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sábado, 11 de julio de 2026

Portada 2026 del Cristo de la Caridad, acuarela de José Manuel Salamanca

         La portada de la Revista del Cristo de la Caridad 2026 ha sorprendido por su calidad artística. Se trata de una acuarela pintada por José Manuel Salamanca Escobedo, médico, pintor y hermano del Cristo de la Caridad.[1]

Esta acuarela res una interpretación artística y devocional del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla, concebida como una imagen de carácter votivo en la que se combinan elementos religiosos, heráldicos y paisajísticos propios de la tradición barroca, el propio autor la ha titulado: “Cristo de la Caridad con ángeles custodios”.

La composición está organizada en torno a un gran marco fingido de estilo barroco, ricamente dorado y decorado con roleos, querubines y elementos vegetales. En la cartela superior puede leerse la inscripción en latín: «Sanctissimus Christus Caritatis - Sancta Eulaliam», que identifica a la advocación y a la localidad. Además, en la parte baja podemos leer: «Anno Domini MMXXVI – JM Salamanca»

En el centro de la obra domina la figura del Cristo crucificado, con su característico faldellín rojo. En la Cruz y la peana también reproduce sus espejos y su característica policromía verde y dorada.

Tras la cruz se abre un cielo de nubes grises que enmarca dos símbolos cósmicos tradicionales: un sol y una luna antropomorfos, entre nubes. Ambos evocan el relato evangélico de la Crucifixión y son un motivo frecuente en la iconografía cristiana desde la Edad Media.

En segundo plano aparece la iglesia de San Julián de Santa Olalla, reconocible por su torre y su amplia fachada.

Más que una reproducción literal, la obra constituye una interpretación iconográfica que combina fidelidad al Cristo de la Caridad con una recreación idealizada de su contexto histórico y espiritual. El resultado recuerda a las antiguas estampas devocionales y a los pequeños retablos pintados, actualizados mediante una técnica delicada y luminosa. Esta obra conmemorativa une patrimonio, fe e identidad local en una única composición, que una vez publicada se suma ya al patrimonio artístico y bibliográfico de Santa Olalla.

La imagen central del Cristo también se utilizó para decorar un abanico de cartón que se repartió durante el encendido de los Barreñones de Fuego 2026, acompañado de otros dibujos obra de Rafael Alcoba y con el Romance de Barreñones compuesto por Josué López Muñoz en el reverso. 



[1] Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026).

Abanico de cartón del Cristo de la Caridad de Santa Olalla
Romance de Barreñones impreso en el abanico de cartón

viernes, 10 de julio de 2026

Julia Gálvez, una cupletista santaolallera que triunfó en los escenarios españoles en la primera década del siglo XX

 

Julia Gálvez con mantón de Manila - Año 1910
(Fotografía coloreada digitalmente)

A comienzos del siglo XX, cuando el cuplé vivía su época dorada y las artistas de variedades llenaban teatros y cafés-concierto, una joven nacida en Santa Olalla consiguió abrirse camino en algunos de los escenarios más prestigiosos del país. Se llamaba Julia Gálvez y fue una cancionetista de reconocido éxito, especializada en un repertorio en el que convivían los cuplés con otros géneros populares y flamencos como el garrotín y las marianas, prestigio que quedó reflejado en la prensa de la época.

Desaparecido Casino de Gálvez
Plaza de Santa Olalla

            Julia Gálvez Molina, nació en Santa Olalla en 1890. Quizá sus primeros pasos en la canción los dio en el casino que su familia regentaba en la Plaza de Santa Olalla, y desde este lugar de paso junto a la carretera nacional, con menos de veinte años a los principales escenarios españoles.

Portada de "La Actualidad"
Barcelona 1910

El 15 de marzo de 1910 ocupó la portada de la revista gráfica barcelonesa “La Actualidad”, donde aparecía anunciada como «la genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas, que actúa con gran éxito en el Salón de Proyecciones».[1] Que una artista figurase en la portada de una publicación ilustrada era un reconocimiento reservado a intérpretes que gozaban de una notable popularidad.

Publicidad de un espectáculo de Julia Gálvez

El 2 de junio de 1910 debuta en el Cine Escudero de Cádiz, donde la publicidad la presenta como «reina de las granadinas y de las marianas».

Un artículo sobre el Teatro Vico del Puerto de Santa María la describe así: «La cupletista y cantadora Julia Gálvez, anunciada como la reina de las marianas, que al modo de la época se presentaba en el escenario con pañolones de Manila, con capote y montera de torero o, como en la foto adjunta, de traje de corto campero».

Cinco años más tarde, el periódico El Eco Toledano, en su edición del 16 de octubre de 1915, le dedicaba un artículo bajo el título «Artistas toledanos».[2] En él se recordaban los importantes éxitos alcanzados por la artista: «La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España…».

Estas palabras confirman que Julia Gálvez había actuado en algunos de los teatros más conocidos de Madrid, como el Apolo, considerado uno de los grandes templos del género lírico y de variedades, además de realizar giras por numerosas ciudades españolas.

Sin embargo, el mismo artículo revelaba también el difícil momento personal que atravesaba. Desde hacía algunos meses permanecía en Santa Olalla, su localidad natal, aquejada de una enfermedad respiratoria que había obligado a interrumpir su carrera artística. El periodista describía con tono apesadumbrado cómo una afección en el pecho, inicialmente leve, había ido debilitando poco a poco su salud, transformando a aquella artista «tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario» en una mujer «triste y decaída».

El artículo concluía con un deseo que refleja el cariño que despertaba entre sus paisanos: «De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.»

Sepultura de Julia Gálvez
Cementerio de Santa Olalla (Toledo)

Aquella afección pulmonar terminó siendo una tuberculosis, que acabó con su vida un año después, a los 26 años de edad. El 1 de agosto de 1916 fallecía en Santa Olalla, su pueblo natal, donde fue enterrada en el cementerio parroquial, aunque cuando en 1924 se inaugura el cementerio municipal sus restos son trasladados a una nueva sepultura de un singular estilo modernista.

Estuvo casada con el director de orquesta de la compañía para la que trabajaba.

Aunque hoy su nombre ha quedado prácticamente olvidado, estas referencias periodísticas permiten recuperar la figura de una artista que llegó a alcanzar notoriedad en el panorama del espectáculo español de principios del siglo XX. Julia Gálvez forma parte de aquella generación de cupletistas y cancionetistas que llevaron su arte por los teatros de España y contribuyeron al enorme éxito de los espectáculos de variedades en la llamada Belle Époque.

Transcribimos el artículo integro:

ARTISTAS TOLEDANOS - JULIA GÁLVEZ

La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España, se encuentra desde hace algunos meses en Santa Olalla, su pueblo natal, enferma y melancólica...

Una afección al pecho, leve en un principio, de cuidado después, ha ido minando poco a poco su organismo, y la popular artista, tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario, se halla triste y decaída en su lugarejo.

De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.



[1] La Actualidad: La genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas que actúa con gran éxito en el salón de proyecciones. (Barcelona, 15 de marzo de 1910).

[2] El Eco Toledano: Artistas Toledanos – Julia Gálvez. (Toledo. Sábado, 16 de octubre de 1915).

La cupletista Julia Gálvez

martes, 7 de julio de 2026

Etapas de una fiesta histórica (Las Fiestas del Cristo de la Caridad de Santa Olalla)

Triunfo de la Santa Cruz en la Batalla de las Navas de Tolosa
Catedral de Toledo - 1788

Las fiestas que Santa Olalla celebra cada 16 de julio en honor del Cristo de la Caridad son sin lugar a dudas las más antiguas de cuantas se siguen celebrando en nuestra comarca. Más de ochocientos años ha pervivido su celebración que ha ido evolucionando en cada época.[1]

Estatua orante de Diego Lope de Haro
Catedral de Toledo - Finales del siglo XV

1212 - El Origen Medieval de la Fiesta

El origen de la fiesta está claramente fijado en el 16 de julio de 1212 cuando don Diego Lope de Haro, vinculado por su hermana Mencía al Señorío de Santa Olalla, participa heroicamente en la victoria de las Navas de Tolosa, probablemente la victoria más trascendental de la Reconquista.

Desde esa fecha se establece que sea fiesta solemne, con el título de fiesta del Triunfo de la Cruz, en los pueblos del Arzobispado de Toledo, pero con mayor intensidad se establece la celebración en los pueblos del Señorío de Santa Olalla: La Mata, Domingo Pérez, Otero, Carriches, Erustes y Santa Olalla, junto a otros núcleos hoy desaparecidos.

El Crito de la Caridad en un galeón por el Atlántico
Detalle de un grabado de Bruno Halcón

Siglo XVI – La Santa Caridad y un Cristo Novohispano

En el siglo XVI se funda en Santa Olalla la Cofradía de la Santa Caridad que tenía entre sus obligaciones dar cristiana sepultura a aquellos pobres solemnidad que no pudieran pagarla. Esta cofradía recibió como donación por parte de alguno de los muchos santaolalleros emigrados al nuevo continente, la imagen de un Crucificado de gran tamaño, un Cristo elaborado con una técnica colonial, con caña de maíz y llegado desde Nueva España, el actual Miochacán en México.

El fraile canario Matías de Escobar dijo de estas imágenes: “Las imágenes vestían la traza española con el ropaje indiano, […] se paga tanto el Señor de ver consagradas aquellas cañas en imágenes suyas que quiere obrar por ellas las mayores maravillas”.

La peste o la muerte con un reloj de arena
Detalle de un grabado de Bruno Halcón

1598 – La Peste y el Voto al Cristo

A finales del siglo XVI la peste bubónica hizo estragos entre la población de Santa Olalla, se calcula que llegaron a fallecer hasta seiscientas personas. Cuenta la leyenda que en aquel momento de oscuridad, los santaolalleros hicieron voto solemne encomendándose al Cristo de la Santa Caridad. Al sanar la población, las antiguas fiestas del Triunfo de la Cruz se transformaron en las fiestas del Cristo de la Caridad, manteniendo su fecha del 16 de julio.

Desde entonces, el Cristo se convirtió en el protector de la salud de los santaolalleros, que se encomendaban a él bajo el lema “In te nostra salus”. Su fama y milagros llegaron incluso hasta la Puebla de Montalbán, donde también comenzaron a celebrar su fiesta.

Este voto solemne se ha renovado al finalizar otras epidemias que azotaron a nuestro pueblo, como el cólera morbo de 1885, o más recientemente en 2020 en medio de la pandemia de Coronavirus.

Santa Faz, en la cúpula de la Capilla del Cristo de la Caridad
Luis Cosón - 1726

Siglo XVII – El Arte al servicio de la Cofradía

Todo lo acontecido provocó que la devoción al Cristo de la Caridad creciera enormemente y su imagen fuera protegida por ilustres personajes, como los Condes de Orgaz o el escritor Cristóbal de Fonseca.

En esta época se levanta su nueva capilla; en 1625 se coloca en ella su retablo obra del escultor Toribio González; en 1694 se encarga para el Cristo la cruz rococó con espejos que tiene actualmente; en 1701 se añaden las andas en el mismo estilo; y como culmen de esta época, en 1726 se decora la cúpula de la capilla con unas valiosas pinturas al temple, obra del pintor de origen flamenco Luis Cosón.

Barreñones de fuego en 2025
Foto de Jesús del Castillo (Objetivo Tradición)

Siglo XVIII – Las tradiciones enriquecen la fiesta

La fiesta del Cristo de la Caridad en aquella época era la fiesta principal de Santa Olalla y para engrandecerla se suman a ella una serie de actos que en sus orígenes provenían del Concejo de la villa o de otras Cofradías pero que solo por esta celebración han llegado hasta nuestros días.

Desde 1722 encontramos referencias documentales del alumbrado de la plaza para esta fiesta con los Barreñones y tenemos también una descripción del artefacto de los Barreñones: “la iluminación se hace a base de candilejas, faroles de todos los colores, hachas de viento y otras luces. Cinco pirámides con una ziguiñuela la hacían dar vueltas sin parar, en la que había ocho barreñones encendidos con las mismas materias, que así mismo daban mucha luz”.

Otra de las tradiciones que se sumaron al Cristo fue la Soldadesca de Animas que ejecutaba en esta fiesta diversos bailes grotescos como la danza de paloteo o el baile de la bandera que se documenta por primera vez vinculado al Cristo en 1720. Los bailes populares de jotas formaban parte elemental de la fiesta, como también lo eran los toros, en 1626 el alcalde de Santa Olalla decía “que se corran dos o tres toros para fiesta de la Cruz”, y pocos años después “que se corran y maten dos toros con capea, buscándolos donde los haya”, con los años los toros pasarían a vincularse a las fiestas de la Virgen de la Piedad cuando estas comenzaron a ser las fiestas mayores.

Baile de las Cintas en 2025
Foto de Juan Oeo

Dos de los danzantes del Baile de la Bandera en 2025
Foto Juan Oeo

La actualidad – El resurgir de la fiesta

Actualmente, cuando avanzamos por el segundo cuarto del siglo XXI, los santaolalleros conocedores del valor inmaterial de esta fiesta nos hemos sentido en la obligación de conservarla, engrandecerla y difundirla. Conocedores del legado recibido el Ayuntamiento y la Hermandad han logrado en pocos años volver a convertir esta fiesta en una referencia para Santa Olalla y su comarca, referencia en los actos lúdicos y festivos y también en las singulares tradiciones que la componen.

Se han potenciado las tradiciones más peculiares como los barreñones y el baile de la bandera, se ha recuperado el baile del “palo y las cintas”, se han sacado partituras y grabado las melodías de estos bailes, compuesto y grabado la Jota Santaolallera, el Romance de Barreñones y las Coplillas de las Antiguas Tierras.

Cada año un intercambio nos acerca a un pueblo toledano donde también bailan la bandera, cada uno a su “modo”. Un mercadillo local, rutas de historia local para los niños, un campeonato de juego de la Rana y otros juegos populares en las Olimpiadas Rurales que ya van por su tercera edición.

Todo lo dicho supone valor en el presente y la mejor herencia que debemos cuidar para que la puedan recibir los futuros santaolalleros.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Etapas de una fiesta histórica, las Fiestas del Cristo de la Caridad de Santa Olalla. Revista de las Fiestas de Verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad. (Ayuntamiento de Santa Olalla y Hermandad del Stmo. Cristo de la Caridad. Santa Olalla, julio de 2026). Pág. 21.



sábado, 27 de junio de 2026

El primer aeroplano que vieron los santaolalleros - Asombro ante un acontecimiento extraordinario en 1915


Imagen de un aeroplano en 1915, en algún lugar de Castilla

El 9 de marzo de 1915 quedó grabado en la memoria de los habitantes de Santa Olalla de los inicios del siglo XX. En una época en la que la aviación apenas daba sus primeros pasos y los aeroplanos eran una rareza incluso en las grandes ciudades, los vecinos de esta localidad presenciaron por primera vez el paso de una aeronave sobre su cielo.

Al día siguiente, el miércoles 10 de marzo de 1915, el periódico El Eco Toledano recogía la noticia en su sección «Desde Santa Olalla», dejando un valioso testimonio de cómo vivieron los santaolalleros aquel momento histórico.

La crónica refleja con enorme naturalidad el desconcierto y la fascinación que produjo aquel aparato volante. El ruido del motor alertó a los vecinos, que salieron apresuradamente de sus casas para descubrir un «enorme pajarraco» cruzando el cielo a considerable altura. Poco a poco comprendieron que estaban contemplando un invento del que seguramente solo habían oído hablar.

El corresponsal señala que el aeroplano parecía ir tripulado por dos oficiales de Infantería y que atravesó el pueblo siguiendo una trayectoria de norte a sur. Mientras estuvo relativamente cerca pudieron distinguirse sus ocupantes, aunque al alejarse fue ganando altura hasta confundirse con las nubes.

La impresión causada fue enorme. El cronista destaca que durante toda la jornada no se habló de otra cosa y que el acontecimiento dio pie a innumerables comentarios y conjeturas entre los vecinos. Aquella breve aparición supuso el primer contacto directo de muchos santaolalleros con la aviación, apenas doce años después del histórico vuelo de los hermanos Wright y cuando los aeroplanos seguían siendo una auténtica novedad en España.

Más de un siglo después, esta pequeña noticia periodística constituye un curioso documento para conocer cómo la llegada de la aviación transformó el imaginario colectivo de los pueblos españoles. Lo que hoy resulta cotidiano fue entonces un espectáculo insólito que despertó sorpresa, curiosidad y admiración.

Transcribimos íntegramente el artículo publicado en El Eco Toledano, el miércoles, 10 de marzo de 1915.[1]

 

DESDE SANTA OLALLA - Paso de un aeroplano

(De nuestros corresponsales)

Santa Olalla, 9. — Ayer pasó por este pueblo un aeroplano que al parecer venía tripulado por dos oficiales de Infantería.

Al ruido del motor, creyendo que era una cosa extraña, los vecinos salieron de sus casas precipitadamente, descubriendo en seguida al enorme pajarraco que volaba a bastante altura.

La gente al principio no se hizo cargo de lo que era aquello hasta que más tarde se fue dando cuenta.

Resultó un espectáculo bonito y de el que se habló durante todo el día, pues nunca vio el pueblo un aparato de tal clase.

Vino por el Norte y siguió la ruta del Sur, ignorándose de dónde venía ni hacia dónde se encaminaba.

Cuando pasó por el pueblo podía distinguirse perfectamente los que le tripulaban, pero a medida que se iba alejando fue elevándose de tal manera que parecía confundirse con las nubes.

El pueblo está intrigado y sobre el aeroplano de referencia hace un sinnúmero de juicios.

Este episodio puede considerarse, con la documentación actualmente conocida, la primera referencia periodística al paso de un aeroplano sobre Santa Olalla y, muy probablemente, la primera ocasión en que la mayoría de sus habitantes contempló uno con sus propios ojos, convirtiéndose en una pequeña pero significativa página de la historia local.



[1] El Eco Toledano: Paso de un aeroplano. (Toledo. Miércoles, 10 de marzo de 1915).

martes, 19 de mayo de 2026

Feria de Ganado en Santa Olalla en 1912

 

El diario “El Eco Toledano” en su edición del 4 de septiembre de 1912, nos deja constancia de una feria de ganado en Santa Olalla de la que no teníamos noticia hasta la fecha[1]. Transcribimos el artículo integro:

EN LA PROVINCIA - FERIAS Y FIESTAS

Santa Olalla, 3 Septiembre.— La feria de ganados ha terminado en esta villa con la misma animación que comenzó y que tengo comunicado á los lectores de nuestro valiente diario.

En nada se ha notado que era hoy el último día de mercado; el ganado ha permanecido en el teso en número considerable, y las transacciones se han sucedido hasta hora bien avanzada de la tarde.

Sólo ligeros incidentes entre el elemento gitano han sido los que han entretenido la atención de la Guardia civil de servicio en el ferial, pero, afortunadamente, ninguno ha revestido importancia.

La estadística de ganados asistentes arroja en sus guarismos cifras superiores en las distintas especies á las de años anteriores.

Todo esto me hace confirmar cuanto os tengo dicho, respecto de que la feria de ganados de esta villa resulta ya una de las más importantes de la comarca.— Corresponsal.



[1] El Eco Toledano: Ferias y Fiestas. Toledo, 4 de septiembre de 1912.

Mulas engalanadas en Santa Olalla - 7-5-1928
David López Cocina y familia

miércoles, 13 de mayo de 2026

Ropa blanca de la Dolorosa - Un camisón del siglo XIX conservado en el ajuar de la Virgen de los Dolores de Santa Olalla

El ajuar de la Virgen de los Dolores de Santa Olalla conserva una pieza de indumentaria muy interesante, y que se ha llegado hasta nuestros días gracias a haber sido donado y reutilizado como prenda para la imagen de la Virgen.

Se trata de un camisón femenino de color blanco, confeccionado en fino tejido de algodón y enriquecido con delicados encajes de bolillo. La prenda presenta cuello alto adornado con amplios volantes de encaje, mangas largas rematadas con puños acampanados y detalles de vainicas y puntillas que recorren el cuerpo y la falda, reflejando la elegancia y el esmero propios de la ropa íntima tradicional de finales del siglo XIX.

Este camisón fue donado por la santaolallera Zoila Vélez a la Virgen de los Dolores de Santa Olalla (Toledo), constituyendo una muestra de devoción popular y de la estrecha relación entre el ajuar doméstico y las ofrendas realizadas a las imágenes marianas. La pieza destaca tanto por su valor textil y artesanal, como por su significado histórico y sentimental, dentro del patrimonio de la hermandad.

domingo, 26 de abril de 2026

Retazos de Nuestra Historia - Libro de las Fiestas de Santa Olalla 2026



Para conocer un poco más sobre la historia de Santa Olalla, sus anécdotas y personajes[1]

Josué López Muñoz

Concejal de Cultura y Nuevas Tecnologías

Correspondiente de la RABACHT

1.     El Tío Caracas, un santaolallero pionero del toreo cómico

Felipe Sanz Peña (Santa Olalla, 1900 – Talavera de la Reina, 1985) conocido como “El Tío Caracas” fue uno de los grandes toreros cómicos del siglo xx. Nació en Santa Olalla el 15 de noviembre de 1900 y fue tío político del matador de toros Gregorio Sánchez. Siendo un niño se trasladó a Talavera, donde ejerció como limpiabotas en la plaza del Reloj. Tras comenzar como novillero, toreando incluso en Las Ventas, formo la cuadrilla de “Los Lagarteranos”, junto a Antonio Moreno “La Tía Antonia”, que vestido de mujer hacía de pareja del “Tío Caracas”; don Armando y Anselmito que imitaban a los famosos cómicos “Cantinflas” y “Charlot”; y “El Niño Pollito”.  Con este y otros espectáculos recorrieron España provocando las risas de quienes asistían a los festejos. Se retiró de los toros en Madrigal de la Vera el 23 de septiembre de 1981. Felipe Sanz falleció en Talavera de la Reina el 9 de mayo de 1985, una calle de Talavera lleva su nombre.

Del Tío Caracas se cuenta una anécdota: estando un día de 1956 en un café se suscitó una discusión sobre toros entre un sevillano y él, El Tío Caracas se levantó y dijo: «Lo que ese torero hace, también lo hago yo» y se fue. El sevillano le despreció sin saber quién era y, cuando alguien le dijo que se trataba de un torero-cómico, el sevillano contestó: «En el mundo sólo hay dos grandes de ese toreo-cómico: el Bombero Torero y ese otro al que dicen el Tío Caracas».

 

2.     Los Arrocaiques, un bollo rico con un nombre único

Todavía se siguen elaborando y vendiendo con éxito en las panaderías de Santa Olalla los arrocaiques, que son unos bollos planos y finos elaborados a partir de la masa del pan a la que se le añade aceite, azúcar y anises.

            Lo más exclusivo de este bollo no es precisamente su receta, sino su nombre. Se trata de un localismo gastronómico, desgraciadamente casi en desuso, muy probablemente “arrocaique” es una denominación popular de origen árabe.

 

3.     Santa Rita en Alcabón

        El pueblo vecino de Alcabón celebra con especial devoción desde principios del siglo XX la fiesta de Santa Rita a finales del mes de mayo. La santa agustina es abogada de las causas imposibles y protectora en los problemas maritales y de familia.

A principios de ese siglo era tradición que algunos grupos de alcaboneras acudieran a los pueblos vecinos a pedir limosna para hacer la fiesta de Santa Rita. Las vecinas de estos pueblos cercanos acudían luego hasta Alcabón, tradición que se ha mantenido hasta hace unos años solo entre las santaolalleras. Estas mujeres santaolalleras se acercan andando por el camino, la salida se hace desde la ermita de San Sebastián, hasta la iglesia de Alcabón para escuchar allí la misa y participar en la procesión. Nos cuentan que se sigue manteniendo la deferencia, por parte de las mujeres de Alcabón, de ceder sacar a la santa de la iglesia para la procesión a las santaolalleras que hayan acudido.

 

4.     Privilegio del Portazgo de Madrid, falsificado como de Santa Olalla

El archivo de los Condes de Orgaz, recientemente expuesto en la Biblioteca Nacional, conserva un interesante documento en pergamino que es un Privilegio Rodado de Pedro I “el Cruel”, por el que concede a Martín Fernández de Toledo, el Portazgo de Santa Olalla, firmado en Sevilla el 20 de julio de 1350. Esta concesión suponía poder cobrar todos los impuestos de las mercancías que entraban y salían de la villa, además de otros privilegios propiedades y derechos.

En 2020 el Conde de Orgaz don Gonzalo Crespí de Valldaura y Bosch-Labrús, nos alerta de la falsificación contenida en este documento: «Es importante señalar que las dos veces que aparece mencionado Santa Olalla en este documento el nombre ha sido sobrescrito sobre otro nombre borrado. Se trata, sin duda, de un documento manipulado, probablemente en fecha bastante posterior.» Gracias a otro privilegio rodado de 1351 sabemos que el documento original se refería al portazgo de Madrid. Esta manipulación del documento pudo ocurrir en fecha tan tardía como los primeros años del siglo XVI cuando el señor de Orgaz y Santa Olalla se vio llevado a pleito por la Mesta y por la ciudad de Toledo en 1510.

 

5.     La primera fotografía aérea de Santa Olalla

La primera fotografía aérea que tenemos documentada de Santa Olalla está tomada en el verano de 1936, al iniciarse la Guerra Civil Española. La imagen de color sepia, tomada desde alguna avioneta militar, nos muestra el casco urbano del municipio con sus casitas de planta baja con sus corrales cada una de ellas, solo en el centro se distinguen algunas casas de dos plantas, agrupadas en torno a las calles principales del pueblo y a las plazas que se abren en ellas, se ven las dos iglesias.

Llama la atención en el primer plano de la foto, tomada desde el entorno del camino de Domingo Pérez como abundan en esas parcelas pegadas al pueblo un gran número de eras, con su forma circular, se distinguen en ellas los montones de grano y algunas personas y animales de tiro trabajando en la limpieza del cereal. Se trata de un documento excepcional que nos muestra la fisonomía de Santa Olalla en los años 30 y la vida agrícola de los santaolalleros de esa época. 

 

6.     Juana Tenorio, santaolallera peregrina a Guadalupe en 1714

Un libro de milagros del Monasterio de Guadalupe publicado por Fray Francisco de San José en 1766, recoge el milagro que la Virgen hizo a una niña santaolallera y como está peregrino con su madre hasta el monasterio para dar gracias, siendo ambas las dos primeras peregrinas locales documentadas.

Se trata del milagro XXVII de la compilación, se produjo al parecer en 1714: «Cinco días estuvo sin habla y en las fauces de la muerte Juana Tenorio, hija de Manuel García y Ana Gómez Tenorio, vecinos de la Villa de Santa Olalla, Arzobispado de Toledo, extremo lamentable, en que la puso el mortal rigor de una calentura. La desahucio el medico por sin remedio; y no le hubiera tenido, si la mucha fe su madre no la hubiera encomendado a la Virgen de Guadalupe, Nuestra Señora, pues al verla, que en agraz se la arrebataba la fiebre con su calor hizo promesa muy fervorosa a su grande piedad de traerla a su Santa Casa, si la daba salud, mandar decir una misa en agradecimiento y que fuese en la procesión con una luz acompañando. Volvió luego al pronto en sí y cobró entera salud; aunque fue regular su convalecencia; por lo que obró la Virgen lo bastante, según lo pedía el milagro, sacándola del peligro y dejo a lo natural lo que no necesitaba de superior virtud. Cumplieron Madre e hija su promesa muy gustosas…».



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos de nuestra historia - Para conocer un poco más sobre la historia de Santa Olalla, sus anécdotas y sus personajes-. Libro de las Fiestas Ntra. Sra. de la Piedad 2026. (Ayuntamiento de Santa Olalla. Santa Olalla, 2026).