Una noticia publicada hace 111 años recoge el
dramático suicidio de un joven de 21 años en Santa Olalla en el paraje de los
Prados Baldíos
El periódico Diario Toledano, en su edición
del jueves 24 de junio de 1915,[1]
recogía un inquietante suceso ocurrido en Santa Olalla apenas un día antes. La
noticia, remitida por un corresponsal del periódico, relataba el suicidio de un
joven santaolallero de 21 años llamado Marceliano Sánchez Requena.
El suceso tuvo lugar en el paraje conocido
como Prado Valdío, situado, según la crónica, a unos tres kilómetros del
pueblo. El joven habría construido allí un pequeño chozo con mies de cebada y,
tras introducirse en él, le prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a
avanzar, se disparó con una antigua escopeta de pistón.
La noticia señala que el cadáver quedó
completamente carbonizado y que, posteriormente, los médicos procedieron a
practicarle la autopsia. La propia crónica describe el enorme impacto que el
suceso provocó entre los vecinos de Santa Olalla, hasta el punto de que
numerosos curiosos se desplazaron hasta el lugar para conocer lo ocurrido.
El periódico apuntaba además a un posible
conflicto sentimental como uno de los motivos que habrían influido en la
decisión del joven. Según el corresponsal, Marceliano había realizado
determinados requerimientos amorosos a una joven de la localidad que los habría
rechazado. Sin embargo, la noticia señalaba como causa principal otra
circunstancia íntima relacionada con su salud y con el temor a que esta pudiera
ser descubierta durante el reconocimiento médico previo a su incorporación al
Ejército, prevista para el día siguiente; según los rumores que recoge el
corresponsal el joven era impotente.
Como ocurre con muchas noticias de la prensa
de aquella época, buena parte de la información procede de testimonios y
rumores recogidos en el propio pueblo, por lo que algunos de los extremos
relatados deben tomarse con cautela. La prensa de comienzos del siglo XX
abordaba además este tipo de tragedias con un lenguaje y unos criterios muy
diferentes a los actuales.
El caso resulta especialmente llamativo
porque permite asomarnos, más de un siglo después, a un episodio de la vida
cotidiana y social de Santa Olalla en 1915, cuando la localidad contaba con una
población muy inferior a la actual y las noticias de un suceso de estas
características se extendían rápidamente entre los vecinos.
Transcribimos la noticia de forma íntegra:
El suceso de Santa Olalla. Detalles interesantes. (De nuestro corresponsal)
Antes de
suicidarse, hace un chozo de mies, se mete en él y lo incendia.—El cadáver,
carbonizado.—El suicida era impotente.
Santa
Olalla, 23.— Amplío y completo la referencia que telegrafié esta mañana del suicidio
del joven de veintiún años Marceliano Sánchez Requena.
Han
concurrido en el suceso circunstancias verdaderamente terribles, que acaban de
conocerse. Ocurrió el suicidio en el sitio denominado «Prado Valdío», distante
unos tres kilómetros de este pueblo.
Marceliano
murió, en efecto, de un tiro de escopeta de pistón, que se disparó en la sien
derecha; pero antes de producirse el disparo, hizo una especie de chozo con la
mies de cebada que había por aquellos lugares, y después de meterse en él, lo
prendió fuego. Cuando las llamas comenzaron a tomar incremento, Marceliano se
llevó la boca del cañón de la escopeta a la sien derecha, y disparó el arma,
quedando muerto en el acto. La choza quedó en breves momentos reducida a
cenizas, y el cadáver del suicida, completamente carbonizado. La escopeta quedó
también inutilizada por completo.
En lugar
próximo se ha encontrado la caja de cerillas que usó Marceliano para quemar la
choza. Parece exacto lo que en mi telegrama apuntaba acerca del disgusto que
mostraba el desgraciado joven por haber desdeñado sus requerimientos amorosos
una bella chica de esta localidad. Pero asegura que el móvil principal del
suicidio ha sido el padecer Marceliano de impotencia.
Al siguiente
día del suceso tenía que haber marchado del pueblo para incorporarse al
Ejército, y temiendo, sin duda, que al reconocerle los médicos fuese
descubierta su desgracia; resolvió evitarlo adoptando tan terrible resolución.
Al conocerse
en el pueblo estos detalles, que han cundido en seguida de boca en boca, la
dolorosa impresión causada en los primeros momentos ha aumentado
considerablemente. Muchos curiosos han salido para «Prado Valdío» al objeto de
ver el lugar del suceso. Otras personas han intentado ver el cadáver en el
depósito judicial; pero las autoridades no han consentido la entrada sino de
aquellos que en dicho lugar tenían que cumplir alguna obligación.
A la hora en
que termino esta información, los médicos están practicando la autopsia del
cadáver. Es horrible el aspecto que éste ofrece. Las ropas están quemadas
enteramente, y la carne se halla muy renegrida, viéndose en la cabeza un enorme
cuajarón de sangre.
[1] Diario Toledano: Suceso en
Santa Olalla – Detalles interesantes. (Toledo. Jueves, 24 de junio de 1915).

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