domingo, 1 de noviembre de 2020

Alanchete y Valverde, el último de los despoblados de Santa Olalla

Mapa topográfico de 1883

Los lugares de Alanchete y Valverde, que paradojas de la vida terminaron despoblados pero con el honor de haber sido reconocidos como villa, fueron el último de los núcleos que se quedó despoblado de todos los pertenecientes al Señorío de Santa Olalla.

Fundadas como dos poblaciones independientes, distantes la una de la otra unos 500 metros. Sabemos que Valverde fue donada a la Orden de Calatrava en 1318 por el aragonés Guillen de Rocafull. En 1650 se unificaron ambos núcleos en un solo concejo que obtuvo el título de villa por el rey Felipe IV. Pese a este título de villa en el acervo popular siempre ha sido conocido como Los Lugares. En 1807 una gran tormenta arruino la mayor parte de las casas de Alanchete, trasladándose sus vecinos a vivir a Valverde y otros al Casar de Escalona.[1]

En lo religioso sabemos que fue titular de su parroquia San Ildefonso, era la única hasta su supresión dedicada al Santo Patrono de la Archidiócesis.[2] En 1773 sabemos que existen en Alanchete y Valverde las cofradías de la Vera Cruz y de las Ánimas y también disponen de rentas las funciones que se celebran para San Blas y San Antonio de Padua.[3] Ya en el momento de la disolución oficial de su parroquia se dice que en 1959 las obras pías de las Ánimas y del Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas pasaron a Domingo Pérez. 

Transcribimos algunos documentos que nos aportan información directa cobre este despoblado, el primero de ellos la carta que el teniente de cura responsable de la parroquia de Alanchete y Valverde remite al geógrafo Tomas López.[4]

A don Tomas López que Dios me guarde, geógrafo de los dominios de su majestad y residente en la villa y corte de Madrid.

Valverde y Lanchete, 8 de octubre de 1788.

Muy señor la falta de salud me ha tenido imposibilitado para haberle complacido con darle las pocas noticias que le doy de esta población, y aunque con pocas fuerzas, le digo:

Que es villa del estado del Conde de Orgaz, del Arzobispado de Toledo y su vicaria. No hay más que una iglesia. Se compone esta villa de dos barrios que el uno se llama Lanchete y el otro Valverde, distan uno del otro como 800 pasos, tienen por medio para su división un reguero que nace de un prado y un olivar. Componen entre los dos lugares como 50 vecinos y la iglesia está en el barrio de Valverde.

Esta circuncidado de todos estos lugares: por solano esta la villa de Santa Olalla, que dista una legua; por cierzo la villa de Hormigos, que dista otra legua; por gallego la villa de El Casar de Escalona, que dista media legua; por ábrego el lugar de El Bravo, la villa de Techada y la de Otero, que cada una distan también una legua.

Aquí no hay otro modo de vivir que de un poco de labranza, para cuyo fin no es la mejor tierra, es muy ocasionada esta situación a terciarias y cuartanas y todo género de males y con especialidad afectos de pecho e hidropesías, que a mi ver vienen todos los dichos males de resultas de las continuas terciarias y que su causa juzgo también será de nacer un arroyo de la fuente del barrio de Lanchete la que regularmente no se seca en todo el año y viene a pasar cerca del barrio de Valverde, cubierta casi con una alameda nueva al lado del solano.

En cuanto a las demás noticias no puedo responder por no estar ni aun para el cumplimiento de mi obligación, solo le digo que es aneja a esta parroquia a las dos de San Pedro y San Julián de la villa de Santa Olalla. Es cuanto puedo complacer a vuestra merced cuya vida pido a Dios prospere me guarde y mande a este su humilde capellán Juan Antonio Sánchez Carretero [Rubricado], teniente de cura.

El segundo documento que transcribimos es el texto íntegro que incorpora el Diccionario de Madoz sobre Alanchete y Valverde.[5] Una obra de gran envergadura publicada por el político Pascual Madoz (Pamplona, 1806 - Génova, 1870).

ALANCHETE Y VALVERDE - Lugar con ayuntamiento de la provincia, administración de rentas y diócesis de Toledo; partido judicial de Escalona, audiencia territorial de Madrid.

Situado en una colina y a lo largo de un arroyo que desciende de ella; está dominado al este por una altura bastante grande, sin embargo su clima es sano, porque los aires del norte, sur y oeste purifican su atmósfera. Todo el pueblo está compuesto de treinta y cinco casas, de las cuales tres solamente son de construcción regular, siendo las restantes muy inferiores; distribuidas sin orden en una calle a lo largo, limpia, aunque no empedrada. Tiene su iglesia parroquial que anteriormente fue aneja de la de Santa Olalla, cuyo párroco nombraba un teniente que la sirviera y que pagaba de las rentas de su curato; en el día de hoy le nombra el vicario o gobernador del arzobispado.

No hay otros establecimientos públicos que una posada propia del pueblo y común de vecindad. Confina el termino por el norte con el de Hormigos, al este y sur con Santa Olalla y al oeste con El Casar de Escalona y el despoblado de Techada; comprende en toda su extensión 2.000 fanegas de tierra, de las cuales solo se hallan incultas por imposibilidad de labrarse 500, y las restantes 1.500 están divididas en 1º, 2ª, 3ª y 4ª clase; de ellas se han desamortizado 500 fanegas. Hay además 20 fanegas de prado de secano pertenecientes a los propios; una huerta con su noria; arboleda y 160 árboles frutales; 500 olivos y 12.000 cepas de viña: existe también una alameda inmediata a la población al margen del arroyo que corre al pie de la misma, cuyas maderas en nada se aprovechan, en razón de que a los pocos años se envejecen, cocán y pudren: otro arroyo hay en el término llamado de Salamanquilla, que baja de la villa de Santa Olalla.

El terreno participa de cerros y valles, y aunque flojo en su mayor parte, es fértil sogún su clase. Los caminos son de travesía de pueblo a pueblo; la correspondencia se recibe por medio de un encargado que concurre por ella a Santa Olalla los miércoles, viernes y domingos de cada semana, y se remite a dicho punto los mismos días.

Produce trigo, cebada, avena, algarrobas, garbanzos, vino, aceite y lana. Hay además 8 pares de bueyes, 2 mulas de labor, 7 jumentos, 700 cabezas de ganado lanar y 50 de cerda. No hay más ingresos que la agricultura y el comercio consiste en la exportación de sus granos a los pueblos de Santa Olalla, El Casar de Escalona, La Mata y Carmena. Y la venta en el pueblo de los artículos de taberna y abacería.

Población de 29 vecinos, 100 almas. Capital que produce 735.538 reales. Impuestos 39.773 reales, contribuciones 7.831 reales. El presupuesto municipal asciende a 3.200 reales, se cubren 1.100 con el fondo de propios, que se compone de la renta de 18 fanegas de tierra labrantía y Hierbas de 90 fanegas de prados y del arriendo de la casa posada los 2.100 restantes, se eligen por repartimiento vecinal.

Este pueblo era formado hasta el año de 1803 por dos barrios, distantes mil pasos entre sí, llamados el uno Alanchete y el otro Valverde y componían 56 vecinos; después con motivo de una tempestad que sufrieron en 1807 que inundó las casas de los de Alanchete, se trasladaron algunos al barrio de Valverde y otros marcharon al Casar de Escalona; de suerte que el primer barrio dejó de existir, quedando tan salo el segundo, aunque el pueblo conserva la denominación de ambos. Estos barrios estaban sujetos a la jurisdicción de Santa Olalla; se hicieron villa en 1650, bajo el reinado de Felipe IV, después correspondieron al conde de Orgaz: pero las alcabalas se pagaban a la corona y los diezmos al párroco de Santa Olalla.

Boceto del término de Alanchete y Valverde
Catastro de Ensenada 1751

El término municipal de Alanchete y Valverde, tras muchas discusiones, se anexiono a mediados del siglo XIX al de Otero. En 1866 los pocos vecinos que quedaban pidieron su segregación de Otero y su anexión a Santa Olalla, “las miras que los citados vecinos de Alanchete puedan tener para pedir la segregación del Otero y la agregación a esta villa, son las de producirles la última mayores ventajas morales y materiales que las que hoy disfrutan”.[6] Este objetivo no se logró y a principios del siglo XX Alanchete y Valverde quedó totalmente despoblado.



[1] SÁNCHEZ DE HARO, Jesús: Aproximaciones a las Villas, Lugares y despoblados del Señorío de Santa Olalla. Revista Adovea, nº 54; (Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Carriches, agosto de 2019). Pág. 33.

[2] GUERRERO VENTAS, Pedro: La piedad popular en la Diócesis de Toledo; ensayo para la investigación. (Instituto teológico San Ildefonso. Toledo, 2004). Pág. 11.

[3] Archivo Histórico Nacional: Expediente de remisión de Alberto de Suelves, intendente de la provincia de Toledo al conde de Aranda del estado de las congregaciones, cofradías y hermandades que hay en los

pueblos de dicha jurisdicción. Año 1773. Signatura: CONSEJOS, 7098, Exp. 26.

[4] Biblioteca Nacional de España: Descripción de Alanchete y Valverde (Toledo). (Alanchete y Valverde, 1788). MSS/7306 (H.264-264BIS).

[5] MADOZ IBAÑEZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, (Madrid, 1846-1850).

[6] Archivo Municipal de Santa Olalla: Actas Municipales del Ayuntamiento de Santa Olalla

(1854-1866). AMSO/6. Informe sobre la agregación de Alanchete y Valverde a esta villa (1866).

Colección de sellos de tinta de Otero con Alanchete y Valverde
Archivo Histórico Nacional - 1876


miércoles, 28 de octubre de 2020

Camino Real de Guadalupe por Santa Olalla

El 25 de octubre de 2020 se colocaba en Santa Olalla, junto al ayuntamiento, el primer hito del Camino Real de Guadalupe. La inauguración se realizó en forma de relevo que nos llegó de manos del alcalde de Maqueda, recogió el alcalde de Santa Olalla, Pedro Congosto y se entregó al alcalde de Cazalegas.

Tras muchos esfuerzos y gestiones junto a otros siete ayuntamientos, con autoridades civiles y eclesiásticas, Santa Olalla ocupó el lugar que le corresponde por derecho propio en ese trazado, de Madrid a Extremadura. Ningún santaolallero duda de que somos parte de ese trazado, como tampoco lo han hecho los pueblos que nos hemos unido para incorporarnos a esta red de caminos: Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Santa Cruz del Retamar, Quismondo, Novés, Maqueda, Santa Olalla y Cazalegas.

De manera que el trazado del Camino Real de Guadalupe es el siguiente: Madrid, Alcorcón, Móstoles, El Álamo, Casarrubios del Monte, Ventas de Retamosa, Santa Cruz del Retamar, Quismondo, Novés, Maqueda, Santa Olalla, Cazalegas, Talavera de la Reina, Alberche, Calera y Chozas, Alcañizo, Oropesa, Alcolea de Tajo, Puente del Arzobispo, Villar del Pedroso, Carrascalejo, Navatrasierra y Guadalupe.


Breve historia del Camino Real de Guadalupe

a su paso por Santa Olalla

Tenemos constancia del paso por Santa Olalla camino de Guadalupe de la corte del rey Juan II de Castilla, el 20 de febrero de 1435, cuando el rey procedente de Maqueda “fue a comer a Santa Olalla”. También sabemos de una estancia de Fernando el Católico que se aposentó en Santa Olalla el 10 de junio de 1479 procedente de la Puebla de Guadalupe. El emperador Carlos I el 6 de abril de 1525 partía de Móstoles, almorzaba en San Silvestre y pernoctaba en Santa Olalla de donde partió al día siguiente en dirección a Cazalegas y Talavera, donde durmió. Meses después, el 21 de febrero de 1526 partía de Torrejón, almorzaba en Portillo y se dirigía a Santa Olalla para dormir y partir el 22, de nuevo, a Talavera de la Reina.

Fray Francisco de San José fraile jerónimo profeso en el propio monasterio de Guadalupe recogió en un libro diversos milagros dela Virgen de Guadalupe, y entre ellos el que realizo a una niña santaolallera en 1714 Juana Tenorio, y recoge además la peregrinación que hicieron como promesa de ir ella y su madre desde Santa Olalla hasta el Monasterio de Guadalupe.

Como últimos datos añadir que Santa Olalla disponía del Hospital de San Antón, lugar en el cual, según sus ordenanzas, se acogía a los peregrinos que pasaran y tuvieran que hacer noche en nuestra villa.  Y además se cobraba el Portazgo, un pago del que estaban exentos los peregrinos, conservándose todavía las conocidas como “Piedras del Portazgo”, que situadas sobre la antigua Carretera Real era el lugar donde debía pagarse este impuesto.





viernes, 16 de octubre de 2020

El Reloj de Canseco de Santa Olalla

Cuando se construyó el actual edificio del Ayuntamiento de Santa Olalla en 1980, el único elemento que se conservó de las antiguas casas consistoriales fue el histórico reloj de torre que todavía hoy corona su fachada.[1]

Se trata de un reloj instalado en el año 1900, conocido popularmente en Santa Olalla como “El Canseco”, por haber sido elaborado por el relojero Antonio Canseco.

Pero la historia de los relojes en el consistorio de Santa Olalla es larga y encontramos referencias a ello en los archivos desde el siglo XVII.

En un acta de 1629 se dice: “Así mismo acordaron que por cuanto el reloj de esta villa no anda por estar roto y desconcertado y es de mucho daño e inconveniente a la pudicia y bien público de la dicha villa que no se repare, mandaron que luego se trate de su reparo y se busque a un relojero que le vea y le aderece de surte que quede bueno y se pague lo que costare de los propios de esta villa y se cometió la diligencia a los señores Pedro de Vivar, alcalde, y Andrés de Escalante, regidor.”[2]

También sabemos que en 1728 el reloj fue reparado por un relojero francés que cobro 300 reales, 2 cargas de leña y la comida de los días que estuvo en nuestro pueblo.

Desde mediados del siglo XIX el funcionamiento del reloj debía ser muy deficiente, ya en los años 1854[3] y 1860[4], según documentación conservada en el archivo histórico de la Diputación de Toledo, se empiezan a hacer gestiones para la colocación de un nuevo reloj en el ayuntamiento. Pero debieron de pasar muchos años hasta que se lograra llevar a cabo la instalación definitiva del reloj.

Fue en el año 1900, siendo alcalde Domingo Calderón Cano, cuando se adquiere e instala un nuevo reloj que afortunadamente ha llegado hasta nuestros días.

En el archivo Municipal se conservan varias referencias a este hecho, por ejemplo la carta de pago a un albañil de nuestro pueblo, Serafín Sacristán: “importe de los gastos hechos con motivo con motivo de la obra para la colocación del reloj de las Casas Consistoriales, con arreglo a la adjunta cuenta […] Santa Olalla, 31 de octubre de 1900”.[5]

El reloj de Santa Olalla es obra del prestigioso relojero Antonio Canseco Escudero, siendo el número 716 de su serie de relojes. Se compone de la maquinaria, la esfera, la torreta-espadaña, la veleta y la campana.


Pocos años después de su instalación en el actual edificio del ayuntamiento el reloj se automatizó, instalando un nuevo mecanismo electrónico que evitaba tener que dar cuerda a sus resortes, quedando en desuso su vieja maquinaria. El 20 de febrero de 2020 la maquinaria del reloj se bajó con el objetivo de restaurarla y exponerla en las dependencias del ayuntamiento que se estaba reformando en ese momento, cuarenta años después de su construcción.

Desde el mes de octubre de 2020 la maquinaria del reloj luce restaurada en el nuevo salón de plenos del ayuntamiento.[6]

 

Breve biografía del relojero Antonio Canseco Escudero

Antonio Canseco Escudero (Rabanal del Camino (León), 1838 - Madrid, 1917) fue un prestigioso relojero que estableció su taller en Madrid y desde allí comercializo con bastante éxito sus relojes por toda España. No se sabe cómo y dónde se formó en el oficio de relojero, pero con veinte años se le sitúa ya en Madrid y para entonces había construido un reloj sin pesas, patentándolo con el nombre de "sistema Canseco". Sus relojes pronto alcanzaron fama y sus relojerías situadas en Madrid en la calle Mayor, Plaza del Ángel, Mesón de Paredes y Paseo de las Delicias, donde estaba la fábrica, fueron de gran reputación. Estaba en posesión del "Privilegio de Invención en España y Francia", que es una licencia que le permitía montar el tipo de reloj que él mismo diseñó. Muchos relojes procedentes del taller de Canseco han alcanzado fama, como los emplazados en la Catedral de Madrid, en el Palacio de Oriente, en el Escorial o en el Hospital Gómez Ulla. La tradición relojera iniciada por Antonio Canseco Escudero continuó hasta su nieto Antonio Canseco Cauz.

Estas son algunas localidades de nuestro entorno que también tienen un reloj Canseco: Bargas (1891), Domingo Pérez (1891), Escalona (1891), Gamonal (1887), Valmojado (1886) y Ventas de Retamosa (1888).[7]



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El reloj de Canseco de Santa Olalla. Barbacana nº 5. (Fundación Condes de Orgaz en Santa Olalla. Santa Olalla, abril de 2009).

[2] Archivo Municipal de Santa Olalla: Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de Santa Olalla (1626-1697). AMSO/1.

[3] Archivo Histórico de la Diputación Provincial de Toledo: Legajo 2817/28. Año 1858.

[4] Archivo Histórico de la Diputación Provincial de Toledo: Legajo 2817/29. Año 1860.

[5] Archivo Municipal de Santa Olalla: Sección contabilidad Ayuntamiento de Santa Olalla (1888-1905). AMSO/2007.

[7] Ver enlace al inventario de relojes de Antonio Canseco hasta 1892: http://www.vegasdelcondado.com/relojinvent.htm






sábado, 10 de octubre de 2020

Mi biografía de Cristóbal de Fonseca publicada en la Revista Agustiniana - La Ciudad de Dios

En el mes de febrero recibía en encargo por parte del director de la Revista Agustiniana La Ciudad de Dios, Jaime García Álvarez, OSA, de elaborar la biografía de un paisano mío del siglo XVI, el agustino Cristóbal de Fonseca.

Se trataba de un número monográfico de la revista en el que se haría estudio de los distintos Tratados del amor de Dios; un tema muy tratado por los agustinos: Santo Tomas de Villanueva, San Alonso de Orozco, Fray Luis de León; y también por fray Cristóbal de Fonseca, no olvidemos que él y su Tratado del Amor de Dios aparecen incluso citados por Cervantes en el Quijote. 

Aunque el tema ya lo había tratado en otras ocasiones como en 2010 en un artículo para UNED, me puse manos a la obra para organizar y mejorar lo que ya tenía. El resultado ya está publicado en esta prestigiosa revista de formato científico y con su correspondiente separata.

Espero, en ese artículo de 25 páginas, haber estado a la altura de la revista y del personaje.


Resumen:

El padre y maestro agustino, fray Cristóbal de Fonseca (Santa Olalla, 1550 – Madrid, 1621) fue un predicador famoso en su tiempo y es uno de los más importantes escritores místicos españoles del Siglo de Oro. Su obra pertenece al periodo más brillante de la mística dentro del que se encuadran, entre otros: fray Luis de Granada, fray Juan de los Ángeles, santo Tomás de Villanueva, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y los también agustinos fray Luis de León, fray Pedro Malón de Chaide y san Alonso de Orozco.

Desarrolló, aunque en menor medida, la literatura profana; amigo de Lope de Vega y especialmente vinculado a su entorno, tal vez de ahí su enemistad con Miguel de Cervantes. Sus obras profanas las escribió bajo varios seudónimos, atribuyéndosele también, con algunas dudas más que razonables, ser quien se esconde tras el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, autor del Quiote apócrifo.


LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Cristóbal de Fonseca, su biografía. La Ciudad de Dios – Revista Agustiniana Volumen 233 – nº 2. CiuD-Ra 233-20 (2020) 473-498. (Editorial Agustiniana. Guadarrama, mayo-agosto de 2020).




viernes, 25 de septiembre de 2020

El puente del tren en Domingo Pérez

Hoy os traigo unas fotos del puente de la vía del tren a su paso por el término de Domingo Pérez. La primera es una foto de 2008 y las demás son actuales, después de algunas mejoras.



Me sirven esta imágenes para recomendaros el blog de mi amigo Roberto Félix García: Puentes, carreteras y ferrocarriles en la provincia de Toledo.

https://puentescarreterasyferrocarrilestoledo.blogspot.com/

Se trata de un blog, también tiene página en Facebook, que estudia un tema muy específico que hasta este momento había sido muy poco estudiado y que sin duda nos está resultando muy interesante a todos sus lectores.



domingo, 20 de septiembre de 2020

Coca, un despoblado de Otero en la Tierra de Santa Olalla

            En el actual término municipal de Otero, entre este pueblo y Domingo Pérez, se levantaba la aldea de Coca, perteneciente a la Tierra de Santa Olalla. En lo eclesiástico pertenecía al Arciprestazgo de Santa Olalla.

Cuentan que Coca fue el origen de Otero y que ante la escasez de agua en este paraje, los vecinos de Coca se trasladaron a la ubicación actual de Otero.[1]

Ya despoblado este lugar, desde el siglo XVI, se siguió manteniendo su iglesia, dedicada a San Juan Bautista y en la que se veneraba la imagen de Nuestra Señora de Coca. En el siglo XVI se habla exclusivamente de la existencia de una ermita dedicada a la Virgen de Coca.

En la actualidad se conserva uno de los muros de ladrillo y mampostería de la iglesia. En los terrenos colindantes se pueden hallar con relativa facilidad restos óseos humanos, pertenecientes al cementerio que se ubicaría dentro de la propia iglesia. También se sabe que la iglesia estuvo decorada con zócalos de cerámica de Talavera del siglo XVI y XVII.



[1]SÁNCHEZ DE HARO, Jesús: Aproximaciones a las Villas, Lugares y despoblados del Señorío de Santa Olalla. Revista Adovea, nº 54; (Patrimonio Cultural Villa de Carriches. Carriches, agosto de 2019). Pág. 34.






miércoles, 16 de septiembre de 2020

La Virgen de la Piedad de Santa Olalla en la fachada del cementerio de Illán de Vacas


Hace relativamente poco mi amigo Ángel Moreno Cabrera me informaba de la existencia de una placa de cerámica talaverana con la representación de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla, situada en la fachada del cementerio del pequeño pueblo de Illán de Vacas.

Desde el principio me sorprendió que existiera esta representación en ese lugar, pues no logro establecer ninguna relación.

Se trata de un pequeño mural de cuatro azulejos firmado por la Cooperativa la Purísima de Talavera de la Reina, un alfar fundado en 1961 por antiguos trabajadores de Ruiz de Luna y que continuaron su estilo. Sí que conozco otros paneles de la Virgen de la Piedad firmados por este alfar, todos de la misma época, los años 60 y 70.

Sirvan estas fotos para mostrarnos esta singular anécdota que une al pueblo más pequeño de España con nuestro pueblo.  







domingo, 13 de septiembre de 2020

Alonso Palomino, biografía de un poeta eulaliense

Una de las aportaciones de la villa de Santa Olalla al siglo de oro español y al gran ambiente cultural del Toledo de la época, es el poeta Alonso Palomino (1573-1637), natural de Santa Olalla y uno de esos grandes ingenios merecedores de mejor fortuna por su calidad literaria.

            Alonso Palomino nació en la villa de Santa Olalla en el año 1573.[1] Hijo de Juan Fernández y Leonor de la Mula, fue bautizado el 21 de octubre de 1573 en la parroquia de San Julián de Santa Olalla. Su partida de bautismo se conserva en el archivo parroquial[2] y también se conserva una copia en su expediente de ordenación de menores en el archivo diocesano de Toledo.

            "Miércoles veintiún días de octubre de mil quinientos setenta y tres años se bautizó en la iglesia de San Julián Alonso, hijo de Juan Fernández, boticario, y de su mujer Leonor de la Mula. Fue su padrino, que le tuvo a la pila Alonso López Izquierdo, vecino de Orgaz. Y el reverendo Diego Palomino, cura de la dicha iglesia y Catalina de la Mula y Luisa de la Mula. Lo bautizo el señor presbítero Delgado, vecino de Orgaz. Lo firme yo Diego Palomino".

            En cuanto a su madrina Luisa de la Mula, probablemente tía de Alonso Palomino, hay que decir que es la fundadora de una importante memoria o capellanía de San Julián.[3]

            Tomó la confirmación en 1580 de manos del obispo don Diego de la Calzada.

            Decidió ser sacerdote, y para su ordenación, don Luis Tofiño de Sahagún cura propio de la iglesia de San Pedro de Santa Olalla, en 1586, certifica que Alonso "es un mozo virtuoso y bien inclinado y procura ir con estudio adelante y se da a las cosas de la Iglesia".

            Con este fin Alonso declara que desea, "mediante Dios Nuestro Señor, ordenarme de primera tonsura para ser sacerdote. Suplico a V.S. mande se me dé el recado necesario para este efecto".

Partida de Bautismo de Alonso Palomino
Archivo Parroquial de Santa Olalla

            En su expediente de información declara que sus abuelos paternos son Alonso Hernández y María Gómez y los maternos Jerónimo Serrano y Bernardina de la Mula, y todos los testigos de la información practicada en Santa Olalla declaran que son cristianos viejos y no han tenido ningún problema con la Inquisición. Gaspar Alonso apunta que es "bonito muchacho y virtuoso [...] y bien inclinado a las cosas de la iglesia y de buena y santa vida" de manera que "estará muy bien el ordenarse". Otro testigo, Bartolomé de Tapia, apunta además que Alonso "se da al estudio y que será muy acertada y que estará bien la orden sacra porque es virtuoso y aplicado a las cosas de la iglesia".

            Después de tantos elogios de sus convecinos de Santa Olalla para su ordenación, el interesado, finalmente, escribe "Alonso Palomino, vecino de Santa Olalla, digo que por comisión de V.S. se ha hecho en la dicha información que presento para efecto de ordenarme de corona y grados. Suplico a V.S. la mande ver y, vista, me dé recado para que parezca ante el examinador general a ser examinado del dicho orden". Lo firma Alonso Palomino como "Alo Palomino".

            Marchó a Toledo conociendo el importante ambiente cultural de la ciudad Imperial, al que poco después se uniría gracias a su amistad con el fénix de los ingenios, Félix Lope de Vega (1562- 1635), y otros importantes escritores que por la ciudad pululaban como Juan Ruiz de Santa María, Eugenio Robles, Baltasar Elisio de Medinilla y Eugenio Narbona.

            El resto de su vida la conocemos por algunos documentos notariales. En 1612 aparece en un pleito contra Joaquín López y María de la Paz. En 1613 Alonso Palomino era ya licenciado, tratamiento que le correspondía por el hecho de ser presbítero. En ese año se le nombra curador de una hermana suya incapaz, Luisa de la Cruz, y da su poder al presbítero Pedro López de Vargas para que pueda alquilar y vender propiedades en su villa natal de Santa Olalla. En 1615 dona sus propiedades a su hermana María de Morales, la cual, viuda de un tal Francisco Méndez, le da poder y declara que "tengo mucho amor y voluntad al señor Alonso Palomino, clérigo presbítero, mi hermano, capellán de la capilla de don Pedro Tenorio, sita en la Santa Iglesia de esta dicha ciudad".

            Según nuestras noticias, por lo menos desde 1603, Palomino ya era presbítero. Se encargaba de la capilla de don Pedro Tenorio de la catedral y se convierte en fiador de Eugenio Vázquez, capellán de Santa Olalla.

            A Palomino pertenecía la Hermandad de los Capellanes y Esclavos del Santísimo Sacramento de la Iglesia de San Cristóbal en Toledo, de la que formaban parte también otros ilustres escritores como el ya mencionado Eugenio Narbona, historiador y arbitrista de principios de siglo.

            La vida de Alonso Palomino debió transcurrir con normalidad dentro de la ciudad de Toledo, pero el nombramiento de visitador le obliga a realizar continuos viajes por la diócesis. En uno de estos viajes con sesenta y cuatro años de edad, le sorprendió la muerte, en 1637, en la villa de Méntrida, como declara el siguiente asiento: "El licenciado Alonso Palomino. Visitador. En 6 días del mes de noviembre de mil seiscientos treinta y siete años falleció el licenciado Alonso de Palomino, visitador que fue del partido de Canales y se enterró en la iglesia parroquial de la villa de Méntrida, adonde le cogió la visita. Hizo testamento y dejo por su alma y devociones cuatrocientas cincuenta misas. Dejó por albaceas a don Joseph Martínez de Grimal y a don Gregorio Navarrete, vecinos de Madrid, y al licenciado Alonso de Palomino, canónigo de Escalona y al licenciado Pedro de Bargas Palomino y Diego Ruiz, vecinos de Cuerva, y Apolonia de Morales, su hermana". 

En otro momento trataremos la obra de Alonso Palomino. Solo adelantar que se trata de una obra corta que conocemos gracias a su participación en las justas y academias toledanas de su época. Su obra no se diferenciaría con la de otros poetas ocasionales a no ser por la calidad de sus composiciones, especialmente de sus canciones, que fueron denominadas por el historiador don Antonio Rodríguez Moñino como "excelentes".

            Su obra quedó principalmente recopilada en un manuscrito de su puño y letra titulado "Jardín del Alma" que contiene 307 composiciones. El manuscrito pertenecía a la biblioteca particular del ya mencionado Antonio Rodríguez Moñino y pasó junto a toda su colección a la Biblioteca de la Real Academia de la Lengua.[4]



[1] MADROÑAL DURÁN, Abraham: Alonso Palomino y Juan Ruiz de Santa María, dos poetas toledanos del tiempo de Lope de Vega (con un vejamen inédito). Toletum, 35. (Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Toledo, 1998). Págs. de 153 a 187.

[2] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro 1º de bautismos de San Julián, 1/APSO; (de 1550 a 1599).

[3] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro de la Memoria de Luisa de la Mula, 18/APSO; (de 1709 a 1790).

[4] Real Academia de la Lengua: Jardín del Alma de Alonso Palomino. Col. Antonio Rodríguez Moñino, ms. 6214.


Composición de Alonso Palomino
En el Compendio de Solemnes Fiestas a Santa Teresa


miércoles, 9 de septiembre de 2020

Nuevas fotos de la Virgen del Prado de Domingo Pérez


En este año marcado por el confinamiento, comparto estas imágenes de la 
Virgen del Prado de Domingo Pérez en el interior de su iglesia.