domingo, 16 de mayo de 2021

El testamento de la última Condesa de Orgaz toledana

 

El 3 de marzo de 1732 fallecía en Santa Olalla doña María de Mendoza Rojas y Sandoval, la última condesa de Orgaz que residió en Santa Olalla y en tierras toledanas, ya que al fallecer sin descendencia, su título recayó en su sobrino don José Crespí de Valldaura y Mendoza, conde de Sumacárcel, y residente en Valencia.[1]

Su testamento está fechado en Santa Olalla el 21 de enero de 1732 y lo dictó ante el escribano Isidoro Rey.[2] Transcribimos integro el texto de su testamento que es el último legado documental de una época irrepetible, y que además nos permite conocer curiosos detalles de aquel último momento.

 

Testamento de la Excelentísima Señora Condesa de Orgaz

En 21 de enero de 1732

In Dei nomine, amén.

Sepan cuantos este mi testamento y última voluntad vieren como yo doña María Bernarda Rojas y Sandoval, Condesa de Orgaz, señora de la casa de Ítem, señora de esta villa de Santa Olalla y su estado, mujer legitima del excelentísimo señor don Pedro Tomas Osorio Vega y Menchaca Borja y Guzmán, mi esposo.

Estando enferma en cama, de la enfermedad que Dios Nuestro Señor ha sido servido darme, sana de mi juicio y entendimiento natural. Creyendo como firmemente y verdaderamente creo en el Misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y una esencia divina y en todo lo demás que tiene cree y considera nuestra Santa Madre Iglesia, Católica y Romana, en cuya fe he servido y prometo vivir y morir para cuando el Altísimo fuere servido llevarme de esta vida temporal a la eterna; invoco por mi intercesora y abogada a la Reina de los Cielos, Madre de Dios y Señora Nuestra, con cuya protectora invocación divina otorgo que se haga mi testamento y última disposición en la forma siguiente:

Primeramente encomiendo mi alma a Dios Nuestro Señor que pues la creó y redimió con su Preciosísima Sangre la lleve a descansar con sus Santos y Santas a la corte celestial y el cuerpo inhabito a la tierra de que fue formado, el cual quiero vaya amortajado en el hábito de nuestro padre San Agustín o de Santo Domingo con la disposición y aparato de entierro que prefiriese el referido Excelentísimo Señor, mi esposo, y sepultado en uno de los dos sepulcros que en la Iglesia Parroquial del Señor San Julián de esta villa tienen a un lado y adentro del altar mayor y pertenecientes en propiedad a los Condes de Orgaz.

Mando que en el día de mi entierro y en los ocho siguientes se haga por mi alma un novenario con misa de réquiem y demás exequias correspondientes y ofrenda al arbitrio de mi excelentísimo esposo. Y así mismo cada día de los nueve se digan todas las misas rezadas que se pudieran en dicha iglesia parroquial, su limosna tres reales de vellón cada una.

Mando se digan por mi alma, obligaciones y devociones trecientas misas rezadas, limosna de a tres reales de vellón por cada una, de las cuales vaya a la cuenta parroquial, las que quedan es mi voluntad se digan en el convento de agustinos calzados de la ciudad de Toledo (de cuya capilla mayor somos patronos los Condes de Orgaz), como se han dicho de mi orden las demás y constan de carta de pago en mi poder.

Mando a las Casas Santas de Jerusalén cuatro reales de vellón y a las mandas personales de acostumbrado derecho con que las aporto de ello podrían tener a mis bienes. Y para casamientos de huérfanas pobres mando también tres reales de vellón, en conformidad de la real pragmática sobre ello.

Declaro es mi legitimo sucesor en el mayorazgo que poseo del condado de Orgaz con todo lo a él perteneciente el excelentísimo señor don Josep Crespí y Mendoza, conde de Sumacárcer, mi sobrino residente en la ciudad de Valencia como hijo mayor y legítimo de la excelentísima señora doña Josefa de Mendoza Rojas y Sandoval, mi hermana, la difunta mujer que fue del excelentísimo señor don Cristóbal Crespí, Marques Conde del Castrillo, mi cuñado.

Encargo y pido a dicho señor mi esposo no se olvide de mandar mi testamento a mi querido sobrino que como sucesor en este mayorazgo atienda en todo lo posible a la persona que le dejo comunicado por ser de mi agrado.

Mando que dos cuadros que tengo, pinturas de San Ildefonso y milagro de San Agustín y San Esteban con el señor de la casa de Orgaz, se pongan cuando fuere del agrado de mi esposo sobre los referidos sepulcros en la dicha iglesia San Julián por ser mejores que los que hoy tienen y estos se quiten por trocados. Presumiendo que si durante la vida de mi señor esposo no se ejecutara, después de su fallecimiento se cumpla y así se lo pido por ser de mi voluntad.

Así mismo le ruego y encargo atienda en todo a las criadas mayores y criados y demás dependientes de la casa, según los méritos de cada uno; y con especialidad a don Fernando Bajo, mediante ser el criado más antiguo y haber cumplido con su obligación encargando a dicho mi sobrino le atienda también y todos pidan por mí.

Y para cumplir y pagar este mi testamento y lo contenido en el elijo y nombro para mi testamentario al referido señor conde de Orgaz, mi esposo, con el poder y facultad en derecho necesario para el servicio de este cargo sin limitación alguna de tiempo porque le prorrogo todo aquel del que se quisiere valer.

Y el remanente que quedare de todos mis bienes muebles y raíces, derechos y acciones, de lo libre y fuera del expresado mayorazgo heredado de mis padres, abuelos y demás de mis ilustres antecesores y por otras razones así juros en Sevilla, Madrid, como en esta villa y otras partes diferentes bienes dejo instituidos y nombro a mi único y universal heredero de todo ello al expresado señor don Pedro Tomas Osorio, mi esposo, para que lo haga y herede enteramente con la bendición de Dios y la mía.

Y revoco y anulo otro cualquiera testamento, poder para él, anulo otra disposición por escrito de la palabra que antes de esta habrá otorgado y quiero se tengan por ningunas y de ningún valor ni efecto; solo está que al presente hago y ordeno. Que valga y hágase enjuiciar y fuera de el para que se guarde cumpla y ejecute por mi testamento y última voluntad en cuyo testimonio asisto digo y otorgo ante el presente escribano y testigos en la villa de Santa Olalla en 21 días del mes de enero año 1732.

Y fue excelentísima otorgante (a quien yo el escribano doy fe y reconozco), no firmó (aunque su excelentísima sabe) por la gravedad de su enfermedad, pero a su ruego lo ejecutaron los testigos siendo los reverendísimos padres Fray Juan de la Concepción, de la orden de los agustinos recoletos de Maqueda y Fray Placido de Villegas del de San Bernardo y su convento de Pelayos y Don Pedro Bajo presentes y estantes en esta villa.


___________

Desde la fecha de su testamento la condesa se encontraba enferma y en cama, por lo que falleció poco después de un mes, el 3 de marzo de 1732, siendo enterrada según su deseo en la iglesia de San Julián con el hábito de San Agustín. El acta de defunción viene a corroborar todo lo dicho anteriormente.[3]

“La Excma. Sra. Doña María de Mendoza Rojas y Sandoval, Condesa de Orgaz, mujer que fue del Excmo. Sr. don Pedro Tomas Osorio.

En tres de marzo de mil setecientos treinta y dos, fue sepultada en la parroquia de San Julián de esta villa de Santa Olalla la Excma. Sra. doña María Bernarda de Mendoza Rojas y Sandoval, condesa de Orgaz mujer que fue el Excmo. Sr. don Pedro Tomas Osorio, murió después de haber recibido los santo sacramentos de penitencia, eucaristía y extrema unción. Otorgó su testamentos en veintiuno de enero de dicho año ante Isidoro Rey escribano del ayuntamiento de esta villa por ausencia del escribano de número de esta villa. Y en él dispuso lo siguiente, entierro en San Julián, acompañamiento de Cruz, cura y sacristán, de que se dijesen por su alma y devociones trecientas misas tocan de cuenta a la iglesia setenta y cinco misas. Dejo por heredero del mayorazgo de Orgaz, al Excmo. Sr. don Joseph Crespí y Mendoza conde de Sumacárcel, su sobrino, como hijo mayor y legítimo de la Excma. Sra. doña Josepha de Mendoza Rojas y Sandoval, su hermana. Y en el remanente que queda de todos sus bienes muebles y raíces fuera del expresado mayorazgo deja por su universal heredero al dicho sr. don Pedro Tomas Osorio, su marido. Mando también su excelencia a dicha parroquia de San Julián dos cuadros de san Ildefonso y de San Agustín y San Esteban para que se pongan sobre los sepulcros de dichos señores y se entiende han de ser trocados por los que antes allí estaban y cuando fuera la voluntad de su esposo, y si muerto dicho esposo no se hubieran trocado luego que muera se truequen sin dilación alguna. Dejo por albacea al dicho Pedro Tomas Osorio su marido. No pago rompimiento por tener bóveda propia y para que conste lo firmé ut supra. -Licenciado Luna-”.

En el margen aparece la siguiente anotación: “Hasta aquí están cobradas las mandas forzosas por la redención de cautivos de la Santísima Trinidad de Calzados de la ciudad de Toledo y lo firme fray Francisco de la Peña y Zurbano.”



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Greco y Santa Olalla: El Maestro, su hijo, sus discípulos y sus vínculos con Santa Olalla, residencia de los Condes de Orgaz. (Ediciones Andante. Santa Olalla, 2014). Pág. 46.

[2] AHPTO 18093 (P-05799), Folio 1. Protocolos de Santa Olalla de 1732 a 1741, notario Isidro Rey.

[3] ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA OLALLA: Libro 4º de defunciones de la Parroquia de San Julián, 8/APSO; (de 1724 a 1750). Folio 34.

martes, 11 de mayo de 2021

Mi álbum de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla en 2021

 


Comparto el álbum de quince fotos que realicé a la Virgen de la Piedad de Santa Olalla, tomadas en la iglesia de San Pedro Apóstol durante estas atípicas fiestas de 2021.















lunes, 3 de mayo de 2021

¿Cuándo se celebró por primera vez el Día de la Virgen Chica?

            Es una costumbre extendida que en las fiestas mayores de muchos municipios además del “día grande” del patrón o patrona se celebre al día siguiente un “día chico”. Ese es el caso de las fiestas mayores de Santa Olalla en honor a Ntra. Sra. de la Piedad, que se celebran en domingo y que al día siguiente, lunes, se celebra el conocido como día de la Virgen Chica.

            El origen de esta celebración “chica” lo encontramos en el año 1868, un año de gran sequía en el que se puso a llover enormemente en el día de la Virgen y en agradecimiento se decidió repetir la misma fiesta al día siguiente.

            Este hecho quedó recogido en un acta del Ayuntamiento de Santa Olalla, el acta de la Sesión extraordinaria del día 4 de mayo de 1868.[1] Era alcalde Juan Bautista Vivar; teniente de alcalde Manuel Ariño; y regidores Marceliano Sánchez, Gabriel de la Vega, Felipe Muñoz, Anastasio Torres González y Juan Arroyo. También acudían y firmaban, como era costumbre en la época, los mayores contribuyentes del municipio: Anastasio Hierro, Manuel Arroyo, Eustaquio Vivar, Tomas Vélez y Ambrosio Vélez.

            Transcribimos integro el acta que recoge algunos detalles de cómo se celebraba la fiesta de Santa Olalla en el siglo XIX.

En la villa de Santa Olalla a cuatro de mayo de 1868.

Reunidos en su sala de sesiones los señores concejales y mayores contribuyentes que suscriben y al margen se nominan, presididos por el señor alcalde y asistidos de mí el infrascrito secretario; con objeto de celebrar sesión extraordinaria para la que espontáneamente se han reunido, siendo las 9 de la mañana el señor presidente la declaro abierta, exponiendo:

Que de todos conocida es la gran sequía que desde el año anterior se viene experimentando, en términos que en el espacio de muchos meses apenas si había llovido dos o tres veces y en pequeña cantidad; y el estado lastimoso en que con tal motivo se encuentran los campos y plantíos, secos o casi secos la mayor parte de ellos y todos en un estado tan deplorable que nadie se atreve a esperanzar poder recoger en ellos lo que había sembrado, ocasionándose con esto tal penuria y escasez, ya con el precio elevado de los granos (9 escudos y 500 milésimas fanega de trigo y 5 escudos la de cebada), ya por la falta de jornales; que ninguno de los antiguos la había conocido semejante pues son muchas las familias, si no de este pueblo en que gracias a los donativos de los labradores todas tienen para atender a lo más preciso de su diario sustento, en las poblaciones inmediatas que solo se mantienen de cardillos y otras hiervas semejantes, habiendo muchos labradores suspendido sus trabajos porque faltos de pienso para sus ganados estos no podían verificarlo.

Que también consta a todos que habiéndose ejecutado tanto en esta población cuanto en las demás de la provincia, rogativas implorando el beneficio del agua hasta ahora el Todopoderoso no se había dignado concederla sin duda por no convenir a sus ocultos fines.

Que llegando el día 2 del presente mes, víspera, por haber caído en sábado, del que con arreglo a las costumbres y tradición de esta villa se celebra anualmente la festividad de Nuestra Señora de la Piedad a quien tan devotamente se rinde culto por todos estos habitantes y a la hora de las 11 de la mañana en que según la citada costumbre se baja del altar en que está colocada la imagen y se coloca en su carroza al lado del evangelio y a la parte de afuera del altar mayor, al son de la música y repique de campanas y con asistencia de gran número de fieles, principio a formarse un nublado hacia el poniente, nublado que poco a poco fue agarrándose hasta quedar completamente cubierto el horizonte aquella noche y al día siguiente, 3 de mayo, en que tuvo lugar la fiesta y en el que cayeron ya algunas gotas del agua tan deseada, rompiendo a llover en la madrugada de este día continuando todavía a esta hora y con esperanza de que todo el día siga lo mismo con cuyo beneficio los habitantes todos y los muchos forasteros que a la función han acudido inmediatamente se reunieron en la iglesia de San Pedro a dar las fervientes gracias a Nuestra Señora de la Piedad en su venerada imagen y al son de la música, salvas y campanas  puestas al vuelo, acordando su Esclavitud hacer en este día la misma función religiosa que en el de ayer se hizo y lo mismo en el domingo más próximo.

Que tan fausto suceso debe consignarse para perpetua memoria, por lo que acudiendo a las circunstancias de los señores concurrentes se ha constituido la sesión.

Enteradas sus mercedes acordaron: que todo lo expuesto por el señor alcalde se comunique en el acta para que las generaciones venideras conozcan el inmenso beneficio que el Todopoderoso, por intercesión de tan venerada imagen, se ha dignado a conceder a esta población y rindan el debido y ferviente culto que hoy se rinde y tributa a Nuestra Señora de la Piedad.

Con lo que se terminó el acta que firman todos los señores concurrentes. Certifico, Manuel Muñoz y Sánchez, secretario.



[1] Archivo Municipal de Santa Olalla: Actas Municipales del Ayuntamiento de Santa Olalla (1867-1880). AMSO/7. Fol. 11 y 12.




jueves, 29 de abril de 2021

Romance a la Virgen de la Piedad en medio de esta pandemia

Quiero dar las gracias al gran poeta madrileño Guillermo Arroniz Lopez. Ayer tuve la fortuna de recitar en la novena de la Virgen de la Piedad de Santa Olalla un precioso poema suyo.  

Cuando le comente mi idea, siempre pensé que me diría que no, pero todo lo contrario, se puso manos a la obra con la destreza y sabiduría que le caracteriza. He de decir que ha sabido recoger como nadie cada una de mis indicaciones, cada uno de los detalles de nuestra Patrona que yo quería resaltar, el poema en forma de romance o de “pregón andaluz” recoge los títulos de la Virgen de la Piedad (Patrona, Señora, Reina, Alcaldesa y Madre), es a la vez un retrato de la devoción de Santa Olalla y un reflejo de estos momentos de pandemia.

Comparto el texto íntegro que leí ayer: 


Ofrenda del Ayuntamiento de Santa Olalla - 2021

El año pasado comenzábamos en el Ayuntamiento una nueva andadura; pero ni el alcalde, ni este equipo de gobierno, con sus nuevos concejales, pudimos presentarnos ante ti, Virgen de la Piedad, como viene siendo tradicional. Al fin, este año podemos venir para hacerte una pequeña ofrenda y una oración. 

La ofrenda es el sello de Santa Olalla para el Camino Real de Guadalupe, con tu imagen se sellaran todas las credenciales de aquellos peregrinos, senderistas y ciclistas que pasen por el camino. Una copia de este sello de caucho estará en la oficina de registro del Ayuntamiento y otra queremos que este en la parroquia.

Y tras un año sin poderte decir nada, la oración debe ser especial, espero que estos versos recojan nuestros sentimientos.

Señora de la Piedad,

Patrona de Santa Olalla,

manto azul con sus estrellas,

y anaranjada la saya,

la tristeza de tu rostro

la envuelve una toca blanca.

Sobre tu manto otro manto

de rica tela encarnada:

la devoción de tu pueblo

procesiona en él bordada.

Tus manos cogen Su cuerpo,

lo acaricia tu mirada.

Con qué dulzura sostienes

Su figura ensangrentada,

en tus piernas yace el Cristo

y Su carne castigada.

Con dolor inigualable

y piedad inmaculada

recibes al Hijo Santo,

Madre amantísima y santa.

A los santaolalleros

que te rinden sus plegarias

guárdalos que tu Piedad

nada podría agotarla.

Guárdalos pues bien te llaman

Patrona de Santa Olalla.

*

Coronada de Toledo,

siempre has sido y serás Reina,

en esta villa eulaliense

no habrá quien esto no sepa.

Cuando sales a las calles,

acto central de las fiestas,

cuando sales a las calles,

en la hermosa primavera,

cuando sales a las calles

al terminar la novena,

cuando sales a las calles

tus damas de compañeras,

cuando sales a las calles...

vienen de dentro y de fuera

para acompañarte fieles

y rendirse a tu grandeza,

Majestad entronizada

de infinita realeza.

Será ya el segundo año

que tu procesión no sea,

que al pueblo tus dulces ojos

lo miren desde la iglesia.

Pues no podemos reunirnos

para seguirte de cerca

por las calles adornadas

arropando tu tristeza.

*

Oh, Señora de esta Villa,

acá te trajo un arriero,

dicen que de Andalucía,

¡largo camino por cierto!,

pues has venido a quedarte

a este rincón de Toledo,

la Villa de Santa Olalla,

el pueblo santaolallero

que en su corazón te tiene,

como en camarín perpetuo,

con columnas salomónicas,

y en ellas siempre creciendo

las vides, símbolo dulce,

de la sangre del Cordero...

Sobre las triples columnas

dos angelitos pequeños

y ese arco plateado,

ráfaga resplandeciendo,

donde cuelgan las campanas

de timbre de terciopelo.

Tras de ti blanca vidriera

que representa al madero,

y que deja entrar al sol

para besarte el primero.

Así es el camarín

del corazón de este pueblo

que late con su Señora

que nos guarda desde el cielo.

*

Sois Alcaldesa Perpetua.

¡No podrá haberla mejor!

Vuestro gobierno sin duda

será de Piedad y Amor.

En el siglo diecisiete,

de gran acento español,

os han esculpido en la piedra

para resistir al sol,

al tiempo, y a la tormenta.

Ayer y mañana y hoy.

Pero ante el hombre y sus guerras

la caliza al fin cedió

y se perdió la cabeza

de incalculable valor.

Benlliure os ha dado rostro

para nuestra devoción.

No hay alcaldesa tan bella,

no puede haber parangón.

Iluminad el gobierno

de este cristiano rincón

con las cosas que sabéis

guardar en el corazón,

que el cercano ayuntamiento

tenga vuestra protección

para encontrar el camino

y seguir al Buen Pastor

que por los suyos se ofrece

y es verdad y dirección.

*

Madre sois, Madre del cielo,

¡y de los santaolalleros!

Vuestra es la misericordia,

Vuestro es el seno materno...

Vos que tenéis el dolor

de acoger Su cuerpo muerto,

con la boca entreabierta

aún por todos pidiendo;

Vos que tenéis la tristeza

atravesada en el pecho

aunque no esculpió puñal

el artista que os ha hecho;

Vos que sabéis de la pérdida

y el sufrimiento supremo,

tened piedad de nosotros

y de los que se nos fueron,

tened piedad de nosotros

y libradnos de los miedos,

las miserias, las angustias,

de este pandémico encierro.

Interceded por nosotros

ante nuestro Padre Eterno,

y por las almas de aquéllos

que de este mundo partieron.

Acompañadlos, Señora,

que muchos se fueron sedientos

de fraternal compañía

en el último momento.

Vos que estabais a los pies

de aquel sangriento madero,

que recogisteis al Hijo

después del descendimiento,

mostrándonos vuestro dolor,

vuestro virginal lamento,

acompañadnos, Señora.

¡Oh, Señora, protegednos!

domingo, 25 de abril de 2021

Felipe III enfermo en Santa Olalla (Fiebres de Felipe III a su retorno de Portugal en 1619)

 


Recogemos en este artículo la estancia en la villa de Santa Olalla del rey Felipe III (Madrid, 1578 - Ibídem, 1621), apodado el Piadoso. Fue el primero de los llamados Austrias menores y reinó en España desde 1598 hasta su muerte, el 31 de marzo de 1621.

En el otoño de 1619 el rey acudía a Portugal en viaje de estado con su familia y sequito, para que las cortes lusas juraran a su hijo el príncipe Felipe, futuro Felipe IV, como heredero.[1] Acontecimiento que marca uno de los puntos culminantes de la monarquía española y que en nada presagia su próximo desmoronamiento.

El trayecto de vuelta lo hizo el sequito por Badajoz, Mérida, Trujillo y Guadalupe, donde el rey rezó ante la imagen de la Virgen. Prosiguió su camino por la Carretera Real de Madrid a Extremadura, lo que hoy sería la Carretera de Extremadura, pero el monarca se sintió indispuesto. Las primeras fiebres le sorprendieron en Talavera de la Reina, pero la comitiva decidió proseguir hasta Santa Olalla.[2] Achacaron la enfermedad a “haber comido unas empanadas frías”.

El jueves 7 de noviembre de 1619 están en Santa Olalla, donde los seis médicos que acompañaban al rey certificaron un empeoramiento de su salud, una subida de la fiebre: “más calentura, vómitos y descompostura de vientre”,[3] hasta el punto de ordenar detener momentáneamente la marcha.

Los médicos constatan la gravedad de Felipe III y creen que, en ese estado, no llegaría vivo a Madrid, por lo que a toda prisa buscan por los alrededores un sitio adecuado, y consideran que lo más conveniente es llegar cuanto antes a Casarrubios del Monte, a unos 45 kilómetros de distancia de Santa Olalla.

El 8 de noviembre de 1619 el sequito real irrumpía en Casarrubios del Monte instalándose el rey en el palacio del Conde de Casarrubios.[4] El estado del rey levantó la alarma y tuvo que permanecer en Casarrubios hasta primeros de diciembre. Desde la villa de Madrid se llevaron incluso las reliquias de San Isidro para dejarlas en el aposento junto al monarca y que le ayudasen a recuperarse. El caso es que empezó a mejorar y pudo volver a Madrid el 4 de diciembre.

El rey no terminó de restablecerse del todo, pues continuaron de manera esporádica las fiebres y los vómitos. Debilitado físicamente, un año y medio después de su enfermedad la salud del rey se volvió a agravar, falleciendo el 31 de marzo de 1621.

Aunque su reinado pasará a la historia como el comienzo del declive del imperio español, durante los años de Felipe III España vivió una auténtica explosión cultural el conocido como Siglo de Oro, donde resonaron nombres como Cervantes o el Greco, pasando por Lope de Vega, Quevedo o Velázquez.



[1] BAPTISTA LABANHA, João: La Jornada Real de Felipe III a Portugal en 1619, (Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado. Madrid, 2016).

[2] PÉREZ BUSTAMENTE, Ciriaco: Felipe III, semblanza de un monarca y perfiles de una privanza, discurso. (Real Academia de la Historia. Madrid, 1950). Pág. 109.

[3] LEÓN PINELO, Antonio de: Anales de Madrid, reinado de Felipe III años 1598-1621, (Imprenta Estanislao Maestre. Madrid, 1931). Pág. 474.

[4] El historiador casarrubiero don Fausto Jesús Arroyo López ha estudiado de manera minuciosa la estancia del monarca en Casarrubios del Monte, a través de los documentos del cura de su municipio.

domingo, 18 de abril de 2021

500 reclutas del Conde de Orgaz, un impreso propagandístico de 1792

Recuperamos este curioso documento impreso, se trata de un ofrecimiento, por parte del Conde de Orgaz y del Castrillo, de un reclutamiento de hasta 500 hombres. 

Está fechado en Madrid el 26 de enero de 1792, en él hace este ofrecimiento al rey Carlos IV “deseoso de aumentar su mérito” y especifica las condiciones en trece capítulos. 

Esta autorización de reclutamiento fue aprobada por el rey en Aranjuez el 6 de febrero de 1792, que hace algunas adiciones al margen en determinados puntos. El reclutamiento se enmarca dentro de los convulsos años que para toda Europa supuso la Revolución Francesa (1789-1799).

El documento impreso es una copia transcrita del original que debió ser manuscrito y se debió imprimir y reproducir para poder difundir esta autorización en los lugares de reclutamiento.




domingo, 11 de abril de 2021

San Juan y San José, dos tallas de la Iglesia de San Julián de Santa Olalla

            El presbiterio de la iglesia de San Julián de Santa Olalla, tiene en sus muros laterales dos pequeñas hornacinas, sencillas, que dan cabida a las imágenes de San Juan Bautista y San José con el Niño.

 En primer lugar la imagen de San Juan Bautista, una talla de madera policromada del siglo XVII. Representa al santo precursor de Cristo ajustándose a su iconografía tradicional; está vestido con una túnica corta de piel de camello y sobre ella un manto rojo y verde con una fina puntilla estofada de pan de oro; tanto la túnica como el manto están ceñidos con una cinta verde a la altura del pecho.

San Juan Bautista


Con su mano derecha sostiene una vara terminada en cruz, de la que cuelga una filacteria, de tela moderna, en la que se puede leer “Ecce Agnus Dei” (Este es el Cordero de Dios). En su mano izquierda un libro cerrado y sentado sobre este un pequeño cordero que alude a Cristo.

Es muy probable que esta pequeña imagen proceda del desaparecido convento de San Juan Bautista, por su tamaño sería una imagen ideal para las procesiones internas de los frailes.  

Durante la Guerra Civil, en el verano 1936, sufrió destrozos que supusieron la apuntación de la cabeza y extremidades, como demuestra una fotografía que conservamos[1]; la imagen fue recompuesta posteriormente y posiblemente uno de los brazos se adaptara de otra imagen.

Imagen de San Juan desmembrada, 1936
Biblioteca Nacional de España (BNE)


En segundo lugar la imagen de San José con el Niño, también una talla de pequeño tamaño del siglo XVII. San José aparece de pie en actitud de acariciar la cabeza del Niño Jesús que está a su derecha también de pie. El padre de Jesús en la tierra, aparece vestido con una túnica verde y un manto marrón con puntilla estofada de pan de oro. Con la mano izquierda sostiene la vara en la que tradicionalmente se coloca un ramillete de azucenas florecidas; la derecha, como hemos dicho, la acerca en actitud cariñosa a la cabeza del Niño Jesús, en su papel de protector y conductor.  

San José con el Niño

El Nino Jesús es una graciosa imagen articulada y vestidera, en línea con los famosos Niños Jesús barrocos de estilo montañesino.

Detalle del Niño Jesús


Por los detalles de su descripción no se corresponde con la imagen de San José que donó al convento de San Juan Bautista el obispo de Segovia don Baltasar de Mendoza y Gómez de Sandoval, hijo de los condes de Orgaz y señores de Santa Olalla. Fray Alejo de Ciudad Real, guardián del convento, la recuerda así: “Tiene esta iglesia [conventual] a la parte que mira al medio día y entrando por su capilla mayor, una capilla bastante capaz y muy bien adornada, en la que está colocada una imagen de San Joseph en una urna pequeña, pero de las más perfectas y agradables que puede sacar el arte; está en acción de sujetar al Niño Dios, pero con acción tan viva y tan propia que parece que está riendo; fue la dicha que hizo a este convento don Baltasar de Mendoza, obispo que fue de Segovia de la casa de los Condes de Orgaz”.[2]



[1] Biblioteca Nacional de España: Iglesias e imágenes religiosas destruidas. Santa Olalla (Toledo). Material gráfico, Delegación del Estado para Prensa y Propaganda. 1936. GC-CARP/145/5.

[2] Biblioteca Nacional de España: Descripción de Santa Olalla (Toledo) y alrededores hecha por Fray Alejo de Ciudad Real. (Santa Olalla, 1789). MSS/7306 (H.357-361) 1000903135.