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| Un caballero entrega a don Quijote el libro de Avellaneda 1849 |
Muchos estudiosos del tema han desestimado la teoría de que sea
Cristóbal de Fonseca[1]
quien está detrás del seudónimo de Avellaneda. Pero dentro de estos
investigadores algunos mantienen una posible participación basándose en su
pertenencia al círculo amistoso de Lope de Vega y a la facilidad que habría
tenido para publicar la obra en Cataluña.
Quienes como Antonio Sánchez Portero, José Luis Pérez López o el
colectivo de historiadores de la Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos[2]
apuntan a Pedro Liñán de Riaza (Calatayud? - Madrid, 1607) poeta español del
Siglo de Oro, se encuentran con una traba importante, en el momento de la
publicación del falso Quijote en 1614 su autor ya estaba muerto. Consideran
entonces la participación de una segunda persona; bien Lope de Vega, bien otro
autor vinculado a su círculo.
Es ahí donde entra la figura de Cristóbal de Fonseca que pudo
conocer a Liñan de Riaza durante las largas estancias de este en Toledo,
durante sus años de estudio en Salamanca entre 1582 y 1584; y especialmente en
los años finales de su vida cuando fue capellán mayor de la Colegiata del
Santísimo Sacramento de Torrijos, entre 1605 y 1607.
José Luis Pérez López se decanta por que Liñán habría empezado la
obra y esta habría sido acabada por el propio Lope y por Baltasar Elisio de
Medinilla.
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| Caricatura de don Quijote contra el libro de Avellaneda 1905 |
Antonio Sánchez Portero es más explícito y nos dice: “Es posible que [Cristóbal de Fonseca]
conociese a Liñán y fuese amigo suyo, lo mismo que de Lope de Vega, pero no
comparto la hipótesis de Narciso Alonso Cortés que aboga por atribuirle la
paternidad de la obra en cuestión en El falso Quijote y Fray Cristóbal de Fonseca,
Valladolid, 1920”.[3]
“Cabe suponer, con fundada
posibilidad, que Liñán compone esta obra; pero se da la circunstancia de que
fallece en 1607. Él, obviamente, no puede publicarla, pero pudieron ser
depositarios de esta obra cualquiera de los personajes que se acabamos de
citar: Lope, Aliaga o, incluso, Fray Cristóbal Fonseca, natural de un pueblo
próximo a Torrijos, a quien también se atribuye la autoría”.[4]
Para finalizar compartimos este poema
que Lope de Vega dedico a Liñán en 1600 cuando este último se ordeno sacerdote,
encontrando salida a su pobreza.
Señor Liñán, quien sirve sin
estrella,
en átomos del sol quimeras hace,
pues cuanto más el duro yugo
abrace,
tanto más su fortuna le atropella.
De mí estoy cierto, que nací sin
ella;
pues ¿que porfía, el que sin ella
nace?
La forma sin materia se deshace;
cantar no puedo en Babilonia
bella.
Sin premio, cosa injusta me parece
perder el tiempo, encanecer
temprano,
ídolos de dosel, confuso abismo.
Dichoso vos, a quien el cielo
ofrece
tabla en el mar, y en el profundo,
mano,
sirviendo a dueño que se da si
mismo.
[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La
Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020)
473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).
[2] LONGOBARDO CARRILLO, Julio; PEÑA CARBONERO,
Justiniano de la; Buitrago Maselli; ALCÁNTARA GARCÍA, Fernando: Torrijos en la época cervantina – breves apuntes.
(Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos. Torrijos, 2006). Pag. 73.
[3] SÁNCHEZ PORTERO, Antonio: La identidad de Avellaneda, el autor del
otro Quijote, (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Calatayud, 2006).
Pág. 53.
[4] SÁNCHEZ PORTERO, Antonio: La identidad de Avellaneda, el autor del
otro Quijote, (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Calatayud, 2006).
Pág. 64.


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