lunes, 22 de abril de 2019

Una pintura de San Antonio en el retablo de San Antón

El retablo de San Antón es idéntico en su factura al retablo de la Virgen del Rosario, se trata de dos retablos de estilo barroco situados en la cabecera del templo, a ambos lados del presbiterio. En el caso del retablo de San Antón se sitúa en la nave de la epístola cerrando el paso al interior del ábside mudéjar del siglo XVI que dio origen al templo de San Julián.

En este retablo es venerada la imagen de San Antonio Abad, San Antón patrón de los animales, y curiosamente esta coronado por una pintura de forma ovalada en la que se representa otro “San Antonio” de gran devoción, me refiero a San Antonio de Padua.
El retablo está fechado en 1756 posible fecha también de la pintura. Se trata de un óleo sobre lienzo en el que parece representado uno de los pasajes o milagros más habituales de la vida de este santo, la aparición del Niño Jesús a San Antonio. El fraile franciscano de origen portugués se encuentra en la soledad de su celda y estando en oración es sorprendido por la visita del Niño Jesús al que acoge en sus brazos, en la mano porta otro de sus atributos tradicionales la vara de azucenas  o lirios de San Antonio, y sobre la mesa revestida con manteles rojos esta la biblia, en el cielo tres cabezas de querubines asisten a este milagro de San Antonio.
La devoción a San Antonio de Padua está muy extendida en toda España, como santo protector de las jóvenes y santo casamentero, también llego su devoción a Santa Olalla donde era venerado especialmente en la iglesia de San Pedro Apóstol. Allí tuvo su retablo del que solo nos ha quedado la maravillosa talla del santo del siglo XVII y una hucha limosnera encastrada en la pared en la en el pasado se podía leer “Pan de San Antonio”.

lunes, 21 de enero de 2019

La tabla de San Lorenzo


La gran mayoría de las pinturas de la iglesia de San Julián se encuentran incorporadas a los retablos, ese es el caso de la pintura de San Lorenzo mártir que encontramos en la parte superior del Retablo de Nuestra Señora del Rosario. Retablo de estilo barroco situado en la cabecera del templo, junto al presbiterio, en la nave del evangelio, cerrando el paso a uno de los ábsides laterales.
El retablo está fechado en 1756, por lo que lo normal es fechar también la pintura en ese año. Se trata de una pintura al óleo y de forma ovalada, pero lo que la hace especial es su soporte, está pintada sobre tabla, o tablas de madera ensambladas, algo muy poco común en la época en la que fue pintada.
Sobre un paisaje rocoso con pequeñas plantas al fondo y un cielo abierto entre nubes y rayos, encontramos la figura de San Lorenzo, diacono y mártir, en su mano derecha sostiene la palma del martirio y con la izquierda sujeta una gran parrilla, el atributo más representativo de este santo, pues en su martirio fue quemado vivo sobre ella. El joven San Lorenzo viste sobrepelliz blanca y sobre ella una hermosa dalmática roja.
La elección de este santo no es casual ya que bajo este retablo mando ser enterrado el presbítero de Santa Olalla don Lorenzo de Guzmán. Posiblemente él fue promotor y costeó la obra bajo la que quiso ser enterrado, como así sucedió tres años después al fallecer el 8 de agosto de 1759.[1] Datos que se pueden corroborar en su testamentaria que incluye carta de últimas voluntades, fundación de capellanías y memorias en su nombre, inventario muy detallado de todos sus bienes, subasta de los mismos y cuentas relativas a todo el proceso.[2]
Además la devoción a este Santo debió ser importante en nuestro pueblo por eso el retablo del Cristo de la Caridad esta coronado por otra pintura de San Lorenzo.[3]



[1] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 5º de defunciones de San Julián, (de 1750 a 1796). APSO/9.
[2] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Testamentaria de don Lorenzo de Guzmán, presbítero que fue de esta villa. Año 1761. APSO/116/SJ.
[3] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Dieciséis de Julio: Orígenes, historia, leyenda, tradición y devoción del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla, en el Octavo Centenario de la Fiesta del 16 de julio (1212–1598–2012). (Ediciones Andante. Santa Olalla, 2012). Pág. 46.

sábado, 19 de enero de 2019

La Fiesta de San Sebastián, la devoción de un barrio de Santa Olalla

Interior de la ermita de San Sebastián
En la confluencia de las calles Toledo y Aldeanos se levanta la ermita de San Sebastián en Santa Olalla. Pese a su aspecto completamente renovado la pequeña ermita de San Sebastián se construyó por mandato de los Condes de Orgaz a finales del siglo XVI con el fin de que sirviera de capilla a los viajeros y peregrinos que entraban al pueblo de Santa Olalla desde el Camino Real de Toledo por la conocida como puerta de Toledo. Se eligió la advocación de San Sebastián por ser el abogado contra la peste, siendo su culto potenciado por los Reyes Católicos y Felipe II.


Destaca en la emita la talla de estilo manierista del santo que la mayoría de los autores atribuyen al taller de escultura de Jorge Manuel Theotocópuli (Toledo, 1578 - 1631), el hijo del Greco. Algunos autores se aventuran a atribuírsela al escultor Giraldo de Merlo.
El hijo de El Greco, Jorge Manuel Theotocópuli siguiendo los pasos de su padre fue pintor, escultor y arquitecto, oficio en el que destaco especialmente. Pero además fue un gran comercial: primero de la obra de su padre, que en sus últimos años delega en su hijo esta labor de buscar encargos y cerrar contratos; y más tarde de su propia obra y de las obras generadas en su taller. Aunque hay que decir que acabó arruinado debido a un litigio con el Hospital de Tavera, por el que le fueron embargados todos sus bienes.
El objetivo del Greco, a su llegada a Toledo, era formar un taller amplio que le permitiera hacerse cargo de la realización completa de retablos (arquitectura, escultura y pintura) y de producir gran cantidad de cuadros devocionales a precios asequibles. Todavía hoy son muchas las obras que se atribuyen al Greco y son obras de su taller, en las que el maestro intervenía de manera mínima. También son muchas las obras de taller que se han atribuido a su hijo Jorge Manuel.[1]
En cuanto a nuestra ermita, sabemos por las relaciones de Felipe II que en 1575 que la ermita todavía no existía: “hay dos ermitas extramuros una se dice de San Juan Baptista y otra de Santa Olalla”[2].
Los documentos antiguos que hacen referencia a esta ermita son ciertamente escasos, se conserva una autorización por la que el Arzobispado de Toledo da licencia para que la fiesta de San Sebastián pudiera celebrarse en domingo, no contiene fecha pero parece ser de los primeros años del siglo XVIII. [3]
Transcribimos el documento que en la parte superior contiene la nota “Da se licencia”. Dice así: “Alonso de Yepes en nombre de los mayordomos y cofrades de la cofradía del glorioso Mártir San Sebastián, que se venera en la parroquia del Señor San Pedro de la villa de Santa Olalla digo que el domingo próximo veintitrés de este mes se celebra su fiesta principal con todo aparato de adorno y mucho número de lucir y para más devoción: Vuestra Señoría Ilustrísima suplican mande dar licencia para que este descubierta la Divina Majestad Sacramentada y se recibirán mercedes. Yepes.[4]
San Sebastián adornado con rosquillas y naranjas
Esta licencia que autoriza a exponer el Santísimo y celebrar la fiesta de este santo en el domingo más próximo al 20 de enero, algo que sigue estando vigente actualmente ya convertido en tradición. El domingo anterior se acude a la ermita para trasladar el Santo hasta la iglesia de San Pedro, allí esta durante una semana hasta que nuevamente después de su misa es devuelto a la ermita donde los vecinos ofrecen limonada, y otros aperitivos a todos los asistentes. 
El árbol del martirio de San Sebastián es decorado con ramas de laurel, y de él se prenden naranjas y rosquillas que se ofrecen y se bendicen durante la misa y que finalmente se venden entre los participantes.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: El Greco y Santa Olalla, (Santa Olalla, 2014). Págs. 36 a 39.
[2] VIÑAS, Carmelo y PAZ, Ramón: Relaciones Histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II. Pág. 425
[3] Archivo Histórico Diocesano de Toledo: Legajo TO-48 / Expte. 26.
[4] Agradezco la colaboración en la trascripción de este documento de Sara González Castrejón, experta paleógrafa. Que también me apunta que su profesor en la UCLM Fernando Llamazares apuntó que la imagen de San Sebastián seria del siglo XVI y la situó en el entorno del taller de Alonso de Berruguete.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Villancicos santaolalleros: Camina la Virgen Pura


Con este bonito villancico que tradicionalmente se ha cantado en las Navidades de Santa Olalla y su comarca, quiero desearos a todos una muy,

Feliz Navidad y un venturoso año 2019


Huida a Egipto
Ermita de San Illán - Cebolla (Toledo)
Camina la Virgen Pura,
de Egipto para Belén.
Din, din, dale, dale, da.

Y a la mitad del camino,
el niño tenía sed.
Din, din, dale, dale, da.

En lo alto de aquel cerro,
hay un verde naranjel.
Din, din, dale, dale, da.

Un ciego lo está guardando,
que daría el ciego por ver.
Din, din, dale, dale, da.

Ciego deme una naranja,
para el niño entretener.
Din, din, dale, dale, da.

Cójalas usted señora,
cójalas a menester.
Din, din, dale, dale, da.

El niño como era niño,
todas las quería coger.
Din, din, dale, dale, da.

La Virgen como era Virgen,
no cogía más que tres.
Din, din, dale, dale, da.

Y a la salida del huerto,
el ciego comienza a ver.
Din, din, dale, dale, da.

¿Quién ha sido esa Señora?
Que a mí me ha hecho tanto bien
Din, din, dale, dale, da.

Era Virgen María,
que va de Egipto a Belén.
Din, din, dale, dale, da.


“Din, din, dale, dale, da”; con esta onomatopeya musical se presentan algunos de los villancicos más populares en Santa Olalla, como el famoso “Vilano de la Sierra” (Ver enlace) y también este que recopilamos “Camina la Virgen Pura”, que con el mismo ritmo nos presenta este romance de la Virgen María.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Las Piedras del Portazgo, testigos únicos del Portazgo de Santa Olalla - Informe histórico

La Real Academia Española nos define Portazgo de manera clara y concisa: “Derechos que se pagan por pasar por un sitio determinado de un camino”.[1]
La villa de Santa Olalla contaba desde la reconquista con este derecho que suponía una carga impositiva sobre las personas, ganado y mercancías que entraban o pasaban por la villa.
En el documento más antiguo que se conserva en el Archivo Municipal de Santa Olalla ya se regula el Portazgo de la Villa, se trata de la concesión del Fuero de Toledo a Santa Olalla por el rey Alfonso VII el 6 de abril de 1124.[2]
Esta concesión del portazgo fue confirmada en sucesivas ocasiones como el 20 de julio de 1350 cuando el rey de Castilla Pedro I "el cruel" concede a don Martín Fernández de Toledo el señorío de Santa Olalla, dándole el portazgo y término de Santa Olalla. Este es un extracto del documento firmado en Sevilla de la cesión del señorío a Martín Fernández: "A vos Martín Fernández mi ayo y mi Notario mayor de la Andalucía y mi canciller mayor del sello y mi Alcalde mayor de Toledo; por vuestros servicios y los buenos y muy leales que hizo don Gonzalo Ruiz vuestro Padre a nos y a los Reyes ende vengo y señaladamente al rey don Alfonso mi padre que dios perdone [...] He de hacer bien y merced de vos que halléis libremente el donadío del Portazgo de Santa Olalla y de su término y aquellas cosas que suelen andar y andan ahora en renta con el dicho Portazgo de Santa Olalla […]".[3]
Después de un largo pleito contra el señor feudal de Santa Olalla, el 9 de abril de 1501, los vecinos de la ciudad de Toledo son declarados exentos del pago del Portazgo. Así sus mercancías se ven libres del pago de esta carga impositiva a su paso por nuestro pueblo.
En las Relaciones de Felipe II se nos dice que: “El señor tiene un portazgo en ella que le vale más de doscientos mil maravedís”.[4]
Por el Catastro de Ensenada sabemos que el señor de la villa y Conde de Orgaz cobraba a los vecinos pecheros, aquellos obligados al pago de los tributos, los derechos de portazgo por el paso por Santa Olalla unos 400 reales, aunque parte del portazgo se destinaba a arreglar el camino real.[5] En esta época el portazgo estaba arrendado a Mateo López por 200 reales.[6]
El viajero ilustrado Antonio Ponz nos dice: “En Santa Olalla exigen portazgo, y es porque según he oído, tenían la obligación de mantener por allí el camino reparado, y seguro. Ha quedado la carga al pasajero sin provecho".[7]
Finalmente los derechos de Portazgo fueron abolidos con las reformas liberales del siglo XIX.
En el caso de Santa Olalla el lugar del camino en el que se debía pagar no eran sus puertas como sucedía en otros muchos lugares, sino un lugar que estaba fuera del núcleo urbano a varios kilómetros en dirección Talavera, en el paraje conocido todavía hoy como el Portazgo, y que abarca una zona a ambos lados de la antigua Carretera Real. Podemos ver su delimitación en un plano de 1881.[8]
En este lugar existía un edificio del portazgo, con vivienda,[9] y junto a él estaban las dos piedras que lo marcaban y que permitían cerrar el paso. Se trata de dos sencillos hitos de piedra de granito, en forma de pilares rectangulares con una anchura de 60 por 60 cm. coronados con otras dos piezas de piedra de forma piramidal con lo que alcanzan una altura de 115 cm. Están traspasados lateralmente por un grueso taladro de 10 cm aproximadamente que permitiría cerrar el paso entre ellos con un madero circular. Estos restos son posiblemente del siglo XVI, época de mayor pujanza del señorío de Santa Olalla.
Por todo lo que antecede “Las Piedras del Portazgo” merecen ser conservadas y puestas en valor, como así sea hecho, por ser el único testigo físico que ha perdurado de aquel Portazgo que marco la historia de la villa de Santa Olalla y su estrecha vinculación a la Carretera Real de Madrid a Lisboa.



[1] Real Academia Española: Diccionario en línea de la lengua española. www.rae.es
[2] Archivo Municipal de Santa Olalla: Privilegio Real de Concesión del Fuero de Toledo a la Villa de Santa Olalla. SO/106/1
[3] AHPTO H-1816, folio 112. Transcripción de todos los títulos del Señorío de esta villa de Santa Olalla, año 1751.
[4] VIÑAS MEY, Carmelo y PAZ, Ramón: Relaciones Histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España, hechas por iniciativa de Felipe II. Reino de Toledo. (Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1951). Págs. de 421 a 427.
[5] ARCHIVO MUNICIPAL DE SANTA OLALLA: Catastro del estado seglar, copia de 1758. APSO/8.
[6] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Santa Olalla en… (Relaciones geográficas y libros de viajes. Del siglo XVI al XIX). (Santa Olalla, 2017). Pág. 56.
[7] PONZ, Antonio: Viaje de España o Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella, (Imp. Joaquín Ibarra. Madrid, 1784). Pág. 11.
[8] Instituto Geográfico Nacional: Planos Topográficos de Santa Olalla (Toledo). (1881).
[9] Archivo Municipal de Santa Olalla: Padrones de Almas (1871-1880). AMSO/22. En el siglo XIX todavía aparece la casa y una familia empadronada en ella.






jueves, 20 de diciembre de 2018

El Arciprestazgo de Santa Olalla, una subdivisión eclesiástica hoy desaparecida


Al menos desde 1127 la iglesia de Santa Olalla es cabeza comarcal lo que conduce a que antes delo siglo XV Santa Olalla se convierta en la cabeza de un arciprestazgo que lleva su nombre, dentro de la archidiócesis de Toledo. El arciprestazgo estaba compuesto por todas las iglesias de la villa, San Julián, San Pedro, su auxiliar San Miguel y San Juan (la iglesia del convento), más las de Otero (Inmaculada), Domingo Pérez (Inmaculada), Erustes (Asunción), Malpica (San Pedro Apóstol), La Mata (San Juan Bautista), Carriches (Catedra de San Pedro de Antioquia), Alcabón (Santo Tomas Cantauriense), Cespedosa, Valverde, Alanchete, Villamuñíz, Techada, Coca (San Juan Bautista), Cuelgamuros, El Membrillar (Santa María del Membrillar), Adovea (San Miguel Arcángel), y Pedrillana (Santa María Magdalena).
En lo religioso también debemos añadir que en 1162 al erigirse en Toledo la basílica de Santa Leocadia, abadía canonical dependiente de la catedral toledana, pasa a formar parte de ella. El documento latino de los Cartularios de Toledo[1] del 11 de marzo de 1162, enviado por el arzobispo don Juan al prior de Santa Leocadia dice: "Sancte Eulalie in ville eodem nómine" ("La iglesia de Santa Eulalia en la villa de este nombre").
En las rentas diézmales del arciprestazgo tenían derechos los canónigos de la catedral de Toledo. Se sabe también que a mediados del siglo XVI el arcipreste nombró un vicario para encargarse junto con el señor de la villa de la administración de justicia.
En la Edad Moderna el arciprestazgo quedo unido al de Maqueda, denominándose “Arciprestazgo de Santa Olalla y Maqueda”, finalmente esta subdivisión eclesiástica desapareció quedando integrada Santa Olalla en el Arciprestazgo de Escalona, y otros pueblos del Arciprestazgo en el de Torrijos o en el de La Pueblanueva.
Un documento que nos aporta información sobre la situación de las Parroquias de Santa Olalla a finales de este periodo es el informe sobre las rentas del clero que remitieron muchos de los pueblos de la Archidiócesis en 1822 a petición de la Junta Diocesana.[2] En el caso de Santa Olalla el informe lo envía don Juan Bautista Merino, cura párroco de San Julián el 15 de noviembre de 1822, lo tomamos y transcribimos del estudio “Las rentas del clero en 1822, Arzobispado de Toledo” de don Ángel Fernández Collado.[3]
“En cuanto a las rentas y cargas de los predios rústicos indica don Juan Bautista Merino que la parroquia pose un predio rústico de cuarenta y dos fanegas de tierra que produce doce fanegas y seis celemines de trigo; igualmente ciento veinte olivas que producen al año 300 reales; y también cuatrocientas cepas que producen al año 60 reales. En cuanto a gastos, hay que descontar anualmente 174 reales y 6 maravedíes de contribución rústica y 194 reales de las cargas de misas, aniversarios, ofrenda y bulas de difuntos.
Las rentas anuales, antes de introducir el medio diezmo, calculadas según la media de un quinquenio, son especificadas a continuación. Copial: 43 fanegas y 3 celemines de trigo al año; 11 fanegas de cebada al año; y de maravedíes, 3.844 al año. Extracopial: de privativos, 2 fanegas, 7 celemines y dos cuartos de trigo al año; 3 fanegas y 9 celemines de cebada; 9 celemines de garbanzos; y 100 reales de hortalizas. Primicias anuales, por su cuarta parte: 9 fanegas, 4 celemines y 1 cuarto de trigo; 6 fanegas, 6 celemines y tres cuartos de cebada; 3 fanegas y 2 celemines de garbanzos; 2 fanegas y 10 celemines de algarrobas; 2 fanegas, 8 celemines y un cuarto de habas; 3 fanegas de avena; y 6 celemines de centeno. Los derechos de estola y de pie de altar ascienden a 500 reales al año.
Respecto a particularidades del pueblo y del curato señala las siguientes: el pueblo cuenta con 230 vecinos; es cabeza del arciprestazgo; es el pueblo más agricultor de toda esta comarca por cuya razón ofrece mucho empleo de servicio y para jornaleros forasteros; hay dos parroquias, 2 párrocos y varios beneficiados y puesto que existe un gran endeudamiento decimal, se entiende que la existencia de 2 párrocos o de uno solo en el pueblo será una cuestión que se planteara y resolverá la Junta Diocesana.”  



[1] HERNANDEZ MONTALBAN, Francisco J.: Los cartularios de Toledo: catálogo documental. (Fundación Ramón Areces, 1985).
[2] ARCHIVO CAPITULAR DE TOLEDO: Secretaria Capitular, II ; 8.
[3] FERNANDEZ COLLADO, Ángel: Las rentas del clero en 1822, Arzobispado de Toledo. (Instituto Teológico San Ildefonso. Diputación Provincial de Toledo. Toledo, 2005). Pág. 207.

martes, 11 de diciembre de 2018

Introducción a la Conferencia de la IV Jornada Histórica de Santa Olalla

El pasado 8 de diciembre tuve la suerte de introducir la conferencia histórica que impartía dentro de la IV Jornada Histórica de Santa Olalla don Jesús Sánchez de Haro, Cronista oficial de la Villa de Carriches, una interesantísima conferencia sobre el antiguo Señorío de Santa Olalla, tuvimos la oportunidad de seguir aprendiendo acerca de nuestra historia local y comarcal, profundizando en el conocimiento del antiguo Señorío de Santa Olalla. Comparto en este blog eulaliense el texto de mi introducción.

Muy buenas tardes a todos, y muchas gracias por su asistencia.
Tenemos por delante una tarde intensa en la que seguro que vamos a aprender mucho y que va a tener un final único, histórico para Santa Olalla y muy emotivo para todos nosotros, no quiero de momento desvelar nada más.

Llegamos a las Cuartas Jornadas Históricas de Santa Olalla y lo hacemos con un bagaje evidentemente importante. Coincidiendo con el V Centenario del nacimiento de nuestro paisano, el humanista Alvar Gómez de Castro, iniciábamos en diciembre de 2015 estas conferencias con la profesora Carmen Vaquero y con los versos de la entonces diputada Rocío López; continuaron en 2016 con una interesantísima conferencia sobre la cerámica de Talavera a cargo del académico don Ángel Ballesteros; tuvimos una sesión extraordinaria con motivo de la presentación por parte de la Hermandad de San Antón de la copia del San Francisco del Greco, una conferencia que impartió el catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha don Francisco José Aranda; el año pasado, en la anterior jornada, intervenía como conferenciante el historiador don Gonzalo Crespí de Valldaura y Bosch-Labrús, Conde de Orgaz.

Iniciábamos con él, el estudio del Señorío de Santa Olalla, aquella tierra que desde la reconquista hasta la constitución liberal de 1812 formaba una única jurisdicción señorial compuesta por los pueblos de Carriches, Domingo Pérez, Erustes, La Mata, Otero y Santa Olalla además de otras tantas aldeas hoy desaparecidas, quiero contar como anécdota que la famosa Calle Aldeanos de Santa Olalla recibe ese nombre porque en ella se establecieron, siglos atrás, muchos de los aldeanos que procedían de las aldeas del señorío que se iban quedando despobladas. 

El Señorío y Tierra de Santa Olalla, son todavía hoy un campo por explorar por parte de cronistas e historiadores; en cierta medida, sigue perdurando entre los vecinos de los seis pueblos que lo componían la sensación de que somos parte de una misma realidad histórica. La relación entre nuestros pueblos, lejos de ser un tema tabú, lejos de los viejos refranes y coplillas con los que nos criticábamos unos a otros, se ha convertido en motivo de orgullo: en una realidad histórica que hacemos visible cada 15 de julio en el Encendido Solemne de los Barreñones de Fuego. Y en esa propuesta de recuperación de nuestra identidad, que venimos haciendo desde hace tan solo dos años, tenemos que dar las gracias por su buena predisposición: a la Hermandad del Cristo de la Caridad, con su presidente a la cabeza Juan Francisco de las Heras; a nuestro concejal de festejos, renovador de todas las Fiestas de Santa Olalla y gran apasionado las Fiestas del Cristo, José Arrogante; a nuestro alcalde Pedro Congosto; y por supuesto, a los otros cinco alcaldes que han sabido ignorar las normales diferencias políticas, propiciando la recuperación de nuestra tradición.

Hoy continuamos profundizando en la historia común de nuestros pueblos con esta conferencia que hemos titulado: “Santa Olalla, Villa y Tierra – Aproximación a las villas, lugares y despoblados de su Señorío”. La ponencia corre a cargo de don Jesús Sánchez de Haro, tu nombre es sobradamente conocido entre los aficionados a la historia de nuestra comarca, algunos te conocen también cariñosamente como “Torrichano” por esa doble condición de Torrijeño y Carrichano que sabes llevar con orgullo. Eres autor de numerosísimos artículos y publicaciones sobre ambas localidades; permíteme destacar: “En Testimonio de Verdad: el proceso de villazgo de Carriches”,  “Enzina: Historia de la imagen de Santa María de la Encina”, “Carriches. Recuerdos en blanco y negro”, “El Santísimo Cristo de la Sangre y el Hospital de la Santísima Trinidad de Torrijos”, “Torrijos en la Época Cervantina” o “Cofradías y Hermandades en la Villa de Torrijos”; entre otros libros colectivos en los que he tenido la suerte de escribir junto a ti: “La Comarca de Torrijos durante la Guerra de la Independencia”, “Retablos en la Comarca de Torrijos”, “Cuevas y Conductos subterráneos en la Comarca de Torrijos”. Tus numerosos artículos se han publicado principalmente en las revistas Cañada Real, Entre-Ríos o Adovea.

Participas activamente en  las Asociaciones Amigos de la Colegiata de Torrijos, Patrimonio Cultural de Villa de Carriches o Instituto de Estudios Comarcales Señoríos de Entre-Ríos. Eres miembro de la Academia de Historia y Arte de Torrijos y Cronista Oficial de la Villa de Carriches, nombrado en el pleno extraordinario del 28 de abril de 2014, integrado además en la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales.

Ante todo quiero decir que eres un buen amigo; que eres una persona preparada, con muy buen criterio y de la que hecho mano en numerosas ocasiones, abusando a veces de tu confianza; tu Whatsaap siempre está entre los favoritos de mi teléfono. Darte las gracias por todo y decirte que estamos deseando escucharte y conocer un poco más de la historia de la Tierra de Santa Olalla.

Muchas Gracias.


Fotos: Justiniano de la Peña Carbonero


domingo, 2 de diciembre de 2018

Primeros Poderes Señoriales en Santa Olalla, pugnas de poder en la Santa Olalla reconquistada

Como decíamos en un artículo anterior Santa Olalla fue reconquistada por Alfonso VI  en 1083.[1] Se iniciaba entonces un proceso de repoblación que progresivamente fue afianzándose y termino por constituir el Señorío y Tierra de Santa Olalla.

Los primeros años tras la reconquista debieron ser difíciles, ya que incluso en el año 1118 no aparece ninguna autoridad en nuestro pueblo. En Santa Olalla se enfrentaron los intereses de magnates y caballeros castellanos; del clero: obispados, cabildos catedralicios, monasterios y conventos; y de las órdenes militares. Pero Santa Olalla no fue un señorío ni eclesiástico, ni militar, sino un señorío civil nobiliario.
En 1124 Alfonso VII otorga a Santa Olalla el Fuero de Toledo, esta Carta Puebla otorgaba una serie de privilegios a la población que facilitaron la repoblación y hacían más atractiva la posesión de estas tierras.[2] Años más tarde, en 1151 se concede a Santa Olalla y a Maqueda el privilegio de la cuartilla.
En noviembre de 1139 el propio rey donó a dos vecinos de Santa Olalla, Miguel Cortide y Andrés Fajeje, un molino destruido en el arroyo de Maqueda, con la condición de repararlo, además de los linares situados en sus proximidades. El monarca se reservó la mitad de los frutos de estas propiedades.
En 1152, Alfonso VII acude a ciertos "hombres buenos" de Santa Olalla, Maqueda, Talavera y Toledo para que le ayudaran a delimitar los términos del castillo de Bolobras, con ocasión de donarlo a la catedral de Toledo. Estos hombres buenos eran sin duda caballeros del concejo de Santa Olalla, cuya posición y prestigio social les permitía intervenir en cuestiones jurisdiccionales, acompañando al mismísimo rey.
Su nieto el rey Alfonso VIII también estuvo en Santa Olalla el 29 de octubre de 1196, y desde aquí expide un documento, por el que restituye a la iglesia y obispado de Segovia, la villa de Navares, vendida por el anterior obispo a Sepúlveda, sin el consentimiento previo del cabildo.
·       Intereses de magnates y caballeros:
Es probable que en un principio la tenencia de Santa Olalla estuviera relacionada con la de Maqueda, ya que en 1139 ambas jurisdicciones recaían en la persona de Melendro Bofín. Hasta que en 1146 la tenencia de Maqueda aparece individualizada en manos de Fernando Ibáñez.
·       Intereses eclesiásticos:
En 1095, Alfonso VI otorga una heredad radicada aquí al monasterio toledano de San Servando.
En 1138 el arzobispo de Toledo don Raimundo da a su cabildo las tercias de las alcabalas de varios lugares entre ellas la de Santa Olalla.
·       Intereses de las órdenes militares:
La Orden de Santiago se interesa por Santa Olalla y adquiere diversas propiedades en nuestra jurisdicción. Por ejemplo, el 31 de enero de 1176, Alfonso VIII le dona una viña que tenía en Santa Olalla, en el camino de Toledo. En 1180 crea una encomienda de la Orden con cabeza en Santa Olalla y Maqueda al frente de la cual se encontraba el comendador Pelayo Peláez.
Algo parecido haría la Orden de Calatrava que, para el control de sus propiedades en el término de Santa Olalla, establece en 1201 una encomienda en Carmena, bajo el nombre de Balía de Carmena. De hecho, en 1210, tres moradores de Carmena llamados Diego Yenego, María Zivera y Diego Cebrián aparecen como confirmantes de su donación a esta orden militar. Tal vez esta encomienda calatrava se situó en un pequeño castillo sobre cuyas ruinas se levantó en el siglo XVI la actual iglesia parroquial de Carmena.

Toda esta algarabía y pugnas de poder cesarían en el año 1205 cuando el rey Alfonso VIII cede la villa de Santa Olalla y su tierra, con todos los derechos a ella adscritos, a don Pedro Fernández de Castro.





[2] Archivo Municipal de Santa Olalla: Privilegio Real de Concesión del Fuero de Toledo a la Villa de Santa Olalla. SO/106/1

sábado, 17 de noviembre de 2018

Dos estandartes pintados por Luis Cosón

Estandartes de Luis Cosón, acristalados
El 16 de julio de 2016, con motivo de las fiestas de verano de Santa Olalla en honor del Stmo. Cristo de la Caridad, su hermandad recuperaba dos estandartes antiguos con cuatro pinturas. Las piezas se enmarcaron para que puedan ser expuestas y evitar su deterioro, que en algunas zonas de los lienzos es avanzado debido a la antigüedad y el uso como estandarte que tuvieron en su origen.
            Se trata de dos piezas elaboradas en 1746 por Luis Cosón,[1] maestro pintor, de probable origen flamenco, vecino de la villa de Cebolla y autor también de los frescos de la cúpula de la capilla del Cristo de la Caridad en la iglesia de San Julián, unos frescos que pinto diez años antes en 1736.[2]
La autoría de los estandartes quedó perfectamente documentada en el libro de fábrica de la cofradía.[3]
Los estandartes de tela de damasco roja tienen un lienzo pintado al óleo por ambas caras.
El primero de ellos tiene en la cara delantera la cruz propia de la Cofradía de la Santa Caridad, una cruz latina verde y con brotes, de ella cuelgan los cordones púrpuras propios de la heráldica de un obispo por tener cinco nudos a cada lado. A los lados de la cruz dos escudos timbrados, al derecha un escudo de Castilla cuartelado en cruz con dos leones y dos castillos contrapuestos y a la izquierda el escudo de los Borbones con tres flores de lis en fondo azul, aunque curiosamente también aparece otro elemento: dos montones de bombas propios de la artillería. En el reverso la figura del obispo San Julián de Toledo, el titular del templo, con un castillo al fondo que posiblemente pretenda hacer referencia a Toledo.
En el segundo de los estandartes la misma cruz y sobre ella un pergamino con un lema en latín relativo a la cruz aunque dado lo mal conservado de la pieza no hemos podido transcribirle. A ambos lados otros dos escudos timbrados, el de la izquierda totalmente borrado y el de la derecha aunque también esta borroso se ven algunos cuarteles relativos a los apellidos de los condes de Orgaz y sus casas aliadas, Hurtado de Mendoza, Rojas, Sandoval y posiblemente en el cuartel que no se ve estuvieran las dos calderas propias de los Guzmán. En el reverso la joven mártir Santa Eulalia de Mérida, que da nombre al pueblo.



[1] LÓPEZ MUÑOZ, Josué: Dieciséis de Julio: Orígenes, historia, leyenda, tradición y devoción del Santísimo Cristo de la Caridad de Santa Olalla, en el Octavo Centenario de la Fiesta del 16 de julio (1212–1598–2012). (Ediciones Andante. Santa Olalla, 2012).
[2] VEGA RODRÍGUEZ, Mercedes: Descubren la fecha y la autoría de los frescos de Santa Olalla, (ABC edic. Toledo. Toledo, 5 de octubre de 2008).
[3] Archivo Parroquial de Santa Olalla: Libro 3º de la Cofradía de la Santa Caridad; 70/APSO. (De 1692 a 1745).


Cruz de la Santa Caridad y heráldicas del primer estandarte

San Julián obispo, por Luis Cosón

Cruz de la Santa Caridad y heráldicas del segundo estandarte

Santa Eulalia mártir, por Luis Cosón