domingo, 8 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca, biografía de un escritor eulaliense

 

Cristóbal de Fonseca
por Dionisio Santiago y Palomares, c. 1780
Biblioteca de Castilla-La Mancha

El padre y maestro agustino, fray Cristóbal de Fonseca (Santa Olalla, 1550 – Madrid, 1621) fue un predicador famoso en su tiempo y es uno de los más importantes escritores místicos españoles del Siglo de Oro. Su obra pertenece al periodo más brillante de la mística dentro del que se encuadran, entre otros: fray Luis de Granada, fray Juan de los Ángeles, santo Tomás de Villanueva, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y los también agustinos fray Luis de León, fray Pedro Malón de Chaide y san Alonso de Orozco.[1]

Desarrolló, aunque en menor medida, la literatura profana; amigo de Lope de Vega y especialmente vinculado a su entorno, tal vez de ahí su enemistad con Miguel de Cervantes. Sus obras profanas las escribió bajo varios seudónimos, atribuyéndosele también, con algunas dudas más que razonables, ser quien se esconde tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, autor del Quiote apócrifo.

Cristóbal de Fonseca y Álvarez nació en la villa de Santa Olalla (Toledo) en 1550. Hijo de Diego de Fonseca y de Isabel Álvarez ambos naturales de Santa Olalla. No se conserva su partida de bautismo original dado que el primer libro de bautismos que se conserva de las parroquias de Santa Olalla se inicia a mediados de 1550, año de su nacimiento.[2] Su padre ejercía el oficio de contador, vinculado a los intereses que los Condes de Orgaz tenían en Santa Olalla como señores de la villa.

Acta de Profesión de Cristóbal de Fonseca - 1566
Archivo Provincia Agustiniana de Castilla

Con dieciséis años ingresó en la orden de San Agustín, profesando en el convento de calzados de Toledo el 8 de febrero de 1566. Profesó en manos del R. P. fray Luis Álvarez, subprior del convento en esa fecha, en nombre del Rmo. P. Maestro General. Firman la profesión: fray Luis Álvarez, subprior y receptor de la profesión, fray Bernardino de Figueroa y el neoprofeso. Se conserva el acta de su profesión,[3] que transcribimos y que contiene algunas notas biográficas en los márgenes.

“JHS - Yo hermano Cristóbal de Fonseca, hijo de Diego de Fonseca e Isabel Álvarez, su legítima mujer, de la Villa de Santa Olalla de la Diócesis Toledana, hago profesión y prometo obediencia a Dios Omnipotente y a la Gloriosa Virgen María y al Beato Nuestro Padre San Agustín, y también y por completo a ti, Reverendo Padre Hermano Luis Álvarez, Subprior titular de su convento toledano y Vice-Prior General de los Hermanos Eremitas del Santo Padre San Agustín y sus sucesores, vivir sin bienes y en castidad hasta mi muerte, bajo cuya confianza unánime lo firmé en el día octavo del mes de febrero en el año del Señor 1566.”[4]

Pese a la escasez de datos de sus primeros años y de su formación, sabemos que estudió filosofía en el convento de Toledo y teología en Salamanca. Sus primeros años de fraile, como hemos dicho, los pasó en el convento de Toledo, el padre Gregorio de Santiago Vela dice que según los libros del convento de Toledo había un retrato del padre Fonseca en la portería del convento “por haberle honrado con sus escritos”.[5] En su inscripción en el Libro Primero de Profesiones del Convento de Toledo al margen de su profesión se puso esta nota: “Fue insigne predicador y escritor famoso y rector provincial de esta provincia y definidor muchas veces”.

Convento de San Felipe el Real de Madrid

Fue prior del convento de su orden en Segovia desde 1591. En 1596 era maestro de la provincia de Castilla, en 1607 acude con los cargos de definidor y rector provincial de Castilla al capítulo provincial celebrado ese año.[6] El cargo de Rector Provincial lo habría ejercido en 1607 hasta la celebración del Capítulo de la Provincia en el mes de junio del mismo año, por muerte del Provincial fray Hernando de Orozco, fallecido el 3 de febrero. En este mismo Capítulo de 1607 fue nombrado prior de San Felipe el Real de Madrid; en 1609 es elegido definidor; siendo reelegido en 1615; y como definidor mayor presidio el 9 de noviembre de 1616 el Capitulo Intermedio que se celebra en San Felipe el Real[7] y también el capítulo celebrado en 1618.

Plano de Madrid 1622
Marcado el desaparecido Convento de San Felipe el Real

Fue el Padre Fonseca uno de los testigos en el proceso para la beatificación de San Alonso de Orozco. En su declaración ante el tribunal el día 9 del mes de octubre de 1619 dice que es conventual del Convento de San Felipe el Real, que “tiene 65 años, poco más o menos” y que “conoció al bendito Padre Alonso de Orozco por espacio de diez meses, poco más o menos”. Añade, después, que presenció la exhumación de sus restos ese mismo año y puede testificar que, “después de tocarle el pecho y los brazos le halló tan entero como si estuviera vivo”

Fray Cristóbal de Fonseca murió en el convento de su orden, San Felipe el Real, en Madrid, el 9 de noviembre 1621, con setenta y un años de edad. Por las notas del libro de profesiones sabemos que predico sus honras fúnebres el maestro fray Diego López de Andrada.[8]

A lo largo de su vida se convirtió en un reconocido escritor espiritualista y teólogo, un autor místico de inspiración platónica. Fue un gran predicador y alcanzó mucho renombre con sus sermones. Sabemos que predicó en Salamanca, Madrid, Alcalá de Henares, Toledo, Sevilla, Córdoba, Zaragoza, Burgos y Segovia. El 20 de octubre de 1616 el arzobispo Bernardo de Sandoval y Rojas inaugura la Capilla de la Virgen del Sagrario de la catedral de Toledo, a la ceremonia asistieron Felipe III, el Príncipe, su mujer, los Infantes y los grandes del reino. Cristóbal de Fonseca se encargó del segundo de los ocho sermones, justo después del arzobispo y seguido de los mejores predicadores de Toledo, entre otros fray Félix Hortensio de Paravicino y Jerónimo de Florencia.

Descripción de la Capilla de Ntra. Sra. del Sagrario
en la Santa Iglesia Catedral de Toledo - 1617
El segundo de los sermones que recoge es el de Cristóbal de Fonseca

Fue un gran defensor del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen, Fonseca afirma que Dios preservó a la Madre de las consecuencias del pecado y del pecado mismo, como lo afirma la Sagrada Escritura y San Agustín. Fonseca dice que: “María es rosa sin espinas, sin pecado”; “Entre los hijos de Adán, sola mi Madre es Rosa purísima”; “Convenía al cielo cuya Reina y Señora era María, que no tuviese la mancha del pecado, que no es razón dar a los ángeles, Reina que lo haya tenido, pues ni la Virgen fuera conveniente Reina de los ángeles, si no los venciera en todo linaje de pureza y santidad”.[9]



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 1º de bautismos de la Parroquia de San Julián. APSO/1 (de 1550 a 1599).

[3] Archivo Provincia Agustiniana de Castilla (APAC): Libro 85. Libro I de Profesiones de Toledo, 1495-1566. Fol. 136r.

[4] Agradezco la colaboración de Sara González Castrejón para la correcta traducción de esta acta en latín.

[5] SANTIAGO VELA, Gregorio de: Ensayo de una Biblioteca Iberoamericana de la Orden de San Agustín, vol. II. (El Escorial, 1915). Pág. 621.

[6] HERRERA, Tomas de.: Historia del convento de San Agustín de Salamanca, (Imp. Gregorio Rodríguez. Madrid, 1652). Pág. 200, 2ª Col.

[7] Archivo Provincia Agustiniana de Castilla (APAC): Actas, Carp. 1. Subc. O. Introducción.

[8] VIÑAS, Teófilo (OSA): Breves notas de Cristóbal de Fonseca. www.agustinosmadrid.com

[9] FONSECA, Cristóbal: Primera parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro, (Imp. Jaime Cendrad. Barcelona, 1598). Capítulo IV.

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