempañaría muy bien y las daría todo el gusto. Aceptaron los religiosos y fue Luis Tristán y ejecutó dicho cuadro muy a satisfacción de toda la comunidad: pero llegando al precio, dijo que no lo podía dar por menos de doscientos ducados; los religiosos se escandalizaron y acudieron al maestro para que mediase. Él hizo que buscasen un coche para ir allá, como con efecto fue, y habiendo visto el cuadro comenzó a dar palos a Tristán con la muleta, diciendo que era un pícaro, deshora de los pintores, que como había pedido doscientos ducados por aquella pintura, que bien se conocía su poco talento, que la enrollase y se la llevase a Toledo; pues no la habría de dejar aunque le diesen quinientos ducados por ella. Los religiosos, que al principios entendieron le reñía por lo mucho que había pedido, se quedaron yertos cuando oyeron el final de la cuestión, y después de muchos debates, le hubieron de dar lo que quiso; cierto que es un excelentísimo cuadro”.[14]



[1] Fue catalogada con este nombre en la exposición “La Mujer vestida de Sol” organizada por el Arzobispado de Toledo en 2005.

[2] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Greco y Santa Olalla, (Ediciones Andante. Santa Olalla, 2014). Pág. 40.

[3] COSSÍO, Manuel Bartolomé: El Greco. (Madrid, 1980). Pág. 242.

[4] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 185.

[5] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro 2º de fábrica de la Parroquia de San Julián, 14/APSO; (de 1662 a 1730).

[6] ARCHIVO MUNICIPAL DE SANTA OLALLA: Voto de Santa Olalla a la Inmaculada Concepción; SO 106/18 (1621).

[7] COLLAR DE CACERES, Fernando: Aportaciones a la obra de Luis Tristán. (Anuario del Departamento de Historia y Arte, Universidad Autónoma de Madrid. Madrid, 1993). Págs. 105 -110.

[8] PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso Emilio y NAVARRETE PRIETO, Benito: Luis Tristán. (Fundación Toledo-BBVA. Madrid, 2001). Pág. 208. En el Catalogo de obras de Luis Tristán que elabora el autor, aparece con el número 40.

[9] COLLAR DE CACERES, Fernando: Aportaciones a la obra de Luis Tristán. (Anuario del Departamento de Historia y Arte, Universidad Autónoma de Madrid. Madrid, 1993). Pág. 106.

[10] Ansorena: Catalogo de la Subasta 391, (Madrid, 28 de febrero y 1 de marzo de 2019). Lote 84. Pág. 36.

[11] Instituto del Patrimonio Cultural de España: Informe de restauración de la "Inmaculada" de Luis Tristán, procedente de la parroquia de Santa Olalla (Toledo). Sig. BM 205/20; Sig. digital R02463T y R02463F. (Dirección General de Bellas Artes. Madrid, 1997).

[12] La Tribuna de Toledo: Santa Olalla expone su Tristán en el Museo del Greco. (Toledo, 8 de marzo de 2016).

[13] ABC: Santa Olalla, El Greco y Tristán, (Toledo, 12 de mayo de 2016). II. La Tribuna de Toledo: El Griego lengua de unión con Santa Olalla, (Toledo, 12 de mayo de 2016).

[14] PALOMINO Y VELASCO, Antonio: El museo pictórico y escala óptica con el parnaso español pintoresco laureado. Madrid, 1715-1724. (Ed. Aguilar; Madrid, 1947).  Pág. 866. Cita tomada de PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso Emilio y NAVARRETE PRIETO, Benito: Luis Tristán. (Fundación Toledo-BBVA. Madrid, 2001). Pág. 25.

Inmaculada de Tristán
Museo de Bellas Artes de Sevilla


Inmaculada de Tristán
Colección particular toledana
Foto: David Blázquez

Inmaculada del Taller de Tristán
Parroquia de Santo Tomé - Toledo

Inmaculada del Taller de Tristan, con su marco
Parroquia de Santo Tomé - Toledo

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Otra Inmaculada de Tristán - Icónica belleza en un paisaje simplificado

 

Inmaculada de Tristán
Colección particular toledana
Foto: David Blázquez

Conocida la magnífica Inmaculada de Luis Tristán de la Iglesia de San Julián de Santa Olalla, fechada en torno a 1621, y la Inmaculada de Luis Tristán del Museo de Bellas Artes de Sevilla, este modelo se debió repetir en otras ocasiones. Ambos lienzos coinciden en medidas, coinciden en la disposición de la imagen de la Virgen y en su representación sobre una gloria de ángeles de similares características, algo más completa la de Santa Olalla como también lo es su magnífico paisaje.[1]

Siguiendo este modelo encontramos una tercera pintura de la Inmaculada de Luis Tristán, una versión de tamaño más reducido 100 por 74 cm. frente a los 167 por 111 cm. de las primeras versiones.

El artista toledano hace en este óleo sobre lienzo una versión más reducida y simplificada, si bien mantiene la calidad y disposición de la imagen de la Virgen que aparece de pie, en actitud orante, con la mirada hacia el cielo, coronada por estrellas, con el pelo suelto y ondulado sobre sus hombros, se apoya sobre una media luna y esta vestida de azul y granate. Suprime la gloria de ángeles adoradores que sustituye por un cielo de oscuras nubes que se abre en forma de aureola ovalada, dejando pasar la luz dorada del sol y sus rayos tras la imagen de la Inmaculada. El paisaje a los pies de la Virgen también se simplifica, en un horizonte con árboles a los lados solo encontramos el espejo, los lirios y las rosas.


El catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, Enrique Valdivielso González informó, el 20 de abril de 2017, sobre la autenticidad de esta obra como producción del Luis Tristán. Decía en su informe: «Un atento examen de esta obra evidencia que es una réplica realizada por el propio artista, del original que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Esta replica es más reducida y en ella el artista ha suprimido los ángeles que aparecen adorando a María en la parte superior, y también ha simplificado el paisaje del fondo, eliminando los diferentes símbolos Marianos de los que solo ha dejado los lirios y las rosas.

Los aspectos compositivos, dibujísticos y cromáticos de esta Inmaculada, muestran en ella una captación idéntica a la obra del Museo de Sevilla, tanto en la expresión de su porte y la exacta tipología en la disposición de sus manos. Repite igualmente su postura anatómica, que aparece resuelta en vertical con suaves ondulaciones en su perfil, debido a la sinuosidad del manto que la envuelve. Su túnica roja repite puntualmente cada uno de sus pliegues, entre los cuales el artista ha dispuesto espacios en sombras que, contrapuestos a otros plenos de luz, señalan un intenso movimiento expresivo en su disposición corporal. Como fondo, Tristán ha dispuesto un enorme espacio cubierto con oscuras nubes en los laterales, que dan paso a un amplio golpe central de luz dorada y que otorga una resplandeciente aureola a la figura de María.

Es esta una obra que puede fecharse en torno a 1615-1620 en unos momentos en que el artista alcanzó su máximo nivel de creatividad, y por ello se le acumularon los encargos que hubo de resolver, como era habitual en aquella época, con la ayuda de su obrador. Concretamente, el modelo de esta Inmaculada debió de tener un enorme éxito entre la clientela toledana, lo que motivó que se le encomendasen numerosas repeticiones de la misma, casi todas ellas destinadas a la devoción privada en oratorios de domicilios particulares.

Otras Inmaculadas de Tristán que siguen el modelo original se encuentran en la parroquia de San Julián en Santa Olalla (Toledo), y en la parroquia de Santo Tomé, en la propia ciudad de Toledo, aunque esta muestra una calidad muy inferior a las anteriores comentadas.

Sevilla, a 20 de abril de 2017».[2]

La Inmaculada conserva su marco original de moldura de madera dorada.

Inmaculada de Tristán con su marco dorado

Esta Inmaculada desde el siglo XX ha estado localizada en una colección particular catalana, hasta que fue subastada en Madrid en dos ocasiones en 2019 y en 2021, pasando en la actualidad a formar parte de una colección particular toledana.

Esta Inmaculada fue restaurada en 2023 por José Javier Peces Ochovo, Graduado en Conservación y Restauración por la Escuela Superior de Arte y Diseño de Andalucía (ESADA) de Granada, que emitió informe de intervención, restauración y conservación.

Inmaculada de Tristán
Estado previo a la restauración de 2023

Coincidiendo con la conmemoración del IV Centenario de la muerte de Luis Tristán esta obra participó, en noviembre de 2024, en la exposición «Luis Tristán, excelente pintor de historias» en la localidad de Yepes (Toledo), exposición comisariada por Luis Alberto Pérez Velarde, conservador del Museo Sorolla de Madrid y anterior conservador del Museo del Greco de Toledo, organizada por el Ayuntamiento de Yepes y la Diputación Provincial de Toledo.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 185.

[2] Ansorena: Catalogo de la Subasta 391, (Madrid, 28 de febrero y 1 de marzo de 2019). Lote 84. Pág. 36.