Mostrando entradas con la etiqueta Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de noviembre de 2024

Vitrina Cero - Columna del antiguo Hospital del Corpus Christi


Columna del antiguo Hospital

del Corpus Christi

Fuste de una columna de granito perteneciente al antiguo Hospital de San Antón y el Corpus Christi, siendo una de las cinco que tuvo su patio porticado. Pertenece a la refundación del Hospital que se produce en el siglo XVI bajo el protectorado de los Condes de Orgaz y Señores de Santa Olalla. El edificio del Hospital fue derribado en 1962, construyéndose sobre su solar la Casa de Cultura inaugurada en 2007. Esta columna fue recuperada en 2019 por la Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla.

Número de inventario: SO/56

Datación: Siglo XVI

Contexto histórico: Edad Moderna

Materia: Piedra de granito

Técnica: Tallado y pulido

Origen: Ayuntamiento de Santa Olalla y Fundación Condes de Orgaz

Bibliografía: Josué López Muñoz

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Un paseo por el callejero santaolallero


Celebramos la Jornada de Historia y Patrimonio de Santa Olalla y su Tierra, en la que he tenido la surte de participar, de una manera virtual. Compartimos “Un paseo por el callejero santaolallero” que versa sobre la historia, las anécdotas y curiosidades de muchos de los nombres de las calles de Santa Olalla. Seguimos divulgando con esta iniciativa nuestra historia local.

domingo, 5 de enero de 2020

Las dos pilas bautismales de Santa Olalla

Como es de suponer la existencia en Santa Olalla de dos parroquias, totalmente diferenciadas en su administración hasta el siglo XIX, provocó que cada una de ellas tuviera sus propios elementos litúrgicos, y por supuesto su propia pila bautismal. Dándose la curiosa característica de que ambas pilas bautismales, la de la iglesia de San Julián y la de la iglesia de San Pedro Apóstol, son de idéntica traza.

Pila Bautismal de San Pedro - Santa Olalla

Pila Bautismal de San Julián - Santa Olalla
   
Ambas pilas, de piedra de granito, fueron esculpidas en el siglo XVI y para ambas podemos dar la misma descripción. Las copas de las pilas tienen la forma de un gran vaso campaniforme y en su decoración son unas pilas gallonadas, con gajos o lóbulos que nacen de la base, que se contraponen a otros más pequeños que caen de la parte superior, una moldura lisa forma la boca de la pila.

Ninguna de ellas se encuentra en su ubicación original, ya que era habitual que estuvieran colocadas lo más cerca posible de una de las entradas, de manera que fueran el lugar de acceso al templo para los niños que se bautizaban. 

En primer lugar la pila bautismal de San Pedro se encuentra en el centro de la capilla de la Inmaculada Concepción, situada en el ábside del lado del evangelio. La copa que hemos descrito se levanta sobre una pequeña peana lisa de piedra de granito.

Y en segundo lugar la pila bautismal de San Julián, que ha sido la que más avatares ha sufrido ya que con la fusión de ambas parroquias, esta iglesia quedó como auxiliar de San Pedro y dejaran durante bastantes décadas de realizarse bautizos en ella. Su ubicación original era el baptisterio que se encontraba junto al portalillo, en el lugar que hoy ocupa el trastero y el acceso al campanario. Todavía hoy se puede ver la hornacina en la que se guardaban los santos oleos usados en el bautismo.

Desmantelado este baptisterio, la pila de piedra fue a parar al corralillo y allí a la intemperie esperó a su restauración en 2009. Siendo restaurada por José Antonio González Hernández, marmolista vecino de Domingo Pérez, sufragado su coste por la Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla.

Se ubicó de nuevo en el interior, bajo el coro, recuperando no solo la copa sino también tres piezas más: en el suelo un gran disco de piedra que abarca todo el diámetro de la pila y un pie moldurado, colocado de forma excéntrica y que sostiene la copa.

Como es costumbre en nuestra zona dentro de estas grandes pilas de piedra se colocan otras más pequeñas y con tapa de cerámica de talaverana. 

Aunque no han sido las primeras y tenemos constancia de otras pilas anteriores, actualmente conservamos en Santa Olalla dos pilas bautismales de cerámica de Talavera ambas de mediados del siglo XX. Una de decoración azul y la otra de decoración policroma. 








lunes, 9 de diciembre de 2019

Una columna del Antiguo Hospital, único resto conservado del Hospital de San Antón


Como la mayoría conocen, en el solar que hoy ocupa la Casa de Cultura de Santa Olalla anteriormente se levantó el Hospital de San Antón y del Corpus Christi. Una institución de beneficencia que tuvo sus orígenes en el siglo XIII bajo el protectorado de la Orden de Calatrava.
 En el año 1205 se ceden al gran maestre de la Orden de Calatrava, don Martín Martínez (1199-1207), propiedades en Santa Olalla, Salamanquilla, Adovea, Carmena, La Mata, Donecha y Ronda, para con todas ellas dotar el hospital recién fundado en nuestra villa que era gestionado por la citada Orden militar y religiosa de Calatrava. Además, para contribuir a esta obra benéfica, el 6 de junio de 1205 don Pedro Fernández de Castro, señor de Santa Olalla, su mujer doña Jimena Gómez y sus hijos don Álvar y doña Elo Pérez de Castro, entregan a esa Orden militar unas casas que tenían en nuestro pueblo y unas heredades que, según las escrituras, fueron antes de doña Justa.
Tras la marcha de la Orden de Calatrava de la administración del hospital, Alvar Pérez de Guzmán, señor de la villa, creó el 17 de enero de 1409 la Cofradía de San Antonio Abad para que se encargaran de la dirección y administración del hospital y de todos sus bienes.[1]
El hospital se puso entonces bajo el protectorado de los Condes de Orgaz y Señores de Santa Olalla que fueron renovado sus estatutos en sucesivas ocasiones: el 13 enero de 1503 por Esteban Pérez de Guzmán Carrillo de Acuña; el 2 de noviembre de 1529 por Alvar Pérez de Guzmán Suarez de Mendoza; o el 18 de enero en 1564 por Juan Hurtado de Mendoza y Guzmán y Leonor de Figueroa. Esta Cofradía de San Antón quedó en el siglo XVI refundida a la Cofradía del Santísimo Sacramento, por lo que pasó a tener una doble denominación que también recibió el Hospital.
Nada queda hoy de aquel viejo edificio derribado en 1962, solo el fuste de una sencilla columna de granito, una de las cinco que tuvo su patio porticado, en lo que los planos que se conservan de 1881 marcan como “cobertizo”.[2] La columna mide 196 centímetros de alto y 35 centímetros de diámetro.
Al inicio de las obras de la Casa de Cultura, proyectadas en 1999 e inauguradas en 2007, esta columna se encontraba en el solar y operarios municipales la trasladaron a otras dependencias municipales.
En diciembre de 2019 la Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla la recupero esta columna y la expuso en el hall de la Casa de Cultura junto a una placa informativa en la que aparece información histórica del hospital de transeúntes y un plano antiguo en el que se puede ver la columna junto a sus otras cuatro hermanas en su ubicación original.[3]
En 1789 Fray Alejo de Ciudad Real, guardián del Convento franciscano de San Juan Bautista de Santa Olalla nos da esta descripción del Hospital:[4] “En esta misma villa entrando por la puerta de Talavera que esta al poniente, a mano derecha como subimos para la plaza a distancia de la dicha puerta, como de unos treinta pasos, está el hospital obra muy buena y de bastante capacidad, tiene su capilla muy bien adornada y con puerta a la calle. Hay en él ocho camas para enfermos de este pueblo naturales, a los que se les administra todo lo necesario durante su enfermedad a expensas de las rentas de esta obra pía. Lo más singular que hay en su fundación es la dotación de una cama, con las mismas asistencias que las anteriores pero destinada para estudiantes pobres que pasando a la Universidad de Salamanca, enfermen. Pagan las rentas de este hospital a los párrocos que son sus capellanes, una congrua[5] sustentación, por la asistencia a los enfermos. Y de las mismas rentas se paga médico, cirujano y botica.”



[1] Ordenanzas de la Cofradía de San Antón Abad y del Santísimo Sacramento de la Parroquia de Santa Olalla (Toledo, 1564).
[2] Instituto Geográfico Nacional: Planos topográficos del General Ibáñez Ibero, Termino municipal de Santa Olalla. (30 de abril de 1881). Ref. 451916 y 451918.
[3] ABC: Una sencilla columna de granito donde descansa un valioso pasado. (ABC Edición Toledo. Toledo, 9 de diciembre de 2019).
[4] Biblioteca Nacional de España: Descripción de Santa Olalla (Toledo) y alrededores hecha por Fray Alejo de Ciudad Real. (Santa Olalla, 1789). MSS/7306 (H.357-361) 1000903135.
[5] Congrua: Adecuado o conveniente. Renta mínima de un oficio eclesiástico o civil o de una capellanía para poder sostener dignamente a su titular.






miércoles, 27 de noviembre de 2019

Las Puertas del Cielo, una obra del pintor local Fabriciano Gómez


Bajo el bonito coro de la iglesia de San Pedro Apóstol de Santa Olalla llama la atención el cuadro de gran tamaño "Las llaves de San Pedro" que es obra del pintor local Fabriciano Gómez, y está fechado en 1943.
En el cuadro, de colorido estilo naif, vemos a San Pedro Apóstol, que por otra parte es el titular de la parroquia, abriendo con sus llaves las puertas del cielo; le acompaña de la mano una joven que porta un ramo de flores en una mano y en la otra una devota cruz. Un cielo azul cian y un entorno muy nuboso transmiten una sensación de entorno celestial.
El óleo sobre lienzo está firmado y fechado en 1943 abajo a la izquierda, y añade el número 7º. Está enmarcado con un marco más antiguo reutilizado. Y en la parte trasera del lienzo encontramos una inscripción que nos recuerda los motivos que llevaron al autor a pintar y donar este cuadro a su parroquia, Fabriciano Gómez junto a su mujer Jacinta Blanco Sánchez, tuvieron seis hijos que murieron todos siendo casi niños, el último de ellos en 1942, un año antes de pintar este cuadro.
Fabriciano Gómez Muñoz nació en Santa Olalla el 22 de agosto de 1875, hijo de Cipriano Gómez y Mª Antonia Muñoz. Sastre de profesión tuvo su vivienda y sastrería en la calle Jardines, actual Gregorio Sánchez. Falleció en Santa Olalla el 22 de febrero de 1951. Desarrollo su faceta artística como pintor aficionado y autodidacta, aunque muy prolífico, durante la primera mitad del siglo XX, muchas de sus pinturas recogen con su peculiar estilo ingenuo rincones y escenas del pueblo de Santa Olalla y de su comarca por lo que son un importante testimonio artístico de su época.
La Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla organizó en el Ayuntamiento el día 1 de mayo de 2002 una exposición monográfica con muchas de sus obras que se encuentran fundamentalmente fundamentalmente en manos de su familia y en la que también participó esta obra de la iglesia de San Pedro.[1]
Algunas de sus obras sobre Santa Olalla son "Calle Jardines", "La iglesia de San Julián", “Torre y ábsides de San Pedro”, "El callejón de las Angustias", y “La Fuente Grande de San Pedro”.



[1] Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla: Revista Barbacana nº 2, (Santa Olalla, marzo de 2003).

domingo, 9 de junio de 2019

La Leyenda de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla, origen, leyenda y tradición oral de su imagen

No se conserva ningún documento que nos fije con exactitud el origen de la venerada imagen de la Virgen de la Piedad, patrona de Santa Olalla. Desconocemos por tanto la fecha exacta en que fue tallada, el escultor que la hizo y quién o quiénes realizaron tan importante encargo.
El tema iconográfico de La Piedad en el arte no empezó a representarse como tal hasta el siglo XIII y se hizo muy popular durante el Renacimiento. Esta representación trata de recoger el momento en el que el cadáver de Jesucristo ha sido bajado de la Cruz y puesto en los brazos de su madre la Virgen María.
Indudablemente, la representación más famosa de la Piedad es la Pietà que Miguel Ángel elaboró para la Basílica de San Pedro del Vaticano. Miguel Ángel la esculpió en mármol blanco de Carrara entre 1498 y 1499,  estableció un modelo de composición triangular que ha caracterizado y se ha repetido en la representación de otras obras de la Piedad. El arquitecto y escritor del siglo XVI Giorgio Vasari dijo de la Piedad de Miguel Ángel “es una obra a la que ningún artífice excelente podrá añadir nada en dibujo, ni en gracia, ni, por mucho que se fatigue, en poder de finura, tersura y cincelado del mármol”.
La imagen de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla se inspira en el modelo triangular renacentista marcado por Miguel Ángel. Para describir la imagen usamos las palabras del historiador José Luis Ruz Márquez: "de mediana estatura sentada y con la imagen de Cristo en los brazos, recordando en su actitud a la Virgen de las Angustias"[1]. Efectivamente la pequeña imagen de la Virgen aparece sentada en una zona rocosa sosteniendo el cuerpo cadavérico de su hijo. La imagen del Cristo es de enorme patetismo frente a la serenidad, delicadeza, belleza y juventud de la Virgen. Los ropajes de María son una túnica rosada, una toca blanca y sobre todo esto un manto azul decorado con cenefas y estrellas de pan de oro.
La imagen de la Virgen está esculpida en piedra y posteriormente policromada. Se trata de un tipo de piedra caliza que tradicionalmente se ha denominado piedra dulce, dada su facilidad para ser tallada.
La imagen de la Virgen debió esculpirse a finales del siglo XVI o principios del siglo XVII. Y es ciertamente peculiar dada la escasez de imágenes devocionales de piedra en el interior de las parroquias de la provincia de Toledo.
Es un error fechar el inicio de la devoción a la Virgen de la Piedad en Santa Olalla en el año 1553, como se ha venido haciendo hasta hace algunos años, basándose en un voto que la villa de Santa Olalla hace el 26 de diciembre de 1553. Se trata de un voto para guardar la fiesta de su patrona, la mártir Santa Eulalia, con reparto en este día de limosnas a los pobres de la villa. En algunas partes de este documento aparece sólo “voto a la Patrona” y alguien lo adjudicó a la Virgen de la Piedad, un error que se ha arrastrado en sucesivas ocasiones.[2]
En uno de los primeros artículos que escribí, allá por el año 2002,[3] puede hablar de la leyenda de la Virgen de la Piedad en Santa Olalla y por segunda vez lo hice en el libro de las fiestas de 2019[4] en el que la portada estaba dedicada precisamente a esta vieja leyenda que todos los santaolalleros hemos oído contar desde niños a nuestros abuelos.
En la presentación del libro en una novena de la Virgen dije: “Esta leyenda tiene tantas versiones como familias, tantas versiones como abuelos la han contado. Pero de toda la historia, realidad o ficción, debemos quedarnos con su moraleja: la Virgen de la Piedad quiso quedarse junto a los santaolalleros y nosotros hemos sabido desde hace siglos acogerla como madre”.       
La tradición oral nos cuenta como la llegada de la imagen de la Virgen de la Piedad a Santa Olalla se produjo de una manera peculiar y envuelta en leyenda. Según la tradición el destino de esta maravillosa talla de piedra del siglo XVII no era nuestro pueblo, pero al pasar por aquí procedente de Andalucía y portada en una carreta tirada por bueyes, aquellos animales no quisieron continuar el camino, negándose a andar pese a la evidente insistencia de los arrieros que los guiaban, por lo que los vecinos de Santa Olalla pensaron que la Virgen de la Piedad se quería quedar aquí.
Y así envuelta en ese halo de misterio y leyenda la Virgen de la Piedad se quedó para siempre en nuestro pueblo. Y desde esa fecha se hizo voto solemne de celebrar su fiesta.
Unos sencillos versos nos resumen el contenido de la leyenda:
La Virgen de la Piedad
a Santa Olalla llegó un día,
la trajo un arrierito de Andalucía.
La portada del libro recogía una pintura de 2018 realizada por el pintor y copista Rafael Ramos, probablemente la primera y única representación pictórica de la leyenda. La composición adaptaba el cuadro “Los arrieros” de Ginés Andrés de Aguirre conservado en el Museo del Prado de Madrid.
Esta historia legendaria tiene para Santa Olalla un gran valor antropológico, digno de estudio dada la continuidad en la transmisión oral de esta historia. Siglos atrás, las gentes siempre tendían a dar alguna explicación a los hechos cuyo origen se desconocía. Y ante la imposibilidad de aportar datos ciertos o simplemente lógicos, como que la imagen fue encargada para devoción de la Parroquia de Santa Olalla, recurrían al misterio y a la leyenda.



[1] RUZ MÁRQUEZ, José Luis: La villa de Santa Olalla en el siglo XVIII, (Ayuntamiento de Santa Olalla. Santa Olalla, 1982). Pág. 23.
[2] Archivo Municipal de Santa Olalla: Voto de la villa de Santa Olalla a su patrona Santa Eulalia. AMSO/106/15 (23 de diciembre de 1556).
[3] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Mitos y leyendas. Barbacana nº 2. (Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla. Santa Olalla, marzo de 2002).
[4] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos de nuestra historia - Para conocer un poco más sobre la historia de Santa Olalla, sus anécdotas y sus personajes-. Libro de las Fiestas Ntra. Sra. de la Piedad 2019. (Ayuntamiento de Santa Olalla. Santa Olalla, 2019).

viernes, 21 de diciembre de 2018

Las Piedras del Portazgo, testigos únicos del Portazgo de Santa Olalla - Informe histórico

La Real Academia Española nos define Portazgo de manera clara y concisa: “Derechos que se pagan por pasar por un sitio determinado de un camino”.[1]
La villa de Santa Olalla contaba desde la reconquista con este derecho que suponía una carga impositiva sobre las personas, ganado y mercancías que entraban o pasaban por la villa.
En el documento más antiguo que se conserva en el Archivo Municipal de Santa Olalla ya se regula el Portazgo de la Villa, se trata de la concesión del Fuero de Toledo a Santa Olalla por el rey Alfonso VII el 6 de abril de 1124.[2]
Esta concesión del portazgo fue confirmada en sucesivas ocasiones como el 20 de julio de 1350 cuando el rey de Castilla Pedro I "el cruel" concede a don Martín Fernández de Toledo el señorío de Santa Olalla, dándole el portazgo y término de Santa Olalla. Este es un extracto del documento firmado en Sevilla de la cesión del señorío a Martín Fernández: "A vos Martín Fernández mi ayo y mi Notario mayor de la Andalucía y mi canciller mayor del sello y mi Alcalde mayor de Toledo; por vuestros servicios y los buenos y muy leales que hizo don Gonzalo Ruiz vuestro Padre a nos y a los Reyes ende vengo y señaladamente al rey don Alfonso mi padre que dios perdone [...] He de hacer bien y merced de vos que halléis libremente el donadío del Portazgo de Santa Olalla y de su término y aquellas cosas que suelen andar y andan ahora en renta con el dicho Portazgo de Santa Olalla […]".[3]
Después de un largo pleito contra el señor feudal de Santa Olalla, el 9 de abril de 1501, los vecinos de la ciudad de Toledo son declarados exentos del pago del Portazgo. Así sus mercancías se ven libres del pago de esta carga impositiva a su paso por nuestro pueblo.
En las Relaciones de Felipe II se nos dice que: “El señor tiene un portazgo en ella que le vale más de doscientos mil maravedís”.[4]
Por el Catastro de Ensenada sabemos que el señor de la villa y Conde de Orgaz cobraba a los vecinos pecheros, aquellos obligados al pago de los tributos, los derechos de portazgo por el paso por Santa Olalla unos 400 reales, aunque parte del portazgo se destinaba a arreglar el camino real.[5] En esta época el portazgo estaba arrendado a Mateo López por 200 reales.[6]
El viajero ilustrado Antonio Ponz nos dice: “En Santa Olalla exigen portazgo, y es porque según he oído, tenían la obligación de mantener por allí el camino reparado, y seguro. Ha quedado la carga al pasajero sin provecho".[7]
Finalmente los derechos de Portazgo fueron abolidos con las reformas liberales del siglo XIX.
En el caso de Santa Olalla el lugar del camino en el que se debía pagar no eran sus puertas como sucedía en otros muchos lugares, sino un lugar que estaba fuera del núcleo urbano a varios kilómetros en dirección Talavera, en el paraje conocido todavía hoy como el Portazgo, y que abarca una zona a ambos lados de la antigua Carretera Real. Podemos ver su delimitación en un plano de 1881.[8]
En este lugar existía un edificio del portazgo, con vivienda,[9] y junto a él estaban las dos piedras que lo marcaban y que permitían cerrar el paso. Se trata de dos sencillos hitos de piedra de granito, en forma de pilares rectangulares con una anchura de 60 por 60 cm. coronados con otras dos piezas de piedra de forma piramidal con lo que alcanzan una altura de 115 cm. Están traspasados lateralmente por un grueso taladro de 10 cm aproximadamente que permitiría cerrar el paso entre ellos con un madero circular. Estos restos son posiblemente del siglo XVI, época de mayor pujanza del señorío de Santa Olalla.
Por todo lo que antecede “Las Piedras del Portazgo” merecen ser conservadas y puestas en valor, como así sea hecho, por ser el único testigo físico que ha perdurado de aquel Portazgo que marco la historia de la villa de Santa Olalla y su estrecha vinculación a la Carretera Real de Madrid a Lisboa.



[1] Real Academia Española: Diccionario en línea de la lengua española. www.rae.es
[2] Archivo Municipal de Santa Olalla: Privilegio Real de Concesión del Fuero de Toledo a la Villa de Santa Olalla. SO/106/1
[3] AHPTO H-1816, folio 112. Transcripción de todos los títulos del Señorío de esta villa de Santa Olalla, año 1751.
[4] VIÑAS MEY, Carmelo y PAZ, Ramón: Relaciones Histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España, hechas por iniciativa de Felipe II. Reino de Toledo. (Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1951). Págs. de 421 a 427.
[5] ARCHIVO MUNICIPAL DE SANTA OLALLA: Catastro del estado seglar, copia de 1758. APSO/8.
[6] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Santa Olalla en… (Relaciones geográficas y libros de viajes. Del siglo XVI al XIX). (Santa Olalla, 2017). Pág. 56.
[7] PONZ, Antonio: Viaje de España o Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella, (Imp. Joaquín Ibarra. Madrid, 1784). Pág. 11.
[8] Instituto Geográfico Nacional: Planos Topográficos de Santa Olalla (Toledo). (1881).
[9] Archivo Municipal de Santa Olalla: Padrones de Almas (1871-1880). AMSO/22. En el siglo XIX todavía aparece la casa y una familia empadronada en ella.