miércoles, 28 de febrero de 2024
Guía de Santa Olalla para un grupo llegado de Mérida en el Año Jubilar de Santa Eulalia
jueves, 7 de diciembre de 2023
El escritor Pedro Antonio de Alarcón pasó por Santa Olalla
El escritor Pedro Antonio de Alarcón (Guadix (Granada), 1833 - Madrid, 1891) publicó en 1883 un estupendo libro de viajes “Viajes por España”[1] en el que recopila algunos de los viajes que había hecho años atrás. En el primero de esos viajes “Una visita al Monasterio de Yuste” realizado y escrito diez años antes de su publicación el 9 de octubre de 1873, el escritor granadino, autor del famoso "Sombrero de tres picos", pasa y menciona a Santa Olalla.
Reproducimos la primera parte del viaje desde
que sale de Madrid hasta que llega a Jarandilla de la Vera,[2] un
viaje que pocos años después podría haber realizado en ferrocarril hasta
Navalmoral de la Mata pero que hace en una de las incomodas diligencias de la época.[3]
Si sois algo
jinete (condición sine qua non); si contáis además con cuatro días y treinta
duros de sobra, y tenéis, por último, en Navalmoral de la Mata algún conocido
que os proporcione caballo y guía, podéis hacer facilísimamente un viaje de
primer orden -que os ofrecerá reunidos los múltiples goces de una exploración
geográfico-pintoresca, el grave interés de una excursión historial y artística,
y la religiosa complacencia de aquellas romerías verdaderamente patrióticas
que, como todo deber cumplido, ufanan y alegran el alma de los que todavía
respetan algo sobre la tierra... -Podéis, en suma, visitar el Monasterio de
Yuste.
Para ello...
(suponemos que estáis en Madrid) empezaréis por tomar un billete, de berlina o
de interior, hasta Navalmoral de la Mata, en la «Diligencia de Cáceres», -que
sale diariamente de la calle del Correo de ésta que fue corte, a las siete y media
de la tarde.
La carretera
es buena por lo general, y en ningún paraje peligrosa. Pasaréis sucesivamente
por la Dehesa de los Carabancheles, donde los Artilleros tenían establecida su
muy notable Escuela práctica; -por las Ventas de Alcorcón y por Alcorcón mismo,
que es como si dijéramos por el Sèvres de los actuales madrileños; -por
Móstoles, donde os acordaréis de su órgano y de su célebre Alcalde del año de
1808; -por Navalcarnero, uno de los principales lagares que surten de peleón a
Madrid; -por Valmojado, que nada tiene de mojado ni de valle, pues ocupa un
terreno muy alto y arcilloso; -por Santa Cruz del Retamar, abundante en fiebres
intermitentes y en carbones; -por Maqueda, todavía monumental hoy, cuanto
poderosa en la antigüedad romana y en tiempos de nuestra doña Berenguela, -y, en fin, por Santa Olalla, patria del
historiador Alvar Gómez de Castro y del predicador Cristóbal Fonseca, ambos
insignes varones y literatos; -con lo cual, al amanecer (dado que viajéis,
como os lo aconsejamos, en primavera o en otoño), os encontraréis en Talavera
de la Reina, confirmada (supongo) recientemente con el nombre de Talavera de la
República federal.
Dicho se
está que en todo este trayecto no habéis visto casi nada, a causa de la
obscuridad de la noche y de haber ido proveyéndoos de sueño, o bien de
dormición o dormimiento (como se decía antaño, para evitar confusiones entre la
gana y el acto de dormir), y en ello habréis hecho perfectamente, pues no os
esperan grandes hoteles, que digamos, en toda vuestra romería; -pero al llegar
a Talavera, donde se detiene el coche una hora y se toma chocolate,
despertaréis, sin duda alguna, y podréis ver al paso muchas y muy buenas
cosas...
Por
ahorraros gastos, no presuponemos que caéis en la tentación de pasar todo un
día en aquella ilustre villa, cuna del ínclito Padre Mariana; rica de
monumentos arquitectónicos; emporio de los opimos frutos y frutas de todo el
país que vais a recorrer; renombrada por sus barros cocidos, que os indemnizan
del bochorno cerámico que pasasteis en Alcorcón, y vecina del memorable campo
de batalla en que españoles e ingleses dimos tan buena cuenta de José Napoleón,
de Sebastiani, de Víctor y de otros generales del Imperio, con más de 50.000
soldados vencedores de Europa... -En otro caso vierais allí, además de las
murallas, y la catedral, y los conventos, y los palacios, los celebérrimos
jardines y alamedas que forman un paseo público a la orilla del noble Tajo...-
Pero ¡nada!, vosotros vais a Yuste exclusivamente, y no podéis deteneros en
parte alguna...
Montaréis,
pues, de nuevo en la Diligencia, y dejando a la izquierda el gran río y viendo
siempre a la derecha la cadena del Guadarrama (que, con el nombre de Sierra de
Gredos y otros, se extiende hasta Portugal), continuaréis vuestro camino y
cruzaréis por delante de la imponente villa de Oropesa, de aspecto feudal,
coronada por su viejo castillo y presidida por el magnífico palacio de los
antiguos Condes de Oropesa, hoy Duques de Frías... -Como sabéis adónde vais, no
dejaréis seguramente de saludar agradecidos aquella villa, ni de pensar con
reverencia en los mencionados Condes, cuyos recuerdos habéis de encontrar
íntimamente ligados con los del Monasterio de Yuste; y cumplida esta
obligación, pasaréis por la Calzada de Oropesa, último pueblo de la provincia
de Toledo; entraréis poco después en Extremadura, y, en fin, a eso de las doce
del día os hallaréis en Navalmoral de la Mata.
En aquella
importante villa, perteneciente ya a la provincia de Cáceres, cabeza de partido
judicial y distante de Madrid 172 kilómetros, es donde os esperan el caballo y
el guía. Dejaréis, por tanto, seguir a la Diligencia su rumbo al Sudoeste, y
vosotros tomaréis el sendero que preferían siempre los Condes de Oropesa para
dirigirse a Yuste desde su mencionada villa señorial, ora cuando el famoso
Garci-Álvarez iba, a principios del siglo XV, a proteger la fundación del
Monasterio, ora cuando un descendiente suyo acudía, ciento cincuenta años
después, a visitar a Carlos V o a asistir a sus exequias. -Es decir, que os
encaminaréis al lugarcillo de Talayuela (12 kilómetros); pasaréis por la barca
del mismo nombre el caudaloso Tiétar, tan desprovisto de puentes; entraréis en
la célebre Vera de Plasencia, y por Robledillo de la Vera, iréis a hacer noche
a Jarandilla. […]
[1] ALARCÓN Y ARIZA, Pedro Antonio de: Viajes por España, (Imprenta de Antonio
Pérez Dubrull. Madrid, 1883).
[2] BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES: https://www.cervantesvirtual.com/obra/viajes-por-espana--1/
viernes, 14 de enero de 2022
Informe de Ventura Rodríguez sobre el Camino Real de Extremadura, dos alternativas del Camino Real entre Madrid y Santa Olalla
Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, 1717 - Madrid,
1785), fue arquitecto real y es considerado junto con Juan de Villanueva, el
principal arquitecto español de su época y el gran arquitecto de la Ilustración.
Su obra arquitectónica repartida por toda
España, pero con especial presencia en Madrid, es sobradamente conocida, desde
la fuente de la Cibeles al Palacio de Liria. Pero su actividad profesional fue
diversa, y dentro de ella recogemos este plano esquemático, dibujo o informe
ilustrado relativo al trazado de la Carretera Real de Extremadura, que
planteaba la disyuntiva de consolidar su trazado entre las afueras de Móstoles
en Madrid y la población de Santa Olalla en Toledo.[1]
Encargado por el Consejo de Castilla el 21 de mayo de 1779, Ventura Rodríguez
como arquitecto asesor responde con un primer informe el 8 de junio y adjunta
el 27 de agosto este documento que podríamos entender como síntesis,
complemento y actualización del asunto.[2]
El plano está rotulado con esmerada
caligrafía y extensa leyenda; aparece fechado y firmado por Ventura Rodríguez.[3] La
unidad manejada es la cadena de cien pies castellanos (unos 27,86 metros) que
probablemente se materializaban en el propio instrumento de medición.
El informe concluye que la distancia era
mayor en la ruta por Navalcarnero, aunque la mejor condición general del
terreno y el firme hacía más aconsejable esta segunda opción. Esta pequeña nota
forma parte de un importante y dilatado proceso en el que el cruce del río
Guadarrama supondrá un asunto clave, existiendo diversos proyectos redactados
por Marcos de Vierna, Manuel Serrano y Juan Pedro Arnal. Este último será el
que se lleve a efecto por la a veces denominada vía alta, quedando así
progresivamente abandonada la vía baja que discurría por Casarrubios. Con
respecto a esta última, podemos añadir aquí la referencia previa de Pedro
Rodríguez de Campomanes, quien recorrió este camino poco antes en torno al 9 de
abril de 1778 en su ruta hacia Extremadura, adjuntando un informe al Consejo de
Castilla en el mes de mayo; en él manifestaba que este tramo era el peor de
todo el camino.[4]
Transcribimos íntegros los textos que se incluyen como leyenda en el plano trazado y firmado por Ventura Rodríguez. Llama la atención que la ruta concluye en el arco, ya por aquellos años cerrado a causa de su mal estado, que daba acceso a la villa de Santa Olalla y que se conocía como Puerta de Madrid o más popularmente como la Puerta de Maqueda.
“Plano
demostrativo de la medida ejecutada de Orden del Consejo (que se me comunicó en
21 de mayo de este año por don Manuel de Carranza) del Camino Real de
Extremadura, desde Madrid hasta la villa de Santa Olalla, por las dos rutas de
Arroyo Molinos y Navalcarnero, en que por menor van numeradas, respectivamente,
las distancias que hay de un pueblo a otro: cuya medida está hecha con una
cadena de cien pies castellanos, de que va puesta su correspondiente escala para
que con ella se pueda comprobar la numeración; y demás va puesta la siguiente: Explicación.
Camino común
de las Rutas.
-
Desde Madrid hasta la 1ª Venta de
Alcorcón.
-
Desde dicha 1º Venta a la 2ª.
-
Desde dicha 2ª Venta a Alcorcón.
-
Ídem a Móstoles.
-
Ídem al punto de separación de
las dos rutas.
Ruta por
Arroyomolinos.
-
Desde dicho punto hasta el
puente.
-
Ídem desde dicho puente a la
villa de Arroyomolinos (su última casa).
-
Ídem a Casarrubios (a la última
casa).
-
Ídem a las Ventas de Retamosa (a
la última casa).
-
Ídem a la Venta del Gallo.
-
Ídem a Fuensalida y Portillo.
-
Ídem a la última Casa de Novés.
-
Ídem desde dicha casa a la Venta
de Pedro Pérez.
-
Ídem hasta el arco cerrado que
fue puerta de la villa de Santa Olalla.
Ruta por Navalcarnero, desde
dicho punto de separación hasta Santa Olalla.
-
Desde dicho punto hasta el rio
inclusive.
-
Ídem hasta Navalcarnero.
-
Ídem a Valmojado.
-
Ídem a Santa Cruz del Retamar.
-
Ídem a San Silvestre.
-
Ídem a Maqueda.
-
Ídem al referido arco cerrado de
Santa Olalla.
De la expresada
medida resulta: que desde el punto de separación de las dos Rutas, yendo por
Arroyo Molinos hasta Santa Olalla, hay dos mil ciento noventa y dos cadenas y
veintitrés pies, que son varas setenta y tres mil setenta y cuatro y un pie. Y
desde el referido punto por Navalcarnero a Santa Olalla hay dos mil doscientas
doce cadenas, que son varas setenta y tres mil setecientas treinta y tres y un
pie. De cuyas medidas se evidencia ser la ruta por Navalcarnero seiscientas cincuenta
y nueve varas.
Madrid
agosto 27 de 1779.
Ventura
Rodríguez [firma y rúbrica].
Nota:
acompaña a este plano su correspondiente informe, con esta fecha, que tiene
referencia con el que presenté en 8 de junio último.”
[1] La primera
noticia sobre la existencia de este plano de Ventura Rodríguez la tuve gracias
a mi amigo y compañero en la Academia Toledana Roberto Félix y a su blog: www.puentescarreterasyferrocarrilestoledo.blogspot.com
[2] SANCHO GASPAR, José Luis; ORTEGA VIDAL,
Javier; y MARÍN PERELLÓN, Francisco José: Ventura Rodríguez. El poder del dibujo, (Consejería de Cultura,
Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid. Madrid, 2018). Pág. 446-447.
[3] Archivo Histórico Nacional: Procede de
AHN, Consejos suprimidos, nº. 375; Leg. 24.283, exp. 9.
[4] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Santa Olalla en… Relaciones geográficas y
libros de viajes, del siglo XVI al XIX. Segunda edición ampliada.
(Eulaliense. Santa Olalla, 2020). Pág. 66.
domingo, 25 de abril de 2021
Felipe III enfermo en Santa Olalla (Fiebres de Felipe III a su retorno de Portugal en 1619)
Recogemos en este artículo la estancia en la villa de Santa
Olalla del rey Felipe III (Madrid, 1578 - Ibídem, 1621), apodado el Piadoso. Fue
el primero de los llamados Austrias menores y reinó en España desde 1598 hasta
su muerte, el 31 de marzo de 1621.
En el otoño de 1619 el rey acudía a Portugal
en viaje de estado con su familia y sequito, para que las cortes lusas juraran
a su hijo el príncipe Felipe, futuro Felipe IV, como heredero.[1]
Acontecimiento que marca uno de
los puntos culminantes de la monarquía española y que en nada presagia su próximo
desmoronamiento.
El trayecto de vuelta lo hizo el sequito por Badajoz,
Mérida, Trujillo y Guadalupe, donde el rey rezó ante la imagen de la Virgen. Prosiguió
su camino por la Carretera Real de Madrid a Extremadura, lo que hoy sería la
Carretera de Extremadura, pero el monarca se sintió indispuesto. Las primeras
fiebres le sorprendieron en Talavera de la Reina, pero la comitiva decidió
proseguir hasta Santa Olalla.[2] Achacaron
la enfermedad a “haber comido unas
empanadas frías”.
El jueves 7 de noviembre de 1619 están en
Santa Olalla, donde los seis médicos que acompañaban al rey certificaron un
empeoramiento de su salud, una subida de la fiebre: “más calentura, vómitos y descompostura de vientre”,[3] hasta el punto de
ordenar detener momentáneamente la marcha.
Los médicos constatan la gravedad de Felipe
III y creen que, en ese estado, no llegaría vivo a Madrid, por lo que a toda
prisa buscan por los alrededores un sitio adecuado, y consideran que lo más
conveniente es llegar cuanto antes a Casarrubios del Monte, a unos 45
kilómetros de distancia de Santa Olalla.
El 8 de noviembre de 1619 el sequito real irrumpía
en Casarrubios del Monte instalándose el rey en el palacio del Conde de
Casarrubios.[4] El estado del rey levantó
la alarma y tuvo que permanecer en Casarrubios hasta primeros de diciembre.
Desde la villa de Madrid se llevaron incluso las reliquias de San Isidro para
dejarlas en el aposento junto al monarca y que le ayudasen a recuperarse. El
caso es que empezó a mejorar y pudo volver a Madrid el 4 de diciembre.
El rey no terminó de restablecerse del todo,
pues continuaron de manera esporádica las fiebres y los vómitos. Debilitado
físicamente, un año y medio después de su enfermedad la salud del rey se volvió
a agravar, falleciendo el 31 de marzo de 1621.
Aunque su reinado pasará a la historia como
el comienzo del declive del imperio español, durante los años de Felipe III
España vivió una auténtica explosión cultural el conocido como Siglo de Oro,
donde resonaron nombres como Cervantes o el Greco, pasando por Lope de Vega, Quevedo
o Velázquez.
[1] BAPTISTA LABANHA, João: La Jornada Real de Felipe III a Portugal en
1619, (Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado. Madrid, 2016).
[2] PÉREZ BUSTAMENTE, Ciriaco: Felipe III, semblanza de un monarca y perfiles
de una privanza, discurso. (Real Academia de la Historia. Madrid, 1950). Pág.
109.
[3] LEÓN
PINELO, Antonio de: Anales de Madrid, reinado
de Felipe III años 1598-1621, (Imprenta Estanislao Maestre. Madrid, 1931). Pág.
474.
[4] El
historiador casarrubiero don Fausto Jesús Arroyo López ha estudiado de manera
minuciosa la estancia del monarca en Casarrubios del Monte, a través de los
documentos del cura de su municipio.
miércoles, 28 de octubre de 2020
Camino Real de Guadalupe por Santa Olalla
El 25 de octubre de 2020 se colocaba en Santa Olalla, junto al ayuntamiento, el primer hito del Camino Real de Guadalupe. La inauguración se realizó en forma de relevo que nos llegó de manos del alcalde de Maqueda, recogió el alcalde de Santa Olalla, Pedro Congosto y se entregó al alcalde de Cazalegas.
Tras muchos esfuerzos y gestiones junto a otros siete ayuntamientos, con autoridades civiles y eclesiásticas, Santa Olalla ocupó el lugar que le corresponde por derecho propio en ese trazado, de Madrid a Extremadura. Ningún santaolallero duda de que somos parte de ese trazado, como tampoco lo han hecho los pueblos que nos hemos unido para incorporarnos a esta red de caminos: Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Santa Cruz del Retamar, Quismondo, Novés, Maqueda, Santa Olalla y Cazalegas.
De manera que el trazado del Camino Real de Guadalupe es el siguiente: Madrid, Alcorcón, Móstoles, El Álamo, Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Santa Cruz del Retamar, Quismondo, Novés, Maqueda, Santa Olalla, Cazalegas, Talavera de la Reina, Alberche, Calera y Chozas, Alcañizo, Oropesa, Alcolea de Tajo, Puente del Arzobispo, Villar del Pedroso, Carrascalejo, Navatrasierra y Guadalupe.
Breve historia del Camino Real de Guadalupe
a su paso por Santa Olalla
Tenemos constancia del paso por Santa Olalla camino de Guadalupe de la corte del rey Juan II de Castilla, el 20 de febrero de 1435, cuando el rey procedente de Maqueda “fue a comer a Santa Olalla”. También sabemos de una estancia de Fernando el Católico que se aposentó en Santa Olalla el 10 de junio de 1479 procedente de la Puebla de Guadalupe. El emperador Carlos I el 6 de abril de 1525 partía de Móstoles, almorzaba en San Silvestre y pernoctaba en Santa Olalla de donde partió al día siguiente en dirección a Cazalegas y Talavera, donde durmió. Meses después, el 21 de febrero de 1526 partía de Torrejón, almorzaba en Portillo y se dirigía a Santa Olalla para dormir y partir el 22, de nuevo, a Talavera de la Reina.
Fray Francisco de San José fraile jerónimo profeso en el propio monasterio de Guadalupe recogió en un libro diversos milagros dela Virgen de Guadalupe, y entre ellos el que realizo a una niña santaolallera en 1714 Juana Tenorio, y recoge además la peregrinación que hicieron como promesa de ir ella y su madre desde Santa Olalla hasta el Monasterio de Guadalupe.
Como últimos datos añadir que Santa Olalla disponía del Hospital de San Antón, lugar en el cual, según sus ordenanzas, se acogía a los peregrinos que pasaran y tuvieran que hacer noche en nuestra villa. Y además se cobraba el Portazgo, un pago del que estaban exentos los peregrinos, conservándose todavía las conocidas como “Piedras del Portazgo”, que situadas sobre la antigua Carretera Real era el lugar donde debía pagarse este impuesto.
jueves, 19 de marzo de 2020
Carlos V en Santa Olalla, dos visitas del emperador a Santa Olalla
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Carlos V e Isabel de Portugal Copia de Rubens de un original perdido de Tiziano |
sábado, 30 de noviembre de 2019
Santa Olalla en el viaje de Gaspar Barreiros, viaje de un portugués desde Lisboa a Milán
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Portada de la Chorographia |
domingo, 20 de octubre de 2019
Santa Eulalia, Santa Olalla en época romana y visigoda
Santa Eulalia de Mérida Iglesia de San Pedro Apóstol - Santa Olalla |