miércoles, 21 de junio de 2017

El Greco revive en Santa Olalla

El pasado sábado 17 de junio de 2017, víspera del Corpus Christi, la Hermandad de San Antón y el Corpus Christi presentaba la copia del cuadro del Greco que fue de su propiedad hasta 1959. El acto en la Casa de Cultura de Santa Olalla estuvo coordinado por Jesús Ignacio Rodríguez Resino, y en el intervinieron el copista Rafael Ramos; el Dr. Francisco José Aranda Pérez, Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Castilla-La Mancha (ver intervención), y Josué López Muñoz, concejal de cultura (ver intervención).

Comparto los textos de las conferencias impartidas y las fotografías del acto realizadas por Ángel Moreno Cabrera.

De esta noticia se han hecho eco diversos medios como La Tribuna de Toledo, Onda Cero CLM o Radio Santa María de Toledo.


























Gracias por asistir en esta tarde calurosa, en medio de la ola de calor que estamos viviendo; a esta Casa de Cultura de Santa Olalla, donde se ubicó el antiguo hospital de San Antón, a un acto trascendente en el que venimos a presentar una copia del cuadro más importante que ha tenido nunca el patrimonio artístico eulaliense.
Señor alcalde, amigo, Pedro Congosto; querido señor párroco, don Eloy; hermanos de San Antón, entre los que tenemos a tantos familiares y amigos; don Francisco José Aranda, catedrático de la UCLM; Rafael Ramos, las manos que nos han devuelto al Greco; muy buenas tardes a todos.
Me encarga Nacho que sea yo quien haga una reseña de la historia previa de este cuadro y de las circunstancias que nos han traído hasta aquí y lo voy a hacer principalmente en base a los recortes de prensa de la época.
El pintor y tratadista Francisco Pacheco, famoso por ser el maestro y suegro de Velázquez, dijo que El Greco era "el mejor pintor de San Francisco que se hubiera conocido en este tiempo". Y efectivamente la representación de este santo fue uno de sus temas más repetidos, como lo atestiguan las más de cien obras salidas de su taller con destino a parroquias, conventos y particulares. De estos más de cien “San Franciscos”, se consideran unas veinticinco como originales del maestro; siendo las otras, obras de taller en las que el maestro corregía o terminaba ciertos detalles.
Santa Olalla, hasta hace casi sesenta años, tenía el enorme privilegio de contar con uno de estos lienzos de San Francisco de El Greco. Estaba en la capilla del Hospital de San Antón de Santa Olalla, una institución que estuvo bajo el patronazgo de los condes de Orgaz, señores de Santa Olalla. Fueron los propios condes quienes dotaron a su capilla con este lienzo de El Greco de “San Francisco de Asís en oración”.
El hospital de San Antón tiene sus orígenes en una fundación de la orden de Calatrava, en 1205 se ceden al gran maestre de la Orden de Calatrava, don Martín Martínez, propiedades en Santa Olalla, Salamanquilla, Adovea, Carmena, La Mata, Donecha y Ronda, para con todas ellas dotar el hospital recién fundado en nuestra villa. Con la marcha de los calatravos de la administración del hospital, son los señores de la villa quienes se hacen cargo de la gestión para lo cual fundan en 1409 la hermandad de San Antón. Esta Cofradía fue refundada en varias ocasiones por los sucesivos señores y condes de Orgaz; en época del Greco, el 18 de enero en 1564, se vuelve a refundar por el conde Juan Hurtado de Mendoza y Guzmán y su mujer Leonor de Figueroa. Al establecer estos últimos su residencia en Santa Olalla se preocupan especialmente del hospital, refundan su capilla y es el momento en el que la dotan con el cuadro del Greco del que tratamos hoy. La Hermandad de San Antón se fusionó con la cofradía sacramental del Santísimo Corpus Christi, por lo que estos nombres se han terminado usado de manera indistinta; como sabéis esta hermandad está formada por treinta y tres cofrades y tiene carácter hereditario.
Centrándonos en la descripción de nuestro cuadro, debemos decir que se trata de un óleo sobre lienzo con unas medidas de 91 por 67 cm. Representa a San Francisco en oración, de media figura y con las manos cruzadas sobre el pecho. El santo aparece orando en la oscuridad de la cueva del monte Alvernia (a unos 160 km de Asís), vestido con el hábito franciscano sujeto con una cuerda de tres nudos, que simbolizan los votos de la orden franciscana. Cruza las manos en señal de veneración; la derecha sobre el corazón y la izquierda dispuesta con los dedos igual que en otras obras célebres de su producción, como el Caballero de la mano en el pecho.
El cuadro estuvo durante siglos en su ubicación original, sobrevivió allí a las difíciles circunstancias de la Guerra Civil, pasada ésta aparece entre los bienes artísticos más valiosos inventariados en Santa Olalla por las autoridades militares. Decían así: “Hospital del Corpus Christi: Se conserva un San Francisco, de medio cuerpo, original del Greco, obra de taller muy retocada.”
 Ante la mala situación del Hospital los hermanos de San Antón deciden que este lugar no es el mejor sitio para conservar esta valiosa obra y comienzan a guardarla en las casas de varios de los hermanos, pero finalmente en 1959 se decide su venta para sufragar la restauración del Hospital, hecho que no llego a producirse nunca.
Tras guardarlo en una caja de madera en el depósito del Banco de España de Toledo, el cuadro es trasladado al Museo del Prado para su tasación y publicar su venta en el diario Alcázar. La subasta se produjo en la mañana del sábado 9 de mayo de 1959, la semana anterior habían sido las fiestas de Santa Olalla. Fue subastado en el salón de actos del Ayuntamiento de Santa Olalla, ante el notario de Escalona y con representación de la junta provincial de beneficencia y del patronazgo del Hospital (es decir de la Hermandad de San Antón).
La Revista Blanco y Negro publicaba con una fotografía del cuadro la noticia de la subasta: “El Patronato de la Fundación –Hospital del Santísimo Corpus Christi-, de Santa Olalla (kilómetro 80 de la carretera de Cáceres), subastará al mediodía de hoy el San Francisco cuya fotografía reproducimos, cuadro pintado al óleo que se atribuye al Greco. El lienzo mide 92 cm. de alto por 67 de ancho. El precio base de la subasta es de 300.000 pesetas”.
Al día siguiente de la subasta el diario ABC daba buena cuenta de lo sucedido en base a una información de la agencia Efe: “Dos millones de pesetas por un cuadro atribuido al Greco. Ha sido adquirido en una subasta celebrada en Santa Olalla (Toledo). Dos millones de pesetas se han pagado esta mañana por un cuadro atribuido al Greco, en una subasta celebrada en el salón de sesiones de ayuntamiento de esta población, bajo la presidencia del notario de Escalona.
A la subasta concurrieron cinco postores: doña Josefina Bernales, de Madrid, y los señores Romero, Arenzana, Alamillos y Elosua, quienes, en cinco paquetes, habían consignado sobre la mesa el depósito legal de licitante, de 150.000 pesetas cada uno. La obra del Greco era propiedad de la Fundación del Hospital del Santísimo Corpus Christi, que se hallaba representado por su secretario y por el secretario provincial de Beneficencia de Toledo.
Se había tasado la obra para iniciar la subasta en 300.000 pesetas. La puja fue alcanzando importantes cifras, hasta llegar a los dos millones de pesetas ofrecidos por doña Josefina Bernales a quien fue adjudicado el cuadro. Esta señora además de los dos millones de pesetas, tendrá que abonar los impuestos al estado, que alcanzan un 25 por 100 sobre el importe de la adjudicación.”
Finalmente una semana después la revista semanal Blanco y Negro también nos cuenta el resultado de la subasta incluyendo una fotografía y una breve entrevista con la adjudicataria. “Doña Josefina Bernales Moreno, a quien ha sido adjudicado en emocionante subasta, celebrada en el Ayuntamiento de Santa Olalla (Toledo), por dos millones de pesetas, el cuadro atribuido al Greco que reproducíamos en nuestro numero anterior, representando a San Francisco en oración. A los dos millones hay que sumar ahora los impuestos –unas quinientas mil pesetas- y el precio de la restauración, unos treinta mil duros.
-¿Qué cantidad máxima estaba usted dispuesta a pagar por el cuadro?- le preguntamos.
-Dos millones.
-Si alguno de los otros licitantes hubiera ofrecido dos millones y mil pesetas, ¿Qué habría hecho usted?
-Callarme. Dos millones era mi última oferta.”
Pero, ¿quién era esta señora a quien fue adjudicado el cuadro de El Greco de Santa Olalla? Doña Josefa Bernales Moreno (1900-1987) estaba casada  Gonzalo de Medinilla y Cañaveral (1900-1981), conde de Benalua y años después desde 1972 duque de San Pedro de Galatino (con grandeza de España). A su muerte les sucedió en sus títulos su hija Teresa Medinilla Bernales, XI duquesa de San Pedro de Galatino y VIII condesa de Benalúa, residente en Madrid y casada con Juan García Martínez con quien tiene dos hijas -Cristina y Almudena García Medinilla-.
El dinero del que fue beneficiaria la Hermandad de San Antón se invirtió en un principio en Bonos del Estado y posteriormente se depositó en una cuenta de crédito. Según los datos que hizo públicos el cura don Pablo Cortes en 1974 las posesiones de la hermandad eran el solar del hospital y varias inscripciones nominativas a deuda perpetua en el Banco de España de Toledo y en el Banco Español de Crédito de Toledo, producto del importe de la venta de las fincas cuando la desamortización y especialmente de la venta del lienzo de San Francisco del Greco.
Y hasta aquí el pasado de esta historia, ahora los hermanos de San Antón de 2017 habéis decidido cambiarla, recuerdo como nació esta idea de copiar nuestro Greco. Hace un año teníamos la suerte de ceder en préstamo al Museo del Greco de Toledo la Inmaculada de Tristán y al finalizar el préstamo y como clausura de su exposición en Toledo, pude dar una conferencia a la que acudieron muchos santaolalleros, allí rodeados de Grecos se empezó a hablar de esta posibilidad de copiar nuestro cuadro, algo que un año después se ha hecho realidad.
En este año hemos intentado localizar el original de nuestro cuadro algo he ha sido totalmente imposible, por lo que el copista solo ha contado para su reproducción con dos fotografías en blanco y negro. Con bastante dificultad nos pusimos en contacto con las nietas de la compradora solo daban largas hasta que después de mucho insistir, recuerdo que un domingo por la mañana, recibí una llamada que preguntaba por el concejal de cultura de Santa Olalla.
-         Dije: Si, ¿quién es? - Y contesto: Soy la Duquesa de San Pedro de Galatino, quiero contarle lo poco que se del cuadro que compró mi madre en su pueblo. Aquel cuadro no entro en casa, prácticamente ni paso por sus manos, fue un favor que mi madre hizo a un coleccionista francés. El cuadro esta desde el principio en Francia pero no sobria decirle donde está, ni quien era el coleccionista.
Hoy sábado, igual que era sábado el día que salió el cuadro. Y hoy, yo solo quiero decir felicidades y enhorabuena; y multiplico esta felicitación por treinta y tres, pues gracias a vosotros, a los treinta y tres hermanos de San Antón, esto es posible. Enhorabuena como Concejal de Cultura y enhorabuena en nombre de todos los santaolalleros que se preocupan por nuestro patrimonio.
Muchas gracias.

domingo, 21 de mayo de 2017

La Fuente Grande de San Pedro - Una fuente isabelina en el centro de Santa Olalla

Proyecto inicial de Santiago Martín de 1867
La antigua plaza de San Pedro, actual plaza de los Mártires, situada en el centro de Santa Olalla, es uno de los lugares con mayor encanto de esta villa. Esto se debe a algunas de sus construcciones, entre las que destaca la iglesia de San Pedro con su campanario y la antigua fuente de piedra que hay en el centro.

Modificación de 1868
En algunos documentos del archivo municipal se deja constancia de la existencia de una fuente dentro de la villa al menos desde el siglo XVI. Así queda reflejado, además, en las relaciones topográficas de Felipe II realizadas para Santa Olalla el 8 de febrero de 1576, la pregunta veintitrés del cuestionario dice: “Si es abundoso o falto de aguas y las fuentes o lagunas señaladas que en el dicho pueblo y sus términos hubiese; y si no hay ríos ni fuentes de donde beben y a donde van a moler”; a la que se responde: “Al vigésimo tercio se responde que es abundosa esta villa de agua natural de pozos dulces e de una fuente que está en ella, e van a moler a Tajo, que está a tres leguas y a unos molinos en término de Maqueda en un arroyo a media legua de esta villa”.

El agua de la fuente venía desde un manantial natural, la fuente de Almorquín, mediante una cañería que recorría el camino de Alcabón y la calle Toledo hasta llegar a la plaza de la fuente. Nada conocemos de aquella fuente original, a nuestros días ha llegado una singular fuente ejecutada en el siglo XIX, en los últimos años del reinado de Isabel II.

En el primer proyecto realizado por Santiago Martín y fechado en Toledo el 30 octubre de 1867, aparece el diseño del pilón, que visto desde el aire, tiene forma de cruz de Malta, el árbol de la fuente con sus cuatro caños dorados, con sus respectivos cilindros de piedra dentro de la fuente para apoyar los cántaros mientras se llenaban, y la cúspide de la fuente donde encontrábamos una piedra de granito y un florón de hierro fundido. 

Este primer proyecto se ejecutó íntegramente, prueba de ello es que los elementos retirados para modificarle han estado hasta hace poco junto a la fuente, pero no contentos con él encontramos una modificación un año posterior firmada también por Santiago Martín y fechada en Toledo el 11 de agosto de 1868. Se sustituyó la cúspide por un elemento ornamental más llamativo y que la hace distinta de todas las fuentes de su época que en la comarca se conservan, un singular pináculo de fundición con un plato en el que cae el agua, toda esta pieza decorada con bellos relieves florales. 
En los extremos de la fuente, actualmente integrados en su pequeño jardín octogonal se conservan cuatro piedras con eslabones donde se ataban los borricos y las mulas mientras descansaban o bebían. No muy lejos de ella, se encontraba un yunque público, que servía para herrar, arreglar o ajustar las herraduras a las distintas caballerías.

Las fuentes han sido escenario de las más pictóricas escenas de la vida popular de la villa y es que ya se sabe que "tanto va el cántaro a la fuente...".

[Ver artículo completo]

Imagen actual de la Fuente Grande

jueves, 18 de mayo de 2017

Santa Olalla en el Catastro de Ensenada - Una minuciosa averiguación pre-estadística

Retrato del Marques de Ensenada
El Catastro de Ensenada fue una minuciosa averiguación de carácter pre-estadístico que abarcó a todos los lugares de la Corona de Castilla, exceptuando las provincias vascas por tener su propio régimen foral tributario. Se llevó a cabo durante el reinado de Fernando VI, se inició en 1749, y fue impulsada por el Marqués de la Ensenada de quien tomo su nombre.

Se realizó con la intención de racionalizar el complicado e injusto sistema tributario vigente en aquella época. El Marqués de la Ensenada pretendía imponer un impuesto único, directo y proporcional a los ingresos de cada persona. Con este interrogatorio trató de conseguir  información sobre todos los medios de producción del país y de los ingresos de cada persona. Esta iniciativa supuso un gasto de cuarenta millones de reales y  obtuvo una valiosísima información. Las circunstancias impidieron la consecución del objetivo principal del impuesto único, pero al menos tuvo éxito en la realización del catastro.

En el caso de Santa Olalla el interrogatorio se respondió el 30 de septiembre de 1751. Originalmente existieron tres copias de esta documentación, la primera conservada en el Archivo Histórico Nacional y que se haya digitalizada en Pares (portal de Archivos Españoles).

La segunda procedente de las llamadas Intendencias Provinciales y que actualmente se conserva en cuatro volúmenes en el Archivo Histórico Provincial. En el primero de los legajos de 1751 encontramos el interrogatorio y respuestas generales, estado seglar, autos generales, libro de familias, resumen por oficios, privilegios y títulos: Provisión dada por Felipe V en 1712 alzando el secuestro de los mayorazgos pertenecientes al Conde de Orgaz a favor de su sucesora María de Mendoza y Sandoval, Privilegio dado por Pedro I en 1350 concediendo el derecho de portazgo de Santa Olalla a Martín Fernández y Privilegio dado por Juan II en 1424 concediendo las tercias reales de la villa al monasterio de San Jerónimo de Guisando.  En el segundo encontramos relaciones de haciendas del estado eclesiástico y relaciones de haciendas del estado seglar.  El tercero es el del Estado Seglar y contiene el índice del registro de haciendas, la tabla de clasificación de tierras, las hojas del registro de haciendas y resúmenes.  Y el cuarto es el del Estado Eclesiástico que contiene autos generales, libro de familias, índice del registro de haciendas, tabla de clasificación de tierras, registro de haciendas, certificado de rentas decimales y resúmenes.

Y la tercera y última, es la copia de 1758 con la que contamos en el Archivo Municipal de Santa Olalla  que no está completa y contiene: la respuesta de capitulares y peritos al interrogatorio de 1751; registro de hacienda del estado secular hecho en 1753, los bienes que poseen los diferentes vecinos de esta villa y su término como ganados, casas, tierras de secano y regadío o memorias; relación del 10 de octubre de 1751 del número de familias que corresponden al estado seglar, con detalle del estado noble, general y cabezas de familia; y el índice de personas que contiene el libro. 
Figura del Termino de Santa Olalla
en el Catastro de Ensenada de 1751
Los mismos vecinos de Santa Olalla que respondieron al interrogatorio, tuvieron que hacer lo mismo con el por entonces despoblado de Cespedosa, perteneciente a nuestra villa, y le dieron respuesta incluso antes que al de Santa Olalla, el 24 de agosto de 1751. Conservamos una copia, también de 1758, de todo el proceso en el Archivo Municipal.  El códice de cincuenta y dos folios encuadernados en pergamino contiene: las respuestas dadas al interrogatorio de 1751 por justicias y peritos; el índice de nombres y apellidos de los hacendados; y el libro maestro con el registro de todas las piezas de tierra, olivas, prados y monte de encina… que existen en el despoblado de Cespedosa pertenecientes al estado general, estado noble y estado eclesiástico. Como apunte decir que su antigua parroquia dedicada a San Miguel Arcángel era aneja de la de Alcabón. En cuanto a los despoblados también son interesantes para Santa Olalla los documentos relativos a las por entonces villas de Techada, cuyo interrogatorio se realizó el 22 de febrero de 1752; y la de Alanchete y Valverde, el último despoblado de del señorío de Santa Olalla, cuyo interrogatorio se realizó el 8 de febrero de 1752.

A continuación trascribimos integro el interrogatorio del Catastro de Ensenada para la villa de Santa Olalla, un documento muy usado por la mayoría de historiadores e investigadores que han estudiado nuestro pueblo en el siglo XVIII, especialmente recuerdo el estudio de José Luis Ruz Márquez “La villa de Santa Olalla en el siglo XVIII”. Con este nuevo estudio y la trascripción íntegra del interrogatorio, labor que nunca se había realizado para los datos de Santa Olalla, pretendo poner en valor esta destacada y completa fuente pre-estadística, facilitando así la labor de futuros estudios.


sábado, 8 de abril de 2017

Santa Olalla en... (Relaciones geográficas y libros de viajes, del siglo XVI al XIX)

Quienes hemos indagado por los estudios e investigaciones de temática local nos hemos topado en numerosas ocasiones con referencias a las diversas relaciones, descripciones y diccionarios geográficos y topográficos que desde el siglo XVI se han hecho en España.
Son documentos de carácter pre-estadístico que pretenden abarcar el estudio de todos los rincones de nuestro país, por este motivo son fuentes de información comunes a casi todos los lugares y básicas para numerosos estudios. Se trata de ambiciosos proyectos de recopilación de datos que a lo largo de los siglos se han sucedido, unos con mayor y otros con menor fortuna, aunque la situación estratégica de Santa Olalla ha favorecido que el pueblo protagonista de este estudio esté presente en la mayoría de estos documentos.
A estas relaciones, descripciones y diccionarios hay que sumar los conocidos como libros de viajes, que no son sino las notas que algunos estudiosos realizaron y publicaron sobre los lugares que encontraron a su paso durante algún viaje. También en este punto la situación favorable de nuestro pueblo junto a la Carretera Real provoca que aparezca en varios de ellos.
Desde los apuntes de Fernando Colón en 1517 al Diccionario del ministro Pascual Madoz en 1846 tenemos cuatro siglos de averiguaciones pre-estadísticas que se convierten en una fuente interesante, una de las más usadas por los investigadores e historiadores, para el estudio de nuestra historia local.
Este libro recopilatorio además de incluir los textos relativos a Santa Olalla que encontramos en diez de estos documentos, incluye la novedad de contener la primera transcripción íntegra de las preguntas y respuestas para Santa Olalla del completo interrogatorio realizado en 1751 para el Catastro del Marques de Ensenada.
Adentrarse en este texto es descubrir la realidad de Santa Olalla en el siglo XVIII, nos aporta datos concisos de la economía de nuestro pueblo, los oficios, el clero, los hidalgos, los labradores, los jornaleros e incluso los pobres de solemnidad.
Datos de los que se puede ver su evolución en posteriores diccionarios que también hemos recopilado.
Otro de los platos fuertes de esta obra es el libro del Viaje del rey Carlos IV y su familia y séquito a Velada en 1803, el cronista hace durante su pernoctación en nuestro pueblo un curioso balance del mismo. En este punto nos hemos tomado la licencia de incluir el acta del concejo de la villa en el que se prepara la estancia real.
Adéntrense en este texto, conozca las relaciones geográficas y libros de viajes del siglo XVI al XIX, conozca Santa Olalla en…


viernes, 7 de abril de 2017

Cofradía del Santo Sepulcro de Santa Olalla

Comparto el texto que he elaborado sobre la cofradía del Santo Sepulcro para los triptícos informativos de la Semana Santa Eulaliense 2017, que has sido editados por el Ayuntamiento de Santa Olalla y las tres Cofradías de la Semana Santa de Santa Olalla, Virgen de los Dolores, Jesús Nazareno de Medinaceli y Santo Sepulcro.

Cartel Semana Santa Eulaliense 2017
Del mismo modo que hasta el siglo XIX la Cofradía de la Santa Vera Cruz se encargaba de las celebraciones del Jueves Santo en Santa Olalla, del Viernes Santo se encargaba la Cofradía de la Santa Caridad, con su imagen titular del Santísimo Cristo de la Caridad. Pero desde ese siglo esta cofradía se limita a su fiesta del mes de julio por lo que surgen nuevas devociones como la del Santo Sepulcro.

La actual imagen de Cristo Yacente, que procesiona depositado en su urna o “Santo Sepulcro” llegó a Santa Olalla en torno a 1950. Momento desde el que se extiende su devoción entre numerosas familias de nuestro pueblo.

En la Semana Santa Eulaliense de 2008 se presentó su nueva Cofradía que tendría su creación definitiva al año siguiente, en 2009. Desde esa fecha procesionan en la noche del Viernes Santo con sus túnicas y capirotes negros, su fajín blanco y su emblema, la Cruz de Jerusalén, en rojo. Además del paso de “Cristo Yacente en su Sepulcro” encabezan sus procesiones con las andas de la “Cruz y Sudario”.

domingo, 12 de marzo de 2017

Respuesta de Santa Olalla al interrogatorio de 1844 de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos

Por decreto de 13 de junio de 1844 se creaban las Comisiones Provinciales de Monumentos Históricos y Artísticos, entre sus primeras funciones estuvo una recopilación de datos a la que se vieron obligados los alcaldes de todos los pueblos.

El Archivo del Museo de Santa Cruz en Toledo guarda las respuestas a estos cuestionarios realizados en la provincia de Toledo durante el siglo XIX agrupadas por partidos judiciales.  Basamos este artículo sobre la Comisión de Monumentos en Santa Olalla en el estudio previo y las transcripciones que hicieron para la Comarca de Torrijos Roberto Félix García y Francisco Javier Fuentes Fernández, compañeros de la Asociación Amigos de la Colegiata de Torrijos.

El interrogatorio de 1844 contaba con un total de setenta y una preguntas, que la alcaldía de Santa Olalla, ante la falta de datos, decidió no contestar una por una y remitir a la comisión un pequeño párrafo con una única mención al abandonado Convento franciscano de San Juan Bautista que se encontraba extramuros de Santa Olalla.

Alcaldía Constitucional de la villa de Santa Olalla
Monumentos históricos y artísticos
Como en esta villa no hay monumentos romanos, árabes, de renacimiento, lápidas, estatuas, monedas, ni otros objetos antiguos, ni más que un convento que quedó arruinado en la Guerra de la Independencia: que se estaba reedificando cuando se promulgó la supresión, y en cuyo estado queda: actualmente deteriorado lo que se construyó, me ha parecido conveniente, y menos confuso decirlo a él como lo hago, por este medio, mejor que el de dar respuestas a las preguntas impresas que se me han comunicado.
Dios guarde a V.E. muchos años.
Santa Olalla, 14 de diciembre de 1844.
Vicente Bordanova.
La respuesta fue nuevamente remitida al año siguiente.

Presidencia del Ayuntamiento Constitucional de la villa de Santa Olalla
Sr. Jefe Político.
En 14 de diciembre último dije a V.S. lo siguiente “Como en esta villa no hay monumentos romanos, árabes, de renacimiento, lápidas, estatuas, monedas, ni otros objetos antiguos, ni más que un convento que quedó arruinado en la Guerra de la Independencia: que se estaba reedificando cuando se promulgó la supresión, y en cuyo estado queda: actualmente deteriorado lo que se construyó, me ha parecido conveniente, y menos confuso decirlo a él como lo hago, por este medio, mejor que el de dar respuestas a las preguntas impresas que se me han comunicado”.
Lo que pongo en conocimiento de V.S. en cumplimiento de su circular de 16 del corriente número 120.
Dios guarde a V.S. muchos años.
Santa Olalla, 23 de 1845.
Vicente Bordanova.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Ficha Bibliográfica de “Santa Olalla en…"

Portada del libro "Santa Olalla en..."
TÍTULO: Santa Olalla en…

SUBTÍTULO: Relaciones geográficas y libros de viajes, del siglo XVI al XIX

AUTOR: López Muñoz, Josué

EDICIÓN: Eulaliense / Autoedición 

PUBLICACIÓN:  Toledo

IMPRESIÓN: Bubuk / Libro digital

AÑO: 2017

DEPÓSITO LEGAL: TO-49-2017

DESCRIPCIÓN FÍSICA: 106 páginas; 21 x 15 cm; ilustraciones y planos

RESUMEN: Recopilación de las menciones a Santa Olalla en relaciones, descripciones, diccionarios y libros de viajes. Este libro recopilatorio además de incluir los textos relativos a Santa Olalla que encontramos en diez de estos documentos, incluye la novedad de contener la primera transcripción íntegra de las preguntas y respuestas para Santa Olalla del completo interrogatorio realizado en 1751 para el Catastro del Marques de Ensenada. Otro de los platos fuertes de esta obra es el libro del Viaje del rey Carlos IV y su familia y séquito a Velada en 1803, el cronista hace durante su pernoctación en nuestro pueblo un curioso balance del mismo. En este punto nos hemos tomado la licencia de incluir el acta del concejo de la villa en el que se prepara la estancia real.

SUMARIO: Introducción / La Cosmografía de Fernando Colón y otros libros de viajes / Las Relaciones de Felipe II / El Catastro de Ensenada / El Viaje de España de Ponz / Las Descripciones de Lorenzana / El Interrogatorio de Tomas López / El Viaje de Carlos IV a Velada / El Diccionario de Sebastián de Miñano / El Diccionario de Madoz / Bibliografía y fuentes.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Revista Cañada Real, nº XVII - Revista Cultural de Torrijos y Comarca

Ayer viernes se presentó en la sala de prensa del Palacio Pedro I -Ayuntamiento de Torrijos- la Revista "Cañada Real, nº XVII - (Revista cultural de Torrijos y Comarca)".

En este nuevo número de la revista de la Asociación Amigos de la Colegiata he tenido la suerte de participar, junto a mis compañeros, publicando el artículo, "El Convento franciscano de Santa Olalla, el convento de San Juan Bautista" (páginas 32-35). 

Excelentes artículos, excelente maquetación de mi amigo Jesús Sánchez de Haro y agradezco enormemente las palabras que me dedicó don Julio Longobardo, presidente de la asociación que dijo: “Seguimos haciendo comarca con otro joven e ilustre académico, Josué López Muñoz, con un detallado e interesantísimo estudio de los que fue el Convento Franciscano de San Juan Bautista de Santa Olalla”, documentadísimo artículo escrito con el sabor agridulce del dolor de un precioso monumento perdido del acervo artístico santaolallero. Gracias Josué, por darnos a conocer otra bonita página de la historia de tu pueblo. Enhorabuena.”

La revista ha sido impresa en papel y también se difundirá una edición digital. Os dejo el enlace para poder leer la revista de manera digital.


martes, 14 de febrero de 2017

El convento franciscano de Santa Olalla, el convento de San Juan Bautista

En el último cuarto del siglo XVI bajo la protección de los Condes de Orgaz y Señores de Santa Olalla se inició la construcción, extramuros de la villa de Santa Olalla, del convento de San Juan Bautista. El convento se ponía bajo la advocación de San Juan Bautista ya que su principal impulsor fue el conde don Juan Hurtado de Mendoza y Guzmán (Antoniana (Álava), 1536 - Santa Olalla, 1606).  Además el convento se construía sobre la ermita de San Juan Bautista que aparece mencionada en 1575 en las relaciones de Felipe II: “Al quincuagésimo primo se responde que hay dos ermitas extramuros la una se dice de San Juan Bautista y otra de Santa Olalla”. 

Se situaba en el arrabal de la puerta de Talavera, en el entorno de la actual calle Prolongación de San Juan. Se trataba de un bello y sencillo edificio que albergaba a una comunidad de unos veinte franciscanos descalzos. En 1580 lo ocupan franciscanos de la provincia de San Gabriel, a instancias de fray Francisco de Odón; en el archivo del convento se guardaba la licencia del Arzobispado de Toledo, del 8 de octubre de 1580 por la que Luis Tofiño de Sahagún, cura propio de la iglesia de San Pedro, y Juan Vélez Calderón, cura propio de la iglesia de San Julián, dieron la posesión de la ermita de San Juan a fray Ángel de Miranda, descalzo de la Provincia de San Gabriel. Pero en 1592 toma posesión del edificio la provincia de San José, siendo provincial de ésta fray José de Santa María y en esta provincia estaría incluido hasta la exclaustración en el siglo XIX.

Concesión del Patronazgo al Concejo de Santa Olalla
Año 1610 - Archivo Municipal
En los primeros años desde su fundación algunos de los frailes deciden embarcarse hacia América, tal vez huyendo de las penurias de aquellos primeros años fundacionales. El 16 de mayo de 1590 parten hacia Florida los frailes del convento de Santa Olalla fray Juan de Santiago, fray Juan del Castillo, fray Blas Rodríguez, fray Diego de Valverde y fray Alonso de Reinoso. Y el 9 de enero de 1593 les sigue fray Andrés Muñoz.

El 4 de octubre de 1606 sobrevino la muerte del conde don Juan Hurtado de Mendoza y el convento no había quedado totalmente terminado. Entendemos que hubo desinterés por parte de sus sucesores y fue la propia villa quien se convierte en protectora y patrona del convento. El 9 de septiembre de 1610 logró el concejo de la villa hacerse con el patronato del convento siendo provincial de los franciscanos fray Andrés de Ocaña que hacia esta concesión desde el convento de San Gil de Madrid: “les ha querido y quiere fundar un convento, acabar y poner en toda perfección el que esta comenzado de la advocación del glorioso San Juan Bautista que será como hacerle nuevo, fuera de la dicha villa, cerca del muro a la puerta de Talavera”.

Desde aquel momento el concejo se comprometió al mantenimiento de la comunidad y para esa tarea debió reunir no con pocas dificultades los fondos que año a año debía entregar al convento. Entre los escasos pero interesantes documentos relativos al convento que conserva el Archivo Municipal de Santa Olalla encontramos una real cedula de Felipe III del 30 de mayo de 1615 por la que se autoriza a destinar de sus propios 200 reales al año, durante cuatro años. Lo justifican diciendo: “El dicho convento no tenía renta de que se sustentara y el lugar era corto y pobre, de manera que no tenían limosnas y padecían necesidades muy grandes y por socorrer para ayuda y sustento y porque no se fuesen a vivir a otra parte por falta de sustento”. Esta provisión mencionada se renovó en sucesivas ocasiones. 

El patronazgo por parte de la villa al convento se vio interrumpido en 1720, al no poder mantener la institución por el pésimo estado de las arcas municipales y la crecida del número de religiosos. Posteriormente el traslado de muchos religiosos, que huyeron del hambre y las fiebres terciarias, y la concesión de una real provisión de Felipe V en 1727 por la cual se autorizaba la venta de la rastrojera de los sembrados y la pampanada de las viñas y con ella poder reunir 200 ducados anuales que sumados a dádivas y limosnas al convento permitieron el restablecimiento del patronazgo municipal sin modificación hasta 1748.

Desde 1748 se subió la asignación del convento, algo que nos se formalizo hasta 1769. En 1769 se llega a un nuevo acuerdo por el que de 200 reales de vellón se sube a 1.500 reales, “consignándose del producto de las hierbas mayores de los prados de Almorquín y Valdeflores propios del concejo y cuando no alcanzase del producto, que se pagase la cantidad que faltase por los mismos vecinos, solicitando la correspondiente facultad para su repartimento”. El concejo se hacía cargo con esta cantidad de los sermones de las cuatro festividades de la Virgen, de los viernes y domingos de Cuaresma y de Semana Santa. Y tenía derecho además de los repetidos beneficios espirituales a un sitio reservado en la iglesia, en banco especial, y un alcalde a custodiar la llave del Santísimo en el Jueves Santo.

El 3 de octubre de 1764 el Convento de Santa Olalla recibió la visita de “fray Juan Antonio de Olivares, predicador, ex definidor, ex comisario y visitador de la Provincia de la Purísima Concepción y segunda vez Ministro provincial de esta santa provincia de San José de Menores Descalzos de nuestro padre San Francisco” que hizo descripción de la fundación del convento y de sus rentas.

“El ingreso de limosnas en varias especies es el siguiente: Del trigo que en toda la guardianía se recoge cada un año, poco más o menos veinticuatro fanegas; de cebada, treinta; de garbanzos, dos fanegas; de algarrobas, tres; de centeno, media; de habas, una fanega.
Y el señor Excelentísimo y Eminentísimo Cardenal Arzobispo de Toledo, que Dios prospere y guarde muchos años, da a esta Comunidad una limosna voluntaria de trigo de veinticinco fanegas.
Pídese el pan de varios lugares, y no se recoge lo suficiente para mantener la Comunidad, y es necesario cocer el trigo recogido y de lo que nos da el señor Eminentísimo para la Comunidad y los pobres, que son muchos.
Limosna de aceite se pide y otras, y se recogerán de aceite treinta arrobas; de vino, ochenta; de lana, tres arrobas; de seda, una libra; y de lino y estopa una arroba.
En los lugares donde se piden estas limosnas se va por la Cuaresma de vereda y se les predica y confiesa por dos religiosos, y en Cebolla se les predica Ceniza y los domingos primeros de Adviento y Cuaresma, y en los días festivos va un confesor a confesar. Y donde los señores curas piden predicador para algún domingo de Cuaresma o Adviento, se les envía.
Las limosnas que en especie de dinero entran en poder del síndico de esta comunidad son las siguientes: De sermones panegíricos 2.200 reales de vellón; De sermones morales 1.500; De hábitos de difuntos que piden varios devotos 1.100; De la limosna que da la Villa de Santa Olalla del situado 1.500; De la lana que se recoge y la que se corta de cincuenta o más carneros que compra el síndico para la Comunidad 800; De la limosna que da la Villa de Cebolla 1.100; De varias limosnas de devotos de entre-año 1.500; De lo que da el Rey nuestro señor para pagar el pase de las cartas 160; De los señores alcaldes de Santa Olalla para ayuda a dos festividades para sus gastos 120; Importan todas las limosnas pecuniarias que recibe nuestro sindico 9.980 reales de vellón.
Gasto preciso de esta Comunidad en cada un año, poco más o menos, en especie de dinero, que exhibe y paga nuestro síndico: De pescado abadejo, 45 arrobas, reguladas al precio de cuarenta reales cada arroba, 1.800; De 250 arrobas de vino, cada una a diez reales de vellón 2.500; De 220 varas de sayal, a ocho reales la vara, 1.760; De lienzo para paños menores a los religiosos, que se les da dos veces cada año, noventa varas, 455; De lienzo, lo más forzoso, no lo que se necesita, para la sacristía y enfermería, 200; De los carneros que para la comunidad compra nuestro sindico, 1.000; De la carne de vaca que se trae para cenar, 800; Del tocino que compra el síndico para la comunidad 300; De la cera que se compra para las misas 500. De las soldadas que ganan mozos, lavandera, barbero y herrador 1.348; De botica para los enfermos 400; De la nieve que se gasta 300; De la sal y precisas especias 300; De varios reparos y quiebras del convento 400; De portes para pagar las cartas 160; Importa el dinero que da nuestro sindico para gastos de la comunidad 12.223 reales de vellón.
Lo que se da  los pobres de limosna en varias especies importara lo menos trescientos ducados.
¡Este es el milagro de la Divina Providencia con sus pobres evangélicos! ¡Sea Dios bendito y glorificado para siempre de todas las criaturas, y especialmente de los hijos de nuestro padre San Francisco y San Pedro de Alcántara, por cuyos méritos el Señor nos alimenta! Amén.
Es cuanto debo decir en la materia mandada. Y para que conste, lo firmé de mi mano y los discretos y sellé con el sello del sobredicho convento en quince de noviembre de 1764. Fray José de Puertollano o Santa Bárbara, guardián, fray Manuel de Mora y fray Eusebio de Pinilla (Firman y rubrican).”

El último convenio entre la villa como patrona y el convento llegaría el 4 de julio de 1808, después de un tiempo de “distracciones” se vuelve a ajustar el convenio en las mismas condiciones con el pago de los 1.500 reales, las obligaciones de los frailes quedan también actualizadas “Que los religiosos del convento han de quedar obligados a asistir y concurrir en forma y cuerpo de comunidad a las funciones de iglesia del Corpus Christi, Virgen de la Piedad, Cristo de la Caridad , procesiones de la Octava del Corpus y otras generales de publica rogativa”.

El Convento fue usado como acuartelamiento francés durante la Guerra de la Independencia, destruido a causa de la guerra y abandonado por tanto por los frailes. Terminada la guerra en 1815, la cofradía de San Antón y el ayuntamiento firman un convenio para instalar a los padres Franciscanos de San Pedro de Alcántara en el Hospital de San Antón, algo que no se logró. El Convento de San Juan fue reedificado parcialmente en 1832, aunque aun así los monjes no regresaron. Finalmente las medidas de exclaustración que llegaron con las reformas liberales imposibilitaron ya su regreso por lo que se utilizó finalmente como cementerio.

El diccionario de Madoz nos da una de las ultimas referencias al convento: “En las afueras un convento de San Francisco, derribado en la Guerra de la Independencia, reedificado en 1832; pero que no llegó a habitarse por haber sobrevenido la exclaustración, y sirve en el día para teatro; 2 ermitas dedicadas a San Roque y San Sebastián, y unido al convento, el cementerio que no ofende a la salud”.

La vida del convento se basaba en rezos y misas diarias y en el cuidado del huerto próximo llamado huerto de San Juan. El convento disponía de diez y ocho celdas para los religiosos y tres para enfermos y huéspedes, claustro, archivo e iglesia.

El claustro era sencillo pero decorado con siete cuadros de grandes dimensiones que recordaban pasajes de la vida de San Francisco de Asís, destacando el de menor tamaño, situado sobre la puerta que daba acceso a la portería. Éste representaba a este santo arrojado a las llamas, desnudo, poniendo freno a la tentación lasciva.

En el archivo se conservaba un Lignium Crucis (reliquia o fragmento de la cruz en la que Cristo fue crucificado) donado por doña Isabel de Samaniego, vecina de Otero.

En la iglesia destacaba una pintura en el altar mayor que representaba a San Juan Bautista, titular del templo, bautizando a Cristo en las orillas del Jordán. Por la capilla mayor del templo a la parte del medio día se hallaba la lujosa capilla mandada construir por suscripción popular y la iniciativa del emprendedor y entusiasta fray Francisco de Lillo en el año 1743. Al poco de finalizar la obra él murió siendo enterrado según sus últimos deseos en esta capilla. En ella recibía culto una pequeña imagen que fue un regalo del obispo de Segovia e inquisidor general don Baltasar de Mendoza y Gómez de Sandoval (Madrid, 1652 - Segovia, 1727), hijo de los condes de Orgaz y señores de Santa Olalla y un personaje muy destacado durante la Guerra de Sucesión.

Del convento solo han sobrevivido hasta nuestros días unas cuevas usadas por los frailes como bodegas. Y probablemente la pequeña imagen de San Juan Bautista que se conserva en la iglesia de San Julián.

miércoles, 25 de enero de 2017

Diego de Sandoval, un conquistador eulaliense

Diego de Sandoval y la Mota (Santa Olalla, 1505 – Quito, 1580) nació en la villa de Santa Olalla, arzobispado de Toledo, hacia 1505 en el seno de una familia hidalga, sus padres fueron Gonzalo de Sandoval y San Pedro e Inés de la Mota. En Santa Olalla tuvo casa con escudo en la fachada con las armas de sus antepasados.

En 1522, con apenas 17 años, cruzó el Atlántico hasta el recién descubierto continente americano. Junto a Pedro de Alvarado partió hacia la conquista de Guatemala, pagando caballo y armas. Participó en la fundación de la ciudad de Santiago de los Caballeros y a continuación, se estableció en Cuzcatán.

Diez años después, en 1533, embarcó rumbo a Quito, nuevamente junto a Pedro de Alvarado, llevando numerosos esclavos de ambos sexos, muchos de los cuales murieron a consecuencia de las enfermedades y el frío al traspasar la cordillera de los Andes. Primero llegó a las costas de lo que hoy es Ecuador en la provincia de Manabí, luego tuvo que atravesar la densa selva alrededor del río Guayas para llegar a la parte inferior de los Andes. Llegaron a un paso llamado Liribamba, donde Sandoval y sus hombres encontraron a otro conquistador, Sebastián de Benalcázar, a cuyas fuerzas se unió. Sandoval y Benalcázar pronto se hicieron amigos y con sus fuerzas avanzaron sobre la resistencia de Rumiñahui y sus hombres, que se habían hecho cargo de las fuerzas incas después de la muerte de Atahualpa. Por estos méritos nombre de Diego de Sandoval aparece grabado en los muros de la Catedral Metropolitana del Ecuador.
Carta de concesión de Escudo de Armas
a Diego Sandoval y la Mota
Concesión de Felipe II - Año 1567

El 6 de diciembre 1534 Diego de Sandoval fue uno de los primeros “Vecinos”, ciudadanos con derecho, para recibir un pedazo de tierra en el recién fundado San Francisco de Quito (actual capital de Ecuador). Al año siguiente se fue con Benalcázar a recuperar el contacto con los españoles que se habían quedado en Santiago (hoy Santiago de Guayaquil) y pacificar la región alrededor del río Guayas. Luego marcharon a San Miguel de Piura a través de la tierra de los Cañari.

Sandoval de unió a una inca llamada “Coya” a la que bautizaron con el nombre de Francisca, vivió con ella sin oficialmente casarse y luego regresó a Quito. De acuerdo con el investigador John Hemming, experto en la cultura inca,  Sandoval capturó a un grupo de fugitivos incas entre los que estaba la hermana de Atahualpa que fue bautizada como Doña Francisca Coya.  Coya era un apelativo común entre las mujeres principales de los Incas.

Fue llamado por Francisco Pizarro para contestar algunas acusaciones que no han quedado especificadas, pero al llegar encontró que Lima había sido sitiada por una revuelta indígena. Con sus hombres desalojó a las fuerzas que la rodeaban desde el cerro de San Cristóbal, obteniendo así las gracias y la absolución de Pizarro. De inmediato regresó a Quito en busca de más hombres para detener la revuelta en Perú, pero el líder actual de la ciudad se opuso por lo que tuvo que ir a la provincia de Cañar (que estaba bajo su mando) para la contratación de 500 guerreros. Los Cañari habían resistido históricamente las invasiones incas y después de haber sufrido mucho bajo su imperio estaban ansiosos por ayudar a los españoles. Después de una larga lucha en la que logró someter la revuelta y negociar la paz entre las facciones que combaten en las tierras altas Mamaicanta.

En 1536 “La Coya” dio a luz a una hija, bautizada como Eugenia, quien años más tarde, obtuvo una concesión real de Carlos I confirmando sus derechos (Real Cédula de legitimación), para que pudiera casarse con el capitán Gil de Rengifo.

En 1537 fue nombrado Alguacil Mayor de Quito y aumentó sus tenencias de la tierra en Mulaló, Pomasqui y otras áreas alrededor de Quito. En ese año también obtuvo título de Alférez que le permitió llevar la bandera del rey.

En 1538 recibió una confirmación de Pizarro de su “encomienda” de los Cañaris y en 1539 demostró aún más sus servicios a la corona en lugares como Cuzco y Popayán. Perdió todos sus mandamientos y fue llevado prisionero a Lima durante el levantamiento de Gonzalo Pizarro.

Alrededor de 1541 se encontró con su amigo Alonso de Fuenmayor en la ciudad de Pasto y entró en el negocio de la cría de cerdos, obtuvo mucho éxito con esta empresa. Fue a Cali y encontró compradores para un rebaño de ovejas que había traído desde el sur y consiguió el dinero suficiente para convencer a Benalcázar de que lo nombrara Gobernador y Capitán General de Nevia. Luego se unió a las fuerzas de Vaca de Vega que había sido enviado por la corona para castigar a Almagro.

En 1543 presentó los títulos y los comandos que Benalcázar le había dado, pero tuvo que enfrentarse a varias autoridades locales con el fin de conseguir la legalización. A través de todas estas tribulaciones mantuvo su sentido de los negocios y adquirió muchas propiedades de tierra como pago por su apoyo a la corona y sus representantes. Alrededor de 1545 fue nombrado Teniente Gobernador y Capitán General de Anserma y ayudó a la ahora virrey Blasco Núñez Vela en sus expediciones y conquistas con su propio dinero.

Este mismo año se casó con doña Catalina Calderón de Robles con la que tuvo dos hijas en Quito, Ana y Juana.

En 1458 viajó a Lima, se le dio de nuevo “encomiendas” en Mulaló y Pomasqui (cerca de Quito) y regresó a Quito con su familia.

Alrededor de 1550 se convirtió en el dueño de la zona conocida como Mullihambato y de ranchos dedicados a la crianza y comercialización de ganado: ovejas, cabras, vacas y cerdos. El gobierno de la ciudad de Quito le dio una marca especial para distinguir sus animales y derechos especiales para su venta en la región.

Hay poca información desde 1550 hasta 1559, pero en ese año regresa a Quito y se convierte en “Regidor Perpetuo de su Cabildo”. En ese momento comenzó la construcción de la capilla de San Juan de Letrán junto a la iglesia de la Merced en Quito, dos años más tarde, en 1561 el Papa Pío IV aprobó dicha construcción. En 1562 el rey Felipe II, confirmó su nombramiento como Regidor Perpetuo.

Alrededor de 1565 regresó a España para descansar de sus terribles experiencias americanas; visitó Toledo y Santa Olalla, el lugar donde nació. En 1567 el rey Felipe II le dio su propio escudo de armas, en el que refleja algunas de sus hazañas, como la ruptura del cerco de Lima. En 1568 regresó a Quito llevando con él muchas decoraciones para la capilla que había construido, incluyendo un par de pinturas de Tiziano y varias reliquias.

En 1577 su encomienda de Mulaló fue confirmada por dos vidas por la corona y el 29 de mayo 1580 escribió su testamento en Quito ante el escribano Juan Carrillo. Sus tierras en Mulaló se dividieron entre varios herederos y parte de ellas las cedió a los indios que vivían allí. Fundó un Mayorazgo a favor de su hija Ana y sus descendientes que llevaran su nombre y apellido. Murió unos días después en la casa de su yerno, Miguel Fernández de Sandoval, era su confesor Fray Luis de la Cuadra y fue enterrado en la capilla que había construido con ese propósito.


viernes, 13 de enero de 2017

¿Qué era el Guarro Antón?

Guarrillo de San Antón
Detalle de la imagen de San Antón de Santa Olalla
Con el nombre de “Guarro Antón” o “Guarrantón” se conocía a un cerdo que la Hermandad de San Antón de Santa Olalla soltaba de pequeño por el pueblo y estaba todo el año recorriendo las calles y alimentándose de  todo lo que le echaban los vecinos. En nuestro pueblo el cerdo volvía cada noche a dormir a los corrales del antiguo Hospital de San Antón y del Corpus Christi en otras ocasiones dormía con los demás cerdos en el porquero, situado al final  de la calle San Roque.
Cuando llegaba el día de San Antón, 17
de enero, era sorteado y el ganador se le llevaba a casa para hacer con él la tradicional matanza, que por aquel entonces era realizada en la mayoría de las casas. El ganador tenía la obligación de entregar un lechón, al que se le cortaban las orejas para diferenciarlo del resto y se le volvía a soltar para continuar con la tradición.
Todavía en nuestros días se usa un dicho: “pareces al Guarro Antón”; que se aplica a la persona que para poco en casa y la gusta pasar mucho tiempo en la calle; también para referirse a las personas que son poco limpias, dado que el cerdo al andar libremente siempre se revolcaba por cualquier lugar.