sábado, 4 de junio de 2016

Dos atribuciones al pintor Antonio de Pereda en Santa Olalla: Cristo camino del Calvario y la Transverberación de Santa Teresa

Entre las pinturas de caballete con las que cuenta la iglesia de San Julián de Santa Olalla, destacan dos obras de gran formato “Cristo Camino del Calvario” y “La Transverberación de Santa Teresa” que aparecen ya inventariadas en 1669.
En el inventario elaborado por el visitador don Pedro Gracián el 5 de octubre de 1696, aparecen entre las pinturas “una Santa Teresa de Jesús grande con marco negro y Jesús con la cruz a cuestas (Caída), igual tamaño que la de Santa Teresa”. 
Con este artículo queremos dar a conocer estas dos pinturas no documentadas, que deben unirse al catálogo de la producción del prolífico pintor de la escuela madrileña Antonio de Pereda. Se trata de dos interesantes cuadros de temática religiosa, plenamente característicos de su estilo; reproducciones fieles, casi idénticas, de otras obras que este pintor barroco elaboró en esos mismos años.
Cristo camino del Calvario
Antonio de Pereda y Salgado (Valladolid, 1611 - Madrid, 1678)  fue un pintor barroco español, formado en el naturalismo tenebrista. Era hijo de un modesto pintor del mismo nombre y tras la muerte de su padre cuando el tenia once años se traslada con un tío a Madrid, allí estudió en el taller de Pedro de las Cuevas, teniendo por compañeros a Juan Carreño de Miranda, Francisco Camilo y Jusepe Leonardo entre otros. Fue un gran pintor de bodegones independientes o incorporados a las composiciones de sus cuadros. Durante algún tiempo fue pintor habitual en la corte pero una vez fuera de esta el grueso de su obra es principalmente encargos de asunto religioso, de pequeño tamaño para oratorios privados y de gran tamaño obras de altar para las diferentes órdenes y parroquias. Pereda se desenvolvió mejor en obras de composición sencilla, con sólo una figura o un número reducido de ellas. 
Sus dos oleos sobre lienzo de la iglesia de San Julián de Santa Olalla son fiel reflejo, coincidiendo incluso en el tamaño, con los que pintó en 1640 para los retablos de las carmelitas descalzas del Convento de San José de Toledo.

La Transverberación de Santa Teresa
La primera de las obras “Cristo camino del Calvario” representa a Cristo cargando la cruz en una de sus caídas durante su camino hacia el Gólgota o Monte Calvario, una de las manos de Cristo abraza la Cruz y la otra se apoya sobre una piedra. Tras la cruz un personaje masculino, Simón el Cirineo, le ayuda a levantarse y cargar con su cruz, ambos personajes cruzan sus miradas. En el primer plano un suelo árido y rocoso con una escasa vegetación, al fondo se vislumbra el monte en el que se alza cruz y finalmente un cielo nuboso y oscuro. Esta composición de Pereda se inspira en la que Tiziano realizó para la primera de sus versiones de Cristo camino del Calvario ejecutada en torno a 1560 y conservada en el Museo del Prado y procedente del Escorial.

La Segunda de las obras es “La Transverberación de Santa Teresa”, en el primer plano aparece la santa carmelita en éxtasis, sufriendo una experiencia mística, con una flecha clavada en su pecho, dos ángeles niños la sostienen y un tercer ángel coloca sobre su cabeza una corona de flores. Tras ella un cielo que se abre y de donde aparece un cuarto ángel con capa roja y apoyado sobre una esfera y que con un arco dispara sus flechas sobre la santa. El suelo que aparece en primer plano es muy similar al de Cristo camino del Calvario.

Ambas imágenes están enmarcadas con marco de madera negro, tal y como se menciona en la descripción del siglo XVII, estuvieron colocados en dos de los pilares de la iglesia pero actualmente se sitúan en el coro. En este momento ambos lienzos necesitan restauración y limpieza.



Iglesia del Convento de San José de Toledo de las Madres Carmelitas descalzas
V Fundación de Santa Teresa de Jesús

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