Mostrando entradas con la etiqueta personajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personajes. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de julio de 2026

Julia Gálvez, una cupletista santaolallera que triunfó en los escenarios españoles en la primera década del siglo XX

 

Julia Gálvez con mantón de Manila - Año 1910
(Fotografía coloreada digitalmente)

A comienzos del siglo XX, cuando el cuplé vivía su época dorada y las artistas de variedades llenaban teatros y cafés-concierto, una joven nacida en Santa Olalla consiguió abrirse camino en algunos de los escenarios más prestigiosos del país. Se llamaba Julia Gálvez y fue una cancionetista de reconocido éxito, especializada en un repertorio en el que convivían los cuplés con otros géneros populares y flamencos como el garrotín y las marianas, prestigio que quedó reflejado en la prensa de la época.

Desaparecido Casino de Gálvez
Plaza de Santa Olalla

            Julia Gálvez Molina, nació en Santa Olalla en 1890. Quizá sus primeros pasos en la canción los dio en el casino que su familia regentaba en la Plaza de Santa Olalla, y desde este lugar de paso junto a la carretera nacional, con menos de veinte años a los principales escenarios españoles.

Portada de "La Actualidad"
Barcelona 1910

El 15 de marzo de 1910 ocupó la portada de la revista gráfica barcelonesa “La Actualidad”, donde aparecía anunciada como «la genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas, que actúa con gran éxito en el Salón de Proyecciones».[1] Que una artista figurase en la portada de una publicación ilustrada era un reconocimiento reservado a intérpretes que gozaban de una notable popularidad.

Publicidad de un espectáculo de Julia Gálvez

El 2 de junio de 1910 debuta en el Cine Escudero de Cádiz, donde la publicidad la presenta como «reina de las granadinas y de las marianas».

Un artículo sobre el Teatro Vico del Puerto de Santa María la describe así: «La cupletista y cantadora Julia Gálvez, anunciada como la reina de las marianas, que al modo de la época se presentaba en el escenario con pañolones de Manila, con capote y montera de torero o, como en la foto adjunta, de traje de corto campero».

Cinco años más tarde, el periódico El Eco Toledano, en su edición del 16 de octubre de 1915, le dedicaba un artículo bajo el título «Artistas toledanos».[2] En él se recordaban los importantes éxitos alcanzados por la artista: «La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España…».

Estas palabras confirman que Julia Gálvez había actuado en algunos de los teatros más conocidos de Madrid, como el Apolo, considerado uno de los grandes templos del género lírico y de variedades, además de realizar giras por numerosas ciudades españolas.

Sin embargo, el mismo artículo revelaba también el difícil momento personal que atravesaba. Desde hacía algunos meses permanecía en Santa Olalla, su localidad natal, aquejada de una enfermedad respiratoria que había obligado a interrumpir su carrera artística. El periodista describía con tono apesadumbrado cómo una afección en el pecho, inicialmente leve, había ido debilitando poco a poco su salud, transformando a aquella artista «tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario» en una mujer «triste y decaída».

El artículo concluía con un deseo que refleja el cariño que despertaba entre sus paisanos: «De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.»

Sepultura de Julia Gálvez
Cementerio de Santa Olalla (Toledo)

Aquella afección pulmonar terminó siendo una tuberculosis, que acabó con su vida un año después, a los 26 años de edad. El 1 de agosto de 1916 fallecía en Santa Olalla, su pueblo natal, donde fue enterrada en el cementerio parroquial, aunque cuando en 1924 se inaugura el cementerio municipal sus restos son trasladados a una nueva sepultura de un singular estilo modernista.

Estuvo casada con el director de orquesta de la compañía para la que trabajaba.

Aunque hoy su nombre ha quedado prácticamente olvidado, estas referencias periodísticas permiten recuperar la figura de una artista que llegó a alcanzar notoriedad en el panorama del espectáculo español de principios del siglo XX. Julia Gálvez forma parte de aquella generación de cupletistas y cancionetistas que llevaron su arte por los teatros de España y contribuyeron al enorme éxito de los espectáculos de variedades en la llamada Belle Époque.

Transcribimos el artículo integro:

ARTISTAS TOLEDANOS - JULIA GÁLVEZ

La bella cancionetista Julia Gálvez, que ha logrado triunfos ruidosos en Madrid, luciendo su gentil palmito en escenarios como el de Apolo y el del Retiro, y en casi todas las grandes poblaciones de España, se encuentra desde hace algunos meses en Santa Olalla, su pueblo natal, enferma y melancólica...

Una afección al pecho, leve en un principio, de cuidado después, ha ido minando poco a poco su organismo, y la popular artista, tan pizpireta y tan bulliciosa de ordinario, se halla triste y decaída en su lugarejo.

De todas veras deseamos el pronto restablecimiento y la vuelta a la escena de Julia Gálvez, alegre y linda como siempre.



[1] La Actualidad: La genial Julia Gálvez, reina del garrotín y las marianas que actúa con gran éxito en el salón de proyecciones. (Barcelona, 15 de marzo de 1910).

[2] El Eco Toledano: Artistas Toledanos – Julia Gálvez. (Toledo. Sábado, 16 de octubre de 1915).

La cupletista Julia Gálvez

lunes, 23 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca y Pedro Liñan de Riaza, los amigos de Lope de Vega

 

Un caballero entrega a don Quijote el libro de Avellaneda
1849

Muchos estudiosos del tema han desestimado la teoría de que sea Cristóbal de Fonseca[1] quien está detrás del seudónimo de Avellaneda. Pero dentro de estos investigadores algunos mantienen una posible participación basándose en su pertenencia al círculo amistoso de Lope de Vega y a la facilidad que habría tenido para publicar la obra en Cataluña.

Quienes como Antonio Sánchez Portero, José Luis Pérez López o el colectivo de historiadores de la Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos[2] apuntan a Pedro Liñán de Riaza (Calatayud? - Madrid, 1607) poeta español del Siglo de Oro, se encuentran con una traba importante, en el momento de la publicación del falso Quijote en 1614 su autor ya estaba muerto. Consideran entonces la participación de una segunda persona; bien Lope de Vega, bien otro autor vinculado a su círculo.

Es ahí donde entra la figura de Cristóbal de Fonseca que pudo conocer a Liñan de Riaza durante las largas estancias de este en Toledo, durante sus años de estudio en Salamanca entre 1582 y 1584; y especialmente en los años finales de su vida cuando fue capellán mayor de la Colegiata del Santísimo Sacramento de Torrijos, entre 1605 y 1607.

José Luis Pérez López se decanta por que Liñán habría empezado la obra y esta habría sido acabada por el propio Lope y por Baltasar Elisio de Medinilla.

Caricatura de don Quijote contra el libro de Avellaneda
1905

Antonio Sánchez Portero es más explícito y nos dice: “Es posible que [Cristóbal de Fonseca] conociese a Liñán y fuese amigo suyo, lo mismo que de Lope de Vega, pero no comparto la hipótesis de Narciso Alonso Cortés que aboga por atribuirle la paternidad de la obra en cuestión en El falso Quijote y Fray Cristóbal de Fonseca, Valladolid, 1920”.[3]

“Cabe suponer, con fundada posibilidad, que Liñán compone esta obra; pero se da la circunstancia de que fallece en 1607. Él, obviamente, no puede publicarla, pero pudieron ser depositarios de esta obra cualquiera de los personajes que se acabamos de citar: Lope, Aliaga o, incluso, Fray Cristóbal Fonseca, natural de un pueblo próximo a Torrijos, a quien también se atribuye la autoría”.[4]

Para finalizar compartimos este poema que Lope de Vega dedico a Liñán en 1600 cuando este último se ordeno sacerdote, encontrando salida a su pobreza.

 

Señor Liñán, quien sirve sin estrella,

en átomos del sol quimeras hace,

pues cuanto más el duro yugo abrace,

tanto más su fortuna le atropella.

 

De mí estoy cierto, que nací sin ella;

pues ¿que porfía, el que sin ella nace?

La forma sin materia se deshace;

cantar no puedo en Babilonia bella.

 

Sin premio, cosa injusta me parece

perder el tiempo, encanecer temprano,

ídolos de dosel, confuso abismo.

 

Dichoso vos, a quien el cielo ofrece

tabla en el mar, y en el profundo, mano,

sirviendo a dueño que se da si mismo.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] LONGOBARDO CARRILLO, Julio; PEÑA CARBONERO, Justiniano de la; Buitrago Maselli; ALCÁNTARA GARCÍA, Fernando: Torrijos en la época cervantina – breves apuntes. (Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos. Torrijos, 2006). Pag. 73.

[3] SÁNCHEZ PORTERO, Antonio: La identidad de Avellaneda, el autor del otro Quijote, (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Calatayud, 2006). Pág. 53.

[4] SÁNCHEZ PORTERO, Antonio: La identidad de Avellaneda, el autor del otro Quijote, (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Calatayud, 2006). Pág. 64.

sábado, 21 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca y el seudónimo de Alonso Sánchez de la Ballesta

 

Diccionario de vocablos...
Alonso Sánchez de la Ballesta - 1587

El estudio de la obra de Cristóbal de Fonseca[1] nos lleva a la conclusión de que nuestro autor escribió paralelamente a su obra mística obras profanas firmándolas bajo seudónimos. El seudónimo de Alonso Sánchez de la Ballesta le usó al menos en dos ocasiones. La mejor justificación al uso de seudónimos la encontramos en este soneto suyo:

“Lo que el autor discreto y cortesano

en su edad más tierna y floreciente

compuso y trabajo curiosamente

determinó imprimir ahora anciano.

Entonces no, por muy temprano

y ahora por ser tarde no consiente

tiró la piedra y escondió la mano.

Tiro de lejos de la aljaba suya

mil ricas flechas con Ballesta ajena

al mordedor satírico indiscreto.

Más por más que el autor esconda y huya

el libro es tal y la invención tan buena

que no consiente al dueño estar secreto.”[2]

Con este seudónimo y como natural de Talavera de la Reina, escribe el Diccionario de vocablos castellanos aplicados a la propiedad latina (1587) publicado en Salamanca por Juan y Andrés Renaut. Al inicio de esta obra aparece el soneto que hemos trascrito arriba y que como podemos leer deja claro que el autor “tiró la piedra y escondió la mano”; además en un ejemplar de la Biblioteca Nacional aparece la siguiente nota “El autor de este excelente libro ocultó su nombre y su patria, según la aprobación, y el soneto puestos al principio. Hay quien pretende ser obra del P.M.F. Christóbal de Fonseca, del Orden de San Agustín”.

En la introducción al diccionario se nos deja clara la temática del mismo: “se declara gran copia de refranes, reduzidos a latinos y muchas phrases castellanas con las que en latín les corresponden sacadas de Cicerón y Terencio y otros graves autores. Con un índice copioso de los Adagios latinos a los quales responden los castellanos que van puestos en el libro por orden del A.B.C. Van también los nombres de los autores de los quales se sacaron los dichos Adagios Latinos”. Este diccionario español-latino se centraba en traducir frases y refranes del castellano a un latín preciso, basado en autores clásicos como Cicerón y Terencio. Contiene una gran cantidad de refranes vulgares y locuciones castellanas reducidos a la "propiedad" o corrección latina, buscando el equivalente exacto en latín. Servía para asegurar que el castellano utilizado se tradujera con la máxima propiedad, elegancia y rigor clásico, utilizando fuentes de autoridad. Se considera una obra clave para el estudio de la lengua castellana y su relación con el latín en el Renacimiento español. Esta obra es un testigo de la enseñanza de las lenguas y la importancia de la corrección gramatical basada en los clásicos en la España del siglo XVI.

Expostulatio Spongiae
Julio Columbario - 1618

En segundo y último lugar con ese mismo seudónimo de Alonso Sánchez de la Ballesta y junto a Francisco López de Aguilar, que escribió bajo el seudónimo de Julio Columbario, escribieron en 1618 el “Expostulatio Spongiae”,[3] un libro en defensa de Lope de Vega.

Los antecedentes a esta obra los encontramos en la publicación en 1617 por Pedro de Torres Rámila, profesor de la Universidad de Alcalá, de “Spongia”, durísimo libelo en latín contra la vida privada y las obras de Lope de Vega, el escritor más famoso de la época. No se conserva ningún ejemplar de esa Spongia, pero sí de la Expostulatio Spongiae, la respuesta, también en latín, publicada en defensa de Lope.

Descripción de la Capilla de Ntra. Sra. del Sagrario
en la Santa Iglesia Catedral de Toledo - 1617

Participación de Cristóbal de Fonseca - 1617

Participación de Pedro de Torres Ramilla - 1617

Un año antes en 1616 Cristóbal de Fonseca y Pedro Torres Rámilla participaron en los actos con motivo del traslado de la Virgen del Sagrario a su capilla y el sermón del primero y los “versos heroicos” del segundo fueron recogidos en la obra publicada a tal efecto.[4]

Expostulatio Spongiae es una obra excepcional en el contexto de la historia literaria de los Siglos de Oro, innovadora en su diseño editorial y provocadora en su estilo literario. A pesar de su importancia, el contenido del texto apenas es conocido entre los estudiosos y ha planteado un sinfín de interrogantes hasta llegar a los últimos estudios publicados en la última década[5], conseguidos a la luz de la traducción completa de la Expostulatio Spongiae, que no se había hecho hasta 2011[6].

Uno de los episodios más apasionantes en la vida de Lope de Vega es la mal llamada «polémica aristotélica», que estalló allá por 1617 con la aparición clandestina de la Spongia y que alcanzó su punto álgido al año siguiente con su imagen en el espejo, la Expostulatio Spongiae, posiblemente el libro más citado y menos leído por los especialistas en la obra de Lope. Mal llamada porque, por desgracia, el conocimiento de esta guerra literaria ha ido de la mano de los distintos errores de análisis que se han venido repitiendo desde que en los años treinta Joaquín de Entrambasaguas sacara a la luz su tesis doctoral.

La participación de Cristóbal de Fonseca en esta obra en defensa de Lope de Vega, afianza el vínculo de amistad y cercanía entre ambos autores.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] SÁNCHEZ DE LA BALLESTA, Alonso: Dictionario de vocablos castellanos aplicados a la propiedad latina. (Imp. Juan y Andrés Renaut. Salamanca, 1587).

[3] SÁNCHEZ DE LA BALLESTA, Alonso y COLUMBARIO, Julio: Expostulatio spongiae a Petro Turriano Ramila nuper euulgatae pro Lupo a Vega Carpio, poetarum hispaniae príncipe. (Imp. Pierre Chevillot. 1618).

[4] HERRERA, Pedro: Descripción de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario en la Santa Iglesia de Toledo. (Imp. Luis Sánchez. Madrid, 1617).

[5] CONDE PARRADO, y TUBAU MOREU, Xavier: Expostulatio Spongiae: en defensa de Lope de Vega. (Anejos de la Biblioteca Lope de Vega. Gredos. Madrid, 2015).

[6] GONZÁLEZ-BARRERA, Julián:   (Edition Reichenberger. Kassel (Alemania), 2011).

sábado, 14 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca, sus obras

 

Cristóbal de Fonseca en su escritorio
Generado en base a su retrato de 1780 

Las principales obras de Cristóbal de Fonseca alcanzaron gran difusión ya en vida del autor. Se hicieron de ellas multitud de ediciones y fueron traducidas al italiano, latín, francés e inglés. Pese a todo, las dos primeras obras que citamos, Tratado del Amor de Dios y Vida de Cristo Nuestro Señor, fueron las que más fama le reportaron.[1]

 

·        Tratado del Amor de Dios: una obra extensa, compuesta de dos partes escritas en 1592. Sus principales ediciones fueron:

-         1592 en Salamanca, por Guillermo Foquel.

-         1594 en Barcelona, por Noel Baresson.

-         1595 en Valladolid, por los Herederos de Bernardino de Santo Domingo.

-         1596 en Córdoba, por Andrés Barrera.

-         1596 en Zaragoza, por Miguel Ximeno Sánchez.

-         1598 en Toledo, por Tomas Guzmán. Se añadió a esta impresión muchas cosas importantes y se enmendaron muchos descuidos y defectos de imprenta que las demás ediciones tenían.

-         1598 en Lisboa, por Antonio Álvarez.

-         1599 en Barcelona, por Sebastián Cormellas.

-         1603 en Lisboa, por Pedro Craesbeck.

-         1606 en Barcelona, por Onofre Anglada.

-         1608 en Valencia, por Pedro Patricio Mey.

-         1608 en Valencia, por Juan Crisóstomo Garriz. Publicada en dos volúmenes, la primera y la segunda parte.

-         1620 en Madrid, por Luis Sánchez. Primera y Segunda Parte. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Salamanca e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada y añadida por su mismo autor.

 

·        Vida de Cristo Señor Nuestro: compuesta de cuatro partes que debieron ser elaboradas en 1596. Cada una de las partes es un tratado independiente y por esta razón se publicaron separadamente, hasta 1621 no apareció una edición conjunta. Según los críticos, esta obra está compuesta por fragmentos escogidos de otros oradores, tiene un estilo ampuloso, erudito hasta el extremo y con demasiadas citas de los padres de la iglesia y de las Sagradas Escrituras.

·        Primera parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Es una parte genérica que trata sobre los misterios de la vida de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1596 en Toledo, por Tomas Guzmán.

-         1597 en Barcelona, por Joan Amello.

-         1598 en Barcelona, por Jaime Cendrad.

-         1600 en Lisboa, por Antonio Álvarez.

-         1601 en Alcalá de Henares, por Justo Sánchez Crespo.

-         1605 en Madrid, en la Imprenta Real por Juan Flamenco. En la portada aparece el escudo de don Juan Hurtado de Mendoza Guzmán y Rojas, Conde de Orgaz, al que está dedicada la obra.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Pamplona e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada y añadida por su mismo autor.

·        Segunda parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de los milagros de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1602 en Toledo, por Tomas Guzman.

-         1602 en Barcelona, por Jaime Cendrad.

-         1602 en Lisboa, por Antonio Álvarez y Jorge Rodríguez.

-         1603 en Madrid, por Miguel Serrano de Vargas.

-         1615 en Lérida, por Luis Menescal.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Pamplona e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

·        Tercera parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de las parábolas de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1605 en Madrid, en la Imprenta Real.

-         1606 en Barcelona, por Sebastián Cormellas.

-         1606 en Barcelona por Jaime Cendrad.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez.

·        Cuarta parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de su doctrina y contiene evangelios de los Santos y domingos del año y extravagantes. Fonseca nos indica en el prólogo que esta última parte no formaba parte de los planes iniciales. Sus principales ediciones fueron:

-         1611 en Madrid, por Luis Sánchez.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez

 

·        Discurso para todos los evangelios de cuaresma.

-         1614 en Madrid, en casa de Alonso Martín de Balboa.

-         1618 en Venecia, por Giortgio Valentini.

-         1629 en Londres, por el impresor Adam Islip. Traducida en el Magdalen Colledge de Oxford y publicada bajo el título “Devout Contemplations – Expresed in two and fortie sermons upon all Quadragesimall Gospells” (Devotas contemplaciones - Expresadas en cuarenta y dos sermones para todos los evangelios de Cuaresma). Contiene una hermosa portada con un grabado de Thomas Cecill.

 

·        Sermón segundo (Del Nacimiento de la Virgen María). Publicado por Pedro Herrera en su obra Descripción de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario en la Santa Iglesia de Toledo.

-         1617 en Madrid, por Luis Sánchez.

 

·        Sermones para las Dominicas. Sus principales ediciones fueron:

-         1613 en París, por D. de La Noüe. Traducción al francés.

-         1622 en Venecia, por Giorgio Valentini. Traducción al italiano.

-         1629 en Londres, por Adam Islip. Traducción al inglés.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

Tratado del Amor de Dios
Edición de Salamanca - 1592

Tratado del Amor de Dios
Edición de Barcelona - 1594

Tratado del Amor de Dios
Edición de Cordoba - 1596

Tratado del Amor de Dios
Edición de Toledo - 1598

Tercera Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1605
Dedicada al obispo don Francisco de Mendoza

Primera Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1605
Dedicada al Conde de Orgaz

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Edición de Madrid - 1614

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Edición de Venecia - 1618

Primera y Segunda Parte del Tratado del Amor de Dios
Edición de Madrid - 1620
Dedicada la obispo don Francisco de Mendoza

Segunda Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1622
Dedicada al obispo don Francisco de Mendoza

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Devout Contemplations
Edición de Londres - 1629