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viernes, 14 de enero de 2022

Informe de Ventura Rodríguez sobre el Camino Real de Extremadura, dos alternativas del Camino Real entre Madrid y Santa Olalla

Ventura Rodríguez (Ciempozuelos, 1717 - Madrid, 1785), fue arquitecto real y es considerado junto con Juan de Villanueva, el principal arquitecto español de su época y el gran arquitecto de la Ilustración.

Su obra arquitectónica repartida por toda España, pero con especial presencia en Madrid, es sobradamente conocida, desde la fuente de la Cibeles al Palacio de Liria. Pero su actividad profesional fue diversa, y dentro de ella recogemos este plano esquemático, dibujo o informe ilustrado relativo al trazado de la Carretera Real de Extremadura, que planteaba la disyuntiva de consolidar su trazado entre las afueras de Móstoles en Madrid y la población de Santa Olalla en Toledo.[1] Encargado por el Consejo de Castilla el 21 de mayo de 1779, Ventura Rodríguez como arquitecto asesor responde con un primer informe el 8 de junio y adjunta el 27 de agosto este documento que podríamos entender como síntesis, complemento y actualización del asunto.[2]

El plano está rotulado con esmerada caligrafía y extensa leyenda; aparece fechado y firmado por Ventura Rodríguez.[3] La unidad manejada es la cadena de cien pies castellanos (unos 27,86 metros) que probablemente se materializaban en el propio instrumento de medición.

El informe concluye que la distancia era mayor en la ruta por Navalcarnero, aunque la mejor condición general del terreno y el firme hacía más aconsejable esta segunda opción. Esta pequeña nota forma parte de un importante y dilatado proceso en el que el cruce del río Guadarrama supondrá un asunto clave, existiendo diversos proyectos redactados por Marcos de Vierna, Manuel Serrano y Juan Pedro Arnal. Este último será el que se lleve a efecto por la a veces denominada vía alta, quedando así progresivamente abandonada la vía baja que discurría por Casarrubios. Con respecto a esta última, podemos añadir aquí la referencia previa de Pedro Rodríguez de Campomanes, quien recorrió este camino poco antes en torno al 9 de abril de 1778 en su ruta hacia Extremadura, adjuntando un informe al Consejo de Castilla en el mes de mayo; en él manifestaba que este tramo era el peor de todo el camino.[4]

Transcribimos íntegros los textos que se incluyen como leyenda en el plano trazado y firmado por Ventura Rodríguez. Llama la atención que la ruta concluye en el arco, ya por aquellos años cerrado a causa de su mal estado, que daba acceso a la villa de Santa Olalla y que se conocía como Puerta de Madrid o más popularmente como la Puerta de Maqueda.

“Plano demostrativo de la medida ejecutada de Orden del Consejo (que se me comunicó en 21 de mayo de este año por don Manuel de Carranza) del Camino Real de Extremadura, desde Madrid hasta la villa de Santa Olalla, por las dos rutas de Arroyo Molinos y Navalcarnero, en que por menor van numeradas, respectivamente, las distancias que hay de un pueblo a otro: cuya medida está hecha con una cadena de cien pies castellanos, de que va puesta su correspondiente escala para que con ella se pueda comprobar la numeración; y demás va puesta la siguiente: Explicación.


Camino común de las Rutas.

-         Desde Madrid hasta la 1ª Venta de Alcorcón.

-         Desde dicha 1º Venta a la 2ª.

-         Desde dicha 2ª Venta a Alcorcón.

-         Ídem a Móstoles.

-         Ídem al punto de separación de las dos rutas.

 

Ruta por Arroyomolinos.

-         Desde dicho punto hasta el puente.

-         Ídem desde dicho puente a la villa de Arroyomolinos (su última casa).

-         Ídem a Casarrubios (a la última casa).

-         Ídem a las Ventas de Retamosa (a la última casa).

-         Ídem a la Venta del Gallo.

-         Ídem a Fuensalida y Portillo.

-         Ídem a la última Casa de Novés.

-         Ídem desde dicha casa a la Venta de Pedro Pérez.

-         Ídem hasta el arco cerrado que fue puerta de la villa de Santa Olalla.


Ruta por Navalcarnero, desde dicho punto de separación hasta Santa Olalla.

-         Desde dicho punto hasta el rio inclusive.

-         Ídem hasta Navalcarnero.

-         Ídem a Valmojado.

-         Ídem a Santa Cruz del Retamar.

-         Ídem a San Silvestre.

-         Ídem a Maqueda.

-         Ídem al referido arco cerrado de Santa Olalla.

De la expresada medida resulta: que desde el punto de separación de las dos Rutas, yendo por Arroyo Molinos hasta Santa Olalla, hay dos mil ciento noventa y dos cadenas y veintitrés pies, que son varas setenta y tres mil setenta y cuatro y un pie. Y desde el referido punto por Navalcarnero a Santa Olalla hay dos mil doscientas doce cadenas, que son varas setenta y tres mil setecientas treinta y tres y un pie. De cuyas medidas se evidencia ser la ruta por Navalcarnero seiscientas cincuenta y nueve varas.

Madrid agosto 27 de 1779.

Ventura Rodríguez [firma y rúbrica].

Nota: acompaña a este plano su correspondiente informe, con esta fecha, que tiene referencia con el que presenté en 8 de junio último.”



[1] La primera noticia sobre la existencia de este plano de Ventura Rodríguez la tuve gracias a mi amigo y compañero en la Academia Toledana Roberto Félix y a su blog: www.puentescarreterasyferrocarrilestoledo.blogspot.com

[2] SANCHO GASPAR, José Luis; ORTEGA VIDAL, Javier; y MARÍN PERELLÓN, Francisco José: Ventura Rodríguez. El poder del dibujo, (Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid. Madrid, 2018). Pág. 446-447.

[3] Archivo Histórico Nacional: Procede de AHN, Consejos suprimidos, nº. 375; Leg. 24.283, exp. 9.

[4] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Santa Olalla en… Relaciones geográficas y libros de viajes, del siglo XVI al XIX. Segunda edición ampliada. (Eulaliense. Santa Olalla, 2020). Pág. 66.

domingo, 25 de abril de 2021

Felipe III enfermo en Santa Olalla (Fiebres de Felipe III a su retorno de Portugal en 1619)

 


Recogemos en este artículo la estancia en la villa de Santa Olalla del rey Felipe III (Madrid, 1578 - Ibídem, 1621), apodado el Piadoso. Fue el primero de los llamados Austrias menores y reinó en España desde 1598 hasta su muerte, el 31 de marzo de 1621.

En el otoño de 1619 el rey acudía a Portugal en viaje de estado con su familia y sequito, para que las cortes lusas juraran a su hijo el príncipe Felipe, futuro Felipe IV, como heredero.[1] Acontecimiento que marca uno de los puntos culminantes de la monarquía española y que en nada presagia su próximo desmoronamiento.

El trayecto de vuelta lo hizo el sequito por Badajoz, Mérida, Trujillo y Guadalupe, donde el rey rezó ante la imagen de la Virgen. Prosiguió su camino por la Carretera Real de Madrid a Extremadura, lo que hoy sería la Carretera de Extremadura, pero el monarca se sintió indispuesto. Las primeras fiebres le sorprendieron en Talavera de la Reina, pero la comitiva decidió proseguir hasta Santa Olalla.[2] Achacaron la enfermedad a “haber comido unas empanadas frías”.

El jueves 7 de noviembre de 1619 están en Santa Olalla, donde los seis médicos que acompañaban al rey certificaron un empeoramiento de su salud, una subida de la fiebre: “más calentura, vómitos y descompostura de vientre”,[3] hasta el punto de ordenar detener momentáneamente la marcha.

Los médicos constatan la gravedad de Felipe III y creen que, en ese estado, no llegaría vivo a Madrid, por lo que a toda prisa buscan por los alrededores un sitio adecuado, y consideran que lo más conveniente es llegar cuanto antes a Casarrubios del Monte, a unos 45 kilómetros de distancia de Santa Olalla.

El 8 de noviembre de 1619 el sequito real irrumpía en Casarrubios del Monte instalándose el rey en el palacio del Conde de Casarrubios.[4] El estado del rey levantó la alarma y tuvo que permanecer en Casarrubios hasta primeros de diciembre. Desde la villa de Madrid se llevaron incluso las reliquias de San Isidro para dejarlas en el aposento junto al monarca y que le ayudasen a recuperarse. El caso es que empezó a mejorar y pudo volver a Madrid el 4 de diciembre.

El rey no terminó de restablecerse del todo, pues continuaron de manera esporádica las fiebres y los vómitos. Debilitado físicamente, un año y medio después de su enfermedad la salud del rey se volvió a agravar, falleciendo el 31 de marzo de 1621.

Aunque su reinado pasará a la historia como el comienzo del declive del imperio español, durante los años de Felipe III España vivió una auténtica explosión cultural el conocido como Siglo de Oro, donde resonaron nombres como Cervantes o el Greco, pasando por Lope de Vega, Quevedo o Velázquez.



[1] BAPTISTA LABANHA, João: La Jornada Real de Felipe III a Portugal en 1619, (Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado. Madrid, 2016).

[2] PÉREZ BUSTAMENTE, Ciriaco: Felipe III, semblanza de un monarca y perfiles de una privanza, discurso. (Real Academia de la Historia. Madrid, 1950). Pág. 109.

[3] LEÓN PINELO, Antonio de: Anales de Madrid, reinado de Felipe III años 1598-1621, (Imprenta Estanislao Maestre. Madrid, 1931). Pág. 474.

[4] El historiador casarrubiero don Fausto Jesús Arroyo López ha estudiado de manera minuciosa la estancia del monarca en Casarrubios del Monte, a través de los documentos del cura de su municipio.