lunes, 23 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca y Pedro Liñan de Riaza, los amigos de Lope de Vega

 

Un caballero entrega a don Quijote el libro de Avellaneda
1849

Muchos estudiosos del tema han desestimado la teoría de que sea Cristóbal de Fonseca[1] quien está detrás del seudónimo de Avellaneda. Pero dentro de estos investigadores algunos mantienen una posible participación basándose en su pertenencia al círculo amistoso de Lope de Vega y a la facilidad que habría tenido para publicar la obra en Cataluña.

Quienes como Antonio Sánchez Portero, José Luis Pérez López o el colectivo de historiadores de la Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos[2] apuntan a Pedro Liñán de Riaza (Calatayud? - Madrid, 1607) poeta español del Siglo de Oro, se encuentran con una traba importante, en el momento de la publicación del falso Quijote en 1614 su autor ya estaba muerto. Consideran entonces la participación de una segunda persona; bien Lope de Vega, bien otro autor vinculado a su círculo.

Es ahí donde entra la figura de Cristóbal de Fonseca que pudo conocer a Liñan de Riaza durante las largas estancias de este en Toledo, durante sus años de estudio en Salamanca entre 1582 y 1584; y especialmente en los años finales de su vida cuando fue capellán mayor de la Colegiata del Santísimo Sacramento de Torrijos, entre 1605 y 1607.

José Luis Pérez López se decanta por que Liñán habría empezado la obra y esta habría sido acabada por el propio Lope y por Baltasar Elisio de Medinilla.

Caricatura de don Quijote contra el libro de Avellaneda
1905

Antonio Sánchez Portero es más explícito y nos dice: “Es posible que [Cristóbal de Fonseca] conociese a Liñán y fuese amigo suyo, lo mismo que de Lope de Vega, pero no comparto la hipótesis de Narciso Alonso Cortés que aboga por atribuirle la paternidad de la obra en cuestión en El falso Quijote y Fray Cristóbal de Fonseca, Valladolid, 1920”.[3]

“Cabe suponer, con fundada posibilidad, que Liñán compone esta obra; pero se da la circunstancia de que fallece en 1607. Él, obviamente, no puede publicarla, pero pudieron ser depositarios de esta obra cualquiera de los personajes que se acabamos de citar: Lope, Aliaga o, incluso, Fray Cristóbal Fonseca, natural de un pueblo próximo a Torrijos, a quien también se atribuye la autoría”.[4]

Para finalizar compartimos este poema que Lope de Vega dedico a Liñán en 1600 cuando este último se ordeno sacerdote, encontrando salida a su pobreza.

 

Señor Liñán, quien sirve sin estrella,

en átomos del sol quimeras hace,

pues cuanto más el duro yugo abrace,

tanto más su fortuna le atropella.

 

De mí estoy cierto, que nací sin ella;

pues ¿que porfía, el que sin ella nace?

La forma sin materia se deshace;

cantar no puedo en Babilonia bella.

 

Sin premio, cosa injusta me parece

perder el tiempo, encanecer temprano,

ídolos de dosel, confuso abismo.

 

Dichoso vos, a quien el cielo ofrece

tabla en el mar, y en el profundo, mano,

sirviendo a dueño que se da si mismo.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] LONGOBARDO CARRILLO, Julio; PEÑA CARBONERO, Justiniano de la; Buitrago Maselli; ALCÁNTARA GARCÍA, Fernando: Torrijos en la época cervantina – breves apuntes. (Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos. Torrijos, 2006). Pag. 73.

[3] SÁNCHEZ PORTERO, Antonio: La identidad de Avellaneda, el autor del otro Quijote, (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Calatayud, 2006). Pág. 53.

[4] SÁNCHEZ PORTERO, Antonio: La identidad de Avellaneda, el autor del otro Quijote, (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Calatayud, 2006). Pág. 64.

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