martes, 10 de marzo de 2026

Cristóbal de Fonseca, Santa Olalla y los Condes de Orgaz


Fraile agustino en el Entierro del Señor de Orgaz
El Greco - 1586
Identificado como Cristóbal de Fonseca

La vinculación de Cristóbal de Fonseca a Santa Olalla no se limita solo a su infancia y nacimiento, son varios los documentos posteriores que nos dejan constancia de su presencia en la villa. Además mantuvo una estrecha relación con quien fuera su protector, el conde de Orgaz y señor de Santa Olalla, don Juan Hurtado de Mendoza y Guzmán (Antoniana (Álava), 1536 – Santa Olalla, 1606).[1]

Curiosamente los dos conventos en los que Fonseca tuvo mayor presencia: Toledo y Madrid, estaban vinculados a los condes de Orgaz. El Convento de Toledo estuvo tradicionalmente unido a los condes, estos tenían derechos de enterramientos en él y no podemos olvidar que uno de los santos que según la leyenda enterraron al señor de Orgaz, don Gonzalo Ruiz de Toledo, era el mismísimo San Agustín. El convento de San Felipe el Real de Madrid se construyó sobre parte de un solar de los condes de Orgaz a cambio de una capilla que estos obtuvieron en propiedad.

Vida de Cristo - Edición de Barcelona - 1598
Dedicada a don Juan de Mendoza y Guzmán, Conde de Orgaz

Al conde de Orgaz le dedica en 1596 la Primera parte de la vida de Cristo Señor Nuestro. En la dedicatoria de la obra elogia a sus antepasados exaltando las figuras de Esteban Illán, Santo Domingo de Guzmán, Gonzalo Ruiz de Toledo y el linaje de los Mendoza; y de él dice que es un incomparable servidor del rey y el príncipe, textualmente dice así:

“¿Quién hay que no haya tenido envidia a V.S. desde los primeros años de su vida? Que mocedad más rica de todas las buenas prendas que se pueden desear en un caballero mozo. Porque dejando aparte la disposición y el semblante, lleno de gravedad, de valor y de buen donaire que se llevó tras si los ojos generalmente, la condición más generosa que la sangre, la discreción, el aviso, que son verdaderas canas en el hombre; la ocupación ordinaria de cazas y de caballos, ejercicio tan conveniente a la profesión y estado de caballeros y señores, en que V.S. se aventajo singularmente a todos los de su tiempo; ¿quien vivió más lejos de los vicios que comúnmente desdora la gente noble? como es jugar, mentir, hacer agravios, ser amparo de gente traviesa, acuchilladiza, arrufiananda, que son cosas que en nuestros tiempos hacen galas algunos nobles de España, saliendo en ellos la medida nobleza como en un Nerón, Commodo, Caligula y otros Emperadores de Roma.

Llegando después a los más graves años, en que su majestad fio a V.S. la asistencia de Sevilla. ¿Quién jamás gobernó con tanta igualdad, con tanta limpieza y con tan general aplauso? ¿Cuándo se vio la justicia respetada de la gente poderosa, tan temida de la popular, tan amada de grandes y pequeños? ¿Cuándo se vio aquella ciudad tan limpia de rufianes y ladrones? ¿Cuándo tan proveída y sobrada de todo? En fin V.S. se alzó con la gloria de los que gobernaron antes y después aquella insigne ciudad de manera que a todos dejo pobres.

Después que su majestad puso casa al Príncipe, nuestro señor, nombrando a V.S. por mayordomo, juntaronse con el buen natural y con la mucha virtud, el desengaño del tiempo y la experiencia de los años, ¿que bien puede desear su Príncipe y su Rey, en un criado, que en V.S. no se halle? A lo menos a mis ojos no echan de menos sino uno, y ese es la riqueza, que como es bien de fortuna huye muchas veces de los bienes de naturaleza y de la gracia, porque como es soberbia no sufre el más bajo y más humilde ligar. Pero más vale el buen nombre que las muchas riquezas como dice Salomón y V.S. le tiene tan bueno que a sus mismos enemigos es amable. Para celebrar tan buenas prendas, es grosera mi pluma y muda mi lengua, cuando el mundo no las conozca Dios las pondrá en el lugar que merecen.”[2]

Primera Parte de la Vida de Cristo
Edición de Madrid - 1621
Dedicada al obispo don Francisco de Mendoza

Varias ediciones de obras de Cristóbal de Fonseca están dedicadas al conde o a su hijo el obispo de Pamplona don Francisco de Mendoza.

A la muerte del conde el 4 de octubre de 1606 aparece como su mayordomo en el testamento.[3] Actúa como albacea, junto a su hijo el obispo Francisco Hurtado de Mendoza y Ribera (Santa Olalla, 1573 - Madrid, Santa Olalla, 1634), en ese momento gobernador del arzobispado de Toledo; a su hija y a su yerno, Mariana Hurtado de Mendoza Guzmán y Ribera (Santa Olalla, 1559 – Cuerva, 1627) y Pedro Laso de la Vega y Figueroa (Toledo, 1559 - Cuerva, 1637), señores de Cuerva y primeros condes de los Arcos desde 1599; y a Pablo del Pozo.

Perteneció a la Cofradía de la Santa Caridad de Santa Olalla, en 1599 aparece en un listado de cofrades como miembro de ella,[4] su nombre aparece de los primeros junto otros ilustres santaolalleros como el conde de Orgaz, Juan Hurtado de Mendoza Guzmán; el hijo y heredero del conde, Esteban de Mendoza y Mendoza; y su yerno el conde de los Arcos, Pedro Laso de la Vega.

En ese círculo generado en torno a Lope de Vega, del que él era participe, compartió espacio con otro santaolallero, el poeta Alonso Palomino (Santa Olalla, 1573 -Mentrida, 1637).[5]

También hay quien le ha identificado con el fraile agustino que aparece en el cuadro El entierro del Señor de Orgaz que el Greco pintó en 1586 para la parroquia de Santo Tomé de Toledo.[6]



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).

[2] FONSECA, Cristóbal de: Primera Parte de la Vida de Cristo Señor Nuestro, (Imp. Jaime Cendrad. Barcelona, 1598). Dedicatoria. (Pág. 3)

[3] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 1º de defunciones de la Parroquia de San Julián. APSO/6 (de 1582 a 1647).

[4] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 1º dela Cofradía de la Santa Caridad. APSO/69 (de 1584 a 1609).

[5] MADROÑAL DURÁN, Abraham: Alonso Palomino y Juan Ruiz de Santa María, dos poetas toledanos del tiempo de Lope de Vega (con un vejamen inédito). Toletum, 35. (Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Toledo, 1998).

[6] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Greco y Santa Olalla, (Santa Olalla, 2014). Pág. 34.

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