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domingo, 18 de octubre de 2026

El Tío Caracas, un santaolallero pionero del toreo cómico

El Tío Caracas (en el centro) con su cuadrilla

El Tío Caracas fue uno de los grandes toreros cómicos del siglo XX. En una época en la que esa especialidad humorística del toreo estaba muy en boga, y los nombres de Llapisera, Charlot, El Bombero Torero, La Paleta Manuela, El Chino Torero, Don Canuto... y tantos otros conquistaron una enorme fama, Felipe Sanz Peña adquirió un gran prestigio en su profesión. Su hermano, Julio Sanz, fue novillero. Fue tío político del matador de toros Gregorio Sánchez y de su hermano el torero cómico Julio Lozano Sánchez “El Tío Roque”.

Felipe Sanz Peña, conocido popularmente como “El Tío Caracas”, nació en Santa Olalla el 15 de noviembre de 1900.[1] Siendo practicante un niño se trasladó a Talavera de la Reina, donde ejerció como limpiabotas en la plaza del Reloj, pero su fama llegó por el espectáculo cómico taurino que montó.

Felipe Sanz Peña "El Tío Caracas"

El apodo se lo pusieron de joven porque cuando se despedía siempre repetía la misma coletilla: «Me voy a Caracas, a ver que pasa…».

El día que murió Joselito el Gallo en Talavera, el 16 de mayo de 1920, fue el espontáneo que se tiró a la plaza en un toro de Sánchez Mejías. Contaba que Ignacio Sánchez Mejías lo cogió de un brazo con fuerza, lo llevó al callejón y le dijo: «Muchacho, no seas loco, que ya tenemos bastante con lo que está pasando ahí dentro».[2]  Agonizaba Joselito en la enfermería de la Caprichosa.

Tras comenzar como novillero (como la mayoría de los toreros cómicos), pero no tuvo suerte en el toreo serio, toreó por última vez vestido de luces en Talavera de la Reina el 9 de abril de 1950.

Muy pronto, en 1931, comenzó a acompañar a la banda cómico-taurina-musical Los Talaveranos, que dirigía Félix Medina Ruiz. Al principio, incluso toreó festejos mixtos, en los que también toreaban toreros serios vestidos de luces. Toreo incluso en la plaza de Las Ventas, de Madrid.

Con algunos de sus compañeros en aquellos primeros formo la cuadrilla de “Los Lagarteranos”, aquellos primeros compañeros fueron: Antonio Moreno “La Tía Antonia”, un camarero del Bar Nueva España que en el espectáculo se vestía de mujer y hacía de pareja del “Tío Caracas”; don Armando y Anselmito que en ocasiones imitaban a los famosos comicos “Cantinflas” y “Charlot”; y finalmente “El Niño Pollito”.[3] Personajes que hacían las delicias de los chavales que asistían a la plaza de toros “La Caprichosa” y a las plazas de los pueblos durante sus fiestas.

Salía vestido de paleto, con pantalón de pana, chaleco, boina, alpargatas y un garrote en la mano. En muchas ocasiones saltaba a la plaza desde el tendido, los espectadores pensaban que era un espontáneo y hubo veces que intervino la Guardia Civil creyendo que era así.

El Tío Caracas "El Paleto"

A continuación, El Tío Caracas se colocó en el espectáculo Galas de Arte, que dirigía Isidro Ortuño Jumillano, trabajando entre otros con Ángel Villaverde “La Paleta Manuela”. Ambos cómicos pasaron después al espectáculo Toros y Claveles, de Ricardo Villaverde “el Gran Kiki”, formando una pareja que adquirió gran fama. En los años siguientes viajó con el espectáculo Alegrías de España, donde coincidió, entre otros, con Julián Melero “El Toronto”, un cómico que años después adquirió mucha fama con su propio espectáculo, en el que incluía una trouppe de “monos-toreros”.

A lo largo de su trayectoria llegó a matar más de mil quinientas reses. Cinco cicatrices por cornadas en el rostro y nueve en el cuerpo.

Toreó por última vez en Talavera de la Reina el 9 de mayo de 1979. Se retiró de los toros en Madrigal de la Vera (Cáceres) el 23 de septiembre de 1981, con ochenta años. Felipe Sanz falleció en Talavera de la Reina el 9 de mayo de 1985. La ciudad de Talavera, en recuerdo de los muchos años que allí vivió, le puso su nombre a una calle.

Del Tío Caracas se cuenta una anécdota: estando un día de 1956 en un café donde se suscitó una discusión sobre toros, ya que un sevillano hacía grandes elogios de un torero andaluz. El Tío Caracas se levantó y dijo al sevillano: «Lo que ese torero hace, también lo hago yo» y se fue. El sevillano le despreció sin saber quién era y, cuando alguien le dijo que se trataba de un torero-cómico, el sevillano contestó: «En el mundo sólo hay dos grandes de ese toreo-cómico: el Bombero Torero y ese otro al que dicen el Tío Caracas».

En Talavera corría el bulo de que el Tío Caracas, era millonario y que tenía varias casas en Madrid, lejos de la realidad de un hombre que de joven ejerció de limpiabotas y trabajo en el espectáculo hasta sus últimos años.

Lejos del clasicismo serio de los grandes maestros del toreo, Caracas conquistaba al público con su ingenio, su arte desenfadado y su capacidad para sacar una carcajada incluso en mitad del ruedo. Armado con trastos de broma, sombreros estrafalarios y mucha picaresca, formaba parte de aquellas cuadrillas de toreros cómicos que recorrían pueblos durante las fiestas patronales, parodiando las faenas taurinas y conectando con grandes y chicos.

Aunque no cortó orejas, Felipe cortó muchas penas, llevando alegría con su humor directo y castizo, y dejando huella en cada albero que pisaba. El Tío Caracas es recordado como un símbolo del espíritu popular, de esos personajes que con poco hacían mucho: una sonrisa en tiempos duros.


[2] MONTERRUBIO, Ángel: Felipe Sanz Peña, el Tío Caracas. (La Tribuna de Toledo. Miércoles 14 de octubre de 2026).

[3] Folleto publicitario de la Cuadrilla Cómica-Taurina Los Lagarteranos, de Felipe Sanz Caracas. (Imprenta Ramiro Gómez. Talavera de la Reina, 1954).

Folleto publicitario del espectaculo del Tío Caracas - 1954






Recorte de un Cartel de la Plaza de Toros de Zaragoza
Año 1944 - Don José, el Hombre de Goma y el Tío Caracas


sábado, 21 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca y el seudónimo de Alonso Sánchez de la Ballesta

 

Diccionario de vocablos...
Alonso Sánchez de la Ballesta - 1587

El estudio de la obra de Cristóbal de Fonseca[1] nos lleva a la conclusión de que nuestro autor escribió paralelamente a su obra mística obras profanas firmándolas bajo seudónimos. El seudónimo de Alonso Sánchez de la Ballesta le usó al menos en dos ocasiones. La mejor justificación al uso de seudónimos la encontramos en este soneto suyo:

“Lo que el autor discreto y cortesano

en su edad más tierna y floreciente

compuso y trabajo curiosamente

determinó imprimir ahora anciano.

Entonces no, por muy temprano

y ahora por ser tarde no consiente

tiró la piedra y escondió la mano.

Tiro de lejos de la aljaba suya

mil ricas flechas con Ballesta ajena

al mordedor satírico indiscreto.

Más por más que el autor esconda y huya

el libro es tal y la invención tan buena

que no consiente al dueño estar secreto.”[2]

Con este seudónimo y como natural de Talavera de la Reina, escribe el Diccionario de vocablos castellanos aplicados a la propiedad latina (1587) publicado en Salamanca por Juan y Andrés Renaut. Al inicio de esta obra aparece el soneto que hemos trascrito arriba y que como podemos leer deja claro que el autor “tiró la piedra y escondió la mano”; además en un ejemplar de la Biblioteca Nacional aparece la siguiente nota “El autor de este excelente libro ocultó su nombre y su patria, según la aprobación, y el soneto puestos al principio. Hay quien pretende ser obra del P.M.F. Christóbal de Fonseca, del Orden de San Agustín”.

En la introducción al diccionario se nos deja clara la temática del mismo: “se declara gran copia de refranes, reduzidos a latinos y muchas phrases castellanas con las que en latín les corresponden sacadas de Cicerón y Terencio y otros graves autores. Con un índice copioso de los Adagios latinos a los quales responden los castellanos que van puestos en el libro por orden del A.B.C. Van también los nombres de los autores de los quales se sacaron los dichos Adagios Latinos”. Este diccionario español-latino se centraba en traducir frases y refranes del castellano a un latín preciso, basado en autores clásicos como Cicerón y Terencio. Contiene una gran cantidad de refranes vulgares y locuciones castellanas reducidos a la "propiedad" o corrección latina, buscando el equivalente exacto en latín. Servía para asegurar que el castellano utilizado se tradujera con la máxima propiedad, elegancia y rigor clásico, utilizando fuentes de autoridad. Se considera una obra clave para el estudio de la lengua castellana y su relación con el latín en el Renacimiento español. Esta obra es un testigo de la enseñanza de las lenguas y la importancia de la corrección gramatical basada en los clásicos en la España del siglo XVI.

Expostulatio Spongiae
Julio Columbario - 1618

En segundo y último lugar con ese mismo seudónimo de Alonso Sánchez de la Ballesta y junto a Francisco López de Aguilar, que escribió bajo el seudónimo de Julio Columbario, escribieron en 1618 el “Expostulatio Spongiae”,[3] un libro en defensa de Lope de Vega.

Los antecedentes a esta obra los encontramos en la publicación en 1617 por Pedro de Torres Rámila, profesor de la Universidad de Alcalá, de “Spongia”, durísimo libelo en latín contra la vida privada y las obras de Lope de Vega, el escritor más famoso de la época. No se conserva ningún ejemplar de esa Spongia, pero sí de la Expostulatio Spongiae, la respuesta, también en latín, publicada en defensa de Lope.

Descripción de la Capilla de Ntra. Sra. del Sagrario
en la Santa Iglesia Catedral de Toledo - 1617

Participación de Cristóbal de Fonseca - 1617

Participación de Pedro de Torres Ramilla - 1617

Un año antes en 1616 Cristóbal de Fonseca y Pedro Torres Rámilla participaron en los actos con motivo del traslado de la Virgen del Sagrario a su capilla y el sermón del primero y los “versos heroicos” del segundo fueron recogidos en la obra publicada a tal efecto.[4]

Expostulatio Spongiae es una obra excepcional en el contexto de la historia literaria de los Siglos de Oro, innovadora en su diseño editorial y provocadora en su estilo literario. A pesar de su importancia, el contenido del texto apenas es conocido entre los estudiosos y ha planteado un sinfín de interrogantes hasta llegar a los últimos estudios publicados en la última década[5], conseguidos a la luz de la traducción completa de la Expostulatio Spongiae, que no se había hecho hasta 2011[6].

Uno de los episodios más apasionantes en la vida de Lope de Vega es la mal llamada «polémica aristotélica», que estalló allá por 1617 con la aparición clandestina de la Spongia y que alcanzó su punto álgido al año siguiente con su imagen en el espejo, la Expostulatio Spongiae, posiblemente el libro más citado y menos leído por los especialistas en la obra de Lope. Mal llamada porque, por desgracia, el conocimiento de esta guerra literaria ha ido de la mano de los distintos errores de análisis que se han venido repitiendo desde que en los años treinta Joaquín de Entrambasaguas sacara a la luz su tesis doctoral.

La participación de Cristóbal de Fonseca en esta obra en defensa de Lope de Vega, afianza el vínculo de amistad y cercanía entre ambos autores.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] SÁNCHEZ DE LA BALLESTA, Alonso: Dictionario de vocablos castellanos aplicados a la propiedad latina. (Imp. Juan y Andrés Renaut. Salamanca, 1587).

[3] SÁNCHEZ DE LA BALLESTA, Alonso y COLUMBARIO, Julio: Expostulatio spongiae a Petro Turriano Ramila nuper euulgatae pro Lupo a Vega Carpio, poetarum hispaniae príncipe. (Imp. Pierre Chevillot. 1618).

[4] HERRERA, Pedro: Descripción de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario en la Santa Iglesia de Toledo. (Imp. Luis Sánchez. Madrid, 1617).

[5] CONDE PARRADO, y TUBAU MOREU, Xavier: Expostulatio Spongiae: en defensa de Lope de Vega. (Anejos de la Biblioteca Lope de Vega. Gredos. Madrid, 2015).

[6] GONZÁLEZ-BARRERA, Julián:   (Edition Reichenberger. Kassel (Alemania), 2011).

sábado, 14 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca, sus obras

 

Cristóbal de Fonseca en su escritorio
Generado en base a su retrato de 1780 

Las principales obras de Cristóbal de Fonseca alcanzaron gran difusión ya en vida del autor. Se hicieron de ellas multitud de ediciones y fueron traducidas al italiano, latín, francés e inglés. Pese a todo, las dos primeras obras que citamos, Tratado del Amor de Dios y Vida de Cristo Nuestro Señor, fueron las que más fama le reportaron.[1]

 

·        Tratado del Amor de Dios: una obra extensa, compuesta de dos partes escritas en 1592. Sus principales ediciones fueron:

-         1592 en Salamanca, por Guillermo Foquel.

-         1594 en Barcelona, por Noel Baresson.

-         1595 en Valladolid, por los Herederos de Bernardino de Santo Domingo.

-         1596 en Córdoba, por Andrés Barrera.

-         1596 en Zaragoza, por Miguel Ximeno Sánchez.

-         1598 en Toledo, por Tomas Guzmán. Se añadió a esta impresión muchas cosas importantes y se enmendaron muchos descuidos y defectos de imprenta que las demás ediciones tenían.

-         1598 en Lisboa, por Antonio Álvarez.

-         1599 en Barcelona, por Sebastián Cormellas.

-         1603 en Lisboa, por Pedro Craesbeck.

-         1606 en Barcelona, por Onofre Anglada.

-         1608 en Valencia, por Pedro Patricio Mey.

-         1608 en Valencia, por Juan Crisóstomo Garriz. Publicada en dos volúmenes, la primera y la segunda parte.

-         1620 en Madrid, por Luis Sánchez. Primera y Segunda Parte. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Salamanca e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada y añadida por su mismo autor.

 

·        Vida de Cristo Señor Nuestro: compuesta de cuatro partes que debieron ser elaboradas en 1596. Cada una de las partes es un tratado independiente y por esta razón se publicaron separadamente, hasta 1621 no apareció una edición conjunta. Según los críticos, esta obra está compuesta por fragmentos escogidos de otros oradores, tiene un estilo ampuloso, erudito hasta el extremo y con demasiadas citas de los padres de la iglesia y de las Sagradas Escrituras.

·        Primera parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Es una parte genérica que trata sobre los misterios de la vida de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1596 en Toledo, por Tomas Guzmán.

-         1597 en Barcelona, por Joan Amello.

-         1598 en Barcelona, por Jaime Cendrad.

-         1600 en Lisboa, por Antonio Álvarez.

-         1601 en Alcalá de Henares, por Justo Sánchez Crespo.

-         1605 en Madrid, en la Imprenta Real por Juan Flamenco. En la portada aparece el escudo de don Juan Hurtado de Mendoza Guzmán y Rojas, Conde de Orgaz, al que está dedicada la obra.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Pamplona e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada y añadida por su mismo autor.

·        Segunda parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de los milagros de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1602 en Toledo, por Tomas Guzman.

-         1602 en Barcelona, por Jaime Cendrad.

-         1602 en Lisboa, por Antonio Álvarez y Jorge Rodríguez.

-         1603 en Madrid, por Miguel Serrano de Vargas.

-         1615 en Lérida, por Luis Menescal.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Pamplona e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

·        Tercera parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de las parábolas de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1605 en Madrid, en la Imprenta Real.

-         1606 en Barcelona, por Sebastián Cormellas.

-         1606 en Barcelona por Jaime Cendrad.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez.

·        Cuarta parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de su doctrina y contiene evangelios de los Santos y domingos del año y extravagantes. Fonseca nos indica en el prólogo que esta última parte no formaba parte de los planes iniciales. Sus principales ediciones fueron:

-         1611 en Madrid, por Luis Sánchez.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez

 

·        Discurso para todos los evangelios de cuaresma.

-         1614 en Madrid, en casa de Alonso Martín de Balboa.

-         1618 en Venecia, por Giortgio Valentini.

-         1629 en Londres, por el impresor Adam Islip. Traducida en el Magdalen Colledge de Oxford y publicada bajo el título “Devout Contemplations – Expresed in two and fortie sermons upon all Quadragesimall Gospells” (Devotas contemplaciones - Expresadas en cuarenta y dos sermones para todos los evangelios de Cuaresma). Contiene una hermosa portada con un grabado de Thomas Cecill.

 

·        Sermón segundo (Del Nacimiento de la Virgen María). Publicado por Pedro Herrera en su obra Descripción de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario en la Santa Iglesia de Toledo.

-         1617 en Madrid, por Luis Sánchez.

 

·        Sermones para las Dominicas. Sus principales ediciones fueron:

-         1613 en París, por D. de La Noüe. Traducción al francés.

-         1622 en Venecia, por Giorgio Valentini. Traducción al italiano.

-         1629 en Londres, por Adam Islip. Traducción al inglés.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

Tratado del Amor de Dios
Edición de Salamanca - 1592

Tratado del Amor de Dios
Edición de Barcelona - 1594

Tratado del Amor de Dios
Edición de Cordoba - 1596

Tratado del Amor de Dios
Edición de Toledo - 1598

Tercera Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1605
Dedicada al obispo don Francisco de Mendoza

Primera Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1605
Dedicada al Conde de Orgaz

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Edición de Madrid - 1614

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Edición de Venecia - 1618

Primera y Segunda Parte del Tratado del Amor de Dios
Edición de Madrid - 1620
Dedicada la obispo don Francisco de Mendoza

Segunda Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1622
Dedicada al obispo don Francisco de Mendoza

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Devout Contemplations
Edición de Londres - 1629