miércoles, 30 de septiembre de 2026

Etiquetas de Conservas La Piedad


Etiqueta de la Campaña de 1947

Recientemente han entrado en mi colección de curiosidades vinculadas con Santa Olalla dos etiquetas de botes de conservas de la marca “La Piedad” de la fábrica de Cirilo Calderón.

La primera corresponde a una etiqueta de pimientos morrones de la campaña de 1947, de la Fábrica de Conservas Vegetales Cirilo Calderón; la segunda, a una etiqueta de perdiz escabechada de la Fábrica de Conservas Vegetales Sucesores de Cirilo Calderón.

La familia Calderón, aunque afincada en Torrijos, era oriunda de Santa Olalla y especialmente devota de la Virgen de la Piedad. Esta familia tenía montada en la finca Alcubillete de La Puebla de Montalbán, plantaciones y una fábrica en la que envasaba los productos de las vegas del río Tajo, tales como judías verdes, guisantes, pimientos, tomates, melocotones, membrillo, etc.

Para aprovechar el ferrocarril, deciden trasladarla a Torrijos y Barcience hacia el año 1945, consiguiendo de RENFE una vía apartadero para carga y descarga directa de sus productos. Y en esta nueva ubicación, con la denominación de “La Piedad”, amplían su oferta de productos a perdices, codornices, liebres y conejos además construyen un matadero en cuya fachada lucía un retablo cerámico con la Virgen de la Piedad, patrona de Santa Olalla, firmada por el talaverano alfar de Ruiz de Luna. Además también en cerámica de Ruiz de Luna estaba el lema «Yo soy la guardiana de esta casa».

Entre las curiosidades que se pueden observar esta por ejemplo, que la lata de perdiz escabechada contenía una sola perdiz y que además las perdices no eran de granja, sino de campo, habiendo sido cazadas por disparos de armas de fuego, como demostraban el cartucho y la canana que aparecía en su envase.

El matadero La Piedad de Barcience se mantuvo en pie hasta su derribo en 2004.



Fachada del Matadero La Piedad en Barcience
Año 2000

viernes, 18 de septiembre de 2026

Cristóbal de Fonseca y San Alonso de Orozco, declaración en el proceso de beatificación

 

Retrato de Alonso de Orozco

San Alonso de Orozco (Oropesa (Toledo), 17.X.1500 – Madrid, 19.IX.1591) fue un famoso agustino (OSA), escritor espiritual, predicador real y fundador de conventos.

            En 1566 cuando el santaolallero Cristóbal de Fonseca profesaba en Toledo,[1] San Alonso de Orozco estaba desarrollando precisamente su actividad fundadora en Talavera, donde estableció el convento de San Agustín el Viejo ese mismo año de 1566 y años después en 1573 el Convento de San Ildefonso de las Madres Agustinas. Es decir Fonseca entró en la Orden de San Agustín en un momento en que Orozco era ya una de sus grandes figuras espirituales.

Fonseca pertenece, por tanto, a la generación siguiente de la tradición agustiniana española. Pero ambos forman parte de una misma tradición intelectual y espiritual agustiniana, especialmente importante en Castilla durante el Siglo de Oro. La historiografía agustiniana ha estudiado precisamente la continuidad de la corriente en torno al tema del “Amor de Dios” en la que ambos autores se inscriben.

Al morir en 1591 Alonso de Orozco gozaba de fama de gran santidad, era conocido como “el Santo de San Felipe”, convento en el que murió y pasó buena parte de su vida. Su muerte produjo una gran conmoción, la documentación vaticana señala que después de su fallecimiento la ciudad de Madrid acudió masivamente a venerarlo, hasta el punto de que se llegaron a producir situaciones de gran aglomeración para conseguir reliquias u objetos relacionados con él.

La Orden de San Agustín impulsó el proceso y la causa diocesana se incoó en 1619, es decir, 28 años después de su muerte, llegando a incluir la declaración de 401 testigos.

Entre ellos había personas de muy distinta condición social, pero también personajes de relieve intelectual y eclesiástico. Declararon en el proceso escritores como Francisco de Quevedo y Lope de Vega, así como importantes nobles.

El Padre Fonseca fue uno de los agustinos testigos en el proceso de beatificación. En su declaración ante el tribunal el día 9 del mes de octubre de 1619 dice que es conventual de San Felipe el Real, había sido anteriormente su prior, que “tiene 65 años, poco más o menos” y que “conoció al bendito Padre Alonso de Orozco por espacio de diez meses, poco más o menos”.[2] Respondió únicamente a los artículos 8, 11, 15, 20, 21, 34 y 35 pero no aportó ningún detalle de relieve, fuera de que, habiendo entrado una vez a ver su celda el dominico fray Lorenzo Suárez de Figueroa y Córdoba, obispo de Sigüenza, salió asombrado de la aspereza de su cama “y por ser el dicho obispo muy devoto, mostró un linaje de envidia y de ternura en los ojos de haberle visto”, añadiendo que suponía que había conseguido verla un poco por la fuerza, “pues el bendito Padre Orozco a nadie la dejaba ver”.[3]

En 1603, Cristóbal de Fonseca estuvo presente en la traslación de los restos de Alonso de Orozco. Dieciséis años después, en 1619, cuando fue llamado a declarar en el proceso de beatificación, pudo aportar su testimonio personal sobre el estado en que había encontrado el cuerpo. Añade que presenció la exhumación de sus restos y puede testificar que, “después de tocarle el pecho y los brazos le halló tan entero como si estuviera vivo”.

En 1603 se trasladaron los restos de Orozco desde la antigua ubicación a la nueva iglesia del Colegio de Doña María de Aragón, y médicos de la Corte examinaron el cuerpo, declarando que se encontraba incorrupto. Fueron testigos de ello los padres Hernando de Rojas, rector del colegio, Agustín de la Mota, prior de San Felipe, Juan de Arenas, prior en 1619 del convento de Valladolid, Cristóbal de Fonseca, Agustín Fernández, “y otros Padres graves”.

Finalmente del padre Diego Ramírez se escribe que era predicador y conventual de San Felipe y de 58 años de edad. Que hizo declaración favorable sobre los padres Cristóbal de Fonseca, Diego Gutiérrez, Bartolomé de Legarda, Juan Quijano, Luis de los Ríos, Andrés de Urosa, Juan de los Santos, Alonso de Soto, Matías de Ontiveros y Juan de Medina. A algunos de ellos los conocía de cuarenta años a esta parte, a otros menos hasta ocho, pero de todos tenía un alto concepto por sus cualidades religiosas.

El proceso de beatificación se prolongó durante más de dos siglos y San Alonso fue finalmente beatificado por el papa León XIII el 15 de enero de 1882, y canonizado por Juan Pablo II el 19 de mayo de 2002.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] ALONSO VAÑES, Carlos: Agustinos en el proceso de beatificación del Beato Alonso de Orozco. Estudio agustiniano: Revista del Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid, Vol. 26, Fasc. 2-3. (Valladolid, 1991). Págs. 355-386

[3] Proceso original para la Beatificación de San Alonso de Orozco. (Madrid, 1619). Declaración de Fonseca en las páginas de 796 a 800.

Grabado del todavía Beato Alonso de Orozco

La Virgen inspira a San Alonso en su estudio: «escribe, escribe»

San Alonso de Orozco con Santo Tomás de Villanueva


lunes, 14 de septiembre de 2026

Grabado de la Purísima Concepción

Ha llegado a mis manos una estampa devocional dedicada a la Inmaculada, titulada como Purísima Concepción de María Santísima, con una iconografía muy interesante y una composición bastante elaborada. Por su estilo, considero que corresponde con un grabado calcográfico de finales del siglo XVIII sobre un papel anacarado en la zona donde no está grabado.

La Virgen aparece en el centro de pie, con el pelo suelto y con las manos juntas en actitud de oración, viste una larga túnica y un manto que cae a ambos lados de su cuerpo.

En la parte superior se observa una composición celestial, la Santísima Trinidad la coronan, Dios Padre y Cristo sostienen la corona y en el centro la paloma del Espíritu Santo rodeada por una filacteria donde se lee: «Tota pulchra es amica mea et macula non est in te» (Toda hermosa eres, amiga mía, y no hay mancha en ti).

A sus pies se distingue la media luna, símbolo tradicional de la Inmaculada. Y la filacteria «Pulchra ut Luna» (Hermosa como la luna).

A los lados aparece rodeada de nubes, dos ángeles y numerosos símbolos de las letanías acompados de un texto que los identifica. Se encuentran representados los atributos: Porta Coeli (Puerta del cielo), Eli. ut sol (Como el sol), Plantatio Rosae (Plantación de rosas), Fons Signatus (Fuente sellada), Que cedrus (Como el cedro), Qua palma (Como la palma), Civitas Dei (Ciudad de Dios), Turris David (Torre de David), Stella mar (Estrella del mar), Speculum sine Macula (Espejo sin mancha), Sipres in Sion (Cipres en Sion), Sicut lilium (Como el lirio), Oliva speci (Olivo en belleza), Pute Aqua Vivent (Pozo de agua viva), y Hortus Conclusus (Jardín cerrado).

            Finalmente bajo la estampa leemos el texto: «LA PURISIMA CONCEPCION DE MARIA SANTISIMA – Diciendo con devoción Ave María Purísima, y respondiendo con la misma sin pecado concebida, se ganan 2580 días de indulgencia».

Sin duda se trata de una pequeña estampa de unos 15 por 11 centímetros que tiene interés artístico, iconográfico, devocional, tipográfico y documental.


 

sábado, 12 de septiembre de 2026

Un plano llamativo de Santa Olalla


Comparto este curioso plano de Santa Olalla, en el que, de manera muy simplificada, aparecen representados los trazados de nuestras calles y carreteras.

martes, 1 de septiembre de 2026

Vitrina Cero - Trébedes de sartén


Trébedes de sartén

Trébede de sartén de hierro forjado, de carácter tradicional y fabricación artesanal. Dispone de un aro circular de hierro, destinado a recibir y sostener la sartén. El aro se apoya sobre tres patas, una de ellas se alarga y tiene una horquilla móvil para apoyar el mango de la sartén.

Número de inventario: SO/64

Datación: Siglo XIX

Contexto histórico: Edad Contemporánea

Materia: Hierro forjado

Técnica: Artesanal

Origen: Donación Teresa Benayas Pérez

Bibliografía: Josué López Muñoz