sábado, 12 de septiembre de 2026
Un plano llamativo de Santa Olalla
domingo, 22 de diciembre de 2024
La primera fotografía aérea de Santa Olalla
Ya desde el siglo XIX y pocas décadas después
del nacimiento de la fotografía surgió la fotografía aérea. Pero las dificultades
técnicas del momento impedían que fuera algo muy difundido, tardaría un siglo
en que pequeños municipios fueran fotografiados desde el aire.
La primera fotografía aérea que yo conozco de
Santa Olalla es esta tomada en el verano de 1936, al iniciarse la Guerra Civil Española.
La imagen de color sepia, tomada con seguridad desde alguna avioneta militar,
nos muestra el casco urbano del municipio con sus casitas de planta baja con
sus corrales cada uno de ellas, solo en el centro se distinguen algunas casas
de dos plantas, agrupadas en torno a las calles principales del pueblo y a las
plazas que se abren en ellas, se ven las dos iglesias.
Llama la atención en el primer plano de la
foto, tomada desde el entorno del camino de Domingo Pérez como abundan en esas
parcelas pegadas al pueblo un gran número de eras, con su forma circular, se
distinguen en ellas los montones de grano y algunas personas y animales de tiro
trabajando en la limpieza del cereal.
Sin duda esta imagen es un documento
excepcional que no solo nos muestra la fisonomía de Santa Olalla en los años 30
del siglo XX, sino que también es un documento precioso que ha dejado recogida
la vida agrícola de los santaolalleros en esa época.
viernes, 1 de noviembre de 2024
El Cementerio centenario de Santa Olalla (1924-2024)
El Cementerio Municipal de Santa Olalla, que
recibe el nombre de “Ntra. Sra. de la Piedad” en honor a la patrona de la
villa, cumple este 2024 sus 100 primeros años de existencia. Un siglo en el que
se ha convertido en el lugar destinado al descanso eterno de casi cuatro generaciones
de santaolalleros.
Comparto dos documentos interesantes, el
primero de 1923 es el “Expediente instruido
para la construcción de un nuevo cementerio católico en esta población” de
1923, siendo alcalde don Julio Hierro Abad, sobre unos terrenos donados por la
vecina doña Elisa Gómez de Agüero y Salamanca. La ubicación de los terrenos fue
valorada como muy apta para la construcción del cementerio valorándose su
capacidad e incluso su buena situación con respecto a los aires “que reinan en la localidad”. El
documento en primer lugar da las gracias a la donante: “Dar las más efusivas gracias a doña Elisa Gómez de Agüero y Salamanca,
por su fervoroso desprendimiento en favor de este municipio y la localidad, al
donar gratuitamente el terreno del que antes se hace mención, aceptándole tal y
conforme ha sido dicho”.[1]
El principal panteón del cementerio
construido a la izquierda de la capilla en un sencillo estilo neogótico, se lo
reservó la donante para ella y su familia, a este lugar trasladó desde el antiguo
cementerio los restos de sus familiares, destacándose en el centro el sepulcro
de su marido don Andrés Vélez Gómez de Agüero fallecido en 1904. Ella misma esta
enterrada en ese mismo panteón en 1930.
En el interior del cementerio frente a la
puerta en la calle principal se levantó en 1924 una sencilla capilla con tejado
a cuatro aguas, en su interior un altar con la imagen de la Virgen del Carmen.
Para conmemorar el centenario se ha colocado sobre su puerta un pequeño mural
de cerámica de Talavera con la imagen de la Virgen de la Piedad, titular del
cementerio, y el texto “En recuerdo de
todos los santaolalleros que fueron antes que nosotros”.
Por último destacar el curioso templete funerario
de la Familia Torres, por su antigüedad y singularidad tiene reconocida protección
patrimonial por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha
El segundo documento que resulta interesante
para la historia funeraria de Santa Olalla en el siglo XX es del 13 de noviembre
de 1951 en el que el Gobernador Civil de Toledo autoriza la monda del antiguo
cementerio eclesiástico, que había quedado integrado dentro del pueblo. “Vista su instancia documentada de 2 del
actual, solicitando autorización para proceder a la monda general de restos en
el Cementerio eclesiástico de esa localidad; y visto el informe favorable
emitido por la Jefatura Provincial de Sanidad, le participo que he acordado
acceder a lo solicitado”. La mayoría de los restos más recientes de este
viejo cementerio fueron trasladados por sus familias al nuevo cementerio.
El antiguo cementerio eclesiástico o
parroquial se situaba sobre los terrenos del desamortizado convento de San Juan
Bautista, de franciscanos descalzos, en lo que hoy es la calle Prolongación de
San Juan y su entorno. Anteriormente al siglo XIX cada una de las parroquias,
San Pedro y San Julián, enterraban dentro de cada iglesia y en sus patios
colindantes, San Julián también enterraba en su iglesia filial de San Miguel,
hoy desaparecida. Como curiosidad aportar que las actas de defunción más antiguas
conservadas en el Archivo Parroquial son de 1582 para la iglesia de San Julián
y de 1638 para la de San Pedro.
Volviendo a nuestro cementerio centenario, a
lo largo de estos cien años el cementerio guarda restos mortales de todas las
familias de Santa Olalla. Desde fallecidos en los cruentos sucesos de la Guerra
Civil, y otros hechos luctuosos que ha vivido Santa Olalla, hasta los restos mortales
de alcaldes, concejales y personalidades que han conformado la vida pública local
en el último siglo. Incluso podemos contar como anécdota que están enterrados algunos
nobles, como los Marqueses de la Breña fallecidos en 1927 y 1933, un hijo de
los Condes de Orgaz cuyos restos fueron traídos del frente en la II Guerra Mundial
ya que murió como voluntario de la División Azul, otros familiares de los Condes
de Orgaz que poseen varias sepulturas en propiedad, hasta llegar a las cenizas del
insigne médico don Teodoro Sacristán, hijo predilecto de esta villa.
Nuestros dos magníficos archivos, municipal y
parroquial, son siempre la fuente más fiable de información histórica.
[1] Archivo Municipal de Santa Olalla: “Expediente instruido para la construcción
de un nuevo cementerio católico en esta población” (1923).
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| Templete funerario |
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| Capilla de la Virgen del Carmen en el cementerio |
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| Acceso original del cementerio |
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| Sepultura de los Condes de Orgaz |
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| Sepulturas de los Marqueses de la Breña |
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| Expediente Municipal de 1923 |
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| Aurorización de 1951 para la monda del viejo Cementerio Eclesiastico |
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| Interior de la capilla |
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| Imagen de Ntra. Sra. del Carmen |
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| Placa conmemorativa del I Centenario Con la Virgen de la Piedad (1924-2024) |
domingo, 7 de julio de 2024
San Cristóbal 2024 en Santa Olalla
domingo, 23 de junio de 2024
La Fuente del Higo
La originalmente conocida como Fuente Nueva,
aunque el que ha trascendido ha sido su nombre popular de Fuente del Higo. Esta
fuente es el más reciente de los pocos testimonios que han perdurado del
sistema de abastecimiento de agua a la población de Santa Olalla previo a la
llegada del agua corriente a las casas más de veinte años después de la
construcción de esta fuente.
El pequeño surtidor de fundición con pila de
piedra y la canalización del agua desde un manantial denominado del Higo hasta
la fuente tuvo lugar en 1934, durante el periodo de la II República.
Hasta seis surtidores llegó a tener Santa
Olalla, a este de la Fuente del Higo se sumaban: la Fuente Grande de San Pedro,
la Fuente de la Glorieta, el Abrevadero, el Caño y los Lavaderos.
Esta pequeña fuente está situada en el margen
de la carretera Santa Olalla-El Carpio, conocida popularmente como carretera de
la Estación por estar situada en su trayecto la antigua estación de ferrocarril
Santa Olalla-Carmena. Pese a ser por tamaño una pequeña infraestructura, fue de
gran importancia para el nuevo barrio de “La Guindalera” que desde principios
del siglo XX estaba en pleno crecimiento y que también se favoreció de la
construcción del Colegio Público Ntra. Sra. de la Piedad inaugurado el 15 de
mayo de 1932.
Se trata de una pequeña fuente de fundición,
con la cabeza de un león por cuya boca sale el único caño de la fuente. Con
pila de piedra de granito.
En el año 1998 el Ayuntamiento de Santa
Olalla restauro la fuente y ordeno la zona, creando un coqueto rincón en ese
margen dela Calle Hermanos Calderón.
La fuente, como tantas otras, era escenario
de pictóricas escenas de la vida popular de la villa. Allí muchas mozas y mozos
del pueblo vivieron sus primeros amores, cuando iban a por agua, y es que ya dice
el refrán popular: "tanto va el
cántaro a la fuente...".
domingo, 21 de enero de 2024
Estampas de San Sebastián 2024
jueves, 7 de diciembre de 2023
El escritor Pedro Antonio de Alarcón pasó por Santa Olalla
El escritor Pedro Antonio de Alarcón (Guadix (Granada), 1833 - Madrid, 1891) publicó en 1883 un estupendo libro de viajes “Viajes por España”[1] en el que recopila algunos de los viajes que había hecho años atrás. En el primero de esos viajes “Una visita al Monasterio de Yuste” realizado y escrito diez años antes de su publicación el 9 de octubre de 1873, el escritor granadino, autor del famoso "Sombrero de tres picos", pasa y menciona a Santa Olalla.
Reproducimos la primera parte del viaje desde
que sale de Madrid hasta que llega a Jarandilla de la Vera,[2] un
viaje que pocos años después podría haber realizado en ferrocarril hasta
Navalmoral de la Mata pero que hace en una de las incomodas diligencias de la época.[3]
Si sois algo
jinete (condición sine qua non); si contáis además con cuatro días y treinta
duros de sobra, y tenéis, por último, en Navalmoral de la Mata algún conocido
que os proporcione caballo y guía, podéis hacer facilísimamente un viaje de
primer orden -que os ofrecerá reunidos los múltiples goces de una exploración
geográfico-pintoresca, el grave interés de una excursión historial y artística,
y la religiosa complacencia de aquellas romerías verdaderamente patrióticas
que, como todo deber cumplido, ufanan y alegran el alma de los que todavía
respetan algo sobre la tierra... -Podéis, en suma, visitar el Monasterio de
Yuste.
Para ello...
(suponemos que estáis en Madrid) empezaréis por tomar un billete, de berlina o
de interior, hasta Navalmoral de la Mata, en la «Diligencia de Cáceres», -que
sale diariamente de la calle del Correo de ésta que fue corte, a las siete y media
de la tarde.
La carretera
es buena por lo general, y en ningún paraje peligrosa. Pasaréis sucesivamente
por la Dehesa de los Carabancheles, donde los Artilleros tenían establecida su
muy notable Escuela práctica; -por las Ventas de Alcorcón y por Alcorcón mismo,
que es como si dijéramos por el Sèvres de los actuales madrileños; -por
Móstoles, donde os acordaréis de su órgano y de su célebre Alcalde del año de
1808; -por Navalcarnero, uno de los principales lagares que surten de peleón a
Madrid; -por Valmojado, que nada tiene de mojado ni de valle, pues ocupa un
terreno muy alto y arcilloso; -por Santa Cruz del Retamar, abundante en fiebres
intermitentes y en carbones; -por Maqueda, todavía monumental hoy, cuanto
poderosa en la antigüedad romana y en tiempos de nuestra doña Berenguela, -y, en fin, por Santa Olalla, patria del
historiador Alvar Gómez de Castro y del predicador Cristóbal Fonseca, ambos
insignes varones y literatos; -con lo cual, al amanecer (dado que viajéis,
como os lo aconsejamos, en primavera o en otoño), os encontraréis en Talavera
de la Reina, confirmada (supongo) recientemente con el nombre de Talavera de la
República federal.
Dicho se
está que en todo este trayecto no habéis visto casi nada, a causa de la
obscuridad de la noche y de haber ido proveyéndoos de sueño, o bien de
dormición o dormimiento (como se decía antaño, para evitar confusiones entre la
gana y el acto de dormir), y en ello habréis hecho perfectamente, pues no os
esperan grandes hoteles, que digamos, en toda vuestra romería; -pero al llegar
a Talavera, donde se detiene el coche una hora y se toma chocolate,
despertaréis, sin duda alguna, y podréis ver al paso muchas y muy buenas
cosas...
Por
ahorraros gastos, no presuponemos que caéis en la tentación de pasar todo un
día en aquella ilustre villa, cuna del ínclito Padre Mariana; rica de
monumentos arquitectónicos; emporio de los opimos frutos y frutas de todo el
país que vais a recorrer; renombrada por sus barros cocidos, que os indemnizan
del bochorno cerámico que pasasteis en Alcorcón, y vecina del memorable campo
de batalla en que españoles e ingleses dimos tan buena cuenta de José Napoleón,
de Sebastiani, de Víctor y de otros generales del Imperio, con más de 50.000
soldados vencedores de Europa... -En otro caso vierais allí, además de las
murallas, y la catedral, y los conventos, y los palacios, los celebérrimos
jardines y alamedas que forman un paseo público a la orilla del noble Tajo...-
Pero ¡nada!, vosotros vais a Yuste exclusivamente, y no podéis deteneros en
parte alguna...
Montaréis,
pues, de nuevo en la Diligencia, y dejando a la izquierda el gran río y viendo
siempre a la derecha la cadena del Guadarrama (que, con el nombre de Sierra de
Gredos y otros, se extiende hasta Portugal), continuaréis vuestro camino y
cruzaréis por delante de la imponente villa de Oropesa, de aspecto feudal,
coronada por su viejo castillo y presidida por el magnífico palacio de los
antiguos Condes de Oropesa, hoy Duques de Frías... -Como sabéis adónde vais, no
dejaréis seguramente de saludar agradecidos aquella villa, ni de pensar con
reverencia en los mencionados Condes, cuyos recuerdos habéis de encontrar
íntimamente ligados con los del Monasterio de Yuste; y cumplida esta
obligación, pasaréis por la Calzada de Oropesa, último pueblo de la provincia
de Toledo; entraréis poco después en Extremadura, y, en fin, a eso de las doce
del día os hallaréis en Navalmoral de la Mata.
En aquella
importante villa, perteneciente ya a la provincia de Cáceres, cabeza de partido
judicial y distante de Madrid 172 kilómetros, es donde os esperan el caballo y
el guía. Dejaréis, por tanto, seguir a la Diligencia su rumbo al Sudoeste, y
vosotros tomaréis el sendero que preferían siempre los Condes de Oropesa para
dirigirse a Yuste desde su mencionada villa señorial, ora cuando el famoso
Garci-Álvarez iba, a principios del siglo XV, a proteger la fundación del
Monasterio, ora cuando un descendiente suyo acudía, ciento cincuenta años
después, a visitar a Carlos V o a asistir a sus exequias. -Es decir, que os
encaminaréis al lugarcillo de Talayuela (12 kilómetros); pasaréis por la barca
del mismo nombre el caudaloso Tiétar, tan desprovisto de puentes; entraréis en
la célebre Vera de Plasencia, y por Robledillo de la Vera, iréis a hacer noche
a Jarandilla. […]
[1] ALARCÓN Y ARIZA, Pedro Antonio de: Viajes por España, (Imprenta de Antonio
Pérez Dubrull. Madrid, 1883).
[2] BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES: https://www.cervantesvirtual.com/obra/viajes-por-espana--1/
miércoles, 10 de mayo de 2023
Una foto inédita del santaolallero Teófilo Tostón
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| Fermín Tostón me entrega la foto de su tío Teofilo al finalizar la misa mayor de la Virgen de la Piedad |
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| A la izquierda Teófilo Tostón (Santa Olalla, 1883 - Zamora, 1933) con su padre, Millán Tostón Rocha, sentado a la derecha |
domingo, 10 de julio de 2022
Mis fotos de San Cristóbal en Santa Olalla
viernes, 14 de enero de 2022
Informe de Ventura Rodríguez sobre el Camino Real de Extremadura, dos alternativas del Camino Real entre Madrid y Santa Olalla
Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, 1717 - Madrid,
1785), fue arquitecto real y es considerado junto con Juan de Villanueva, el
principal arquitecto español de su época y el gran arquitecto de la Ilustración.
Su obra arquitectónica repartida por toda
España, pero con especial presencia en Madrid, es sobradamente conocida, desde
la fuente de la Cibeles al Palacio de Liria. Pero su actividad profesional fue
diversa, y dentro de ella recogemos este plano esquemático, dibujo o informe
ilustrado relativo al trazado de la Carretera Real de Extremadura, que
planteaba la disyuntiva de consolidar su trazado entre las afueras de Móstoles
en Madrid y la población de Santa Olalla en Toledo.[1]
Encargado por el Consejo de Castilla el 21 de mayo de 1779, Ventura Rodríguez
como arquitecto asesor responde con un primer informe el 8 de junio y adjunta
el 27 de agosto este documento que podríamos entender como síntesis,
complemento y actualización del asunto.[2]
El plano está rotulado con esmerada
caligrafía y extensa leyenda; aparece fechado y firmado por Ventura Rodríguez.[3] La
unidad manejada es la cadena de cien pies castellanos (unos 27,86 metros) que
probablemente se materializaban en el propio instrumento de medición.
El informe concluye que la distancia era
mayor en la ruta por Navalcarnero, aunque la mejor condición general del
terreno y el firme hacía más aconsejable esta segunda opción. Esta pequeña nota
forma parte de un importante y dilatado proceso en el que el cruce del río
Guadarrama supondrá un asunto clave, existiendo diversos proyectos redactados
por Marcos de Vierna, Manuel Serrano y Juan Pedro Arnal. Este último será el
que se lleve a efecto por la a veces denominada vía alta, quedando así
progresivamente abandonada la vía baja que discurría por Casarrubios. Con
respecto a esta última, podemos añadir aquí la referencia previa de Pedro
Rodríguez de Campomanes, quien recorrió este camino poco antes en torno al 9 de
abril de 1778 en su ruta hacia Extremadura, adjuntando un informe al Consejo de
Castilla en el mes de mayo; en él manifestaba que este tramo era el peor de
todo el camino.[4]
Transcribimos íntegros los textos que se incluyen como leyenda en el plano trazado y firmado por Ventura Rodríguez. Llama la atención que la ruta concluye en el arco, ya por aquellos años cerrado a causa de su mal estado, que daba acceso a la villa de Santa Olalla y que se conocía como Puerta de Madrid o más popularmente como la Puerta de Maqueda.
“Plano
demostrativo de la medida ejecutada de Orden del Consejo (que se me comunicó en
21 de mayo de este año por don Manuel de Carranza) del Camino Real de
Extremadura, desde Madrid hasta la villa de Santa Olalla, por las dos rutas de
Arroyo Molinos y Navalcarnero, en que por menor van numeradas, respectivamente,
las distancias que hay de un pueblo a otro: cuya medida está hecha con una
cadena de cien pies castellanos, de que va puesta su correspondiente escala para
que con ella se pueda comprobar la numeración; y demás va puesta la siguiente: Explicación.
Camino común
de las Rutas.
-
Desde Madrid hasta la 1ª Venta de
Alcorcón.
-
Desde dicha 1º Venta a la 2ª.
-
Desde dicha 2ª Venta a Alcorcón.
-
Ídem a Móstoles.
-
Ídem al punto de separación de
las dos rutas.
Ruta por
Arroyomolinos.
-
Desde dicho punto hasta el
puente.
-
Ídem desde dicho puente a la
villa de Arroyomolinos (su última casa).
-
Ídem a Casarrubios (a la última
casa).
-
Ídem a las Ventas de Retamosa (a
la última casa).
-
Ídem a la Venta del Gallo.
-
Ídem a Fuensalida y Portillo.
-
Ídem a la última Casa de Novés.
-
Ídem desde dicha casa a la Venta
de Pedro Pérez.
-
Ídem hasta el arco cerrado que
fue puerta de la villa de Santa Olalla.
Ruta por Navalcarnero, desde
dicho punto de separación hasta Santa Olalla.
-
Desde dicho punto hasta el rio
inclusive.
-
Ídem hasta Navalcarnero.
-
Ídem a Valmojado.
-
Ídem a Santa Cruz del Retamar.
-
Ídem a San Silvestre.
-
Ídem a Maqueda.
-
Ídem al referido arco cerrado de
Santa Olalla.
De la expresada
medida resulta: que desde el punto de separación de las dos Rutas, yendo por
Arroyo Molinos hasta Santa Olalla, hay dos mil ciento noventa y dos cadenas y
veintitrés pies, que son varas setenta y tres mil setenta y cuatro y un pie. Y
desde el referido punto por Navalcarnero a Santa Olalla hay dos mil doscientas
doce cadenas, que son varas setenta y tres mil setecientas treinta y tres y un
pie. De cuyas medidas se evidencia ser la ruta por Navalcarnero seiscientas cincuenta
y nueve varas.
Madrid
agosto 27 de 1779.
Ventura
Rodríguez [firma y rúbrica].
Nota:
acompaña a este plano su correspondiente informe, con esta fecha, que tiene
referencia con el que presenté en 8 de junio último.”
[1] La primera
noticia sobre la existencia de este plano de Ventura Rodríguez la tuve gracias
a mi amigo y compañero en la Academia Toledana Roberto Félix y a su blog: www.puentescarreterasyferrocarrilestoledo.blogspot.com
[2] SANCHO GASPAR, José Luis; ORTEGA VIDAL,
Javier; y MARÍN PERELLÓN, Francisco José: Ventura Rodríguez. El poder del dibujo, (Consejería de Cultura,
Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid. Madrid, 2018). Pág. 446-447.
[3] Archivo Histórico Nacional: Procede de
AHN, Consejos suprimidos, nº. 375; Leg. 24.283, exp. 9.
[4] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Santa Olalla en… Relaciones geográficas y
libros de viajes, del siglo XVI al XIX. Segunda edición ampliada.
(Eulaliense. Santa Olalla, 2020). Pág. 66.
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