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viernes, 18 de septiembre de 2026

Cristóbal de Fonseca y San Alonso de Orozco, declaración en el proceso de beatificación

 

Retrato de Alonso de Orozco

San Alonso de Orozco (Oropesa (Toledo), 17.X.1500 – Madrid, 19.IX.1591) fue un famoso agustino (OSA), escritor espiritual, predicador real y fundador de conventos.

            En 1566 cuando el santaolallero Cristóbal de Fonseca profesaba en Toledo,[1] San Alonso de Orozco estaba desarrollando precisamente su actividad fundadora en Talavera, donde estableció el convento de San Agustín el Viejo ese mismo año de 1566 y años después en 1573 el Convento de San Ildefonso de las Madres Agustinas. Es decir Fonseca entró en la Orden de San Agustín en un momento en que Orozco era ya una de sus grandes figuras espirituales.

Fonseca pertenece, por tanto, a la generación siguiente de la tradición agustiniana española. Pero ambos forman parte de una misma tradición intelectual y espiritual agustiniana, especialmente importante en Castilla durante el Siglo de Oro. La historiografía agustiniana ha estudiado precisamente la continuidad de la corriente en torno al tema del “Amor de Dios” en la que ambos autores se inscriben.

Al morir en 1591 Alonso de Orozco gozaba de fama de gran santidad, era conocido como “el Santo de San Felipe”, convento en el que murió y pasó buena parte de su vida. Su muerte produjo una gran conmoción, la documentación vaticana señala que después de su fallecimiento la ciudad de Madrid acudió masivamente a venerarlo, hasta el punto de que se llegaron a producir situaciones de gran aglomeración para conseguir reliquias u objetos relacionados con él.

La Orden de San Agustín impulsó el proceso y la causa diocesana se incoó en 1619, es decir, 28 años después de su muerte, llegando a incluir la declaración de 401 testigos.

Entre ellos había personas de muy distinta condición social, pero también personajes de relieve intelectual y eclesiástico. Declararon en el proceso escritores como Francisco de Quevedo y Lope de Vega, así como importantes nobles.

El Padre Fonseca fue uno de los agustinos testigos en el proceso de beatificación. En su declaración ante el tribunal el día 9 del mes de octubre de 1619 dice que es conventual de San Felipe el Real, había sido anteriormente su prior, que “tiene 65 años, poco más o menos” y que “conoció al bendito Padre Alonso de Orozco por espacio de diez meses, poco más o menos”.[2] Respondió únicamente a los artículos 8, 11, 15, 20, 21, 34 y 35 pero no aportó ningún detalle de relieve, fuera de que, habiendo entrado una vez a ver su celda el dominico fray Lorenzo Suárez de Figueroa y Córdoba, obispo de Sigüenza, salió asombrado de la aspereza de su cama “y por ser el dicho obispo muy devoto, mostró un linaje de envidia y de ternura en los ojos de haberle visto”, añadiendo que suponía que había conseguido verla un poco por la fuerza, “pues el bendito Padre Orozco a nadie la dejaba ver”.[3]

En 1603, Cristóbal de Fonseca estuvo presente en la traslación de los restos de Alonso de Orozco. Dieciséis años después, en 1619, cuando fue llamado a declarar en el proceso de beatificación, pudo aportar su testimonio personal sobre el estado en que había encontrado el cuerpo. Añade que presenció la exhumación de sus restos y puede testificar que, “después de tocarle el pecho y los brazos le halló tan entero como si estuviera vivo”.

En 1603 se trasladaron los restos de Orozco desde la antigua ubicación a la nueva iglesia del Colegio de Doña María de Aragón, y médicos de la Corte examinaron el cuerpo, declarando que se encontraba incorrupto. Fueron testigos de ello los padres Hernando de Rojas, rector del colegio, Agustín de la Mota, prior de San Felipe, Juan de Arenas, prior en 1619 del convento de Valladolid, Cristóbal de Fonseca, Agustín Fernández, “y otros Padres graves”.

Finalmente del padre Diego Ramírez se escribe que era predicador y conventual de San Felipe y de 58 años de edad. Que hizo declaración favorable sobre los padres Cristóbal de Fonseca, Diego Gutiérrez, Bartolomé de Legarda, Juan Quijano, Luis de los Ríos, Andrés de Urosa, Juan de los Santos, Alonso de Soto, Matías de Ontiveros y Juan de Medina. A algunos de ellos los conocía de cuarenta años a esta parte, a otros menos hasta ocho, pero de todos tenía un alto concepto por sus cualidades religiosas.

El proceso de beatificación se prolongó durante más de dos siglos y San Alonso fue finalmente beatificado por el papa León XIII el 15 de enero de 1882, y canonizado por Juan Pablo II el 19 de mayo de 2002.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] ALONSO VAÑES, Carlos: Agustinos en el proceso de beatificación del Beato Alonso de Orozco. Estudio agustiniano: Revista del Estudio Teológico Agustiniano de Valladolid, Vol. 26, Fasc. 2-3. (Valladolid, 1991). Págs. 355-386

[3] Proceso original para la Beatificación de San Alonso de Orozco. (Madrid, 1619). Declaración de Fonseca en las páginas de 796 a 800.

Grabado del todavía Beato Alonso de Orozco

La Virgen inspira a San Alonso en su estudio: «escribe, escribe»

San Alonso de Orozco con Santo Tomás de Villanueva


sábado, 14 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca, sus obras

 

Cristóbal de Fonseca en su escritorio
Generado en base a su retrato de 1780 

Las principales obras de Cristóbal de Fonseca alcanzaron gran difusión ya en vida del autor. Se hicieron de ellas multitud de ediciones y fueron traducidas al italiano, latín, francés e inglés. Pese a todo, las dos primeras obras que citamos, Tratado del Amor de Dios y Vida de Cristo Nuestro Señor, fueron las que más fama le reportaron.[1]

 

·        Tratado del Amor de Dios: una obra extensa, compuesta de dos partes escritas en 1592. Sus principales ediciones fueron:

-         1592 en Salamanca, por Guillermo Foquel.

-         1594 en Barcelona, por Noel Baresson.

-         1595 en Valladolid, por los Herederos de Bernardino de Santo Domingo.

-         1596 en Córdoba, por Andrés Barrera.

-         1596 en Zaragoza, por Miguel Ximeno Sánchez.

-         1598 en Toledo, por Tomas Guzmán. Se añadió a esta impresión muchas cosas importantes y se enmendaron muchos descuidos y defectos de imprenta que las demás ediciones tenían.

-         1598 en Lisboa, por Antonio Álvarez.

-         1599 en Barcelona, por Sebastián Cormellas.

-         1603 en Lisboa, por Pedro Craesbeck.

-         1606 en Barcelona, por Onofre Anglada.

-         1608 en Valencia, por Pedro Patricio Mey.

-         1608 en Valencia, por Juan Crisóstomo Garriz. Publicada en dos volúmenes, la primera y la segunda parte.

-         1620 en Madrid, por Luis Sánchez. Primera y Segunda Parte. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Salamanca e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada y añadida por su mismo autor.

 

·        Vida de Cristo Señor Nuestro: compuesta de cuatro partes que debieron ser elaboradas en 1596. Cada una de las partes es un tratado independiente y por esta razón se publicaron separadamente, hasta 1621 no apareció una edición conjunta. Según los críticos, esta obra está compuesta por fragmentos escogidos de otros oradores, tiene un estilo ampuloso, erudito hasta el extremo y con demasiadas citas de los padres de la iglesia y de las Sagradas Escrituras.

·        Primera parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Es una parte genérica que trata sobre los misterios de la vida de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1596 en Toledo, por Tomas Guzmán.

-         1597 en Barcelona, por Joan Amello.

-         1598 en Barcelona, por Jaime Cendrad.

-         1600 en Lisboa, por Antonio Álvarez.

-         1601 en Alcalá de Henares, por Justo Sánchez Crespo.

-         1605 en Madrid, en la Imprenta Real por Juan Flamenco. En la portada aparece el escudo de don Juan Hurtado de Mendoza Guzmán y Rojas, Conde de Orgaz, al que está dedicada la obra.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Pamplona e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Edición enmendada y añadida por su mismo autor.

·        Segunda parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de los milagros de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1602 en Toledo, por Tomas Guzman.

-         1602 en Barcelona, por Jaime Cendrad.

-         1602 en Lisboa, por Antonio Álvarez y Jorge Rodríguez.

-         1603 en Madrid, por Miguel Serrano de Vargas.

-         1615 en Lérida, por Luis Menescal.

-         1622 en Madrid, por Luis Sánchez. Dedicada a don Francisco de Mendoza, obispo de Pamplona e hijo del Conde de Orgaz, aparece su escudo en la portada.

·        Tercera parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de las parábolas de Jesús. Sus principales ediciones fueron:

-         1605 en Madrid, en la Imprenta Real.

-         1606 en Barcelona, por Sebastián Cormellas.

-         1606 en Barcelona por Jaime Cendrad.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez.

·        Cuarta parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro. Esta parte trata de su doctrina y contiene evangelios de los Santos y domingos del año y extravagantes. Fonseca nos indica en el prólogo que esta última parte no formaba parte de los planes iniciales. Sus principales ediciones fueron:

-         1611 en Madrid, por Luis Sánchez.

-         1621 en Madrid, por Luis Sánchez

 

·        Discurso para todos los evangelios de cuaresma.

-         1614 en Madrid, en casa de Alonso Martín de Balboa.

-         1618 en Venecia, por Giortgio Valentini.

-         1629 en Londres, por el impresor Adam Islip. Traducida en el Magdalen Colledge de Oxford y publicada bajo el título “Devout Contemplations – Expresed in two and fortie sermons upon all Quadragesimall Gospells” (Devotas contemplaciones - Expresadas en cuarenta y dos sermones para todos los evangelios de Cuaresma). Contiene una hermosa portada con un grabado de Thomas Cecill.

 

·        Sermón segundo (Del Nacimiento de la Virgen María). Publicado por Pedro Herrera en su obra Descripción de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario en la Santa Iglesia de Toledo.

-         1617 en Madrid, por Luis Sánchez.

 

·        Sermones para las Dominicas. Sus principales ediciones fueron:

-         1613 en París, por D. de La Noüe. Traducción al francés.

-         1622 en Venecia, por Giorgio Valentini. Traducción al italiano.

-         1629 en Londres, por Adam Islip. Traducción al inglés.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

Tratado del Amor de Dios
Edición de Salamanca - 1592

Tratado del Amor de Dios
Edición de Barcelona - 1594

Tratado del Amor de Dios
Edición de Cordoba - 1596

Tratado del Amor de Dios
Edición de Toledo - 1598

Tercera Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1605
Dedicada al obispo don Francisco de Mendoza

Primera Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1605
Dedicada al Conde de Orgaz

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Edición de Madrid - 1614

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Edición de Venecia - 1618

Primera y Segunda Parte del Tratado del Amor de Dios
Edición de Madrid - 1620
Dedicada la obispo don Francisco de Mendoza

Segunda Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1622
Dedicada al obispo don Francisco de Mendoza

Discursos para todos los Evangelios de Cuaresma
Devout Contemplations
Edición de Londres - 1629

lunes, 15 de diciembre de 2025

Aljófar - Un villancico del poeta eulaliense Alonso Palomino

 

Johann Sadeler (el Viejo)
Anunciación a los pastores - 1600

En estos días de adviento recupero este villancico inédito compuesto por el poeta eulaliense Alonso Palomino[1] (Santa Olalla, 1573 - Mentrida, 1637)[2]. “Al Nacimiento” es la composición 35 de su compilación poética “Jardín del Alma”[3].

Se trata de un villancico barroco de tono místico-navideño, cargado de símbolos tradicionales del Siglo de Oro español.

 

Villancico «Aljófar»

 

Un rocío ha caído

madre esta noche

que ha llenado de aljófar[4],

valles y montes.

 

El puro rocío

mana de los hombres,

en las eras del mundo

cayó esta noche.

 

Ángeles le anuncian,

hombres le acogen.

Que ha llenado de aljófar,

valles y montes.

 

Son niños, zagales,

nuevos Gedeones[5]

que en sus vellocinos

rocío recogen.

 

Con que sus pellicos

de perlas borden.

Que ha llenado de aljófar,

valles y montes.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Retazos Eulalienses, una selección de artículos del Blog Eulaliense sobre la villa de Santa Olalla. (Eulaliense. Graficas Lagomar. Santa Olalla, 2023). Pág. 39.

[2] MADROÑAL DURÁN, Abraham: Alonso Palomino y Juan Ruiz de Santa María, dos poetas toledanos del tiempo de Lope de Vega (con un vejamen inédito). Toletum, 35. (Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Toledo, 1998). Págs. de 153 a 187.

[3] Real Academia de la Lengua: Jardín del Alma de Alonso Palomino. Col. Antonio Rodríguez Moñino, ms. 6214.

[4] Perla de forma irregular y pequeña.

[5] En referencia a un episodio bíblico del Antiguo Testamento (Jueces 6, 36-40). Gedeón pide a Dios una señal, deja un vellocino en la era y pide que durante la noche solo el vellocino quede cubierto de rocío, mientras la tierra permanezca seca. Dios concede la señal. Gedeón pide una segunda prueba inversa: la tierra húmeda y el vellocino seco. El rocío es aquí signo de elección divina.