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lunes, 1 de diciembre de 2025

Vitrina Cero- Escultura «Cara y Cruz»

 


Escultura «Cara y Cruz»

Escultura de acero corten en forma de tótem con una circunferencia grabada al acido por ambas caras. Obra del escultor Ángel Maroto (Santa Olalla, 1956).

Número de inventario: SO/59

Datación: 2020

Contexto histórico: Arte contemporáneo

Materia: Acero corten

Técnica: Fundido

Origen: Donación Ángel Maroto

Bibliografía: Josué López Muñoz

Escultura Ángel Maroto


miércoles, 14 de mayo de 2025

Vitrina Cero - Capitel de los Guzmanes


Capitel de los Guzmanes

Capitel gótico tallado en piedra caliza. Con decoracion heráldica que contiene el escudo de los Guzmán y el de los Silva con sus correspondientes filacterias, están sustentados por cuatro ángeles tenantes que visten largas túnicas. En uno de los laterales aparece representado un conejo, al tratarse de un capitel heráldico de linaje donde encontramos los escudos de los miembros de un matrimonio este símbolo se interpreta como símbolo de fertilidad y prolificidad.

Restaurado por el Ayuntamiento de Santa Olalla en 2024.

Número de inventario: SO/58

Datación: Siglos XV

Contexto histórico: Etapa medieval

Materia: Piedra caliza

Técnica: Tallado

Origen: Donación familia Hierro-Torres

Bibliografía: Josué López Muñoz

jueves, 5 de diciembre de 2024

Retablo de la Virgen del Rosario, un retablo barroco de 1756 de la iglesia de San Julián


Retablo de Ntra. Sra. del Rosario

La Virgen del Rosario es venerada en la iglesia de San Julián de Santa Olalla en un magnifico retablo barroco de autor desconocido y fechado en 1756. Está situado en la cabecera del templo junto al presbiterio, en la nave del evangelio, en el intradós de un arco de medio punto y cerrando el paso a uno de los ábsides laterales. Curiosamente este ábside semicircular tiene en su interior un pozo con brocal de ladrillo.

Pozo de San Julián, cubierto con una lapida de pizarra

Según las dos inscripciones realizadas en el interior del retablo fue elaborado en el «Año de 1756» y también aparecen unas iniciales superpuestas que interpretamos con ciertas dudas como «TA». Estas dos inscripciones se encuentran pintadas con óleo sobre dos maderos de sujeción del retablo.


Describimos a continuación este retablo de estilo barroco profusamente tallado, policromado y dorado. La mesa de altar tiene en su centro una cruz laureada con ocho puntas, está flanqueada por un marco con decoración de hojarasca y dos pilares encastrados en la mesa y decorados con hojas de acanto.

El banco se reduce a unas repisas de hojarasca y unas gradas sobre las que se abre, ya en el cuerpo principal, una hornacina dentro de un arco con tres lóbulos yuxtapuestos. En ella está la imagen de la Virgen y a cada lado del hueco dos columnas salomónicas enrolladas con sarmientos, hojas de parra y voluminosos racimos de uvas. Las columnas apoyan sobre unas peanas con decoración vegetal.

El último cuerpo o ático del retablo tiene forma de medio punto, todo el espacio aparece cubierto de decoración vegetal, en su centro un óleo sobre tabla de forma ovalada, con la imagen de San Lorenzo.

En el remate del retablo destaca una corona que, únicamente unida por su parte trasera, vuela sobre todo el conjunto.

La imagen titular del retablo es una talla de madera de Nuestra Señora del Rosario del siglo XVI. La Virgen viste túnica granate con pequeñas flores doradas y manto azul oscuro con estrellas doradas. El pelo cae suelto por los hombros, entre las manos sostiene un rosario de filigrana y cuentas de nácar y también suele lucir una corona de orfebrería. Según hemos podido recoger de diversos testimonios, esta talla era venerada hasta principios del siglo XX en un oratorio privado de una casa de Santa Olalla, propiedad de la familia Urtiaga de Vivar, antigua familia hidalga santaolallera y de linaje mozárabe. Desconocemos por tanto la imagen que originalmente se veneró en este retablo.

En cuanto a la pintura de San Lorenzo,[1] se trata de una pintura al óleo de forma ovalada, pero lo que la hace especial es su soporte, está pintada sobre tabla, o tablas de madera ensambladas. Sobre un paisaje rocoso con pequeñas plantas al fondo y un cielo abierto entre nubes y rayos, encontramos la figura de San Lorenzo, diacono y mártir, en su mano derecha sostiene la palma del martirio y con la izquierda sujeta una gran parrilla, el atributo más representativo de este santo, pues en su martirio fue quemado vivo sobre ella. El joven San Lorenzo viste sobrepelliz blanca y sobre ella una hermosa dalmática roja.

La elección de este santo no es casual ya que bajo este retablo mando ser enterrado el presbítero de Santa Olalla don Lorenzo de Guzmán. Posiblemente él fue promotor y costeó la obra bajo la que quiso ser enterrado, como así sucedió tres años después, al fallecer el 8 de agosto de 1759.[2] Datos que se pueden corroborar en su testamentaria que incluye carta de últimas voluntades, fundación de capellanías y memorias en su nombre, inventario muy detallado de todos sus bienes, subasta de los mismos y cuentas relativas a todo el proceso.[3]



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa

de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 327.

[2] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 5º de defunciones de San Julián, (de 1750 a 1796). APSO/9.

[3] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Testamentaria de don Lorenzo de Guzmán, presbítero que fue de esta villa. Año 1761. APSO/116/SJ.

jueves, 25 de julio de 2024

Santiago Matamoros, un pequeño grupo escultórico de la iglesia de San Julián

 

Son tres los modelos iconográficos con los que habitualmente se representa al Apóstol Santiago el Mayor, por su condición de apóstol, de peregrino o de caballero. Siendo su imagen adaptada, con esta diversidad iconográfica, a las diferentes necesidades devocionales de cada lugar y momento.

En el primer modelo y más antiguo, Santiago aparece con los atributos comunes a los demás apóstoles: túnica, manto, libro sagrado y pies descalzos o con sandalias.

En el segundo modelo encontramos a Santiago como peregrino, identificándose con los peregrinos que caminan hacia su tumba en Galicia, portando bastón, sombrero, esclavina, zurrón, calabaza y conchas o vieiras.

El tercer modelo iconográfico, típicamente español, es la representación de Santiago Matamoros, nombre con el que popularmente se conoce a esta iconografía, en la que el apóstol aparece como un guerrero de la reconquista, un caballero en combate, blandiendo una espada, montando un caballo blanco que arrolla un grupo de moros o musulmanes. Este último modelo procede de las crónicas medievales, según las cuales intervino milagrosamente en favor de los cristianos contra los musulmanes durante la batalla de Clavijo, supuestamente el 23 de mayo del año 844. En realidad, es un hecho legendario creado siglos después, «si bien este evento se basa en la leyenda, la supuesta batalla ha proporcionado uno de los iconos ideológicos más fuertes de la identidad nacional española».

En la iglesia de San Julián de Santa Olalla contamos con un pequeño grupo escultórico que reproduce este modelo iconográfico de Santiago Matamoros. Es una escultura de terracota, entelada y policromada, elaborada a finales del siglo XIX. Según varios testimonios orales que hemos podido recoger esta imagen fue donada por don Santiago Relanzón Almazán (Torrijos, 1875 – Toledo, 1952), médico y prestigioso fotógrafo toledano con orígenes y vínculos familiares en nuestro pueblo.

Santiago, con pelo y barba blanca, aparece sobre su popular caballo blanco, que esta enjaezado con guarnicionerías rojas. El apóstol esta vestido con el hábito de la Orden de Santiago, con manto y capa blanca, con la cruz roja de la orden sobre el centro del pecho, sobre el que descansan también pendientes del cuello unos cordones blancos terminados en borlas. La mano derecha alzada con la espada desenvainada y en la izquierda un cetro con la cruz. En el suelo tres moros que han sido arrollados por su caballo, uno de ellos sentado sirve de recurso al escultor y se convierte en el principal soporte físico de la figura del caballo.

Las figuras del conjunto, por su tamaño y elaboración, presentan enormes similitudes con figuras de un belén napolitano. Lo que nos lleva a pensar, a falta de un análisis más exhaustivo, que el conjunto pueda estar elaborado con figuras reutilizadas de uno de estos belenes.

viernes, 15 de abril de 2022

Los escudos de los Condes de Orgaz, dos escudos de linaje en la iglesia de San Julián

 



La Iglesia de San Julián de Santa Olalla conserva en los laterales de su presbiterio dos escudos de madera tallada que son parte de la decoración de los sarcófagos de los Condes de Orgaz, elementos funerarios de madera que se situaban en ese mismo lugar.

Estos sarcófagos de los que solo se conserva una fotografía de uno de ellos, tomada en 1936,[1] es muy probable que en realidad sirvieran como acceso a la cripta que bajo el altar tenían los condes en propiedad.

Presbiterio de San Julián, año 1936 - BNE

Centrándonos en los dos escudos que conservamos, nos encontramos con dos piezas de mediados del siglo XVII. De madera tallada en bajorrelieve, dorada y policromada. Debieron ser dos piezas idénticas en su origen, pero actualmente una de ellas se encuentra mutilada, faltándole la corona condal y los relieves de hojarasca de la parte baja.[2]

Se trata de dos escudos de los llamados de linaje, ya que en ellos aparecen representados los principales apellidos de la Casa de Guzmán o de los Condes de Orgaz. El estilo y los apellidos representados nos dan la pista para averiguar para quienes fueron elaborados. Es más que probable que formen parte de un encargo de la condesa viuda de Orgaz, María Gómez de Sandoval y Rojas, que tuvo que enterrar en este lugar a dos Condes de Orgaz a temprana edad. Primero a su marido, Baltasar de Mendoza y Mendoza (Santa Olalla, 1622 – fallecido en torno a 1647), y después a su hijo primogénito Esteban de Mendoza y Gómez de Sandoval (Santa Olalla, 1645 – Ídem., 1665).[3]  

El soporte de este escudo es un águila bicéfala, símbolo de los dos núcleos del Señorío: Orgaz y Santa Olalla. Entre las cabezas de éste águila aparece la de un niño coronado con flores, las garras del águila sustentan el blasón, bajo éste flores y hojarasca. El escudo esta timbrado sobre las cabezas de águila con la corona abierta condal, alegórica de los condes de Orgaz. Está cuartelado en cruz, por lo que queda dividido en cuatro cuarteles. En cada uno de ellos aparece representado cada uno de sus apellidos. Los esmaltes heráldicos usados son solo tres azur, gules y oro, por lo que adapta la heráldica convencional al uso de estos tres únicos esmaltes.

En el primer cuartel, el superior izquierdo, encontramos el escudo de Hurtado de Mendoza. Esta contrabandado y aparecen doce panelas a cada lado de las bandas además de la leyenda "Ave María - Gracia Plena".

En el segundo cuartel, el superior derecho, el escudo de la casa matriz de la casa señorial, Guzmán. Los elementos son dos calderas con sierpes en sus asas.

En el tercer cuartel, inferior izquierdo, el escudo de Sandoval. Con una banda.

Y en el cuarto cuartel, inferior derecho, el escudo de Rojas. Con sus cinco estrellas de ocho puntas.

El escudo mejor conservado se ha prestado en dos ocasiones. Durante el “Año Greco”, del 3 de junio al 3 de septiembre de 2014, junto a nuestro entierro del Señor de Orgaz participó en la exposición “La estela del milagro” que organizó la Parroquia de Santo Tomé de Toledo. Y en agosto de 2019 en Carriches con motivo de una exposición conmemorativa del 270 aniversario de la concesión del Real Privilegio de Villazgo a Carriches.



[1] Biblioteca Nacional de España: Iglesias e imágenes religiosas destruidas. Santa Olalla (Toledo). Material gráfico, Delegación del Estado para Prensa y Propaganda. 1936. GC-CARP/145/5.

[2] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Greco y Santa Olalla, (Santa Olalla, 2014). Pág. 46.

[3] GÓMEZ FERNÁNDEZ-CABRERA, Jesús: Señores y Condes de Orgaz, apuntes bibliográficos y documentales. (Editorial Círculo Rojo. Almería, 2021). Tomo 2. Págs. 163-174.

domingo, 5 de diciembre de 2021

La escultura de Cristo Resucitado del Greco


La escultura de Cristo Resucitado, obra del Greco, es uno de los escasos ejemplos de esta disciplina artística, realizados por el genial artista candiota, que han llegado hasta la actualidad y cuya autoría es totalmente aceptada por los especialistas.

Se trata de una talla de madera de 45 centímetros de alto, ejecutada en 1598 junto con un tabernáculo, del que se conserva una parte, para ser colocado en el altar mayor de la iglesia del Hospital Tavera. Actualmente se conserva en este mismo Hospital aunque trasladado a la sacristía donde le encontramos rodeado de pinturas del Greco.







San Francisco de Asís en oración
El Greco

Las lagrimas de San Pedro
El Greco

Sagrada Familia con Santa Ana
El Greco

Retrato del Cardenal Tavera
El Greco

Mascara mortuoria del Cardenal Tavera

domingo, 21 de noviembre de 2021

"Virgen de la O" del Convento de las Jeronimas de San Pablo de Toledo


El convento de San Pablo, de las monjas jerónimas, es uno de los menos conocidos de Toledo por su situación dentro del casco histórico alejada de los habituales circuitos de turistas.

Os traigo estas fotografías de una de las muchas maravillas que guarda, la preciosa y curiosa talla de Nuestra Señora de la O. La Virgen de la O es una advocación de la Virgen María que se celebra el 18 de diciembre, en que se conmemora la expectación del parto de María y del nacimiento de Jesús. La celebración de la expectación del parto de Nuestra Señora fue instituida en el X Concilio de Toledo, celebrado en 656, siendo arzobispo San Eugenio.

El nombre de esta advocación procede de los rezos propios de los oficios de esta fiesta que comienzan también con la exclamación ¡Oh!, en latín O: O Sapientia... veni!; O Adonai!; O Enmanuel. Este título popular se ve reforzado con el detalle presente en algunas imágenes de la Virgen, en las que para expresar que está encinta, y la expectación del parto, muestran un círculo sobre el vientre de Nuestra Señora. En el caso de la imagen de las Jerónimas esa O sobre el vientre de la Virgen está formada por un óculo de cristal que deja ver la figurita del Niño Jesús.


Virgen de la O conservada en le convento de San Pablo de Toledo

Acta de profesión de una monja en 1629
Libro de Profesiones del Convento de San Pablo de Toledo

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Cristo de la Expiración - Pequeño crucificado de la sacristía de San Julián

En la sacristía de la iglesia de San Julián se conserva la imagen de un pequeño Cristo Crucificado, una interesante talla de madera barroca del siglo XVII.

Se trata de una imagen de pequeño tamaño, tallada en madera, policromada, de estilo barroco y de la escuela toledana del siglo XVII. Representa a Cristo Crucificado, clavado en la cruz con tres clavos. Aparece con los ojos cerrados, en el momento de su expiración, por eso le hemos dado este nombre de “Cristo de la Expiración”; esta coronado de espinas y con paño de pureza anudado a su derecha.

La cruz de madera y de talla arbórea tiene nudos de decoración barroca en pan de oro. En el extremo inferior de la cruz un orificio que servía para insertar una vara larga y utilizarse como Cruz de guía procesional.



domingo, 26 de septiembre de 2021

San Diego de Alcalá, una talla de la iglesia de San Julián de Santa Olalla

 


            La iglesia de San Julián de Santa Olalla conserva en la sacristía una bellísima talla de madera policromada de San Diego de Alcalá, es una representación del siglo XVII.

            San Diego aparece representado siguiendo los modelos más representativos, como un joven fraile franciscano, tiene rasgos muy finos en su rostro, la barba rasurada, los ojos muy abiertos, mira hacia arriba absorto y le encontramos portando sus atributos habituales. Destaca la policromía del hábito que imita con gran calidad la textura del rudo tejido de tela estameña, parece que tienen relieve pero es una ilusión de la pintura conseguida con un rayado minucioso, en el cuello la esclavina y en la cintura cuelga un cinturón de cuerda natural con nudos. San Diego porta en su mano derecha la cruz y con la izquierda sujeta los pliegues de su hábito entre los que se dejan ver un buen manojo de flores, en referencia a su milagro más conocido y representado devocionalmente que es el que refiere su generosidad hacia los pobres que alimentaba de las provisiones de la despensa conventual; cuentan que cerciorado el padre guardián de su afición le pilló en plena acción y requiriéndole acerca de los panes que escondía en su hábito, el fraile lego le contestó: “Véalo. Llevo flores”, y al abrirse el hábito, el guardián pudo contemplar un ramo de frescas flores.

            Fray Diego de San Nicolás, O.F.M., conocido como San Diego de Alcalá (San Nicolás del Puerto, Sevilla, 14 de noviembre de 1400 - Alcalá de Henares, Madrid 12 de noviembre de 1463), fue un fraile franciscano, hermano lego en la Orden de los Frailes Menores de la Observancia. Fue misionero en Canarias, donde llegó a ocupar el puesto de guardián del convento. Fue canonizado en 1588.

            Probablemente esta imagen pertenezca al desaparecido retablo de San Antonio de Padua en la iglesia de San Pedro Apóstol de Santa Olalla. Algunos mayores me contaron que en este retablo, quemado en 1936, se encontraba en el centro la imagen de su titular que estaba flanqueado por otros dos santos frailes franciscanos. Afortunadamente si se conserva la imagen de San Antonio que se corresponde en sus características con esta de San Diego.

Lope de Vega escribió sobre él su obra de teatro en verso “San Diego de Alcalá” y el soneto:

La verde yedra al verde tronco asida,

trepando por sus ramas tanto crece,

que yedra el árbol y ella árbol parece

enlazada en sus brazos y extendida.

 

Allí ve su flaqueza sostenida,

y esto tanto la estima y agradece

para engaste de aquel que le dio vida.

 

Así a la cruz divina, Diego asido,

sus brazos con los vuestros enlazados.

arribaste por ella al alto cielo.

 

Con tal frescura tanto habéis crecido,

que entre los que acá tiene más preciados,

para su amparo os reconoce el suelo.


domingo, 9 de junio de 2019

La Leyenda de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla, origen, leyenda y tradición oral de su imagen

No se conserva ningún documento que nos fije con exactitud el origen de la venerada imagen de la Virgen de la Piedad, patrona de Santa Olalla. Desconocemos por tanto la fecha exacta en que fue tallada, el escultor que la hizo y quién o quiénes realizaron tan importante encargo.
El tema iconográfico de La Piedad en el arte no empezó a representarse como tal hasta el siglo XIII y se hizo muy popular durante el Renacimiento. Esta representación trata de recoger el momento en el que el cadáver de Jesucristo ha sido bajado de la Cruz y puesto en los brazos de su madre la Virgen María.
Indudablemente, la representación más famosa de la Piedad es la Pietà que Miguel Ángel elaboró para la Basílica de San Pedro del Vaticano. Miguel Ángel la esculpió en mármol blanco de Carrara entre 1498 y 1499,  estableció un modelo de composición triangular que ha caracterizado y se ha repetido en la representación de otras obras de la Piedad. El arquitecto y escritor del siglo XVI Giorgio Vasari dijo de la Piedad de Miguel Ángel “es una obra a la que ningún artífice excelente podrá añadir nada en dibujo, ni en gracia, ni, por mucho que se fatigue, en poder de finura, tersura y cincelado del mármol”.
La imagen de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla se inspira en el modelo triangular renacentista marcado por Miguel Ángel. Para describir la imagen usamos las palabras del historiador José Luis Ruz Márquez: "de mediana estatura sentada y con la imagen de Cristo en los brazos, recordando en su actitud a la Virgen de las Angustias"[1]. Efectivamente la pequeña imagen de la Virgen aparece sentada en una zona rocosa sosteniendo el cuerpo cadavérico de su hijo. La imagen del Cristo es de enorme patetismo frente a la serenidad, delicadeza, belleza y juventud de la Virgen. Los ropajes de María son una túnica rosada, una toca blanca y sobre todo esto un manto azul decorado con cenefas y estrellas de pan de oro.
La imagen de la Virgen está esculpida en piedra y posteriormente policromada. Se trata de un tipo de piedra caliza que tradicionalmente se ha denominado piedra dulce, dada su facilidad para ser tallada.
La imagen de la Virgen debió esculpirse a finales del siglo XVI o principios del siglo XVII. Y es ciertamente peculiar dada la escasez de imágenes devocionales de piedra en el interior de las parroquias de la provincia de Toledo.
Es un error fechar el inicio de la devoción a la Virgen de la Piedad en Santa Olalla en el año 1553, como se ha venido haciendo hasta hace algunos años, basándose en un voto que la villa de Santa Olalla hace el 26 de diciembre de 1553. Se trata de un voto para guardar la fiesta de su patrona, la mártir Santa Eulalia, con reparto en este día de limosnas a los pobres de la villa. En algunas partes de este documento aparece sólo “voto a la Patrona” y alguien lo adjudicó a la Virgen de la Piedad, un error que se ha arrastrado en sucesivas ocasiones.[2]
En uno de los primeros artículos que escribí, allá por el año 2002,[3] puede hablar de la leyenda de la Virgen de la Piedad en Santa Olalla y por segunda vez lo hice en el libro de las fiestas de 2019[4] en el que la portada estaba dedicada precisamente a esta vieja leyenda que todos los santaolalleros hemos oído contar desde niños a nuestros abuelos.
En la presentación del libro en una novena de la Virgen dije: “Esta leyenda tiene tantas versiones como familias, tantas versiones como abuelos la han contado. Pero de toda la historia, realidad o ficción, debemos quedarnos con su moraleja: la Virgen de la Piedad quiso quedarse junto a los santaolalleros y nosotros hemos sabido desde hace siglos acogerla como madre”.       
La tradición oral nos cuenta como la llegada de la imagen de la Virgen de la Piedad a Santa Olalla se produjo de una manera peculiar y envuelta en leyenda. Según la tradición el destino de esta maravillosa talla de piedra del siglo XVII no era nuestro pueblo, pero al pasar por aquí procedente de Andalucía y portada en una carreta tirada por bueyes, aquellos animales no quisieron continuar el camino, negándose a andar pese a la evidente insistencia de los arrieros que los guiaban, por lo que los vecinos de Santa Olalla pensaron que la Virgen de la Piedad se quería quedar aquí.
Y así envuelta en ese halo de misterio y leyenda la Virgen de la Piedad se quedó para siempre en nuestro pueblo. Y desde esa fecha se hizo voto solemne de celebrar su fiesta.
Unos sencillos versos nos resumen el contenido de la leyenda:
La Virgen de la Piedad
a Santa Olalla llegó un día,
la trajo un arrierito de Andalucía.
La portada del libro recogía una pintura de 2018 realizada por el pintor y copista Rafael Ramos, probablemente la primera y única representación pictórica de la leyenda. La composición adaptaba el cuadro “Los arrieros” de Ginés Andrés de Aguirre conservado en el Museo del Prado de Madrid.
Esta historia legendaria tiene para Santa Olalla un gran valor antropológico, digno de estudio dada la continuidad en la transmisión oral de esta historia. Siglos atrás, las gentes siempre tendían a dar alguna explicación a los hechos cuyo origen se desconocía. Y ante la imposibilidad de aportar datos ciertos o simplemente lógicos, como que la imagen fue encargada para devoción de la Parroquia de Santa Olalla, recurrían al misterio y a la leyenda.



[1] RUZ MÁRQUEZ, José Luis: La villa de Santa Olalla en el siglo XVIII, (Ayuntamiento de Santa Olalla. Santa Olalla, 1982). Pág. 23.
[2] Archivo Municipal de Santa Olalla: Voto de la villa de Santa Olalla a su patrona Santa Eulalia. AMSO/106/15 (23 de diciembre de 1556).
[3] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Mitos y leyendas. Barbacana nº 2. (Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla. Santa Olalla, marzo de 2002).
[4] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos de nuestra historia - Para conocer un poco más sobre la historia de Santa Olalla, sus anécdotas y sus personajes-. Libro de las Fiestas Ntra. Sra. de la Piedad 2019. (Ayuntamiento de Santa Olalla. Santa Olalla, 2019).