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domingo, 15 de marzo de 2026

El abrazo de los Nazarenos de Santa Olalla

 

Este dibujo, realizado por el artista sevillano Paco Moya, ilustró el cartel de la Semana Santa Eulaliense de 2014. Un dibujo realizado con lápices de colores y grafito sobre papel, que refleja un momento especialmente simbólico de la Semana Santa. Esta firmado y fechado en la parte inferior derecha.

El encuentro entre los pasos de Jesús Nazareno de Medinaceli y Jesús Nazareno con la Cruz a Cuestas, ante la mirada de la Virgen de los Dolores. Las manos, que trajeron hace doce años cierta polémica, pues había quien decía que “parecían las manos de los Cristos”, son dos manos enguantadas que simbolizan el abrazo entre las cuadrillas de anderos y de anderas de la Cofradía de Jesús Nazareno de Medinaceli de Santa Olalla que se produce cada año en la plaza de San Julián.

jueves, 1 de enero de 2026

Cabecera del Blog Eulaliense en 2026

 

Cabecera 2026

Como cada año, al inicio de un nuevo ciclo renovamos la cabecera de nuestro Blog Eulaliense, eligiendo un detalle de una pintura perteneciente al patrimonio artístico de Santa Olalla.

Para este 2026, la imagen seleccionada corresponde a un detalle del tornavoz del púlpito de la iglesia de San Julián, una pintura realizada hacia 1738 por el pintor Luis Cosón.

En el centro de la composición domina la paloma del Espíritu Santo, representada con las alas abiertas, descendiendo entre nubes densas y luminosas. De su cuerpo parten rayos dorados que se expanden hacia los bordes de la escena, donde asoman las cabezas de varios querubines.

En conjunto, se trata de una cabecera que no solo introduce visualmente el blog, sino que declara su vocación: mirar al pasado de Santa Olalla y su comarca con respeto, sensibilidad estética y espíritu divulgativo.

sábado, 11 de octubre de 2025

Cristo de la Vera Cruz, un crucificado barroco superviviente de una antigua cofradía santaolallera

 

La imagen del Cristo Crucificado que participa anualmente en la procesión del Jueves Santo en Santa Olalla y que actualmente se venera en la iglesia de San Julián, debe ser identificada como el Cristo de la Vera Cruz, dado que perteneció a la desaparecida Cofradía de la Vera Cruz. Esta cofradía, vinculada a la iglesia de San Pedro Apóstol, tenía su sede en la capilla del Hospital del Corpus Christi, donde permaneció esta imagen del Crucificado hasta mediados del siglo XX, colgada de una de las paredes laterales.

Se trata de una talla de madera policromada, de gran dramatismo, de estilo barroco y perteneciente a la escuela escultórica castellana del siglo XVII.

La escultura representa a Jesucristo crucificado con tres clavos, el cuerpo ligeramente inclinado hacia un lado y la cabeza caída hacia adelante, en clara alusión a su muerte. El rostro del Cristo combina la expresión de sufrimiento con un gesto de serenidad, los ojos cerrados y el cabello largo cayendo sobre los hombros. La cabeza está ceñida por una corona de espinas naturales.

El cuerpo del Cristo, de notable detalle anatómico, muestra los músculos bien definidos y las heridas en las manos, los pies y el costado derecho, así como en las rodillas, el hombro y la cabeza, éstas últimas consecuencia de la corona de espinas. Viste un paño de pureza de color blanco, sujeto a la cintura mediante una cuerda.

La cruz, de tipo arbóreo, presenta algunos brotes y, en su parte superior, un letrero en forma de pergamino con los extremos enrollados, donde figura la inscripción INRI, acrónimo de Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum (“Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”).

Esta valiosa imagen fue objeto de una profunda restauración en el año 2000.

Los principales testimonios sobre la Cofradía de la Vera Cruz, de la cual esta imagen fue titular, se conservan en su libro de actas, que abarca el periodo comprendido entre 1722 y 1817.[1] Dicho documento incluye las ordenanzas, actas, cuentas, listados de cofrades y nombramientos de cargos. A través de este libro se sabe que la cofradía era la responsable de la organización de los actos del Jueves Santo en Santa Olalla.

Tras la desaparición de su cofradía original, la imagen del Cristo de la Vera Cruz ha continuado participando en las procesiones del Jueves Santo Eulaliense, y en los últimos años su salida procesional ha sido asumida por la Cofradía del Santo Sepulcro.



[1] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro de la Cofradía de la Vera Cruz de la Parroquia de San Pedro Apóstol, 73/APSO; (de 1722 a 1817).



Detalle del rostro

El Cristo de la Vera Cruz en la Procesión de la Pasión
del Jueves Santo Eulaliense de 2023


viernes, 1 de agosto de 2025

El retablo de Jesús de Medinaceli de Santa Olalla

 

Retablo de Jesús de Medinaceli en San Julián

Una de las mayores responsabilidades y obras de mayor envergadura que debía afrontar la Cofradía de Jesús Nazareno de Medinaceli de Santa Olalla, fundada en 2005, era dotar a su titular del retablo que merecía en su capilla, situada dentro de la histórica iglesia de San Julián.[1]

Tras diversos estudios, en 2011 se encargó la realización del retablo con el objetivo de consagrarlo en la festividad de Jesús de Medinaceli, celebrada el primer viernes de marzo de 2012. El diseño fue obra de José Julián del Olmo Soriano y su elaboración corrió a cargo de su taller “Arte del Olmo”. El montaje finalizó el 22 de febrero de 2012, Miércoles de Ceniza.[2]

José Julián del Olmo Soriano es un artista integral, dedicado al diseño, construcción y restauración de arte sacro, especialmente retablos. Desciende de la familia de artistas manchegos Lara Molina, aunque desarrolla su actividad en la ciudad de Elda (Alicante). Hacia 1945, su padre, Julián del Olmo Lara, comenzó a trabajar en la restauración de iglesias con tan solo 12 años, colaborando con sus familiares y aprendiendo todos los oficios del gremio. En 1994 se fundó el actual “Taller de arte religioso Julián del Olmo Lara”. En este taller, José Julián del Olmo, junto a un equipo de profesionales, continúa con la labor artística heredada, recogiendo el testigo generacional. Como anécdota, cabe destacar que en una de las visitas que José Julián del Olmo realizó a la iglesia de San Julián para tomar medidas, fue acompañado por su padre, ya con 80 años. Al entrar en el templo, recordó que había trabajado allí en la década de 1940 en la restauración del retablo del Cristo de la Caridad.

Trabajos de montaje del retablo de Medinaceli

El nuevo retablo, de estilo neobarroco, tiene unas proporciones de 3,20 metros de ancho por 7 metros de alto. Se compone de una única calle con dos cuerpos y un ático, decorado con dorados y estucados marmoleados en tonos rojos y verdes.

La estructura comienza con una mesa de altar curva decorada con relieves vegetales, motivos que se repiten en todo el conjunto. En el centro del altar se encuentra una cartela con el escudo de la Cofradía, bordeado por una corona de espinas, pintado al óleo.

En el banco o predela del retablo se sitúan las bases de las columnas y la peana de la imagen, decorada con un bajorrelieve que muestra el emblema “JHS” con tres clavos entrecruzados.

En el primer cuerpo, o cuerpo principal, se abre la hornacina destinada a la imagen titular, enmarcada por un arco rebajado y fondo enrayado, característico de las representaciones del Cristo de Medinaceli. La hornacina está flanqueada por seis columnas salomónicas de siete espiras, decoradas con motivos vegetales de trepadoras y capiteles corintios, dispuestas en haces de tres columnas a cada lado.

Cuerpo central del retablo

Ático del retablo

El segundo cuerpo se separa del primero mediante una cornisa o guardapolvo, adornada con canecillos y una nueva cartela con el emblema “S-clavo”. En el centro se ubica un óleo sobre lienzo de gran formato con la imagen de la Virgen de la Piedad, patrona de Santa Olalla. Esta pintura está enmarcada por dos columnas salomónicas de cuatro espiras y relieves florales.

La elección del tema del lienzo fue objeto de debate en diversas reuniones de la Junta de Gobierno de la Cofradía. Se valoraron varias opciones: un Crucificado, un Resucitado, y finalmente la imagen de la Virgen en un momento de la Pasión. Se optó por representar una Piedad, y dado que la Virgen de la Piedad es la patrona de Santa Olalla, esta advocación se consideró la más adecuada. La decisión fue comunicada a la Junta Directiva de la Esclavitud de la Virgen, que la recibió con agrado, celebrando que la patrona tuviera también un espacio en la iglesia de San Julián. La pintura, de estilo hiperrealista, representa a la Virgen de la Piedad sobre su tradicional trono con el arco de las campanillas, y está firmada por la pintora Mara Haro.

Pintura de la Virgen de la Piedad - Patrona de Santa Olalla

Firma de la Pintura

Una segunda cornisa separa este cuerpo del ático, donde el retablo culmina con un pequeño monte a modo de calvario. Allí se sitúa una cartela con el anagrama coronado “Ave María”, escudo de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla. A ambos lados del ático se encuentran dos ánforas decorativas. Por último, remata el conjunto una cruz latina lacada en los colores trinitarios, con las puntas floreadas.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Santa Olalla: La Cofradía de Jesús de Medinaceli ha inaugurado la nueva capilla de su titular. ABC edic. Toledo. (Toledo, 9 de marzo de 2012).

[2] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: La Capilla de Jesús de Medinaceli en San Julián. Depósito legal: TO-307-2012. (Cofradía de Jesús Nazareno de Medinaceli de Santa Olalla. Santa Olalla, 2012).

domingo, 6 de julio de 2025

Grabado del Cristo de la Caridad

Verdadero retrato del milagroso
Cristo de la Caridad
de la villa de Santa Olalla

Del mismo modo que la Virgen de la Piedad de Santa Olalla cuenta con su propio grabado, nada menos que desde 1741,[1] el Cristo de la Caridad cuenta también, por un encargo moderno de 2024, con una representación devocional de ese mismo estilo.

Con la técnica del falso grabado, el artista sevillano Bruno Halcón, ha representado en 2024 al Cristo de la Caridad de Santa Olalla, siguiendo todos los cánones y modelos de estas singulares representaciones, muchas veces llamadas “Verdaderos Retratos” por las primeras palabras que se repiten como ‘fórmula’ y de manera habitual en el encabezado de las leyendas de estas estampas.

La escena está enmarcada por un cortinaje barroco que da solemnidad y teatralidad a la imagen central: Cristo crucificado en su advocación del Cristo de la Caridad de Santa Olalla (Toledo). Las cortinas, de tela brocada, se abren a los lados. En la parte superior un dosel en cuyo centro encontramos una cartela flanqueada por roleos en la que está dibujado el escudo de Santa Olalla.

El Cristo de la Caridad entre el sol y la luna

El Cristo de la Caridad aparece representado a la manera tradicional, con su peana y su cruz rococó de espejos, con potencias y vestido con un faldón bordado.

Sobre el Cristo, entre nubes, aparecen el sol y la luna, símbolos de la Pasión y de la dualidad de la naturaleza de Cristo, humana y divina.  

Tras el Cristo, una representación idealizada de la villa de Santa Olalla que queda cubierta por los rayos que salen del costado del Cristo, con la leyenda «In te nostra salus».

La representación de la muerte y
el pecado se aleja de Santa Olalla

A la izquierda, a los pies de la cruz y delante de la población, una figura alegórica de la muerte; un esqueleto, cubierto por un sudario, que sostiene sobre su cabeza un reloj de arena. La muerte se retira, vencida por el poder del Crucificado, simbolizando la victoria sobre la peste que azotó la villa en 1598.

Galeón con el Cristo de la Caridad
representando su legada desde México

A la derecha, el mar sobre el que navega un navío en el que aparece triunfante la imagen del Cristo de la Caridad, recordando su origen novohispano y su llegada desde el continente americano a Santa Olalla.

La cartela inferior nos aclara la historia y simbolismos representados en esta estampa. Dice así: «VERDADERO RETRATO DEL MILAGROSO CRISTO DE LA CARIDAD - Que se venera en su Capilla propia de la Iglesia de San Julián de la Villa de Santa Olalla, traído de Nueva España y Protector de esta Noble y Leal Villa a la que libró de la peste en el Año de Gracia de 1598, siendo por ello nombrado su Insigne Patrón». Finalmente, está firmado en letra muy pequeña «Bruno Halcón 2024».

Esta representación se publicó y reprodujo por primera vez en los programas de cultos[2] de la Hermandad del Cristo de la Caridad de 2025 y en la Revista del Cristo de ese mismo año.[3]



[1] Biblioteca Nacional de España: Nuestra Señora de la Piedad [Material gráfico] Autor Juan Bernabé Palomino, 1741. Descripción física: estampa; grabado calcográfico 282 x 162 milímetros. Signatura: INVENT/29975.

[2] Programa de Cultos religiosos de las Fiestas del Cristo de la Caridad 2025. (Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2025).

[3] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2025).

domingo, 25 de mayo de 2025

Carraca de San Julián, un instrumento propio de la Semana Santa

 

Un elemento curioso, de los muchos que guarda la iglesia de San Julián de Santa Olalla, es una carraca de madera que se utilizaba antiguamente durante la Semana Santa.

En los días de Semana Santa en los que no se pueden tocar las campanas, durante el Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo hasta la Vigilia Pascual, en señal de duelo por la muerte de Jesús, se hacían sonar por las calles carracas o matracas para avisar de los oficios religiosos y de las procesiones. En otros lugares de España también en el ámbito de la Semana Santa, algunas cofradías penitenciales hacen sonar carracas durante su desfile procesional, y en otros se usa para simular un terremoto durante el Oficio de Tinieblas.

Se trata simplemente de una caja de madera, con una manivela que al hacerla girar mueve dos piñones que golpean a dos lengüetas o tablillas, produciendo un sonido estruendoso.

Una variante de la carraca es la matraca; instrumento de madera compuesto por un tablero y un par de aldabas, que al sacudirlo, produce un ruido desapacible; por lo repetitivo e incluso molesto de su sonido nació el dicho de «dar la matraca».

La carraca que conserva la iglesia de San Julián de Santa Olalla fue recuperada en el año 2012 por la Cofradía de Jesús Nazareno de Medinaceli y expuesta en su vitrina.[1]



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: La Capilla de Jesús de Medinaceli en San Julián, (Cofradía de Jesús Nazareno de Medinaceli de Santa Olalla. Santa Olalla, 2012). Pág. 27.

sábado, 24 de mayo de 2025

Sea la luz; y fue la luz - Una pintura nueva para el retablo de «los San Julianes»

 

      Siempre hemos conocido el retablo mayor de la iglesia de San Julián, conocido popularmente como el retablo de los “San Julianes”,[1] incompleto, faltándole la pintura central del banco del retablo.

En sus orígenes este espacio lo ocupaba una sencilla pintura de temática eucarística. Se trataba de una tabla pintada al óleo en la que encontrábamos un sol flanqueado por dos árboles y otra vegetación. Esta tabla decorativa hay que fecharla en el momento de la construcción del retablo por Juan Gómez Lobo en 1676.[2]

        Conocemos esta pieza gracias a una fotografía de 1936 de la Biblioteca Nacional, realizada tras los destrozos de la Guerra Civil.[3]

Desgraciadamente esta pintura no se ha conservado y su falta fue cubierta por un tapizado de damasco rojo que servía de fondo al templete o manifestador eucarístico.

Poco antes de la Semana Santa de 2025 esta carencia fue subsanada con una nueva pintura. Un óleo sobre lienzo realizado por el pintor, afincado en Santa Olalla, José Sánchez Castro, cuyas obras son de reconocido prestigio en el ámbito nacional, es una importante obra el siglo XXI que se pretende incorporar a un retablo antiguo como aportación de las generaciones actuales al arte sacro y al patrimonio de la iglesia de San Julián de Santa Olalla.

La obra representa un paisaje agreste en el que, en un cielo entre tinieblas, se abre paso la luz. Escena que hace referencia al libro del Génesis y a la creación del mundo, «Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz» (Génesis 1.3). Pero que también es apropiada para servir de fondo a la imagen de un crucificado como es el caso en el retablo de Santa Olalla.

 


[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retablo Mayor de los San Julianes de Santa Olalla. Dentro del libro colectivo Retablos en la comarca de Torrijos. (Instituto de Estudios Comarcales Señoríos de Entre-Ríos. Torrijos, 2013). Pág. 79-86.

[2] Archivo Diocesano de Toledo: Pleito con el cura sobre el pago del construido retablo de la iglesia parroquial de San Julián. Reparación de templos - Caja 53 – Expte. 2.

[3] Biblioteca Nacional de España: Iglesias e imágenes religiosas destruidas (Toledo) [Material gráfico] (España Delegación del Estado para Prensa y Propaganda. Fondo fotográfico de la Guerra Civil Española. 1936-1939). Signatura: 796272455.

sábado, 11 de enero de 2025

Retablo de San Antón, un retablo barroco de 1756 de la iglesia de San Julián

 

La imagen de San Antonio Abad, popularmente San Antón, es venerada por su antigua, noble e histórica hermandad de Santa Olalla en un magnifico retablo de la cabecera de la iglesia de San Julián.

Las mismas características del retablo de la Virgen del Rosario[1] reproduce el retablo de San Antón, por lo que sin lugar a dudas consideramos que es del mismo autor y aunque de esta obra no consta la fecha podemos atribuirle sin equivocarnos la misma del otro retablo, es decir 1756.

Ocupa el espacio opuesto a su compañero, está en la cabecera del templo junto al presbiterio, en la nave de la epístola, en el intradós de un arco de medio punto y cerrando el paso al otro de los ábsides laterales. Este ábside de estilo mudéjar que muestra a su exterior un hermoso arco de herradura ciego y el arranque de otro, es el origen de la primitiva iglesia de San Julián.

Describimos a continuación este retablo de estilo barroco profusamente tallado, policromado y dorado. Se diferencia de su compañero en el color, en este de San Antón se ha sustituido el color negro-azulado por un vistoso color rojo.

La mesa de altar tiene en su centro una cruz patada y laureada, está flanqueada por un marco con decoración de hojarasca y dos pilares encastrados en la mesa y decorados con hojas de acanto.

El banco se configura como un breve graderío, unas repisas de hojarasca y unas gradas sobre las que se abre, ya en el cuerpo principal, una hornacina dentro de un arco con tres lóbulos yuxtapuestos. En ella está la imagen del santo titular y a cada lado del hueco dos columnas salomónicas enrolladas con sarmientos, hojas de parra y voluminosos racimos de uvas. Las columnas apoyan sobre unas peanas con decoración vegetal.

El último cuerpo o ático del retablo tiene forma de medio punto, todo el espacio aparece cubierto de decoración vegetal, en su centro un óleo sobre lienzo de forma ovalada, con la imagen de San Antonio de Padua.[2] En este retablo el otro “San Antonio” de gran devoción, aparece representado con uno de los pasajes o milagros más conocidos de la vida de este santo, la aparición del Niño Jesús a San Antonio. El fraile franciscano de origen portugués se encuentra en la soledad de su celda y estando en oración es sorprendido por la visita del Niño Jesús al que acoge en sus brazos, en la mano porta otro de sus atributos tradicionales la vara de azucenas o lirios de San Antonio, y sobre la mesa revestida con manteles rojos está un libro cerrado, en el cielo tres cabezas de querubines asisten a este milagro.

En el remate del retablo falta la corona que volaba sobre todo el conjunto.



La imagen titular se eleva dentro de su hornacina sobre una original peana de formas curvadas. La imagen de San Antonio Abad o San Antón es de talla de madera, aparece representado con largas barbas blancas, signo de su edad, vestido de abad con hábito blanco, escapulario y capa marrón, sobre el escapulario la cruz Tau en color verde. En su mano derecha sostiene el báculo de abad y en la izquierda un libro abierto. A sus pies su atributo más identificable, el popular cerdito de San Antón, un pequeño cerdo negro, que aparece adornado con una correa de cuero rojo y cascabeles.



[2] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa de Santa Olalla. (Eulaliense. Lagomar Artes Gráficas. Santa Olalla, 2023). Pág. 257.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Retablo de la Virgen del Rosario, un retablo barroco de 1756 de la iglesia de San Julián


Retablo de Ntra. Sra. del Rosario

La Virgen del Rosario es venerada en la iglesia de San Julián de Santa Olalla en un magnifico retablo barroco de autor desconocido y fechado en 1756. Está situado en la cabecera del templo junto al presbiterio, en la nave del evangelio, en el intradós de un arco de medio punto y cerrando el paso a uno de los ábsides laterales. Curiosamente este ábside semicircular tiene en su interior un pozo con brocal de ladrillo.

Pozo de San Julián, cubierto con una lapida de pizarra

Según las dos inscripciones realizadas en el interior del retablo fue elaborado en el «Año de 1756» y también aparecen unas iniciales superpuestas que interpretamos con ciertas dudas como «TA». Estas dos inscripciones se encuentran pintadas con óleo sobre dos maderos de sujeción del retablo.


Describimos a continuación este retablo de estilo barroco profusamente tallado, policromado y dorado. La mesa de altar tiene en su centro una cruz laureada con ocho puntas, está flanqueada por un marco con decoración de hojarasca y dos pilares encastrados en la mesa y decorados con hojas de acanto.

El banco se reduce a unas repisas de hojarasca y unas gradas sobre las que se abre, ya en el cuerpo principal, una hornacina dentro de un arco con tres lóbulos yuxtapuestos. En ella está la imagen de la Virgen y a cada lado del hueco dos columnas salomónicas enrolladas con sarmientos, hojas de parra y voluminosos racimos de uvas. Las columnas apoyan sobre unas peanas con decoración vegetal.

El último cuerpo o ático del retablo tiene forma de medio punto, todo el espacio aparece cubierto de decoración vegetal, en su centro un óleo sobre tabla de forma ovalada, con la imagen de San Lorenzo.

En el remate del retablo destaca una corona que, únicamente unida por su parte trasera, vuela sobre todo el conjunto.

La imagen titular del retablo es una talla de madera de Nuestra Señora del Rosario del siglo XVI. La Virgen viste túnica granate con pequeñas flores doradas y manto azul oscuro con estrellas doradas. El pelo cae suelto por los hombros, entre las manos sostiene un rosario de filigrana y cuentas de nácar y también suele lucir una corona de orfebrería. Según hemos podido recoger de diversos testimonios, esta talla era venerada hasta principios del siglo XX en un oratorio privado de una casa de Santa Olalla, propiedad de la familia Urtiaga de Vivar, antigua familia hidalga santaolallera y de linaje mozárabe. Desconocemos por tanto la imagen que originalmente se veneró en este retablo.

En cuanto a la pintura de San Lorenzo,[1] se trata de una pintura al óleo de forma ovalada, pero lo que la hace especial es su soporte, está pintada sobre tabla, o tablas de madera ensambladas. Sobre un paisaje rocoso con pequeñas plantas al fondo y un cielo abierto entre nubes y rayos, encontramos la figura de San Lorenzo, diacono y mártir, en su mano derecha sostiene la palma del martirio y con la izquierda sujeta una gran parrilla, el atributo más representativo de este santo, pues en su martirio fue quemado vivo sobre ella. El joven San Lorenzo viste sobrepelliz blanca y sobre ella una hermosa dalmática roja.

La elección de este santo no es casual ya que bajo este retablo mando ser enterrado el presbítero de Santa Olalla don Lorenzo de Guzmán. Posiblemente él fue promotor y costeó la obra bajo la que quiso ser enterrado, como así sucedió tres años después, al fallecer el 8 de agosto de 1759.[2] Datos que se pueden corroborar en su testamentaria que incluye carta de últimas voluntades, fundación de capellanías y memorias en su nombre, inventario muy detallado de todos sus bienes, subasta de los mismos y cuentas relativas a todo el proceso.[3]



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa

de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 327.

[2] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 5º de defunciones de San Julián, (de 1750 a 1796). APSO/9.

[3] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Testamentaria de don Lorenzo de Guzmán, presbítero que fue de esta villa. Año 1761. APSO/116/SJ.